NAHUEL MORENO: SITUACIONES DE LA LUCHA DE CLASES


Primera línea durante las manifestaciones por la caída de Sebastián Piñera, Chile
Primera línea durante las manifestaciones por la caída de Sebastián Piñera, Chile


Publicamos a continuación un extracto del folleto "Las revoluciones del Siglo XX" del teórico y militante marxista Nahuel Moreno, dedicado a estudiar las distintas situaciones en la lucha de clases. El estudio de este material, nos será de gran utilidad como punto de partida para entender y caracterizar los distintos procesos revolucionarios y situaciones de la lucha de clases en pleno siglo XXI. 

Atte. Equipo de coordinación internacional de La Marx / Revista Socialismo Internacional


Las definiciones que hemos dado sobre revoluciones nos permiten precisar las situaciones de la lucha de clases. Es decir, qué condiciones tienen que darse en la realidad para que estas revoluciones se produzcan.

La situación no revolucionaria

Como ya hemos señalado, hasta la primera guerra mundial y el estallido de la revolución rusa de 1917, la época es reformista, no revolucionaria. La burguesía era cada día más rica, pero al mismo tiempo toda la sociedad era más rica, tanto en los países capitalistas avanzados como en algunas semicolonias privilegiadas como la Argentina.

Aunque la burguesía no regalaba nada a los trabajadores, cuando éstos salían a la lucha podían ir conquistando lo que necesitaban: la jornada de 8 horas, mejores salarios, organizaciones sindicales y partidos obreros poderosos y legales. Hubo luchas, y muy duras, para lograr esas conquistas. Pero el hecho de que pudieran lograrlas, de que la burguesía pudiera concederlas, alejaba a los trabajadores de la lucha por el poder. ¿Para qué luchar contra un sistema que, en última instancia, permitía que los trabajadores vivieran cada vez mejor?

Esa situación reformista, no revolucionaria, es la que predomina en esta época. Los Trabajadores no recurrían a los métodos revolucionarios ni luchaban contra el estado capitalista. Y la burguesía no necesitaba aplastar a la clase obrera con métodos de guerra civil: frenaba sus luchas con grandes concesiones antes de que éstas pusieran en peligro el sistema capitalista y su estado, o con medidas reaccionarias.

Situación no revolucionaria es, pues, cuando las clases sociales no están enfrentadas en una lucha a muerte. Es una situación estable, de equilibrio. Sólo se puede dar en forma prolongada si hay una buena siztuación económica que permite hacer concesiones a las masas. Por eso el régimen burgués clásico de estas situaciones es la democracia burguesa, donde los conflictos se dirimen pacíficamente en el parlamento.

En la actual época y etapa revolucionarias siguen existiendo situaciones no revolucionarias, pero que sólo son estables en la mayoría de los países imperialistas que no han sido todavía convulsionados hasta los cimientos por la crisis económica. También fueron estables durante muchos años en algunas semicolonias privilegiadas, como Argentina o Uruguay. De cualquier forma, la tendencia de esta época de enfrentamientos agudos entre la revolución y la contrarrevolución es a que desaparezcan las situaciones no revolucionarias y, cuando se produzcan, sean cada vez más breves.

La situación revolucionaria de octubre

Estudiando la primera revolución obrera triunfante, la rusa, Trotsky definió cuatro condiciones para que hubiera una situación revolucionaria:

1) La crisis total, económica y política de la burguesía y su estado. La burguesía en Rusia no sabía qué hacer. ¿Cómo continuar la guerra con un ejército donde los soldados desertaban o metían presos a los generales? ¿Qué hacer con la economía, que estaba en ruinas? ¿Para qué servía el gobierno, si nadie le hacía caso? Era una hecatombe. La burguesía no podía gobernar. Esta es la primera condición, porque si no hay crisis económica, política y de todo tipo en la burguesía, no hay situación revolucionaria aunque la clase obrera sea muy combativa.

2) La izquierdización de la pequeña burguesía o clase media. Es un factor tanto o más importante que el anterior y está ligado a él. Si no hay crisis económica y política, la clase media vive bien y goza del 'orden' necesario para vivir bien: apoya al régimen burgués, y si el régimen burgués tiene apoyo de masas es casi Imposible que sea derrotado por la revolución obrera. La revolución sólo triunfa si el proletariado es apoyado por un sector masivo de la pequeña burguesía, es decir, si la mayoría de la población quiere hacer la revolución. El partido Bolchevique no hizo la revolución solo. Lo hizo unido a los socialistas revolucionarios de izquierda, que se dividieron de los de derecha precisamente porque un amplio sector del campesinado -que era la base del partido SR- iba hacia posiciones revolucionarias.

3) La voluntad revolucionaria de la clase obrera. Esto es que los obreros ya están convencidos de que tienen que hacer una revolución; quieren hacerla. A veces, es mucho más que voluntad revolucionaría; ya han construido sus propias organizaciones para tomar el poder: los soviets en Rusia, la COB en Bolivia en 1952, etc.

4) La existencia de un partido marxista revolucionario que tenga influencia de masas, quiera tomar el poder y pelee con todo para hacerlo, dirigiendo a la clase obrera.

A partir de esta definición de la situación revolucionaria o de las condiciones para que la revolución triunfe, Trotsky definió la situación prerrevolucionaria muy sencillamente. La revolución ya estaba preparada o preparándose cuando se daban las tres primeras condiciones, pero todavía faltaba la última, el partido. O sea, si bien había crisis burguesa, viraje a la izquierda de la clase media y voluntad revolucionaria del proletariado, ya estaba el terreno dispuesto para parir una revolución. Pero, si el partido revolucionario no existía o era débil, faltaba la partera.

Situación prerrevolucionaria era, pues, una situación de transición. Toda la sociedad caminaba hacia la revolución, pero era un tren sin maquinista. Y si el maquinista no aparecía, se iba a detener antes de llegar a la estación terminal: el triunfo de la revolución.

Las nuevas situaciones contrarrevolucionarias

Como ya hemos visto, el fascismo triunfante es la contrarrevolución burguesa. Para que la contrarrevolución tenga éxito también es necesario que se den una serie de condiciones, una situación contrarrevolucionaria. Ellas son:

1) Que haya habido previamente un ascenso revolucionario de la clase obrera, provocado por la crisis económica y política de la burguesía, que amenace al estado y al régimen burgués.

2) Que ese ascenso haya aterrorizado a la burguesía hasta volcar a sectores decisivos de la misma a favor del empleo de métodos de guerra civil para terminar con ese peligro.

3) Que grandes sectores de la pequeña burguesía se inclinen hacia el bando burgués y se enfrenten al proletariado. En líneas generales, podemos decir que este fenómeno se produce porque el proletariado está dirigido por partidos reformistas, que se niegan a luchar por el poder y a aniquilar al peligro fascista o golpista en las calles y con las armas. Como clase vacilante que es, la pequeña burguesía, hundida por la crisis, si no ve un curso enérgico y claramente dirigido del proletariado, se inclina a buscar una salida a la crisis a través de la contrarrevolución.

4) Que, precisamente por culpa de sus direcciones reformistas contrarrevolucionarias, el proletariado esté confundido y desorientado.

Estas situaciones contrarrevolucionarias son parecidas, en sus rasgos generales. antes y después de la segunda guerra mundial. Pero varían fundamentalmente en cuanto al rol que cumple la pequeña burguesía en la contrarrevolución. 

Antes de la segunda guerra mundial, en la contrarrevolución fascista, la pequeña burguesía, junto a los desclasados, era organizada, movilizada y armada por los monopolios en un gran movimiento que atacaba y aplastaba al proletariado con métodos de guerra civil. Después de la derrota aplastante del fascismo y el nazismo en la segunda guerra mundial, las nuevas contrarrevoluciones son fundamentalmente golpes militares. 

Son precedidas de ataques terroristas contra la vanguardia del movimiento obrero, de tipo "guerrillero", ejecutados por pequeñas bandas parapoliciales y paramilitares. Una vez que el golpe triunfa, se aplican métodos de terrorismo de estado selectivo, que, aniquilan a la vanguardia obrera y popular, ejecutados directamente por las fuerzas armadas y policiales. La pequeña burguesía cumple un papel muy importante como base social de apoyo de esos golpes contrarrevolucionarios, pero es más bien pasivo: no se moviliza ni se arma masivamente para derrotar en las calles a la clase obrera.

Las nuevas situaciones revolucionarias de la posguerra

Las revoluciones que se han dado en esta posguerra hasta el presente, no han cumplido con las cuatro condiciones que Trotsky definió para el triunfo revolucionario de octubre:

Las que lograron expropiar a la burguesía y construir un estado obrero, no tuvieron como clase revolucionaria decisiva y de vanguardia al proletariado urbano o industrial. Fueron revoluciones que se desarrollaron en el campo, movilizando al campesinado y/o al proletariado rural y, después de una larga guerra de guerrillas, conquistaron las ciudades.

A su frente no hubo un partido obrero marxista revolucionario, sino partidos pequeñoburgueses o pequeñoburgueses burocráticos.

Es decir, las dos últimas condiciones definidas por Trotsky, el proletariado con voluntad revolucionaria y su partido marxista revolucionario, estuvieron ausentes en estas revoluciones triunfantes.

En cambio, se desarrollaron enormemente las dos primeras condiciones: la crisis del régimen capitalista, económica y política, y el vuelco a la izquierda, hacia las acciones revolucionarias de lucha contra el régimen del pueblo en general.

Esto se dio porque en esta época la crisis de la burguesía ya no es aguda pero de corto plazo, como en el pasado. Ahora la crisis de la burguesía es aguda pero también crónica, permanente, sin salida. Esa crisis, en el terreno político es crisis crónica y sin salida del régimen y el estado burgués. Y en el terreno económico provoca una catástrofe que se extiende durante años y años, obligando a los explotados en general a luchar desesperadamente si no quieren morir físicamente de hambre.

De allí que estas revoluciones triunfen y lleguen hasta la expropiación de la burguesía, hasta el momento, en los países semicoloniales más débiles, que ya no tienen ninguna salida.

Como ya hemos definido, son revoluciones socialistas inconscientes, de febrero. Entran dentro de la definición leninista, más amplia que la de Trotsky: hay situación revolucionaria cuando los de arriba no pueden seguir gobernando como hasta entonces y los de abajo no quieren que sigan gobernando como hasta entonces.

Estas revoluciones de febrero triunfantes presentan una diferencia importante en relación al febrero ruso. En éste, la revolución de febrero fue encabezada y dirigida por el proletariado, lo que no ocurrió en las que estamos definiendo.

Junto a las dos condiciones ya señaladas, cabría agregar una tercera y cuarta condición para que estas revoluciones triunfen, siempre en el sentido de expropiar a la burguesía.

La tercera condición es que las masas populares movilizadas contra el régimen destruyan, en el curso de esa movilización, a las fuerzas armadas burguesas y, con ellas, al estado burgués. Si esta condición no se da, no puede haber expropiación de la burguesía.

La cuarta condición es que la situación sin salida se prolongue después del triunfo sobre el viejo régimen. Concretamente que el imperialismo agreda de nuevo al régimen hasta forzar a la dirección pequeñoburguesa de la revolución a expropiar a la burguesía como medida defensiva para no ser aniquilada.

Se han dado también, como hemos visto, situaciones revolucionarias que presentan las tres primeras condiciones definidas por Trotsky, pero no la cuarta. El mejor ejemplo es la revolución boliviana de 1952, donde se da:

1) Crisis de la burguesía y su régimen.

2) Radicalización de la pequeña burguesía, en este caso fundamentalmente el campesinado.

3) Acciones y voluntad revolucionaria de la clase obrera, que se organiza en un sindicato revolucionario que es también organismo de poder, la COB. Y llega aun más allá: se arma formando sus propias milicias y destruye al ejército por una vía insurreccional.

Pero no se da la cuarta condición, porque no hay partido marxista revolucionario a la cabeza de la clase obrera.

Hasta el momento, este tipo de revoluciones sólo se ha dado en Bolivia, aunque habría que estudiar si no es parecida, aunque no llega tan lejos, la de Irán o la de Portugal. Triunfaron sobre el régimen contrarrevolucionario, pero hasta ahora no triunfaron nunca sobre la burguesía (no la expropiaron) ni sobre su estado (no hicieron un estado obrero).

Finalmente, están las revoluciones que derriban a un régimen contrarrevolucionario pero sin destruir a las fuerzas armadas ni al estado burgués: como la argentina, boliviana, peruana o española de 1931, que se dan con las dos condiciones que son comunes a todas estas revoluciones de febrero: crisis crónica del régimen y la economía burguesa y movilización revolucionaria de las masas populares Al no haber destruido a las fuerzas armadas, estas situaciones revolucionarías no pueden conducir, de ninguna manera, a la expropiación de la burguesía, es decir, al triunfo de la revolución socialista.

Estas situaciones revolucionarias de febrero son precedidas por situaciones prerrevolucionarias, que podríamos denominar "prefebrero". Estas situaciones prerrevolucionarias se dan cuando el régimen burgués entra en crisis y el pueblo rompe con él dejándolo sin ningún apoyo social. Son prerrevolucionarias porque aún no está planteado el problema del poder, pero ya están maduras las condiciones para que se plantee. Se convierten en revolucionarias cuando las masas populares logran unificar su odio al régimen en una gran movilización unificada a escala nacional, provocando que la crisis del régimen se convierta en total y absoluta.

Finalmente, cabe señalar que el hecho de que se hayan dado este tipo de situaciones y de revoluciones no niega la definición de Trotsky, La precisa, como situación prerrevolucionaria y revolucionaria de octubre. En última instancia, estas nuevas situaciones y revoluciones siguen siendo pasos hacia los octubres que inevitablemente se volverán a dar. Es decir, a las revoluciones hechas por la clase obrera industrial y urbana como caudillo de las masas explotadas y dirigida por un partido marxista revolucionario internacionalista.

*Extracto del folleto: Las revoluciones del Siglo XX

https://www.marxists.org/espanol/moreno/rsxx/xi-xiii.htm#_Toc531192065