La crisis del Trotskismo y el Reagrupamiento de los Revolucionarios

Documento aprobado en la I Conferencia Internacional de Reagrupamiento Hacia el PST- Diciembre del 2019


En este documento fue aprobado por la I Conferencia Internacional de Reagrupamiento Hacia el PST en diciembre del 2019 en Buenos Aires, Argentina. En él se analiza la larga marcha de la crisis del trotskismo, las 3 etapas que atraviesa la crisis de la IV Internacional, la situación de disgregación actual y la estrategia de re construcción de la misma, que requiere un precedente: El Reagrupamiento de las y los Revolucionarios, una tarea que llevamos adelante siguiendo el camino que iniciaron nuestros maestros cuando se reagruparon en Zimmerwald en 1914. Es un material de estudio teórico y practico, para comprender porque la Cuarta Internacional sufre esta crisis desde hace 80 años, y cual es la estrategia que debemos desenvolver para resolver esta crisis y reconstruir a la IV Internacional.

La Conferencia Internacional debe abordar la cuestión del reagrupamiento internacional de las y los revolucionarios. Es necesario fijar una orientación para dar pasos en concreto para esa tarea que hemos definido que es la número uno, de carácter estratégico y vital para dar la batalla por resolver la crisis de dirección revolucionaria. La crisis de la dirección revolucionaria radica concretamente en que hay una crisis en el trotskismo, que la Cuarta Internacional se ha dispersado y disgregado casi por completo, que prácticamente no existe como tal. No hay una IV internacional organizada, ni reconocida o con alguna autoridad sobre sectores de la vanguardia mundial. No pretendemos ocultar los hechos, sino presentarlos tal como son, sin temor a mostrarlo así a las diferentes generaciones de revolucionarios que se nos acercan

Necesitamos fijar la estrategia partiendo del análisis de la crisis mundial del trotskismo, para batallar por la Reconstrucción de la IV Internacional. Para esa batalla, que es estratégica, nuestro diagnóstico es que la crisis de la IV Internacional es de tal gravedad, que para marchar a su reconstrucción es necesario un paso previo: El reagrupamiento de las y los revolucionarios. Necesitamos una base de cuadros militantes, grupos y organizaciones que conformen una plataforma y punto de partida de la reorganización de una Internacional Socialista, hoy inexistente. Este paso es fundamental en el camino estratégico de Reconstrucción de la IV Internacional, son pasos cruciales para avanzar en la resolución del problema apreminate: la crisis de dirección revolucionaria.

¿En qué consiste hoy la crisis de la IV? En que la mayoría de las corrientes y direcciones que se reclaman trotskistas están sufriendo un proceso de socialdemocratización. Este proceso de socialdemocratización implica que estos grupos rompen con el programa de la IV Internacional, rompen con el método y tradición de la IV Internacional, se adaptan al régimen democrático burgués, y capitulan a los aparatos contrarrevolucionarios. Este proceso de socialdemocratización ha detonado una disgregación y atomización del trotskismo, y una situación agónica de la IV Internacional.

La definición científica de la crisis: ¿Revisionismo o pablismo?


Este comportamiento de la abrumadora mayoría de las fuerzas que se reclaman trotskistas o de la IV Internacional, es la expresión de la grave crisis de la IV Internacional, y el producto final de un largo proceso. Hurgando en la tradición e historia de la IV Internacional, definimos científicamente a este fenómeno como revisionismo o pablismo. El pablismo es suponer que las direcciones contrarrevolucionarias pueden cumplir algún rol "progresivo", y ya no es necesario construir la IV Internacional.

Se llama pablismo por Michel Pablo, el dirigente griego dirigió la IV Internacional en 1951. Bajo el impacto de la "Guerra Fría", la carrera armamentista, las amenazas del imperialismo de un ataque militar a la Unión Soviética, la dirección de la IV Internacional, encabezada por Michel Pablo y Ernest Mandel, plantearon que los partidos de la III Internacional Comunista, dirigida por Stalin iban a tomar un curso progresivo por la presión del imperialismo, e iban a tomar el poder y desarrollar la revolución socialista en todo el mundo.

El revisionismo implica un curso de socialdemocratización que la organización revolucionaria describe hasta convertirse en una organización centrista, y finalmente en una reformista. La cristalización en una organización reformista, o socialdemócrata, es el curso inevitable con el que culmina el proceso de socialdemocratización que detona el revisionismo. Las organizaciones revisionistas del Siglo XXI, rompen con el programa, método y tradición de la IV Internacional, y dejan de ser trotskistas. Con llegada al Pablismo a la dirección de la IV Internacional comenzó el largo camino de crisis que la llevó a su disgregación. Vamos ahora a presentar este camino y las 3 etapas que lo caracterizan.

El largo Camino de la crisis del Trotskismo y la Cuarta Internacional



I. La primera etapa de la crisis de la IV Internacional: Nace el revisionismo trotskista, o troskorevisionismo

La primera etapa de la crisis de la IV Internacional abarcó toda la posguerra. Tras la muerte de Trotsky en 1940, los dirigentes trotskistas militaban en condiciones muy desfavorables, casi toda la dirección de la IV había sido asesinada, habían sufrido persecución y destrucción de parte del fascismo y el stalinismo, razón por la cual recién cuando el nazismo comenzó a ser derrotado en la II Guerra Mundial pudieron empezar a reorganizarse, entre los años 1944 y 1948. Esta primera etapa de crisis de la IV Internacional se prolonga por 40 años aproximadamente desde esos años hasta la caída del Muro de Berlín en el año 1989. La característica de este periodo fue la capitulación de la mayoría de la dirección de la IV Internacional al stalinismo, que durante este periodo era una corriente muy poderosa que controlaba al movimiento obrero a escala mundial, e influyó con su estrategia sobre todos los movimientos sociales, sindicales, guerrilleros, y nacionalistas burgueses que se desarrollaron en la posguerra.

El peso objetivo del aparato estalinista mundial, apoyado en el prestigio de la URSS, actuó también sobre la IV Internacional, dando lugar al surgimiento de corrientes que comenzaron a adoptar la estrategia estalinista dentro de la IV Internacional. Ésta corriente, denominada "revisionismo", llamada así porque "revisa" y modifica los postulados del marxismo para adoptar la estrategia del estalinismo que prácticamente destruyó a la IV , y la llevó a la disgregación. La principal característica de ese periodo de 40 años,  fue la lucha del trotskismo ortodoxo, o marxismo "clásico", contra el revisionismo de Pablo y Mandel, dirigentes que actuaban introduciendo la estrategia del estalinismo al interior de la IV Internacional. La orientación "pablista" era que los partidos de la IV tenían que hacer entrismo en los PC's del mundo, tenían que hacer acuerdos con los dirigentes de esos partidos. 

Así lo explica Nahuel Moreno: "El año 1951 divide en dos la historia de nuestra Internacional: antes y después del revisionismo pablista. A partir de esa fecha, en que su dirección es copada por el revisionismo, nuestra Internacional entra en crisis, se disgrega... Su política de "entrismo sui generis", su análisis de que la guerra fría obligaría a los partidos comunistas a ir a la guerra civil y a la revolución obrera... eran el intento, por parte de Pablo, de meter de contrabando dentro de nuestras filas una... política de traición y desmovilización... El pablismo tuvo efectos devastadores sobre nuestra internacional. No conforme con capitular al estalinismo, se comenzó a capitular a toda dirección o aparato que controlara al movimiento de masas..." (1)

Hay que recordar que en ese momento los Partidos Comunistas eran parte de algunos de los gobiernos capitalistas más importantes con ministros y funcionarios. El pablismo es Revisionismo, porque es una "revisión" de lo planteado por Trotsky que afirmaba que la III Internacional, bajo la conducción de Stalin y el estalinismo, ya no era revolucionaria y por lo tanto, había que combatir a esas organizaciones construyendo la IV Internacional. Si lo que afirmaba Pablo era cierto y la III Internacional se volvía "progresiva", entonces lo que había planteado Trotsky estaba equivocado. No era necesario construir la IV Internacional, sino que lo correcto era hacer acuerdos con los dirigentes de las organizaciones contrarrevolucionarias, que bajo la presión imperialista" se iban a convertir en "revolucionarias".

Es decir, la orientación de Pablo planteaba que la IV Internacional tenía que integrarse con frentes y gobiernos capitalistas. Esto casi destruyo a la IV Internacional, una línea que se aplicó, por ejemplo, en la Revolución Boliviana de 1952. Así lo explica Nahuel Moreno: 

"La síntesis de la traición pablista se dio en Bolivia. En este país el POR (Partido Obrero Revolucionario) boliviano, sección de la Internacional, llevado de la mano de Pablo, cometió una de las traiciones más tremendas...En Bolivia, la clase obrera, educada por el trotskismo, llevó a cabo a principios de abril de 1952 una de las revoluciones obreras más perfectas conocida: destruyó al ejército burgués, constituyó milicias obreras y campesinas como único poder real en el país, y organizó la Central Obrera Boliviana para centralizar al movimiento obrero y a las milicias..."

"... La burocracia que dirigía la COB entregó el poder que estaba en sus manos al partido nacionalista burgués, al MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario). El trotskismo boliviano era una potencia, tenía gran influencia en el movimiento obrero y de masas, había participado como codirección en la insurrección obrera y popular que había destruido al ejército. El Secretariado Internacional (SI), dirigido por Pablo, dio la línea traidora y reformista de apoyar críticamente al gobierno burgués... El principio revisionista pablista era siempre el mismo: el MNR, presionado por el movimiento de masas, iba a verse obligado a hacer una revolución socialista" (2)

El 16 de noviembre 1953, el Partido Socialista de los Trabajadores de Estados Unidos (en inglés, Socialist Workers Party, SWP) a través de su máximo dirigente James Cannon, llamó con una "Carta Abierta" a que todo el trotskismo se uniera a enfrentar y derrotar al Pablismo. (3) Una semana después el 23 de noviembre de 1953, Cannon y la dirección del SWP encabezaron la fundación del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) para combatir al pablismo. Pablo fue derrotado, pero la dirección del SWP sufrió una crisis, y dejo de encabezar la lucha contra el revisionismo. Cannon se retiro en 1955 de la dirección del SWP, y esta abandonó por completo su rol de encabezar el nucleamiento de los revolucionarios para derrotar al revisionismo dentro de la IV Internacional. En 1963 el CICI se reunificó con Mandel, en lo que se llamó el Secretariado Unificado (SU) de la IV Internacional, lo cual constituyó un retroceso, porque bajo la dirección de Mandel se retomó la capitulación a todas las corrientes pequeñoburguesas, estalinistas, el castrismo, el guevarismo, el maoísmo, etc., que había iniciado el pablismo. 

El SU desarrolló de este modo un "pablismo de nuevo cuño", que capituló totalmente al castrismo en la revolución cubana. El SWP se transformó en un  apéndice del castrismo, en un curso que pone en evidencia  los daños que provoca el revisionismo el cual transformó por completo al PST de Estados Unidos. Esta organización pasó de encabezar la lucha por la construcción de la IV Internacional a transformarse en un grupo satélite del PC de Cuba. Estos son los efectos que provoca el revisionismo, detona un proceso de socialdemocratización que comienza cuando el grupo abandona el programa de la Cuarta Internacional, establece un curso centrista y culmina luego cuando se transforma en un grupo reformista. 

En la posguerra, tras la expulsión de Pablo, la mayoría de las corrientes se reagruparon en el Secretariado Unificado (SU). Otro grupo de corrientes permaneció en el Comité Internacional (CI), el primer reagrupamiento que se organizó contra el pablismo. Pero el SU, bajo la dirección de Mandel desarrolló una capitulación tras otra, se hizo guerrillerista, y comenzó a sufrir un estallido tras otro. El "mandelismo" desarrolló el mismo curso que había sufrido antes el pablismo y lo llevo a romper con el marxismo.

El revisionismo, ya sea en su versión "pablista" o "mandelista" recorrió este curso de grupo revolucionario a grupo centrista, que luego se transforma en grupo reformista. Repitieron así el mismo trayecto que desarrollaron las organizaciones que rompieron con el marxismo en el siglo XIX, dirigidas por Karl Kautsky, August Bebel y Eduard Bernstein. Estos dirigentes llevaron a la II Internacional a romper con el marxismo, y convertirse en una internacional reformista, socialdemócrata. Pero Kautsky, Bebel y Bernstein encabezaron ese curso en nombre del marxismo, apoyándose en el prestigio de Marx y Engels, haciendo pasar sus posiciones capituladoras en el nombre de Marx y el marxismo.

Esta es la explicación de porqué los actuales dirigentes que rompieron con el trotskismo se siguen llamando trotskistas. Llevan adelante el mismo curso de Kautsky, Bebel y Bernstein: Llamándose trotskistas tienen mayores posibilidades de hacer pasar sus posiciones capituladoras. Así lo explica Nahuel Moreno: "Esta corriente centrista... forma parte fundamental de ese mismo revisionismo... que en la forma no rompe con las formulaciones trotskistas... Si formalmente defiende algunas posiciones trotskistas es para mejor contrabandear y hacer pasar las posiciones revisionistas. Hay, de hecho, una división de tareas entre esos dos matices, una relación muy parecida a la que había entre Bernstein y Kautsky..." (4)

Durante todo este período el dirigente trotskista argentino Nahuel Moreno desarrolló una corriente que se declaro fracción publica del SU, y dio batalla contra el mandelismo intentando rescatar la tradición impulsada por Trotsky y Cannon. La corriente de Nahuel Moreno fue evolucionando a través de la creación del SLATO (Secretariado Latinoamericano del Trotskismo Ortodoxo) en los 60`s, mas tarde en los 70's la Fracción Bolchevique (FB) y el PST de Argentina retomando la tradición del PST de EE.UU (SWP), y luego en los 80's la LIT- CI (Liga Internacional de los Trabajadores). Esta organización tras su muerte, estalló, y derivo en varios grupos centristas y revisionistas que capitulan actualmente en general al castrochavismo. El desarrollo del morenismo, y la importancia de sus aportes teórico- políticos, su defensa del trotskismo ortodoxo y la tradición marxista, es materia de estudio en un trabajo que desarrollaremos por separado. 

II. La segunda etapa de la crisis de la IV Internacional: La Caída del Muro de Berlin

Con la caída del Muro de Berlín en 1989 se abrió la segunda etapa en la crisis de la IV Internacional. Toda esta etapa de la crisis del trotskismo estuvo cruzada por un hecho central de la lucha de clases que fue la Caída del Muro de Berlín. La caída significo el comienzo de la IV etapa mundial de la lucha de clases, una etapa de varias décadas que hoy transitamos, signada por la desaparición del aparato stalinista. En esta etapa, se abre la posibilidad en términos históricos de superar la crisis de dirección revolucionaria, y lograr que el trotskismo se haga de masas. Pero en lugar de reafirmar los postulados de Trotsky, los grupos trotskistas claudicaron a la campaña mundial de que el "Socialismo Fracasó", lo que llevo a sus dirigentes a plantear públicamente que la teoría marxista debía ser revisada, lo cual los llevo paulatinamente a abandonar en forma publica el marxismo.

De ese modo, un fenómeno enormemente progresivo como la caída del estalinismo mundial, que el trotskismo esperó por décadas, en vez de fortalecer a los grupos que se reivindicaban trotskistas, actuó agravando su crisis. Esto mostró el grave daño que el pablismo había provocado en el trotskismo de posguerra, el movimiento trotskista había quedado conformado por grupos que seguían al estalinismo como a la sombra, y que por lo tanto, cuando el estalinismo comenzó su derrumbe, también se derrumbaron junto al estalinismo. 

A lo largo de la década de los 90's, estallaron las corrientes trotskistas más grandes: El SU, el CI, The Militant, y la LIT, que dieron origen a toda una serie de corrientes menores. Estas corrientes degeneran y cristalizan como corrientes centristas, pero el SU sufrió una transformación espectacular, es el primero que avanza hacia una estructura abiertamente socialdemócrata. En 1991 el XIV Congreso eliminó del Programa de Transición la consigna de "dictadura del proletariado" adoptando la línea de conformar partidos anticapitalistas como el Nouveau Parti Anticapitaliste (NPA, Nuevo Partido Anticapitalista) haciendo un llamado a conformar en todo el mundo partidos anticapitalistas,  "partidos de tendencias" que ya no tienen la disciplina del centralismo democrático. 

El planteo de terminar con el centralismo democrático, era una capitulación al autonomismo, el movimiento que lanzó la teoría autogestionaria y autonomista que encabezaron el Subcomandante Marcos, Tony Negri, Heinz Dieterich, Michael Hardt y Naomi Klein, entre otros. Esta teoría planteaba que el estalinismo, y la degeneración burocrática de estados obreros como la URSS, Europa del Este o China eran el producto del centralismo democrático. Mezclaban centralismo democrático con estalinismo, una maniobra para liquidar el leninismo, y avanzar en la estructura socialdemócrata de las organizaciones. Así surgieron los partidos anticapitalistas en Europa que dieron origen a Syriza en Grecia, y Podemos en España. Los partidos anticapitalistas pasaron a integrar coaliciones electorales con los restos del stalinismo en Europa, y renunciaron a la estrategia revolucionaria.

La LIT, la corriente fundada por Nahuel Moreno estalló en los 90's. De allí surgieron varias organizaciones como el MST, la UIT, IS, el PTS, el Nuevo MAS, que rompieron con el marxismo. Dirigentes que llevaban adelante el Programa de la IV Internacional como Aldo Casas o Nora Ciaponni, se hicieron autonomistas o castrochavistas y renunciaron a él, mientras que otras corrientes como la LIT, el PSTU de Brasil, el MST de Argentina, o la UIT llevan adelante la táctica de Kautsky, Bebel, o Bernstein de seguir reivindicando formalmente el morenismo, o el trotskismo pero en la vía de los hechos romper con la IV Internacional.

Un curso similar sufrió el CI, la otra corriente alrededor de la cual se agrupó un sector de la IV Internacional para combatir al pablismo. El CI se disgrego primero con la crisis del Workers Revolutionary Party (Partido Revolucionario de los Trabajadores) de Inglaterra, y luego la crisis de la OCI de Francia dirigida por Lambert que se transformó en el Partido de los Trabajadores, y tras romper con el programa trotskista, prácticamente se disolvió. Del Comité Internacional fue expulsado en la posguerra Ted Grant, que impulsó The Militant en 1964 junto a Peter Taaffe, Jimmy y Arthur Deane, una corriente que tuvo gran protagonismo en la lucha contra el gobierno de Margaret Thatcher en Inglaterra, pero también estalló en los 90's cuando Alan Woods y Ted Grant salen de The Militant abogando por mantener el trabajo en el Partido Laborista.

Taafe desarrolló el Partido Socialista de Inglaterra y Gales, y impulsando otra corriente internacional llamada CIT. Alan Woods encabezo los restos del Militant en un corriente denominada CMI (Corriente Marxista Internacional) que terminó capitulando en forma pública y vergonzosa al castrochavismo, con Alan Woods mostrándose públicamente abrazado con Hugo Chávez y se declaro miembro de la corriente burguesa chavista, colaborando activa y públicamente con el gobierno burgués de Chávez. 

III. La tercera y actual etapa de la crisis de la IV Internacional

Al desaparecer las grandes corrientes trotskistas de posguerra, la tercera y actual etapa de la crisis de la IV Internacional se caracteriza por la crisis y disgregación de organizaciones más pequeñas, el violento giro a la derecha de sus direcciones y su conversión abierta y pública en grupos socialdemócratas, que capitulan a los restos del estalinismo. Toda esta etapa de la crisis actual de la IV Internacional está cruzada por dos hechos centrales de la lucha de clases: La crisis global del capitalismo y las Revoluciones del Siglo XXI. 

En el Siglo XXI no hay un Michael Pablo, ni un Ernest Mandel, que organice y estructure al revisionismo como corriente orgánica. El movimiento trotskista esta dirigida por un puñado de  viejos decrépitos y fracasados como Peter Taaffe, Alan Woods, Pedro Fuentes, Martin Hernández, Miguel Sorans o Jorge Altamira, que no han elaborado nada de importancia, y por el contrario, llevan adelante un absoluto retroceso e involución teórico política, y analfabetismo político marxista.  Se limitan a copiar las "modas" y teorías impulsadas por la ONU, las universidades europeas y norteamericanas, protagonizan hechos, declaraciones y acciones que rayan en lo bizarro. 

Surge un "troskorevisionismo empresarial", las direcciones de los grupos troskorevisionistas se adaptan por completo a la democracia burguesa y tienen como prioridad obtener votos en las elecciones democráticas burguesas, desarrollan Pymes, emprendimiento educativos como Institutos o Universidades, así como medios de comunicación, y cooperativas. Los militantes y cuadros medios de las organizaciones gestionan medios de comunicación, cooperativas, se convierten en periodistas o profesores que adoptan la misma actitud hacia la lucha de clases que los periodistas burgueses y comentaristas liberales: Se limitan a "comentar la realidad", y su involución lleva a esas organizaciones a un estadio pre- Tesis XI de Feuerbach, pre- marxista.  

Todos los grupos que rompieron con el Programa de la IV Internacional, degeneraron en líneas centristas. Luego, siguiendo los pasos del mandelismo adoptan la estrategia de Syriza y PODEMOS, se convierten en grupos socialdemocratas. La LIT- CI, la CMI, la IMT, la ISA, el mandelismo, los grupos del PSOL de Brasil, los grupos del FITU de Argentina, los grupos que están afuera del FITU, y le capitulan a los restos los partidos y dirigentes de los grupos contrarrevolucionarios de hoy, los Bernie Sanders, los Evo, los Lula, los Correa, los Maduro, etc.

Al lado del estalinismo de posguerra son un chiste, son organizaciones mil veces más débiles. Sin embargo el revisionismo pablista sigue existiendo, encarnado en diferentes figuras y organizaciones. Así lo explica Nahuel Moreno: 

"Aunque Pablo es quien ha llevado hasta sus últimas consecuencias teóricas y políticas esta desviación revisionista, el revisionismo no se limita a él. Es una corriente mucho más amplia que se ha encargado de mantener, desde entonces, en una crisis permanente a nuestra Internacional... es un frente sin principios, formado por distintos matices y corrientes... Dado este carácter de frente sin principios, el revisionismo tiene a su frente distintas figuras y dirigentes caracterizados en cada etapa de su desarrollo..." (5)

En esta etapa todas las organizaciones pequeñas profundizan su rumbo de revisionismo y proceso de socialdemocratización. El SWP de EE.UU, el partido fundado por León Trotsky lleva adelante una línea de apoyo crítico a Donald Trump. La ISO de EE.UU se disgregó para apoyar a Bernie Sanders. El CIT de Peter Taafe estalló, pero la ISA que surge de allí capitula rápidamente al castrochavismo. La corriente de Alan Woods integra las listas del Partido Comunista en Venezuela, la LIT capitula al castrochavismo en la revolución boliviana del 2019. El mandelismo llevó a varios gobiernos capitalistas como en Grecia y en Brasil donde tuvieron funcionarios en el gobierno de Lula. Sectores que rompieron con la LIT se integran a un frente popular con la burguesía en Brasil. En Argentina los grupos del FIT como el PTS, PO, IS, votan leyes con la burguesía en el Parlamento.

Lo que estamos viendo hoy en las organizaciones que se reclaman trotskistas es una nueva "oleada" de pablismo, que podemos denominar "revisionismo del Siglo XXI". Los grupos de la IV Internacional afirman que a nivel mundial "Avanza la derecha", que "Se viene el golpe de estado", que "se viene el fascismo a nivel global", y que hay una "ola conservadora" a nivel mundial. Que Trump, Bolsonaro, Añez, son el fascismo que se nos viene encima y nos va aplastar. Y entonces para frenar a la CIA, al Pentágono, etc tenemos que hacer acuerdos con Bernie Sanders, con Jeremy Corbyn, con Putin, con Xi- Jinping, con Lula, con Evo, con Maduro, que hay que apoyar al bloque Putin- Maduro- Evo- Lula, que China se va a enfrentar con EE.UU, etc. Es toda una charlatanería con pretensiones pseudo- científicas.

El pablismo del Siglo XXI se evidencia en la Revolución Boliviana del 2019, cuando el trotskismo revisionista dice que es un "golpe de estado" y hace acuerdos con Evo, Lula, Alberto Fernández, el PJ, el PT, Bernie Sanders, etc. Hacen acuerdos y actos públicos en forma conjunta con el castrochavismo, que según ellos sería el "campo progresivo". Este "pablismo del siglo XXI" amenaza con liquidar los restos de la IV Internacional. El rasgo central de la crisis de los grupos revisionistas es el proceso de adaptación al régimen, disgregación y disolución de estos pequeños grupos en la medida en que van convirtiéndose en organizaciones francamente socialdemócratas. El centro de estas organizaciones es la participación en las elecciones burguesas, mientras que en los sindicatos, así como en las organizaciones de masas, exhiben su adaptación a la burocracia sindical, y a los aparatos reformistas.

El revisionismo involuciona teóricamente y rompe con el marxismo

Otra característica de los grupos revisionistas es que no han elaborado prácticamente nada, ni han hecho prácticamente ningún aporte significativo a la teoría marxista. Cada vez que abren la boca expresan un profundo proceso de involución teórica y de ruptura con el marxismo, repiten como loros las "modas", teorías, charlatanerías y falsas ideologías transmitidas por la burguesía, el estalinismo senil, el castrochavismo, los think thank "progresistas" del Partido Demócrata de los EE.UU como CLACSO, o se transforman en voceros de los fraudes y planteos del London School of Economics, etc.

Sus elaboraciones están basadas en negar la existencia de un proceso revolucionario mundial, y por lo tanto que las condiciones "no están maduras" para la revolución. Tampoco en este terreno inventan nada, simplemente se limitan a repetir lo que siempre dijeron Kautsky, Bebel y Bernstein los jefes de la socialdemocracia, o Stalin y Bujarin. Los grupos revisionistas niegan la existencia de la crisis mundial del capitalismo, o niegan su carácter; niegan las Revoluciones del Siglo XXI, adoptan la visión de que situación mundial es una especie de una noche negra en la cual se viene el fascismo, y los golpes de estado.

Para estos grupos revisionistas vivimos una etapa de la lucha de clases signada por una "derrota histórica" de la clase obrera. Al adoptar la Teoría de las condiciones "no están maduras" para la revolución, toman como propia menchevique de "la revolución por etapas", porque ven necesaria toda una etapa de alianzas dirigidas por los "sectores burgueses progresivos", "para enfrentar al fascismo y la derecha". Por esa vía adoptan la "Teoría de los campos burguesas progresivos". Los grupos revisionistas involucionan a teorías formuladas por los grupos intelectuales de posguerra, de Focault, Marcuse, la Escuela de Frankfurt, Adorno, Habermas. Algunos grupos plantean que el capitalismo está en un periodo de desarrollo de las fuerzas productivas, otros grupos que el imperialismo ya no existe más, algunos grupos afirman que para hacer la revolución se necesita la "revolución cultural" desde las universidades, los medios y la propaganda cultural, atribuyendo esta línea a Antonio Gramsci.

Otros grupos adoptan el programa keynesiano, y lo presentan como marxismo, adoptan la "Teoría del Ciclo Económico Keynesiano" y la presentan como "Teoría de las Ondas Largas", disfrazándola de marxismo. La mayoría de los grupos adoptan la "Teoría del Desacople" lanzada por círculos imperialistas desde la London Economic Schooll. Otros, hacen propia la teoría autogestionaria y autonomista del Subcomandante Marcos, Tony Negri, Heinz Dieterich, Michael Hardt y Naomi Klein construyendo cooperativas de desocupados, o fábricas recuperadas, o diversas formas de asistencialismo. Todo este palabrerío, charlatanería, y falsas ideologías las presentan con un ropaje "marxista" o "trotskista".

Los grupos revisionistas abandonan el Programa de Transición, y lo adoptan la estructura del "programa mínimo" y el "programa máximo" de la socialdemocracia que el trotskismo enfrentó ofreciendo como alternativa el Programa de Transición. Al involucionar a grupos socialdemócratas, los grupos que se autodenominan trotskistas rompen con el Programa de Transición. Pero esto no hace más que profundizar su crisis, producto también de que su charlatanería y palabrerío pseudo- marxista, está siendo brutalmente golpeado por la realidad de la crisis del capitalismo, así como de las Revoluciones del Siglo XXI. Estos grandes hechos de la lucha de clases mundial, están fortaleciendo toda la Teoría Marxista y el análisis clásico marxista de Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Nahuel Moreno.

Las bases objetivas de la evolución del trotskismo a la socialdemocracia

Las razones que explican el proceso curso de socialdemocratización que detona el revisionismo son los enormes cambios que han provocado la situación objetiva global. La combinación de la crisis mundial del capitalismo con el proceso revolucionario mundial, acelera el giro a la derecha de todas las direcciones contrarrevolucionarias, y también de todos los grupos revisionistas. Esto es lo que explica el avance hacia la socialdemocratización, y la disgregación en múltiples pequeñas corrientes a escala internacional.

Los grupos revisionistas evolucionan a grupos reformistas justo en el preciso momento en que la crisis mundial del capitalismo liquida y amenaza a todos los proyectos "reformistas". Con el desarrollo de la crisis mundial del capitalismo no hay espacio, ni resquicios para desarrollar reformas ni mejoras de ningún tipo. Al contrario, estamos en presencia de un ataque brutal sobre las condiciones de vida de millones, que no da espacio para negociaciones, ni "treguas" liquida toda ilusión parlamentaria, reformista o sindical. Al renunciar al proyecto revolucionario, y adoptar el reformista, los grupos revisionistas profundizan su crisis golpeados por la crisis del capitalismo

Un componente del proceso revolucionario mundial que agrava la crisis de los grupos revisionistas es la revolución de las mujeres. Miles de activistas mujeres, trans, lesbianas, y jóvenes se encuentran con que los grupos de izquierda son machistas, defienden abusadores, o se oponen a que las mujeres denuncien públicamente a los abusadores, o defienden la legalización de la prostitución. Surge un troskorevisionismo "proxeneta"  que acompaña el aval del estado burgués a la prostitución. A consecuencia de esto es que los grupos que se reclaman trotskistas son rechazados por miles de luchadoras y dirigentes de la Revolución Verde- Naranja, lo cual trae aparejado valiosas/os dirigentes y cuadros abandonan esas organizaciones, profundamente desilusionadas/os.

El ascenso revolucionario es cada vez más obrero, las revoluciones son urbanas, con centro en los trabajadores. Esto agrava la crisis de los grupos que se reclaman trotskistas porque se niegan a intervenir en las organizaciones de masas, están buscando nuevos sujetos sociales, tienen expectativas en el guerrillero, el piquetero, el intelectual, el general, el comandante. Se niegan a exigir a las organizaciones de masas que peleen por el poder, las desprecian como lo vimos en la Revolución Boliviana de 2019.

El proceso de socialdemocratización del trotskismo expresa las presiones de clase del imperialismo y el frente contrarrevolucionario mundial sobre las organizaciones obreras y populares. Frente al proceso revolucionario mundial, el imperialismo otorga limitadamente, allí donde no puede impedirlo, solo 2 resquicios para la actividad política: La actividad sindical, y la parlamentaria. El proceso de socialdemocratización expresa la adaptación de los dirigentes que se reivindican trotskistas a éstas presiones del imperialismo.

Los grupos revisionistas limitan su accionar a aprovechar estos resquicios limitados que el imperialismo otorga, adaptándose en las organizaciones sindicales a las pautas del estado burgués. Los dirigentes sindicales que llevan muchos años en su cargo, y no llevan adelante una política de transformación de los sindicatos, se adaptan a la estructura que les impone el estado burgués, y se burocratizan. Par ocultar su curso socialdemócrata levantan consignas ultraizquierdistas, se disfrazan de rojos, hacen plenarios "combativos" pero todo eso es una cubierta para tapar su adaptación porque tienden a burocratizarse, y se adaptan al régimen por esa vía. El giro abiertamente socialdemócrata de las direcciones de los grupos revisionistas se expresa en que priorizan la actividad parlamentaria, en desmedro de la pelea por la dirección del movimiento obrero y popular.

En la medida en que producto de la intervención parlamentaria las arcas de las organizaciones trotskistas se llenan de dinero por los ingresos de los parlamentarios, el curso a la derecha se acelera, las organizaciones reniegan cada vez más de la pelea por la dirección, en las luchas, en los sindicatos y en las organizaciones de masas. Por lo cual en las organizaciones de masas estas corrientes adoptan una política ultraizquierdista, como taparrabos de su adaptación al régimen.

Los ingresos provenientes del estado burgués, lleva a estas organizaciones a montar un aparato desmesurado en relación a la cantidad de militantes, y el peso con las organizaciones de masas. La estructura socialdemócrata avanza en la medida en que crece la cantidad de rentados, de funcionarios, de publicaciones y actividades culturales e intelectuales, que dependen del estado burgués. El partido pierde autonomía del estado burgués y depende profundamente de él, deja de ser un aparato de conspiración, al servicio del armamento de las masas, de las huelgas, de la auto- organización o los piquetes y se convierte en un aparato socialdemócrata.

El revisionismo impone un régimen stalinista y expulsa muchos valiosos militantes

En la medida en que avanzan al revisionismo y se acentúa el giro socialdemócrata, el régimen interno de las organizaciones trotskistas se vuelve más antidemocrático. Cuando aparecen sectores de cuadros y militantes que perciben el curso oportunista y pretenden modificarlo, son brutalmente reprimidos por las direcciones revisionistas. Imponen un centralismo burocrático, stalinista, reforman los estatutos en forma antidemocrática, impiden los debates, imponen sanciones, expulsiones, lo que da origen a los fraccionamientos, las rupturas, y las crisis.

Fruto de ese proceso, miles de militantes se alejan "silenciosamente" de esas organizaciones. Algunas corrientes o camaradas sacan de todo esto la conclusión equivocada de que entonces las organizaciones trotskistas no tienen que intervenir en las elecciones, ni tener diputados, ni dirigir sindicatos o federaciones sindicales. Y no tiene que tener aparato o rentados porque eso lleva a la burocratización. Todas estas conclusiones son equivocadas. La historia de las corrientes revolucionarias muestra que es necesario construir un aparato y tener profesionales para dirigir la insurrección y las huelgas, lo cual no puede hacerse sin una férrea organización. Los diputados y dirigentes sindicales son tácticas indispensables para disputar a las masas.

El problema no es intervenir en las elecciones, ni tener diputados, ni dirigir sindicatos, ni tener aparato o rentados. Lo que destruye el régimen partidario es la intervención del estado burgués en la estructura partidaria que lleva a la burocratización de sus dirigentes. Y para que el partido conserve un método sano la dirección debe ampliar el polo democrático del régimen interno de funcionamiento, lo que permite un mayor control de los cuadros medios y la base del partido sobre la dirección.

Calculamos que en los últimos años miles de militantes han roto con los grupos revisionistas. Tenemos que actuar audazmente sobre esta crisis, sin sectarismo, para recuperar esos cuadros y militantes. Debemos dirigirnos a ellos y ofrecerles nuestros materiales, dejando atrás el pasado y los enfrentamientos que pudimos haber tenido en otros años, y debatiendo el presente y como reconstruir el marxismo revolucionario, Debemos ser muy pacientes con estos camaradas que salen de estas organizaciones muy golpeados y confundidos.

IV .Por un nuevo Zimmerwald: La necesidad de un polo de Reagrupamiento principista

Nuestra estrategia es la Reconstrucción de la IV Internacional, que ha sido gravemente destruida por el revisionismo pablista. Pero sería un error darnos la tarea de Reconstruir la IV Internacional como una tarea presente. Si nos diéramos esa orientación, iríamos rápidamente hacia una crisis, porque hoy no tenemos con quien reconstruir la IV Internacional. Como en un big- bang, todos los grupos revisionistas están alejándose a alta velocidad de la IV Internacional, sería en vano ponernos a buscar con que grupos reconstruir la IV.

La tarea que tenemos planteada hoy es el Reagrupamiento de los Revolucionarios. Ahora tenemos planteado reagrupar a los grupos, militantes, y personalidades o dirigentes que resisten el curso revisionista. Esos grupos que resisten el proceso de socialdemocratización del revisionismo necesitan un respaldo y cobertura internacional, porque aislados desarrollando un nacional- trotskismo están destinados a desaparecer. Para concretar ese Reagrupamiento, necesitamos llevar adelante un proceso de delimitación de todos los grupos revisionistas, y batallar por que surja un polo revolucionario.

Que planteemos que la tarea planteada hoy es el Reagrupamiento de los Revolucionarios, no significa que abandonamos la estrategia de la Reconstrucción de la IV Internacional. Al contrario, implica un plan serio partiendo de reconocer el estado de grave disgregación que sufre la IV, su virtual desaparición. Sería equivocado, como hacen muchos grupos, que apenas concretado el acuerdo con algunos grupos nos proclamemos "la IV Internacional" reconstruida. Eso no sería serio.

Por eso no proponemos como orientación actual salir ya a Reconstruir la IV Internacional. Nos proponemos un objetivo más humilde para empezar a transitar ese camino, el de comenzar a agrupar, organizar, relacionarnos, con grupos que resisten el proceso revisionista. Necesitamos una base de cuadros militantes, grupos y organizaciones que conformen una plataforma y punto de partida de la reorganización de una Internacional Socialista, hoy inexistente. Por ejemplo, a partir de la Revolución Boliviana del 2019, creemos que se hace necesario intercambiar ideas y avanzar entre los grupos y organizaciones que hemos resistido la presión del imperialismo y nos hemos puesto del lado de la revolución.

Esta orientación del Reagrupamiento de los Revolucionarios es también el fruto de extraer conclusiones de nuestra experiencia histórica. Cuando el revisionismo de Kautsky, Bebel y Bernstein destruyó el carácter revolucionario de la II Internacional apoyando a los gobiernos imperialistas en la Primera Guerra Mundial, Rosa Luxemburgo dijo que la II Internacional se había transformado en un "cadáver putrefacto". Lenin, y Trotsky, repudiaron a los dirigentes de la II Internacional, y se impuso entonces la idea de una reunión de todos los dirigentes que conservaban la postura revolucionaria.

Esa reunión se celebró entre el 5​ y el 8 de septiembre de 1915 en Suiza en un pueblito cercano a Berna, llamado Zimmerwald. Allí se reagruparon los revolucionarios que se oponían a la Primera Guerra Mundial, estuvieron Lenin, Trotsky, James Connolly de Irlanda, John Maclean de Escocia, entre otros. Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht no pudieron asistir porque estaban presos en Alemania, pero enviaron cartas de apoyo. La reunión fue muy pequeña, asistieron sólo 38 personas en cuatro carruajes. Esto motivo la célebre broma de Lenin: "Todos los revolucionarios cabían en un cuatro carruajes" que se hizo popular después como "Todos los revolucionarios cabían en un sillón".

Gracias a esta orientación, surgió la "izquierda de Zimmerwald" las conexiones entre los grupos que se había cortado se lograron reestablecer. Los grupos aislados, que estaban escépticos o en crisis, que no conocían lo que ocurría, rompieron su aislamiento y encontraron nuevos canales para funcionar. No surgió inmediatamente una nueva internacional, pero el Reagrupamiento logrado en la Conferencia de Zimmerwald sentó las bases de lo que tras la Revolución Rusa fue el surgimiento de la III Internacional. Lo que ahora debemos llevar adelante es un "nuevo Zimmerwald", un nuevo reagrupamiento internacional que permita reorganizar los grupos militantes y corrientes que resisten al revisionismo. La necesidad de llevar adelante este Reagrupamiento es impostergable, el primer paso hacia la Reconstrucción de la IV Internacional

Nuestra estrategia sigue siendo reconstruir la IV Internacional

A su vez, existen millares de nuevas/os activistas y dirigentes que encabezan las revoluciones que se llevan adelante en todo el mundo. Estas/os "nuevas/os activistas", no son trotskistas, pero tienden a adoptar posturas revolucionarias. No han surgido todavía corrientes o grupos organizados que nos permita aplicar la táctica de FUR, pero no podemos descartar que surjan en el futuro. Mientras tanto, debemos también tener una política hacia esta camada de nuevos activistas que cruza todas las organizaciones sindicales, democráticas, feministas, indígenas, inmigrantes, LGTB, etc. en todo el mundo.

A todos ellos les proponemos que se sumen al Reagrupamiento Revolucionario que estamos impulsando. Pero también le vamos planteando la necesidad de una Internacional Socialista que organice y coordine las revoluciones y luchas que se dan en todo el mundo. Ellos no conocen el trotskismo, ni la IV Internacional, pero sienten la necesidad de que exista una organización internacional que coordine y unifique las luchas, y lleve adelante campañas internacionales. Existe en este momento un fenómeno político- social muy importante en todo el mundo que es la radicalización de sectores de masas, un "giro a la izquierda" de sectores que empiezan a odiar al capitalismo, y buscan acercarse al marxismo y al socialismo.

Por eso, la consigna de que construyamos una Internacional Socialista puede resultar atractiva en muchos dirigentes que buscan el socialismo y al marxismo, sin que sepan muy bien en que consiste. La consigna de que construyamos una Internacional Socialista es una consigna de propaganda, no es algo que esté planteado como presente, ni en lo inmediato. Pero es una consigna que nos permite decirles a estos activistas que se consideran revolucionarios pero no son trotskistas, que debemos construir una organización internacional en común, que sea socialista, para afrontar juntos el desafío de la lucha contra el capitalismo.

Pero aunque planteemos el Reagrupamiento de los Revolucionarios como tarea presente, y el llamado a una Internacional Socialista como consigna de propaganda hacia los activistas de todo el mundo, debemos considerar todo eso como pasos tácticos en el camino de nuestra estrategia de reconstruir la IV Internacional. No debemos olvidar ni por un momento que esa es nuestra estrategia. Existen corrientes que afirman que dado que los grupos que se reclaman del trotskismo han cometido tantos desastres, que hay que construir otra cosa, que la IV no hay que reconstruirla, sino "refundarla", o construir la V Internacional o hacer otra cosa.

Todos esos planteos son equivocados. Ratificamos la estrategia de la Reconstrucción de la IV Internacional no por un capricho, sino por un convencimiento científico. Así lo explica Nahuel Moreno: "...la fundación de nuestra Internacional fue el más grande acierto de Trotsky y de nuestro movimiento mundial...Responde a una misma necesidad...unir férreamente a todos los marxistas revolucionarios alrededor de un programa que sintetizara todo lo aprendido por el movimiento marxista mundial desde el Manifiesto Comunista y especialmente desde la Revolución Rusa. Para defender estas conquistas del marxismo, sintetizadas en el trotskismo y su programa, del ataque contrarrevolucionario en toda la línea que llevaban a cabo el stalinismo y los otros aparatos contrarrevolucionarios para borrarlas de la memoria histórica de los trabajadores y su vanguardia, era imprescindible lograr una férrea organización internacional por parte de los revolucionarios" (6)

Por eso, las tareas del Reagrupamiento de los Revolucionarios que debemos llevar adelante, son tácticas al servicio de la estrategia de la reconstrucción de la IV Internacional. Todas las orientaciones que llevemos adelante, Congresos y Conferencias, plenos derechos de organización para el debate interno, balances de la direcciones permanentes, e incluso posibilidad de debates públicos sobre cuestiones teórico- políticas relevantes, las campañas, los eventos, todo lo que hagamos es al servicio de construir este polo de reagrupamiento al servicio del reagrupamiento internacional de los revolucionarios. Esta es la orientación que proponemos para esta Conferencia que debe planificar los pasos específicos para su concreción.

Notas:

(1) Nahuel Moreno. Actualización del Programa de Transición. El revisionismo tiende a destruir a la Internacional

(2)Ibíd

(3) James Cannon. Carta Abierta. Comité Nacional del SWP (1953)

(4) Nahuel Moreno. Actualización del Programa de Transición. El revisionismo tiende a destruir a la Internacional

(5) Ibid

(6) Ibíd


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