La Revolución Norteamericana del Siglo XXI

Diez años que cambiaron a Estados Unidos. Y al mundo

                                                                          (2018)


Indice

Prólogo 

Capitulo I 11-S

Capitulo II Ley Patriota 

Capitulo III Irak 

Capitulo IV Pentágono 

Capitulo V Beltway 

Capitulo VI Katrina 

Capitulo VII Vietnam 

Capitulo VIII Pilgrims 

Capitulo IX Change 

Epílogo 

A Agustina, Martin y Joaquín

A mi amor y compañera Celina

A aquellos millones de seres que,

Luchando por salvar su familia y su pueblo

Salvaran al mundo

Prólogo


Desde el 11-S a la asunción de Obama, se sucedieron en el país los acontecimientos políticos, económicos y sociales que pueden considerarse entre los más importantes de su historia. Esos cambios fueron de tal magnitud que modificaron la situación política de EE.UU, e impactaron sobre la situación mundial para siempre. Hemos escuchado la frase de que hay hechos en los que la "realidad supera a la ficción", pero en relación a EE.UU, esa frase no se cumple, porque en Estados Unidos hace rato que ficción y realidad son la misma cosa. Ni el más inspirado libretista de Hollywood puede imaginar un guion de ciencia ficción que supere el drama y la génesis de la historia de los EE.UU.

Antes de asumir por primera vez un presidente afroamericano, el país era gobernado por la administración Bush, bajo la estrategia de los Neo- Conservadores llamada Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC). El PNAC impuesto tras el 11- S, fue una ofensiva política y militar sobre Irak y el Medio Oriente, una amenaza al mundo entero, y a la vez, un régimen político antidemocrático al interior de EEUU, basado en el régimen de la Ley Patriota. La ley era más que un instrumento legislativo, fue la columna vertebral de un régimen político que intentó imponerse con el objetivo de avanzar sobre las conquistas sociales, políticas y económicas del conjunto del pueblo norteamericano.

El ensayo de la administración Bush- Cheney fue de una gravedad sin precedentes, tan peligroso como el macartismo en los '50 o el asesinato de Kennedy en los '60, el plan Nixon en los '70, o la escalada de Reagan en los '80. Pero al atacar simultáneamente a los EE.UU y al mundo, el régimen de Bush desató, como los brujos, fuerzas que después apenas pudo controlar. La respuesta del movimiento de masas norteamericano y mundial al PNAC, llevó al final de Bush y su intento de imponer un régimen antidemocrático, a la derrota militar en Irak y a enormes cambios en la situación política de EEUU y del mundo entero.

Tras la Administración Bush- Cheney se abrió una nueva etapa política en el país. Los cambios que se produjeron son inmensos. En un abrir y cerrar de ojos, EE.UU pasó del crédito fácil y la borrachera inmobiliaria de los años 2003-2005, a la quiebra del "sueño americano" y remates de casas que sufren millones. De la lucha "Contra el eje del mal" con el ultra-conservador Bush, al reclamo de "Cambio" ("Change") y la asunción de Barak Obama el primer presidente afro-americano de la historia. Del virtual estado de sitio en que vivió la población bajo el régimen de la Ley Patriota, a la ocupación de plazas en todos los estados del país con el desarrollo del movimiento Occupy Wall Street.

Todos los nuevos fenómenos políticos y sociales que vienen surgiendo, y los que emergerán, son expresión de cambios producidos en la primera década del siglo XXI. Todos los acontecimientos políticos, económicos y sociales que se desarrollarán en el futuro, serán hijos de los cambios que se produjeron en la primera década del siglo XXI. Y esos cambios preparan los nuevos sucesos, que cambiarán al mundo para siempre.


Capítulo I: El 11-S 

"Tras haber organizado una insurrección y una batalla en el cielo, en la que ninguno de los combatientes podría caer muerto o herido -pusieron a Satanás en el hoyo, le dejaron salir otra vez, le dieron el triunfo sobre toda la creación, condenaron a toda la humanidad, por comer una manzana..."

Thomas Paine. La edad de la razón. 1794


El 11 de setiembre del 2001, el país y mundo entero observó entre la incredulidad y el asombro, como eran atacadas las emblemáticas Torres Gemelas del World Trade Center (WTC) de Nueva York. Dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas, primero el vuelo 11 de American Airlines un Boeing 767 con 92 personas a bordo, que había despegado de Boston y se incrustó por completo en la Torre Norte del WTC. Y cuando las pantallas de televisión en el mundo entero empezaron a transmitir la noticia, apareció otro avión, el vuelo 175 de United Airlines también proveniente de Boston, que con 65 personas a bordo embistió la Torre Sur del WTC. Las noticias reportaban que un tercer avión se había estrellado contra el Pentágono en el condado de Arlington, Virginia, y que un cuarto avión había caído en un campo abierto, en Shanksville, Pennsylvania.

A partir de allí, todas los canales de TV y medios de comunicación del mundo entero cortaron abruptamente sus transmisiones y pasaron a transmitir en cadena y en directo las imágenes de un hecho inaudito, que sucedía en suelo de los EE.UU. Los ojos del mundo se posaron sobre Nueva York. Las Fuerzas Armadas, al advertir la magnitud de los atentados, comenzaron a tomar las primeras medidas, se prohibieron todos los despegues de aviones que se dirigían o pasaran sobre el espacio de Nueva York y se cerraron todos los túneles y puentes de la isla de Manhattan. El presidente Bush ordenó a todos los aviones en vuelo aterrizar inmediatamente en el aeropuerto más cercano, a la vez, el Congreso, la Casa Blanca, y el edificio de la ONU fueron evacuados.

Los 27.000 vuelos comerciales que para esa fecha surcaban diariamente el cielo americano, fueron aterrizados. El mundo estaba ya en medio de una conmoción, millones de ojos se posaron sobres las imágenes que las cadenas de TV del mundo emitían, y contuvieron la respiración mientras observaban un espectáculo dantesco, apocalíptico, espeluznante. Millones de personas en el mundo entero veían el choque de los aviones contra las Torres del WTC cuyo impacto provocó enormes incendios en los edificios. A su vez, la magnitud de los incendios ponían a las personas que quedaban atrapadas en las Torres bajo el riesgo de morir quemadas. Desde el interior de los edificios del WTC muchas personas comenzaron a arrojarse al vacío por temor a morir bajo las llamas.

Familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, agolpados, en las inmediaciones, eran desesperados testigos de los sucesos. Los bomberos entraron a las torres, crearon un centro de mando en el hall del edificio, y comenzaron a subir las escaleras al rescate de personas heridas o atrapadas. Pero mientras esto se desarrollaba, se produjo un hecho increíble, impactante: Las torres comenzaron a desplomarse. Ante el asombro mundial, en cuestión de segundos, se derrumbó la Torre Sur del WTC, en forma vertical. Minutos después, cayó la Torre Norte. La caída de ambas torres dejó una densa polvareda de escombros que invadió lentamente las calles, avenidas y edificios de toda la zona. Paulatinamente, en la medida que las Torres caían, se fue transformando esa zona del sur de Manhattan en un gigantesco escenario de ruinas humeantes y escombros. Para quienes eran testigos de los acontecimientos, era difícil dar crédito a lo que veían sus ojos.

Era imposible de creer, sino fuera porque las imágenes se sucedían simultáneamente en todas las cadenas de TV, atravesando los diferentes husos horarios, costumbres e idiomas. Quien lo presenció, recuerda perfectamente que hacía y donde estaba, porque observaba un momento histórico, solo comparable a la llegada del hombre a la Luna, el asesinato del presidente Kennedy, o la caída del Muro de Berlín. Sin embargo, era imposible, para cualquier ciudadano estadounidense o para cualquier habitante del planeta entender en ese momento que ocurría. No podía comprenderse que estaba sucediendo, ni sacar conclusiones de ningún tipo. En ese instante cabía hacer solo una cosa: observar ese espectáculo increíble, electrizante, histórico. Y mientras sólo cabía observar un hecho al que apenas podía darse crédito, la caída vertical de las torres daba lugar al nacimiento de Ground Zero, el lugar donde antes se erigía el orgulloso WTC ahora convertido en un monstruoso cráter, de polvo y ruinas.

Ese lugar se convirtió a partir de esos dramáticos momentos, en un sitio de permanente desfile y peregrinaje de familiares, de curiosos, periodistas, amigos, hermanos, padres, maridos, esposas buscando a hijos, a sus parejas, a sus seres queridos con fotos y pertenencias de esas personas desaparecidas. Todos ellos desfilaban consultando a la policía, bomberos y autoridades, eran cientos de personas que comenzaron a deambular de un lado a otro por el área de destrucción en que se había convertido el predio del WTC, buscando saber algo de sus familiares, en medio de los escombros y el caos, de la angustia y desesperación generalizadas, y de un panorama general desolador.

Un clima de horror e incertidumbre


El predio donde antes se levantaba el WTC, ahora Ground Zero, se transformó a partir de allí en la gran cicatriz de la historia moderna estadounidense. Una herida abierta, en medio de un clima general que se vivía en el país de horror e incertidumbre. El mismo clima se reprodujo en todas las ciudades y barrios del país, en donde los vecinos comenzaron a buscar respuestas tras el shock inicial, por el espanto producido ante la magnitud de los atentados. El dramatismo aumentó cuando comenzaron a conocerse los testimonios de los familiares de las víctimas.

Al caer la noche en Nueva York y el resto del país, la situación era de desolación y parálisis. Casi no había tránsito en las calles, que estaban despobladas. Hacía rato la gente había abandonado los trabajos, las escuelas se cerraron, las oficinas quedaron vacías. La mayoría de la población se refugió en sus casas, a ver TV. En las pantallas, se sucedían y repetían una y otra vez las imágenes del horrendo atentado. Mientras tanto en esas horas, todo el mundo hablaba por teléfono con sus parientes, amigos y afectos para saber cómo estaban, y para interiorizarse sobre lo que les ocurría. Las llamadas internacionales a EE.UU colapsaron. Gente de todo el mundo quiso comunicarse con sus conocidos y familiares en territorio norteamericano. Son a partir de estos llamados telefónicos, como se fueron generando los primeros cambios de impresiones en la población, una primera evaluación de lo sucedido, y a la vez, se formaron enormes cadenas de solidaridad.

Expresando el sentimiento mundial, el periódico francés Le Monde publicó el titular: "Sommes tous Américains" (en francés, "Somos Todos Americanos"). Una ola de repudio y horror ante la masacre de miles de víctimas inocentes invadió el mundo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas describió como "horrendos ataques terroristas" los atentados, y todos los gobiernos, instituciones, organizaciones de derechos humanos, partidos políticos, parlamentarios, medios de comunicación, personalidades, artistas, etc, se pronunciaron repudiándolos. La ola mundial de rechazo se extendió a medida que llegaban los datos acerca de la magnitud del desastre, la tensión se acumulaba en todo el país.

En 72 horas ya se conocían los autores de los atentados. El FBI y el Departamento de Justicia identificaron a 19 secuestradores fallecidos, los únicos pasajeros de origen árabe en los vuelos, se publicaron sus fotos, junto con toda la información sobre su historia, su biografía, y comenzó a conocerse una primera explicación acerca de cómo habían sucedido lo hechos que hicieron posible uno de los atentados más grandes y espectaculares de la historia. El informe oficial fue que 19 terroristas islámicos, 15 sauditas y 4 egipcios habían secuestrado los 4 vuelos comerciales, armados con cuchillos y navajas y otros objetos cortantes, sometieron a la tripulación lo que les permitió usurpar el control de los mismos y, según el informe oficial, pilotearon los aviones para lograr que se perdiera el rastro de sus vuelos eludiendo por más de 2 horas el sistema de seguridad aérea de los EE.UU.

El mismo informe consignó que una vez tomado posesión de los aviones, los secuestradores estrellaron 2 de ellos contra las Torres Gemelas, un tercero contra el Pentágono, mientras que el cuarto cayó en Pensilvania. El informe oficial consignó que en el avión derribado en Pennsylvania hubo una lucha entre los pasajeros, que se amotinaron contra los secuestradores producto de lo cual, la tripulación perdió el control del vuelo y el avión terminó estrellándose en tierra. También el informe oficial señaló que los incendios provocados en las Torres Gemelas por el impacto de los aviones cargados de combustible, y las altas temperaturas acumuladas al interior de los edificios fue lo que provocó el desplome de las torres unas horas después.

El gobierno de los EE.UU en la voz de su presidente George Bush y el vice- presidente Dick Cheney, informaron que los atentados fueron resultado de una conspiración de Osama Bin Laden y su organización Al-Qaeda. Las Torres Gemelas, enclavadas en el corazón del complejo WTC, y construidas para resistir el impacto de aviones comerciales, habían sido adquiridas en agosto por el empresario Larry Silverstein, un mes antes del atentado. Pero ahora habían sido pulverizadas, por una maniobra planificada por la organización fundamentalista, según la Administración Bush.

Los reportes oficiales señalaban que los atentados incluyeron además la caída de la Torre 7 del WTC, que aconteció a las 17.30 por la tarde del 9/11 sin que fuera impactada por ningún avión, producto de la onda expansiva del impacto. Las pesquisas del Gobierno determinaron que Al-Qaeda y Osama Bin Laden tenían la responsabilidad de los atentados, una conclusión idéntica a la que llegaron los estudios encargados por el gobierno británico, que coincidieron en apuntar como responsables de los atentados a la organización encabezada por Osama Bin Laden y a Khaled al-Harbi, su colaborador.

Los autores de los atentados



Los reportes del gobierno ponía la lupa sobre los ciudadanos árabes o de origen musulmán. Comenzaron a ser denunciados en la policía casos como supuestos actos de represalia por los ataques, en uno de ellos, Balbir Singh Sodhi, un estadounidense dueño de la gasolinera en Mesa, Arizona que llevaba barba y turbante de acuerdo con su fej, fue confundido con un musulmán árabe y asesinado por Frank Silva Roque, de 42 años, un mecánico de aviones. 

Los preliminares daban cuenta de que quienes perpetraron los atentados lograron burlar el sistema de seguridad de la Federal Aviation Administration (FAA) compuesto por un sofisticado centro de control con 21 centros de radar, todos conectados entre sí, que se intercambian información en directo. A su vez el sistema de seguridad de la FAA está interconectado con el NORAD (en inglés, North American Aerospace Defense Command), una estructura de defensa militar que tiene su propio sistema de control independiente.

El NORAD fue fundado en 1958 para hacer frente a la posible amenaza de guerra con la URSS, y si bien en tiempos de paz, es la FAA quien se ocupa del control y vigilancia del espacio aéreo norteamericano, es el NORAD quien tiene en última instancia la competencia sobre los aviones civiles o militares para señalarles el destino al que deben desplazarse. Esta estructura de defensa es la encargada del espacio aéreo de EE.UU y Canadá, y había actuado exitosamente en decenas de casos anteriores. Pero ahora, y según todos los informes oficiales, había sido burlada por quienes perpetraron el atentado. Las agencias de seguridad comenzaron un proceso de investigación para detectar las razones por las que se habían producido las notables fallas en el sistema de protección, e iniciaron un proceso de pesquisa que permitiera averiguar de qué modo pudieron violarlo los secuestradores, y como funcionó en las horas previas a los atentados.

Estas explicaciones tenían gran importancia, porque era necesario saber cómo se habían producido las fallas en la seguridad del espacio aéreo más traficado, más controlado, y más protegido del mundo entero. Se trataba de saber cómo Bin Laden y Al- Qaeda habían logrado burlar ese dispositivo, infranqueable, que ellos sí pudieron burlar. Sin embargo en una entrevista publicada en el diario paquistaní de Karachi Unmat el 28 de septiembre del 2001 Osama Bin Laden afirmó que no tenía ninguna responsabilidad en los atentados: "Ya he dicho que no estoy involucrado en los ataques del 11 de septiembre en los Estados Unidos. Como musulmán, hago lo mejor para evitar decir una mentira. Yo no tenía conocimiento de estos ataques, y considero la matanza de inocentes mujeres, niños y otros seres humanos como un acto despreciable"


En respuesta a estas declaraciones de Osama Bin Laden, las Fuerzas Armadas de EE. UU anunciaron en noviembre haber encontrado una cinta de video casera de una casa destruida en Jalalabad, Afganistán, en donde se veía a Osama Bin Laden hablando con su colaborador Khaled al-Harbi, y en ese diálogo según las Fuerzas Armadas en varias secciones de la cinta Bin Laden reconocía haber planeado los ataques. A la vez, las Fuerzas Armadas anunciaron que la misma cinta de video dejaba en evidencia la responsabilidad de Khaled Sheikh Mohammed como autor intelectual de los atentados.

El mismo 11 de septiembre y los días posteriores se sucedieron la publicación de todo tipo de informes y noticias sin confirmar y contradictorias, que explicaban de distinta manera lo sucedido en los atentados. Ese mismo día circuló un rumor de que había estallado un coche bomba en el Departamento de Estado, noticia falsa que llegó a ser publicada por varios periódicos. Circulaban muchas informaciones falsas simultáneamente, y se comenzó a generalizarse un clima de inseguridad, paranoia y miedo, que dominaban la situación. Una semana después del 11-S, comenzaron una serie de confusos episodios de contaminación con ántrax, una bacteria mortal, que durante varias semanas fue enviada por correo en cartas a periodistas, políticos y empleados civiles en Nueva York, Nueva Jersey, Washington DC, y Florida. Un total de 22 personas fueron contaminadas con ántrax, de las cuales 5 murieron en ataques cuyos autores nunca pudieron ser identificados.

Durante los 4 días siguientes al atentado, la Bolsa de Nueva York permaneció cerrada y el día de su apertura provocó una caída de más del 7% en el Dow Jones. El miedo y el caos se apoderaron de los mercados financieros de todo el mundo, el día de los atentados las bolsas no abrieron y tampoco lo hicieron al día siguiente; en el World Trade Center funcionaban varias compañías financieras, y algunas de ellas perdieron numerosos empleados. La más afectada fue Cantor Fitzgerald que tenía sus oficinas en los pisos más altos de la torre norte, con la muerte de 658 de los aproximadamente 1.000 colaboradores de la empresa, es decir, todos los que ese día habían concurrido a trabajar. Las bolsas europeas permanecieron abiertas y tuvieron descensos superiores al 6%, dado que en los primeros momentos tras conocerse el ataque inicial, los inversores se convencieron de que las bolsas de todo el mundo se aprestaban a vivir una hecatombe, y buscaban deshacerse de sus acciones a cualquier precio.

En la Bolsa de Nueva York, tanto el Dow Jones como el Nasdaq, se vieron directamente afectadas por los atentados, y en Europa, la bolsa de Milán cerró con una fuerte pérdida del 7,42%. En la bolsa de París se produjo un desplome del 7,39%, en la bolsa de Fráncfort en Alemania se derrumbó un 8,49%, la bolsa de Londres cayó un 5,72%, y la de Madrid perdió un 4,64%. En todas ellas, el pánico fue grande, la economía recibió el cimbronazo de otro golpe que se sumó a los que ya venía sufriendo dado que un año antes, había comenzado una recesión tras el estallido de la burbuja de las punto.com. Esta crisis había sido precedida por las quiebras de Enron, y de Long Term Capital Management (LTCM), un enorme fondo de inversión que quebró y amenazó con arrastrar a todo Wall Street. La inestabilidad de las bolsas, y los episodios de ataques con Ántrax acentuaron el clima de inseguridad y terror producido por los atentados. Se anunciaban a cada instante la existencia de otros posibles atentados, aparecían denuncias de paquetes sospechados de tener bombas o explosivos en aeropuertos, cuyos vuelos eran suspendidos.

La paranoia y la psicosis se trasladó a las terminales de ómnibus y tren, en cada medio de transporte se colocaron carteles y altavoces repitiendo la consigna "If you see something, say something" ("si ve algo, diga algo"). 

La población recibía por televisión permanentemente las imágenes del horror, de las personas arrojándose desde las torres incendiadas, cercadas por el fuego, optando por suicidarse antes de morir, presas de las llamas.

La TV transmitía todo el tiempo estas imágenes, junto a testimonios desgarradores de sobrevivientes, familiares y amigos de las víctimas. Este es el marco social, político, económico que millones de personas estaban viviendo en ese momento histórico de los Estados Unidos. Lo que rodeaba a cualquier ciudadano común, a los trabajadores, y al pueblo en general, era una sumatoria de acontecimientos que conjugaban un marco psicológico general, de terror, de incertidumbre, de pánico, una situación paralizante que vivían las masas del país, conmovidas, shockeadas, golpeadas por el horror sufrido, y viendo el futuro y las perspectivas con desasosiego y miedo.

La Guerra Mundial contra el Terrorismo (GWOT)

Es importante precisar cuáles fueron los procesos políticos que se desataron a partir del 11-S, porque los atentados cambiaron el panorama político en el país completamente. Antes del 11-S, la situación del gobierno Bush era difícil, la economía norteamericana se enfrentaba a la recesión, y el apoyo popular al gobierno era pobre dado que Bush había llegado al poder mediante elecciones muy controversiales, cuyos resultados se definieron en el colegio electoral del estado de Florida. En el estado donde se definió el triunfo, el gobernador era Jed Bush, hermano del candidato republicano George Bush. Allí mediante un controvertido conteo de votos, el Colegio Electoral definió que George Bush había ganado la presidencia obteniendo menos votos que su rival demócrata Al Gore.

La Administración Bush había surgido con una débil supremacía sobre el Partido Demócrata, mediante una elección reñida y cuestionada, pero tras el 11- S esa situación había cambiado completamente. Ahora la población respaldaba masivamente al gobierno en su labor antiterrorista. El índice de aprobación del presidente George Bush se disparó hasta alcanzar el 86%, mientras que el alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, que había hecho de la lucha contra la inseguridad el eje de su política, era aclamado tanto en Nueva York como en todo el país, por su reacción ante los atentados. Los bomberos, las dotaciones de policía, y las distintas fuerzas de seguridad desplegadas en la zona de desastre cobraron popularidad por haber puesto en riesgo sus propias vidas en la lucha por el rescate a las víctimas de los atentados.

El 12 de septiembre la administración Bush logró convocar de urgencia al Consejo de Seguridad (CS) de la ONU para obtener un apoyo y una legitimidad internacional inmediata, la cual se plasmó en la resolución 1368 que reconoció "el derecho de legítima defensa individual o colectiva" a Washington e instó a todos los Estados a colaborar para someter a la justicia a los instigadores y perpetradores de los ataques terroristas. La Administración Bush consideró indispensable la constitución de esta alianza o frente internacional, de cara a lo que ellos planteaban como la perspectiva más probable, la de una larga guerra contra el terrorismo. Su principal defensor fue el Secretario de Estado, Colin Powell, quién el 14 de septiembre señaló: "No ha sido sólo un ataque contra Estados Unidos, sino contra la civilización y la democracia...Nos estamos comprometiendo con el mundo. Queremos que ésta sea una coalición muy duradera" (1) La Administración Bush reclamó la acción de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), invocando el artículo 51 del tratado fundacional, por el cual un país miembro que sufre un acto de guerra puede reclamar la acción militar solidaria de los restantes miembros de la Alianza Atlántica.

Nueve días después del atentado, George Bush habló ante la nación y la sesión conjunta del Congreso explicando los sucesos, la actuación de su gobierno, y sus planes de respuesta. La Casa Blanca hizo saber que en esta guerra, el neutralismo no sería tolerado. "Todas las naciones, en todas las regiones deben tomar ahora una decisión: o están con nosotros, o están con los terroristas" (2) La Casa Blanca recibió el apoyo de todos los gobiernos y funcionarios del mundo entero, de la ONU, los presidentes del grupo de los 8 y del resto de los países en desarrollo. El apoyo se extendió a la diplomacia mundial, partidos políticos, todas las instituciones, organizaciones, políticos y funcionarios respondieron al llamado de la Administración Bush impulsando la lucha mundial contra el terrorismo. La política de los gobiernos y funcionarios del mundo tuvo una fuerte base social y apoyo en el repudio mundial que se extendió a vastos sectores de la población producto de los atentados. La campaña y la consigna de "Guerra Mundial contra el Terror" (en inglés, GWOT) paso a dominar los titulares de los periódicos del mundo. Todos los medios de comunicación, proclamas políticas, programas, plataformas, declaraciones repitieron ese slogan, que dieron el marco político al comienzo de las acciones militares del GWOT. La primera acción del GWOT comenzó el 7 de octubre de 2001, apenas 16 días después de los atentados, con la invasión a Afganistán, llamada "Operación Libertad Duradera" por el ejército estadounidense y "Operación Herrick" por las tropas británicas. Éstas invadieron y ocuparon el país asiático con el objetivo de derrocar al régimen Talibán con el argumento de que las Fuerzas Armadas buscaban encontrar a Osama Bin Laden, apresar a los dirigentes de Al Qaeda y llevarlos a juicio.

Así, el 7 de octubre del 2001 comenzaron los ataques aéreos en la capital Kabul mediante la colaboración de una coalición internacional, de la cual participaron el gobierno paquistaní que ofreció un importante apoyo al cederle bases para la guerra. Los bombardeos fueron precedidos por las medidas de numerosos gobiernos que aprobaron leyes antiterroristas o endurecieron las ya existentes, y fueron paulatinamente votadas en los parlamentos. Gran Bretaña, la India, Australia, Francia, Alemania, Indonesia, China, Canadá, Rusia, Pakistán, Jordania, Mauricio, Uganda y Zimbawe. Estas fueron las primeras naciones en tomar esas medidas. También fueron congeladas en muchas de esas naciones las cuentas bancarias asociadas a Al-Qaeda.

En el teatro de operaciones militares de Afganistán cumplió un rol central el JOSC, Mando Conjunto de Operaciones Especiales, (en inglés, Joint Special Operations Command, JSOC). Estas fuerzas están integradas por los Equipos de la División de Actividades Especiales de la CIA, integradas por 47.000 hombres reclutados del equipo de los SEALs, soldados de la Navy, del 75º regimiento de los Rangers, de las Fuerzas Delta, de las Fuerzas de Administración Civil y de Operaciones Psicológicas, y del 160º regimiento aerotransportado de la Fuerza Aérea, encabezaron muchas de las acciones más complejas y arriesgadas. El JSOC fue decisivo en la conquista de Afganistán, al servicio de la ejecución de tareas y servicios bélicos que el Secretario de Defensa y Jefe del Pentágono Donald Rumsfeld denominó la utilización de "Capacidades No- Convencionales".

El JOSC dispuso de su propio presupuesto y compró directamente sus equipos y materiales, disponiendo para el 2002 de una cobertura de 4.900 millones de dólares, que debería subir a diez mil u once mil millones en el año 2004. El Pentágono contó con una capacidad de intervención que no tenía antes, dado que el JOSC actuó con prontitud e implementando incluso las mismas órdenes que previamente eran resistidas por el ejército. Este comando especial llevó adelante una serie de operaciones de detención, captura y asesinato, que allanaron el camino de la OTAN en Afganistán, y concretó el concepto de "Capacidades No- Convencionales", que le permitió a Rumsfeld llevar adelante operaciones que, aún en su carácter secreto, debían ser monitoreadas por la CIA, transmitidas al Presidente y aprobadas por el Parlamento.

Pero a partir del 11- S, las operaciones llevadas adelante en Afganistán por el JOSC fueron directamente dirigidas por el Pentágono sin que previamente deban ser transmitidas al Presidente, ni a los Comités de Inteligencia, ni al Parlamento. De este modo, la intervención fue rápida, y allanó el camino para el ataque contra las líneas talibanas que fueron bombardeadas. Para el 2 de noviembre las líneas del Talibán ya estaban devastadas, y el ataque se profundizó con la intervención de Gran Bretaña, Canadá y Australia que también desplegaron fuerzas en Afganistán. Con el apoyo y soporte de varios países que proporcionaron establecimiento, acceso y sobrevuelo, tanto George Bush, como el primer ministro del Reino Unido Tony Blair informaron que los ataques continuaban en forma exitosa.

El 9 de noviembre comenzó la batalla por la ciudad de Mazar- e Sarif, la cual le fue arrebatada al Talibán quien la controlaba desde 1998. El 12 de noviembre, el Talibán se retiró de Kabul, y en 24 horas, todas las provincias afganas a lo largo de la frontera con Irán, incluida la ciudad clave de Herat, habían caído. El último intento de resistencia del Talibán fue en el complejo de cuevas de Tora Bora en la frontera con Pakistán 50 kilómetros, al sur de Jalalabad, pero el complejo de Cuevas cayó junto a Kunduz, y se rindió entre el 25 y el 26 de noviembre. A finales de noviembre, Kandahar, cuna del movimiento Talibán, era el último bastión que le quedaba al grupo islámico. Este bastión fue cercado por cerca de 1.000 Marines, que cerraban el círculo sobre el Mullah Omar, el líder talibán, quien se mantuvo desafiante, pro se encontraba profundamente debilitado porque su movimiento sólo controlaba 4 de las 30 provincias afganas. Entre finales de noviembre, y los primeros días de diciembre, las fuerzas del Talibán cayeron definitivamente.

De este modo, 3 meses después de la caída de las Torres Gemelas, los ejércitos de la OTAN, con amplio consenso internacional, habían pulverizado al Talibán. La OTAN había controlado por completo Afganistán, cuestión que no podían lograr desde hacía 11 años. Después de que el Talibán abandonara Kabul en noviembre de 2001, y perdiera su bastión la ciudad sureña de Kandahar en diciembre de 2001, las Naciones Unidas llevaron a cabo la Conferencia de Bonn en donde se selló el denominado "Acuerdo de Bonn", para Afganistán, mediante el cual se creó la Autoridad Interina Afgana (AIA) que trazó el llamado "Proceso de Petesberg". Mediante este proceso político se marchó hacia una nueva constitución y la elección de un nuevo gobierno afgano, presidido por Hamid Karzai y controlado por Washington. El impacto de los atentados del 11- S permitió a las Fuerzas Armadas y a la OTAN lograr en Afganistán en 3 meses lo que no habían podido lograr en más de una década. Ahora la OTAN tenía completo control de Afganistán y habiendo establecido un gobierno propio, que respondía a la Administración Bush, consolidaba su poder con una fuerza militar propia, denominada Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).

La ISAF se estableció en Afganistán, con lo cual, la Administración Bush, tenían ahora en sus manos el gobierno y el control de las Fuerzas Armadas de Afganistán. Al poseer el poder y el control armada de ese país, la Administración Bush pasó a tener el control de la llave geográfica de acceso al Medio Oriente, y el manejo de una inmensa nación, con fronteras con los más importantes países con reservas petrolíferas de la zona, una base donde establecerse para desde allí, poder continuar con la GWOT.

Las Fuerzas Armadas en el centro de la escena

Las acciones en Afganistán no eran solamente un cambio en el terreno militar, sino también un cambio político que se desató a partir del 11- S. Este cambio fue expresado en una serie de procesos que modificaron el régimen político del país y comenzaron a colocar a las Fuerzas Armadas en el centro del escenario político junto al Poder Ejecutivo. De ese modo, a partir del 11- S, la Administración Bush y los altos mandos militares pasaron a ser las instituciones centrales del país, un cambio que se expresó no sólo en la política exterior, sino también en la política interior. Estos cambios fueron impulsados por la Administración Bush bajo un nuevo marco jurídico que dispuso tras los atentados. Como la Constitución de los EE.UU no permite al Poder Ejecutivo comenzar una guerra porque solo la puede declarar el Parlamento, la invasión a Afganistán requirió de una serie de leyes y medidas que dieran legitimidad a las acciones.

El 18 de septiembre, 7 días después del 11-S, el Congreso promulgó la Ley denominada AUMF; y el 26 de octubre del 2001, 1 mes y 8 días después del 11-S, fue aprobada la Ley Patriota. La Ley HR 198 aprobó la Autorización para el Uso de Fuerza Militar (en inglés, AUMF), que permitió al Poder Ejecutivo actuar militarmente dentro de EE.UU concentrando todos los poderes del Estado en el Poder Ejecutivo. De este modo las condiciones políticas establecidas bajo el impacto de los atentados en el país permitió a la Administración Bush llevar adelante cambios que se enfrentaban a la doctrina de la No Delegación (en inglés, "Non- Delegation Doctrine"), según la cual, un poder del estado no debe delegar su poder y potestad a otro poder.

La doctrina de la "Non- Delegation" fue adoptada en los primeros años de la conformación del régimen político republicano en la época del surgimiento de los EE.UU, y plantea que cada poder del estado debe ejercer la función que está constitucionalmente autorizado para ejercer, sin avanzar sobre la potestad de otro poder. Este principio se encuentra explícito o implícito en la Constitución, y todos los escritos constitucionales estatales siendo la base del principio estricto de la separación de poderes que se aplica en cualquier caso de controversia entre cualquiera de los 3 poderes del Estado, o con entidades privadas. Pero ahora, con el nuevo escenario político abierto producto del 11-S, se habían abierto las condiciones para una reforma institucional, que comenzó a cuestionar el principio de la Non- Delegation, en la medida en que le eran conferidas al Poder Ejecutivo las responsabilidades que le competían al legislativo.

En la medida en que la Ley Patriota era sancionada con el objetivo de coordinar la capacidad de las distintas agencias de seguridad y dotarlas de mayores poderes de vigilancia, el Poder Ejecutivo entrelazaba sus responsabilidades con las Fuerzas Armadas. De éste modo tanto la sanción de la AUMF como de la Ley Patriota fueron un cambio profundo en el régimen político del país, con implicancias en los derechos y garantías democráticas de la población. Mediante el impulso a estas medidas, la Administración Bush comenzó a desplegar las tropas en el interior del país, y pronto, todos los estados, ciudades, pueblos y condados, se vieron afectados por el despliegue militar de las Fuerzas Armadas. Estos cambios políticos no solo modificaban el principio de la Non- Delegation, sino también la Constitución y el régimen político que no sólo se expresaban en la sanción de nuevas leyes, sino también en la ubicación de las Fuerzas Armadas. Tras el 11- S, la ubicación de las Fuerzas Armadas cambiaba completamente, y ahora mientras desplegaba sus fuerzas en Afganistán, el Pentágono desplegaba tropas militares en simultáneo al interior del país.

El 1 de octubre del 2002 el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y el Vice- Ministro de Defensa Paul Wolfowitz, establecieron el Comando del Norte de los Estados Unidos o USNORTHCOM (United States Northern Command), un nuevo Comando de las Fuerzas Armadas cuya constitución se fundamentó en el objetivo de planificar, organizar y ejecutar la defensa nacional, estableciendo las fuerzas necesarias para ejecutar estas misiones, bajo las órdenes del Presidente y el Secretario de Defensa. El área de responsabilidad del NORTHCOM pasó a incluir las vías de acceso aéreo, terrestre y marítimas de los Estados Unidos continentales, y de Alaska, pero también pasó a dominar territorio geográfico y espacial de Canadá, México y las aguas de hasta aproximadamente 500 millas náuticas, que incluyen también el Golfo de México y los estrechos de la Florida.

Las medidas de la Administración Bush incluían una reorganización profunda de las Fuerzas Armadas. El impulsom al surgimiento del NORTHCOM absorbió al Comando Espacial de los Estados Unidos (USSPACECOM) creado en 1985 y encargado de las comunicaciones por satélite, inteligencia, navegación, detección de misiles y sistema meteorológicos en zonas de guerra y conflictos. SPACECOM había actuado desde la década del '90 en los Balcanes, el suroeste de Asia y Afganistán proveyendo información, y su Comandante en Jefe era también comandante del NORAD, pero ahora, esta importante estructura militar era absorbida por la nueva estructura creada.

Al absorber al SPACECOM, el NORTHCOM absorbió los espacios aéreos de EE.UU y Canadá. La nueva estructura militar estableció como cuartel la base del SPACECOM en Petersen, Colorado, y el General Ralph E. Eberhart que era responsable del NORAD quedó como jefe del NORTHCOM, el 22 de Octubre del 2002. Ebehart, proveniente de la Fuerza Aérea, contaba con una trayectoria importante, que incluyó la participación en actividades de apoyo durante la Guerra de Vietnam, y la Operación Escudo del Desierto en Irak. Pero curiosamente, la trayectoria de Ebehart incluía también haber estado a cargo de NORAD, el comando aeroespacial que había fallado gravemente en los atentados del 11- S. A su vez, la Administración Bush impulsó la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta - Norte (JTF-N), localizada en Biggs Army Airfield, en Fort Biss, Texas la cual se estableció cómo organización encargada de apoyar a las agencias federales de orden público contra el terrorismo, de atacar el narcotráfico, contrabando de ilegales, y armas de destrucción masiva, que amenacen la seguridad nacional.

La JTF- N fue integrada al NORTHCOM, como parte del crecimiento del despliegue de las Fuerzas Armadas al interior del país. Por otra parte, la Administración Bush estableció el Comando de las Fuerzas de la Flota de los Estados Unidos de América (USFF) cuyos cuarteles centrales se ubicaron en Norfolk, Virginia, con la misión de proveer fuerzas marítimas para la lucha antiterrorista. El 19 de diciembre del 2002, el gobierno canadiense hizo público un acuerdo de defensa con los Estados Unidos, bajo el cual los 2 países pasaron a poseer en lo sucesivo un sistema de defensa común, establecido bajo la coordinación del NORTHCOM.

Hacia marzo del 2002, la Administración Bush y el gobierno de México anunciaron el acuerdo de "Fronteras Inteligentes" destinado a incrementar el flujo de mercancías y viajeros legales en la frontera más transitada del mundo y aumentar la seguridad. "Por un lado, queremos un comercio legal, que la gente que va y viene cada día... que puedan hacerlo de un modo fácil y eficiente", dijo Bush. "Por otro lado, queremos usar nuestra tecnología para asegurarnos que echaremos a aquellos que no queremos que estén en nuestro país, los terroristas, los coyotes (que transportan a inmigrantes indocumentados a Estados Unidos) y contrabandistas" (3) El acuerdo, concebido para ejercer el control militar de los 3.122 km de frontera entre ambos países, dejó a México militarmente bajo la égida del NORTHCOM.

De ese modo, al influjo de los atentados del 11-S, la constitución del NORTHCOM implicaba el crecimiento y despliegue de las Fuerzas Armadas al interior del país, pero también el control de México y Canadá, con lo cual mediante el establecimiento del NORTHCOM los países de América del Norte cedieron por completo su soberanía a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, como lo denunció el ex ministro de Asuntos Exteriores canadiense Llod Axworthy. Axworthy afirmó que la constitución del NORTHCOM y los tratados posteriores marcaron el fin de la soberanía de Canadá. Como parte del dispositivo militar que la Administración Bush impulsó al interior del país, comenzó el despliegue de la Guardia Nacional de los Estados Unidos (en inglés, United States National Guard) en todos los estados.

La Guardia Nacional es una Fuerza de Reserva constituida por voluntarios que cuenta con alrededor de 470.000 miembros, y es una milicia estatal que cada Estado del país tiene como fuerza propia, dado lo cual el Gobernador de cada Estado es el Comandante en Jefe de la Guardia Nacional en cada estado. Sin embargo, en tiempos de guerra u otra crisis nacional grave el Presidente de los Estados Unidos puede poner bajo su control a una parte o a la totalidad de las guardias nacionales de los estados. Precisamente esto fue lo que impulsó la Administración Bush, la Casa Blanca federalizó unidades en todos los estados, que pasaron a ser temporalmente batallones, brigadas del Ejército y la Fuerza Áerea producto de que no hay unidades de la Marina de guerra en la Guardia Nacional.

Este proceso de militarización incluyó el armamento y equipamiento de los guardias nacionales, similar al equipamiento del Ejército y la Fuerza Aérea con tanques de guerra, cañones, aviones, cazabombarderos y uniformes. La Administración Bush impuso también el despliegue de destacamentos de guardias nacionales de diferentes estados que fueron a combatir a Afganistán, y más tarde en Irak. Los miembros de la Guardia Nacional sólo prestan su servicio los fines de semana y una semana entera cada cierto tiempo, lo que les permite desempeñar una vida civil normal, e incluso combinar el servicio con otros empleos en el sector privado. Pero cuando son convocados al servicio activo por el Gobernador del Estado o por el Presidente de los Estados Unidos, deben trabajar como soldados todos los días, a tiempo completo hasta que termine la llamada a filas.

Esto fue lo que ocurrió con los efectivos de la Guardia Nacional producto de las medidas adoptadas por la Administración Bush, tras el 11-S. Estas modificaciones afectaron las funciones de la Guardia Nacional en todos los estados, e incluso en países como Puerto Rico, donde la Guardia Nacional cumple funciones protocolares o simbólicas como sí se tratara de las Fuerzas Armadas de un país totalmente independiente. En Puerto Rico, la Guardia Nacional es la encargada de rendir los honores de rigor a los jefes de estado o de gobierno extranjeros que visitan la isla, pero ahora la Guardia Nacional comenzó en Puerto Rico a ser parte de la lucha antiterrorista.

La constitución del NORTHCOM equipado con armas de defensa sofisticadas y cabezas nucleares, sumado al establecimiento de la JTF-N como unidad antiterrorista subordinada, la USFF incorporando a las fuerzas marítimas, y la Guardia Nacional integrada parcialmente al ejército, significaron el comienzo del crecimiento y despliegue de las Fuerzas Armadas al interior del país. A su vez, los tratados militares que cedieron el control militar del NORTHCOM sobre el territorio de América del Norte, significaron el fin de la soberanía de países como México y Canadá. La Administración Bush aprovechó el 11- S para desplegar las Fuerzas Armadas en todo el territorio nacional, liquidar de un plumazo la soberanía de México, Canadá, y Puerto Rico, y establecer un dispositivo para concretar el predominio de las Fuerzas Armadas en el equilibrio de fuerzas reinantes en la estructura del régimen político. Así las Fuerzas Armadas fueron tomando cada vez mayor preponderancia con las leyes establecidas, y su despliegue al interior del país, en paralelo al despliegue de tropas en Afganistán.

El "Eje del Mal", el GWOT y las Armas de Destrucción Masiva

Cuatro meses después del 11- S, el 29 de enero del 2002 George W. Bush dio su discurso sobre el estado de la Unión, el evento anual donde el Presidente informa sobre el estado del país, desde que lo hiciera por primera vez George Washington en 1790. Pero éste discurso tuvo un carácter especial, fue un discurso político de gran importancia por 2 razones: Porque era el primero tras los atentados del 11- S, y también porque en este discurso Bush utilizó por primera vez nuevas definiciones y conceptos políticos que a partir de allí se volvieron parte del lenguaje popular y se universalizaron. En aquel discurso aparecieron combinadas las expresiones "Eje del mal" (en inglés "Evil Axis"), "Guerra Global contra el Terrorismo" (en inglés, GWOT) y "Armas de Destrucción Masiva" (ADM), conceptos que la Administración Bush desarrolló y propagó en forma permanente.Los países que Bush mencionó en su discurso como componentes del "Eje del Mal", fueron Irak, Irán, y Corea del Norte a los cuales posteriormente se agregaron Libia, Siria, y Cuba.

Algunos de los conceptos más importantes en dicho discurso fueron las siguientes: "Nuestro objetivo es prevenir que regímenes que apoyan al terror amenacen a Estados Unidos o a nuestros amigos y aliados con armas de destrucción masiva. Algunos de estos regímenes han estado bastante callados desde el 11 de septiembre. Pero conocemos su verdadera naturaleza. Corea del Norte es un régimen que se está armando con misiles y armas de destrucción masiva mientras mata de hambre a sus ciudadanos...Irán anda enérgicamente tras estas armas y exporta terror...Irak sigue haciendo alarde de su hostilidad hacia Estados Unidos y apoyando el terror. El régimen iraquí ha conspirado para desarrollar ántrax, gas nervioso y armas nucleares desde hace más de una década...Éste es un régimen que tiene algo que ocultar al mundo civilizado. Estados como éstos, y sus aliados terroristas, constituyen un eje del mal que se arma para amenazar la paz del mundo." (4)

El concepto de "Eje del mal" fue creado por los asesores Michael Gerson y David Frum, quienes escribían los discursos para Bush. Derivó de un mix entre 2 expresiones: Por un lado el concepto de "Fuerzas del "Eje", como se llamó a los ejércitos de Alemania, Italia y Japón en la Segunda Guerra Mundial, y por otro lado, la designación como "Imperio del Mal" de la Unión Soviética que hizo el presidente Ronald Reagan en la década de los '80. La combinación de ambas expresiones hecha por Gerson y Frum, dio origen al concepto de "Eje del Mal". Con el concepto de "Eje del Mal", al enemigo invisible representado por el terrorismo internacional el presidente Bush le otorgó un rostro. Ahora, una serie de países, definidos e identificados en forma precisa, eran los componentes de un bloque del cual surgían los grupos terroristas que asolan el mundo. Este nuevo concepto se combinó con un segundo concepto diseñado por los asesores, el de "Guerra global contra el Terror", (en inglés, GWOT) una guerra que debía desatarse inmediatamente en todo el orbe, sin fronteras, ni límites definidos.

El tercer concepto diseñado por funcionarios de la Administración Bush y el Pentágono fue el de "Capacidades No- Convencionales", es decir, la utilización de un poder de fuego y de capacidad de ataque con fuerzas diferentes a las comúnmente utilizadas para ese tipo de operaciones. Este concepto implicó la legitimación de la aparición de nuevas fuerzas militares que actuarían de forma "no convencional" con el fin de ser más efectivas las acciones y ataques contra potenciales fuerzas enemigas o terroristas. La introducción de estos nuevos conceptos políticos, fueron el marco ideológico que dieron sustento al programa de la Administración Bush, una serie de propuestas y postulados políticos vinculados a la economía, los derechos civiles, la política interior y exterior, que estaban destinados a modificar por completo la situación política mundial. A la vez buscaron cambiar la Constitución y el régimen político de los EE.UU, con una base ideológica basada en la necesidad del combate contra el terrorismo, considerado el flagelo más importante que afronta la humanidad.

A partir de allí el objetivo fundamental de la Administración Bush fue, en sus propias palabras, lograr un mundo sin terrorismo, para lo cual estableció como de interés nacional y global su combate. La lucha militar contra el "Eje del Mal", pasó a ser el problema político más importante, y sus armas de destrucción masiva, el problema central que afronta la humanidad. Toda la política mundial pasó a estar dominada por los conceptos y definiciones planteados por la Administración Bush. La ONU, los presidentes del G7, del resto de los países del mundo, todo el espectro de la diplomacia mundial, instituciones, organizaciones, medios de comunicación, analistas y periodistas hablaban del GWOT, el "Eje de Mal", y lasADM. Estasdefinicionestenían plena supremacía en la política internacional, producto de que, a medida que pasaban los días y horas, las condiciones sociales y políticas en los EE.UU y del mundo se configuraban alrededor del tremendo impacto que el 11- S había provocado.

La conmoción por el horror de los atentados era global, y ni que hablar de lo que ocurría al interior del país. Por esta razón el discurso de la Administración Bush, los conceptos como "GWOT", el "Eje de Mal", y "ADM", contaron con apoyo, o el visto bueno de importantes sectores de masas, dentro y fuera de EE.UU. Pero, ¿De dónde provinieron los conceptos de "GWOT", "Eje del Mal" o "ADM"? Esas definiciones eran autoría de una constelación de organizaciones y grupos que operaban dentro de la Administración Bush, pero venían trabajando su estrategia desde hacía muchos años antes.

El ascenso del Neocon en la política del país

Los conceptos, definiciones, y las ideas imperantes en la Administración Bush a partir de los atentados del 11- S fueron el producto del trabajo de una constelación de organizaciones y grupos que operaron dentro de la Administración Bush, y formularon su ideología. Estos grupos fueron los arquitectos de la estructura de pensamiento que consolidó sus postulados fundamentales tras los atentados del 11- S, pero venían trabajando su estrategia desde hacía muchos años antes. Este grupo de organizaciones fueron los denominados grupos "Neo- Conservadores", y conocidos en la jerga política como los "Neocon", un sector de dirigentes y organizaciones políticas cuyos postulados tras los atentados del 11- S ganaron fuerza, y pasaron a ser dominantes en la situación política del país y del mundo. Este arco de organizaciones evolucionó durante décadas y consolidó posicionamientos de derecha y conservadores a lo largo del siglo XX, mediante la elaboración de documentos y papers en los cuales explicaban su estrategia, principios, y fines.

Los grupos y organizaciones Neocon consagraron su actividad fundamental en el cabildeo o lobby en favor de las Corporaciones Multinacionales, su relación con las Fuerzas Armadas y la búsqueda permanente de la colocación de contratos, negocios y su gente en puestos gubernamentales influyentes. Actúan como un sistema de apoyo para la ideología Neocon, asesoran proyectos del movimiento Neocon, editan documentos políticos, recaudan dinero y actúan tanto sobre los medios masivos de comunicación, como sobre las organizaciones políticas. La actividad de estas organizaciones comenzó desde principios del siglo XX, pero fue tras la Segunda Guerra Mundial que creció en el marco del florecimiento de organizaciones o grupos de reflexión que en el argot se denominaron "think tank", "cajas de cerebros", o "tanques de ideas". Las membresías de estas organizaciones Neocon en última instancia son coordinadas por individuos que forman una red de membresías entrelazadas. Como lo explicó el periodista y escritor Neoconservador Jacob Heilbrunn: "El Neoconservadurismo se convirtió en un movimiento real por Irving Kristol y Normas Podhoretz . Incluso hoy en día, el movimiento neoconservador se describe mejor como una familia extendida basada en gran medida en las redes sociales informales pacientemente forjadas por estos dos patriarcas ". (5)

Así ocurre con organizaciones como la RAND Corporation, por tomar un ejemplo, fundada en 1946, organización a la cual se encontraban vinculados en el momento de producirse los atentados del 11- S, varios miembros importantes de la Administración Bush como la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, o el Secretario de Defensa y Jefe del Pentágono Donald Rumsfeld. Su nombre proviene del término en inglés Research And Development, y surgió vinculada originalmente a la empresa Douglas Aircraft impulsada por un grupo de industriales reunidos alrededor del jurista H. Rowan Gaither Jr, quienes impidieron el desmantelamiento del servicio de investigación y desarrollo de la Secretaría de Guerra tras la Segunda guerra mundial, y llevaron adelante una privatización de todo este complejo de industrial y de investigación que fue rebautizado como la Rand Corporation. La RAND influyó en la estrategia de muchos gobiernos en los últimos 60 años, con numerosos premios Nobel vinculados a su actividad. Tiene incidencia en la estrategia militar de las Fuerzas Armadas, en el desarrollo del programa en el espacio, en informática, en inteligencia artificial, y en varios de los principios que se utilizaron para construir Internet.

Hoy la RAND cuenta con más de 1.600 empleados distribuidos en California, Washington DC, Virginia, Pennsylvania dentro de los Estados Unidos, además de sedes en Europa como en Leiden en los Países Bajos, Berlín, en Alemania y Cambridge en el Reino Unido. Vinculados a la RAND Corporation se encuentran personalidades como Richard J. Danzig, Francis Fukuyama, Paul O'Neill, Carlos Slim Helú, Harold Brown, Frank C. Carlucci, Walter Mondale, Newton Minow, Brent Scowcroft, y Timothy Geithner, entre otros. La RAND fue la primera de varias organizaciones Neocon que se fue estableciendo en el país a través de las décadas, pero es importante conocer cuántas más de estas organizaciones existentes fueron constructores del entramado ideológico de la Administración Bush.

Por ejemplo, otros importantes funcionarios de la Administración Bush como I. Lewis "Scooter" Libby, Douglas J. Feith y Richard Perle se encontraban vinculados al Hudson Institute, un "think- thank" Neocon surgido de las entrañas mismas de la RAND, alrededor de Herman Kahn y un grupo de sus colegas que lo fundaron en 1961. Son numerosos y renombrados los dirigentes vinculados al Hudson Institute, entre ellos se encuentran el ex vicepresidente Dan Quayle, el ex -Gobernador de Indiana Mitch Daniels, Daniel Bell, y Pierre S. du Pont IV, entre otros. El Hudson además está actualmente relacionado grandes compañías como Eli Lilly and Company, Monsanto, DuPont, Dow Elanco, Sandoz, Ciba-Geigy, ConAgra, Cargill, y Procter & Gamble. Douglas Feith quien fuera Subsecretarip de Defensa en la Administración Bush, fue Director del Centro de Estrategias de Seguridad Nacional del Instituto Hudson. A su vez, Feith había colaborado con la Administración Reagan en el Consejo de Seguridad Nacional y en el Pentágono, y formó parte de un equipo de abogados de Washington que representó a las empresas de defensa como Lockheed Martin o Northrop Grumman.

Uno de los antecedentes de Douglas Feith, fue haber suscripto en la década del '90 una carta abierta al presidente Bill Clinton junto a varios funcionarios y dirigentes pidiendo derrocar a Saddam Hussein. Tras los acontecimientos del 11- S, impulsó la creación de la Oficina de Influencia Estratégica para apoyar la guerra contra el terrorismo, buscando influir en los responsables políticos. Más tarde, Feith jugó un papel importante en la preparación para la guerra de Irak, haciendo tareas de supervisión desde la Oficina de Planes Especiales junto a un grupo de analistas. Para graficar de qué modo las organizaciones Neocon como el Hudson Institute colocan su personal en las diferentes administraciones para influir políticamente veamos cómo se produjo el acercamiento de Feith a la Administración Bush. Esta llegada de Faith fue facilitada por las conexiones que tenía con Richard Perle quien es Primer Secretario Adjunto de Defensa para Asuntos Estratégicos Globales. Perle había trabajado en el Comité Asesor de la Junta de Política de Defensa de la Administración Reagan, y estuvo siempre vinculado a varios thinks- thanks Neocon.

Al igual que los demás dirigentes Neocon, Perle estuvo vinculado a grandes empresas como Hollinger Inc., Trireme Partners, y Autonomy Corporation. De hecho, tanto Richard Perle, como Douglas Feith, junto a Paul Wolfowitz son un núcleo importante del movimiento Neocon, los tres han estado relacionados entre sí por décadas a través de posiciones en el gobierno, grupos de reflexión, corporaciones de negocios, y lazos familiares. Wolfowitz que tuvo el cargo de Subsecretario del Pentágono estaba además vinculado al think- thank Neocon Paul H. Nitze School of Advanced International Studies (SAIS) de la Universidad John Hopkins. La trayectoria de Paul Wolfowitz incluyó haber estado tres años en Indonesia como embajador de los EEUU, donde recibió críticas debido a su apoyo a la dictadura de Suharto, durante el mandato de Ronald Reagan.

Otro importante dirigente de la Administración Bush vinculado al movimiento Neocon es Richard Bruce "Dick" Cheney, quien es Vicepresidente en la Administración Bush y también miembro de la junta de asesores del think- thank Neocon Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional (JINSA). La esposa de Cheney es oradora, escritora e una investigadora de otro think- thank Neocon, el American Enterprise Institute (AEI). El AEI fue fundado en 1943, y fue desde su departamento de estudios políticos dirigido por Danielle Pletka, que cobró impulso la línea de denunciar como amenazas a Irak, China, Corea del Norte, Irán, Siria, Venezuela, Rusia, además de los grupos como Al Qaeda y Hezbollah. AEI tuvo vinculaciones también con el ex -presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Newt Gingrich, y también con Irving Kristol, considerado el padre del movimiento Neocon.

El IEM Centro Legal de AEI, ha distinguido en Derecho y Políticas Públicas a personalidades como George Bush, Colin Powell, Ronald W. Reagan, Condoleezza Rice, y Margaret Thatcher, entre otros. AEI estableció desde 1989 la "Fundación Bradley", donde funciona la denominada "Cátedra Bradley", entre cuyos disertantes ha tenido a Irving Kristol, Lynne Cheney, Francis Fukuyama, y Samuel P. Huntington, entre otros. Tanto Francis Fukuyama como Samuel Huntington son 2 intelectuales influyentes, miembros de think- thanks Neocon, y autores de algunos de los libros más resonantes y comentados en las últimas décadas. Tras la caída del Muro de Berlín, Fukuyama se hizo mundialmente célebre con un libro aparecido en 1992 en el cual había expuesto la polémica tesis del triunfo definitivo de las ideologías capitalistas por sobre las socialistas. Ese libro se llamó "El fin de la Historia y el último hombre" (en inglés "The End of History and the Last Man"). Samuel Phillips Huntington fue el autor de la teoría del "Choque de civilizaciones", que cobró auge tras el 11- S, la cual planteó que los atentados estaban inscriptos en una lucha de civilizaciones, la Occidental y el mundo musulmán. Huntingtonfue tambiénDirector del Instituto John M. Olin de Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard, otro centro Neocon, y en su trayectoria como funcionario integró la Comisión presidencial para el Desarrollo Internacional, nombrado por Henry Kissinger en los años 1969- 70, además de haber sido asesor con Zbigniew Brzezinski de la Comisión Trilateral.

Las organizaciones Neocon y la Administración Bush

Todo el conglomerado de organizaciones Neocon logró puestos claves en la Administración Bush. Varios miembros del gabinete son militantes y dirigentes como el Vicepresidente Dick Cheney, y el Secretario de Defensa y Jefe del Pentágono Donald H. Rumsfeld, dado que ambos recibieron distinciones del Center for Security Policy (CSP) fundada en 1988 por Frank Gaffney, Jr. El CSP también galardonó a otros miembros del gabinete Bush como Paul Wolfowitz y Richard Perle, además de desarrollar publicaciones, documentos, papers, y formación permanente. Los premios del CSP no fueron sólo fueron a miembros del gabinete Bush, sino también a otros dirigentes Neocon como el ex-director de la CIA Robert James Woolsey, al ex Presidente de la Cámara de Representantes y líder conservador Newt Gingrich, a Ronald Reagan, a Malcom Forbes Jr, editor de la revista Forbes, al ex Secretario de Defensa Caspar Weinberger, a la líder conservadora Jeane Kirkpatrick, y a la ex premier conservadora de Gran Bretaña Margaret Thatcher, entre otros. Robert Bruce Zoellick, Representante de Comercio de la Administración Bush es también un hombre vinculado a otro importante think- thank Neocon, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Banquero y director administrativo de Goldman Sachs, Zoellick había servido en varias posiciones en los gobiernos de Reagan y Bush padre, y fue clave en el proceso de negociaciones para llevar a China y Taiwan a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Varios de estos dirigentes son vinculados a las organizaciones Neocon, y proveen de estructura ideológica y política a la Administración Bush.

Una organización que proveyó los más importantes consejeros jurídicos a la Administración Bush con el objetivo de respaldarla en cuanto a cuestiones legales fue la Sociedad Federalista (en inglés, "Federalist Society"), una asociación profesional de abogados y de magistrados Neocon que tiene entre sus principales dirigentes a John Yoo, asesor legal de la Oficicna de Asesoría Legal del Departamento de Justicia bajo el Procurador General John Ashcroft. La Sociedad Federalista trabajó activamente en causas tales como el enfrentamiento a las conquistas antisegregacionistas de los años '50 y '60, la defensa de Exxon ante la campaña por la reducción del calentamiento global, la defensa de Philip Morris contra los impuestos al tabaco, y de Microsoft contra las leyes antimonopolistas, entre otras. Este bufete de abogados Neocon recibió apoyo financiero del multimillonario conservador Richard Mellon Scaife, y trabajó intensamente en la redacción de las leyes antiterroristas que se sancionaron posteriormente al 11- S.

Si los diversos think - thank Neocon dieron sustento ideológico y político a la Administración Bush, la Sociedad Federalista era el centro Neocon que le dio sustento jurídico. Entre algunos de sus principales dirigentes y teóricos está el consejero de la presidencia de la Administración Bush Alberto Gonzáles, quien redactó el decreto presidencial que creó las comisiones militares, órganos del poder ejecutivo para la guerra contra el terrorismo. También era miembro de la Sociedad Federalista Michael Chertoff, designado por George Bush como encargado de la División Criminal del Departamento de Justicia, y asistente del Secretario de Justicia, John Ashcroft. La Sociedad Federalista fue vital a la hora de diseñar una arquitectura jurídica que diera sustento al GWOT y otorgarle un marco legal a toda la estrategia de la Administración Bush. Precisamente en relación al marco legal y jurídico, un área de enorme importancia se constituyó alrededor del Secretario de Justicia, un centro neurálgico a la hora de llevar adelante la investigación de los acontecimientos del 11- S.

El Secretario de Justicia John Ashcroft, era un representante de las organizaciones religiosas de derecha y fundamentalistas miembro vitalicio de la Asociación Nacional de los portadores de armas (NRA), que tenía como trayectoria haber sido gobernador de Missouri entre 1985 y 1993, puesto desde el cual había desarrollado una intensa política represiva. Pero Ashcroft pero no era el único funcionario de la Administración Bush vinculado al fundamentalismo cristiano. Quién pronunció la oración principal en la toma de posesión de George Bush fue el Pastor Billy Graham (h), jefe de la organización cristiana "La Bolsa del Samaritano" (en inglés, Samaritan's Purse). Hijo de Franklin Graham, quien influyó sobre Nixon en la época de la guerra de Vietnam, Franklin Graham encabezó la organización que había sido fundada en 1970 por su padre con sede en Boone, Carolina del Norte, la cual cuenta con un presupuesto aproximado de 200 millones U$S, y filiales en Canadá, Australia, Inglaterra, Holanda, y Kenia.

"La Bolsa del Samaritano" tenía un programa de asistencia a más de 100 países del mundo, y declaró ingresos millonarios en el 2002, año posterior a los atentados del 11- S. Estas organizaciones religiosas cristianas de derecha se encuentran vinculadas política e ideológicamente al Neocon, por ejemplo, fue en un evento de AEI donde el senador Jesse Helms propuso una estrategia para todas estas organizaciones religiosas, consistente en reemplazar la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (en inglés, USAID) por una nueva Fundación de Desarrollo Internacional, con la misión de hacer donaciones en bloque para los pobres. Quienes proponían conformar estos "ejércitos de compasión" eran líderes cristianos como Graham, y como el reverendo Jerry Vines, un ex-dirigente de la Convención Bautista del Sur, que culpaban al islam por el 11- S.

El secretario de Estado Colin Powell, el vicepresidente Dick Cheney y el propio presidente Bush, han sido oradores en las veladas de la Heritage Foundation, un centro Neocon surgido en 1977 y transformado a partir de allí en instrumento fundamental de la campaña de Ronald Reagan. También David Spears Addington el Consejero legal del Vicepresidente Dick Cheney es funcionario de la Heritage, un centro Neocon capaz de enviar documentación a congresistas, asistentes, consejeros, y periodistas sobre cada tema y su argumentación en menos de 24 horas. Todas estas organizaciones Neocon iban tomando cada vez mayor importancia y relevancia en la medida en que transcurrían las horas y días posteriores al 11- S. Pero sin dudas, el grupo más importante e influyente fue el Proyecto para Un Nuevo Siglo Americano (en inglés, PNAC, Project for the New American Century). Fundado en Washington en 1997, la organización se dio como objetivo promocionar "el liderazgo mundial de Estados Unidos", y su Director Ejecutivo Gary J. Schmitthabía sidoen 1984 asesor del gobierno de Ronald Reagan.

Junto a Schmitt confluyeron funcionarios y dirigentes de todas las organizaciones Neocon. El PNAC es una especie de selección junto s Scmitt confluyeron funcionarios y dirigentes de todas las organizaciones Neocon. El PNAC es una especie de selección o "Dream Team" Neocon con miembros con miembros de todas las organizaciones como William Kristol, editor de Weekly Standard e hijo de Irvin Kristol, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeb Bush, Richard Perle, y Dick Cheney, entre otros. Todos ellos, o casi todos, estaban vinculados de alguna manera a la Administración Bush padre y a la Administración Reagan.

El nombre PNAC procede de la expresión "El Nuevo Siglo Americano", denominación que se basa en la idea fundamental de que el siglo XX ha sido "El Siglo Americano", y que esta situación debe prolongarse durante el siglo XXI. Su propuesta programática es la dominación suprema, militar y económica, de la Tierra, el espacio, y el ciberespacio por parte de Estados Unidos. Todo este conglomerado reunido en el PNAC copó los puestos de la Administración Bush, y sus funcionarios se ubicaron en los principales resortes del gobierno y el estado. A partir de estos puestos y ubicaciones, tejieron alianzas y lobby permanente en favor de los interesas de las Corporaciones Multinacionales, sobre todo de las grandes Corporaciones armamentísticas vinculadas al Complejo Militar- Industrial. Antes del 11- S eran los funcionarios de un gobierno débil e inestable, pero ahora el impacto del 11- S había cambiado su ubicación en la administración. No sólo dominaban los cargos gubernamentales, sino que imponían su programa e ideología en el estado y el gobierno.

Los atentados habían modificado el movimiento pendular de la política en el país. Antes de los atentados, la política estaba cruzada por hechos como la crisis de las "punto.com", o el surgimiento del movimiento antiglobalización que había hecho su irrupción en Seattle en la Cumbre del G-8 en 1999. En ese contexto político global, la crisis dominaba a los republicanos y la Administración Bush. Pero tras el 11- S las condiciones habían cambiado completamente. Ahora la Administración Bush gozaba de un enorme fortalecimiento.

Y este fortalecimiento de la Administración Bush se daba no solo al interior del país, sino también en el terreno internacional. Todos los gobiernos del mundo se disciplinaban a su estrategia, que no era otra más que la estrategia del PNAC, con lo cual, se estaba produciendo de este modo en los comienzos del siglo XXI un cambio abrupto y completo en la realidad de los Neocon. La magnitud de los hechos políticos y sociales desatados tras el 11-S, catapultaban al grupo a la cima mundial desde sus puestos en la Administración Bush, los gobiernos del mundo, incluidos los de las demás potencias capitalistas, hacían suya la estrategia y orientación general y se subordinaban a su política. Desde septiembre del 2001 el PNAC, se transformó en el grupo político más importante a nivel global, y era este conglomerado de dirigentes Neocon organizado en el PNAC, quienes influían directa y decisivamente sobre las decisiones de casi todos los gobiernos elevándose a la cima del orden mundial capitalista. De este modo, al capitalizar políticamente su resultado, se convirtieron en los más importantes beneficiarios del 11- S.

La estrategia del "Nuevo Siglo Americano", diseñada paciente y meticulosamente con cuidadosa técnica de orfebrería en los talleres del PNAC, desarrollada por equipos, ideólogos y dirigentes de los sectores de la derecha del país, era ahora una realidad palpable y concreta. Aunque amasada durante varias décadas en el siglo XX, la estrategia del PNAC se convertía ahora en un hecho real en los primeros años de la primera década del nuevo siglo, y su desarrollo impactó a todos los ciudadanos del país y el mundo. En los albores del siglo XXI, el Neocon pasó a dominar la política mundial. El 11-S había actuado como un big- bang que abría una nueva etapa política permitiendo al Neocon proyectar una ofensiva política, ideológica y militar que iba a impactar globalmente en la situación política. Tal fue la magnitud del impacto del 11- S, que permitió que los planes del PNAC pasaran de los papeles, bocetos y borradores dibujados durante décadas, a dominar la realidad política y la situación mundial.

La investigación sobre lo que ocurrió el 11- S

La investigación acerca de cómo y que sucedió el 11- S tiene importancia y relevancia nacional e internacional por los múltiples cambios políticos que operó internacionalmente en todas direcciones. Ningún país, ni región quedó al margen de su impacto. Por como afectó el futuro de poblaciones tan lejanas como Nueva York, Bagdad, Kabul o Nueva Jersey, y la legislación de países, la vida y circunstancias de millones de personas, resulta de gran importancia conocer toda la verdad sobre el 11- S. Pero desde el comienzo, la investigación del 11- S estuvo plagada de disputas, contradicciones y problemas de todo tipo. La Administración Bush tenía 2 opciones para investigar el 11-S: Asignarle la tarea a alguna entidad ya existente, o crear una comisión "ad hoc" independiente, que históricamente era el camino por seguir. Los grandes acontecimientos de la historia estadounidense han sido investigados por comisiones independientes nombradas por el Presidente, aunque independientes del Poder Ejecutivo.

Este tipo de Comisiones se han denominado históricamente "Panel de Cinta Azul", o a veces "Comisión Cinta Azul" (en inglés, "Blue Ribbon Comission") un término usado generalmente para describir un grupo de personas excepcionales designadas para investigar o estudiar o analizar una determinada cuestión. El término "Cinta Azul" tiene una connotación de un grado de excelencia y capacidad intachable reconocida de quienes integran el panel o la Comisión, además de independencia de la influencia política de los poderes o autoridades. Un Panel de Cinta Azul puede estar compuesto de expertos científicos independientes o académicos sin vínculos directos del gobierno para estudiar un tema o una cuestión en particular. O puede estar compuesto por ciudadanos bien conocidos por su inteligencia, experiencia, y capacidad para emitir conclusiones utilizando su experiencia, que luego pueden ser utilizados por las personas con poder de decisión para actuar. El carácter independiente de los partidos le da el aspecto "Cinta Azul" lo cual presenta al panel, como los "mejores y más brillantes" para la tarea.

Este tipo de "Paneles Cinta Azul" fueron los utilizados para eventos muy importantes de la historia del país como por ejemplo el asesinato del presidente John F. Kennedy, para el cual se constituyó la Comisión Warren o la Comisión que investigó el ataque a Pearl Harbor. La conformación de estas comisiones nunca ha estado ajena a la controversia, por ejemplo en el caso de la Comisión Warren, presidida por Earl Warren jefe de la Corte Suprema ha recibido innumerables cuestionamientos por su proceder, y con el paso de los años sigue acumulando objeciones que van desde el esclarecimiento del asesinato de Kennedy, hasta el procedimiento utilizado para llevar a cabo la investigación. Aun así, lo que cabe consignar aquí es que este tipo de Comisiones ya son parte de la tradición política del país, su rol es emitir opinión desde un panel o grupo de trabajo que no tiene autoridad para acusar o legislar, pero tiene sí como misión investigar y emitir un informe sobre los hechos.

Tratándose de acontecimientos tan importantes como el 11- S, todo un sector de la opinión pública opinaba que había que impulsar una comisión de este tipo. Y además por tratarse de un hecho que había provocado tal modificación en las condiciones políticas y sociales, la investigación debía iniciarse de inmediato. Pero en el caso del 11- S, las cosas no fueron así, algo que parecía tan lógico y natural como el hecho de Constituir una Comisión Cinta Azul para el 11- S, se volvió casi un imposible, y una frustración para los familiares de las víctimas. Esta aspiración de los familiares era también la aspiración de un sector importante del movimiento de masas que quería una investigación objetiva, imparcial, cristalina y despojada de dudas. Pero esas aspiraciones iban a darse de bruces con la realidad, y todo el proceso que llevó a definir quién y cómo debía investigar el 11- S, comenzó a recorrer un camino muy diferente y complejo. La Administración Bush dejó claro desde el primer momento que no estaba dispuesta a la creación de una comisión independiente del Poder Ejecutivo para investigar el 11- S.

La Casa Blanca impulsó la constitución de una Comisión inter- parlamentaria, constituida por los jefes de los representantes de la Cámara de Senadores, de la Cámara de Representantes, y los Comités de Inteligencia de ambas cámaras bajo control de la Administración Bush. Esta política de la Casa Blanca desató un intenso debate acerca del modo de ser llevada a cabo la investigación, porque la búsqueda de los familiares y la opinión pública era que fuera una investigación creíble, clara e intachable. De ese modo, la discusión sobre qué Comisión debía investigar, atravesó las instituciones del país, al gobierno, los partidos políticos, los funcionarios y a la opinión pública. Las posiciones sobre el modo en que debían llevarse adelante las investigaciones se dividieron, por un lado estaban quienes pretendían una investigación independiente, y por lo tanto una Comisión Independiente del poder Ejecutivo. Y por otro lado la Casa Blanca que abogaba por una Comisión Bicameral, cuya investigación estuviera bajo su control.

Los familiares de las víctimas y la opinión pública presionaron fuertemente para que se conformara una comisión independiente. Así lo hizo, por ejemplo, el grupo denominado las "Muchachas de Jersey", un grupo de familiares de víctimas encabezado por Kristen Breitweiser, Patty Casazza, Lorie Van Auken, y Mindy Kleinberg. Estas mujeres residentes de Nueva Jersey, habían perdido a sus maridos en los atentados, e impulsaron un movimiento junto a otras organizaciones familiares de víctimas para presionar al gobierno en la constitución de una Comisión Independiente. Los tironeos, las presiones y las negociaciones continuaban, y se inició un largo proceso de lucha, de pujas, idas y vueltas, entre las autoridades, la Administración Bush, congresistas, familiares, opinión pública, la prensa, y funcionarios. Cuando se desató todo este proceso de pugnas y debates acerca de cómo llevar adelante la investigación del 11- S, ya habían transcurrido más de 2 meses de haberse producido los atentados, y no existía en el país una Comisión u organismo, que oficialmente pudiera decirse que investigaba lo ocurrido.

Los sobrevivientes y los familiares de las víctimas continuaron su reclamo por la convocatoria de una comisión independiente para investigar el 11- S, enmarcados en dolor por la pérdida de sus seres queridos. Pero sus reclamos y aspiraciones chocaban con la política de la Administración Bush. La negativa que recibían a sus reclamos de parte de las autoridades, los llevó a tener que organizarse y conformar varios grupos de familiares que comenzaron a trabajar juntos en distintos aspectos de la defensa de sus derechos e intereses. Así fue como los diversos grupos de familiares constituyeron el denominado "Movimiento Familias del 11-S" con el objetivo de presionar para que se llevara a cabo una investigación exhaustiva y creíble mediante una Comisión Independiente. Mientras se desarrollaban estos acontecimientos, estaban transcurriendo horas, tiempos, y días fundamentales para descubrir la verdad sobre los atentados, y ese tiempo que transcurría sin que hubiera una Comisión Investigadora oficial iba en contra de una investigación y esclarecimiento del 11-S.

No es necesario ser experto, ni científico consagrado para saber que a cada hora que transcurría desde el 11-S, las posibilidades de una investigación certera se debilitaban, debido a que las primeras horas y días después del atentado, eran vitales. En Ground Zero, la zona de Manhattan donde se habían producido los atentados, los restos del WTC eran removidos, y las pruebas trasladadas. Materiales, datos, evidencias, se agolpaban en depósitos y galpones, sometidas a las inclemencias climáticas, pasibles de deterioro o pérdida con el correr de las horas y días.

Las pruebas materiales del 11-S

Por otro lado, los culpables materiales e intelectuales de los atentados contaron con un tiempo precioso para ocultar, evadirse, limpiar sus accionar y consagrar su impunidad. El paso del tiempo jugaba a favor de quienes perpetraron el atentado, y en contra de las aspiraciones de los familiares. A su vez, la ausencia de una Comisión Investigadora Independiente organizada y en funciones, ponía en peligro la manipulación de los escombros y los restos que era llevada adelante en Ground Zero, Pennsylvania y el Pentágono.

Esos datos vitales y necesarios para la investigación, estaban siendo recabados por diferentes agencias federales como FEMA, NIST o el FBI, u organizaciones locales como la Autoridades de la Ciudad de Nueva York, entre otras. Pero cada organismo actuaba a veces al servicio de los planes establecidos por las demás agencias que intervenían, o a veces en forma contradictoria con ellos. La demora en la constitución de una comisión investigadora actuaba en contra del proceso de investigación que funcionarios y científicos de cada sector llevaban adelante. La acumulación de pruebas, datos, filmes, y todo este proceso de recolección parcial que hacía cada agencia, no tenía un destinatario que centralizara, fiscalizara y unificara la investigación. Esta ausencia de un organismo oficial que aunara el trabajo de las diversas agencias en los días y horas posteriores al atentado, actuaba de manera negativa sobre el proceso de investigación. Todo el desarrollo de la investigación quedaba disperso y dividido, sin que las pruebas pudieran reunirse como una totalidad en el seno de una Comisión que investigara.

A su vez, la ausencia de una Comisión Oficial conformada para investigar no era sólo vital en los días posteriores por el transcurrir del tiempo que iba en contra de la certeza en la investigación. Era vital también porque en esos días y horas trascendentales se llevó adelante la mayor parte de la manipulación de restos, datos y evidencias que estaban esparcidos por varios estados del país, como Washington, Pennsylvania, Delaware, Massachusetts, o Nueva York. Y precisamente esto originó muchas controversias que surgieron sobre la manipulación de esos materiales.

El FBI intervino en Ground Zero, como parte de la Operación denominada PENTTBOMB (en inglés, "Pentágono Twin Towers Investigation Bombing"). Este operativo tuvo como objetivo llevar adelante un análisis, en la búsqueda de rastros y pruebas en la investigación, entre el acero, las vigas, restos de los edificios, y restos humanos para encontrar víctimas desaparecidas o muertas. En PENTTBOMB participaron 4.000 agentes especiales y 3.000 empleados profesionales, un total de 7000 agentes involucrados lo que constituye la operación más grande y compleja de la historia del FBI.

En su testimonio ante el Comité Judicial del Senado, funcionarios del FBI detallaron el alcance del operativo general de esa agencia. Declararon que mediante el operativo para investigar en Ground Zero pudieron identificar a los 19 secuestradores en cuestión de días; encontraron nombres en los listados de los vuelos, las tarjetas de crédito, 3 cartas idénticas escritas a mano idénticas en árabeen cuyas traducciones estaba expresada una voluntad alarmante de morir de parte de los secuestradores.

Además, encontraron varios de sus pasaportes, entre ellos los de Ziad Jarrah, Saeed al Ghamdi, Satam al Suqami, y Abdul Aziz al Omari, en diferentes vuelos. El pasaporte de Satam al-Suqami fue encontrado a pocas cuadras del World Trade Center, y de acuerdo con la Comisión del 9/11, los pasaportes de 2 de los secuestradores del vuelo 93 también fueron encontrados entre los escombros de la aeronave. El pasaporte de Al Omari se encontró junto al equipaje de Mohamed Atta, en el cual según informó el FBI, se encontraron importantes pistas sobre los secuestradores y sus planes. Su equipaje contenía documentos que revelaron la identidad de los 19 secuestradores, y proporcionó información acerca de sus planes. El FBI declaró que la documentación permitió determinar detalles como fechas de nacimiento, conocidos, posibles residencias, estatus de visa, y la identidad específica de los pilotos sospechosos, lo que permitió vincular los 19 hombres de la organización terrorista Al- Qaeda, mediante el acceso a sus archivos de la agencia de inteligencia. El 27 de septiembre de 2001, el FBI publicó fotos de los 19 secuestradores junto con información sobre nacionalidades y alias.

La Operación PENTTBOMB recogió más de 7.500 elementos de prueba que fueron presentados para su análisis. Las autoridades y organismos de la ciudad de Nueva Yorkayudaron a procesar más de 1,8 millones de toneladas de restos para llevar adelante la pesquisa e identificación de víctimas, se tomaron más de 45.000 fotografías de la escena en el WTC, en un emplazamiento que cubrió más de 700.000 metros cuadrados, y del cual participaron 24 organismos locales, estatales o federales con más de 1.000 trabajadores a diario.

Hubo casi 17.000 toneladas de material procesado por día, 55 equipos de procesamiento de pruebas, además de médicos del FBI. Los agentes de seguridad y otros especialistas comenzaron a trabajar en octubre del 2001, para identificar y recoger acero estructural del WTC, desde varios centros de reciclaje, operativo en el cual el FBI trabajó junto a la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (en inglés, FEMA) creada por decreto del Presidente Carter en 1979, organismo que da respuesta a huracanes, terremotos, inundaciones y otros desastres naturales. Junto a estas 2 agencias Federales trabajaron también el equipo de verificación de las prestaciones de edificios (en inglés, BPAT), la sociedad americana de ingenieros civiles (en inglés, ASCE), los miembros de la Asociación de Ingenieros Estructurales de Nueva York (en inglés, SEAoNY) y el profesor A. Astaneh-Asl de la Universidad de California, Berkeley, con apoyo de la National Science Foundation. Especialistas independientes asesoraron a la FEMA acerca de las piezas que resultaban pertinentes para la investigación.

Una vez que el acero fue extraído y separado de otros desechos, fue agrupado y cargado en camiones que las transportaron a unas manzanas al norte, a una zona cerca del rio Hudson. Mediante grúas, el acero de los camiones fue traspasado a barcos que fueron enviados al vertedero Fresh Kills, en Staten Island, donde trabajaron el FBI y FEMA junto al contratista Phillips and Jordan, Inc. (P&J), que fue llamado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército para gestionar el recinto y ayudar en las tareas de desescombro y reciclaje. En el vertedero de Staten Island, P&J se efectuó además labores forenses, mediante las cuales todo el metal, restos humanos, cristal, hormigón, etc., fue sometido a investigación. Ellos reciclaron el metal que posteriormente se vendió. Según las autoridades, se procesaron 200.000 toneladas de acero, separando todo lo que pudiera constituir evidencia o prueba susceptible de investigación criminal antes de ese reciclaje. Mediante este procedimiento se identificaron 55.000 piezas de evidencia, y se recuperaron 4.217 partes de cuerpos humanos que permitieron la identificación de 209 víctimas.

Yanuzzi Demolition fue la empresa que se ocupó de la descarga de las barcazas y del almacenamiento del acero. Terminada esta cadena de traslado de los restos, el acero se envió y vendió a China. La retirada de escombros llevó un total de 8 meses, y los bomberos y otros servicios de salvamento veían su trabajo limitado y, en algunos casos, impedido por la presencia de la impresionante pila de escombros que incluso ponía en riesgo su propia seguridad. El trabajo de los obreros, bomberos, y trabajadores fue en difíciles condiciones, poniendo en riesgo sus vidas, sometidos a terribles condiciones de trabajo, a la contaminación, contrayendo enfermedades pulmonares, y toda clase de afecciones. Una cantidad importante de trabajadores inmigrantes fueron contratados y efectuaron las tares de recolección de restos en un entorno de extremo peligro, junto a los familiares de víctimas agolpando los restos del desastre que eran removidos y las pruebas trasladadas. Una gran controversia se produjo entonces, alrededor de la manipulación de los restos del 11- S. Numerosas denuncias se mostraron contrarias a que la remoción de importante cantidad de acero y escombros retirado de Ground Zero, cortado en secciones más pequeñas, fuera fundido y enviado a China.

También denuncias apuntaron que no se siguió el protocolo para la limpieza del desastre y las investigaciones, a la vez que hubo contradicciones y roces entre FEMA, y las autoridades de la ciudad de Nueva York. A su vez, varias porciones de restos del ataque al Pentágono y de la destrucción del avión en Shanksville, Pennsylvania, fueron examinados en la morgue militar en Dover, en el estado de Delaware. Pero varios años después, el informe elaborado por una comisión independiente a la que se encomendó examinar las prácticas en la morgue militar de Dover reveló una pésima gestión Según la investigación llevada adelante por la Comisión independiente, varias porciones de restos de víctimas del ataque al Pentágono y del avión en Shanksville, Pennsylvania, fueron incinerados, y sus cenizas derramadas en un vertedero.

La comisión independiente que investigó la manipulación de los restos en la morgue de Dover, fue encabezada por el general John P. Abizaid, ex comandante de las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente. Según la comisión, los restos parciales fueron cremados y entregados después a un contratista para la remoción de desechos biomédicos. Este contratista colocó los restos en recipientes y los incineró, la materia residual fue llevada a un vertedero, y no quedó claro de los restos de cuántas víctimas se trató, pero eran los de personas del avión que embistió el Pentágono.

En el artículo publicado por la periodista Elisabeth Bumiller en el New York Times del 28 de febrero 2012, se publicaron las declaraciones del general Abizaid en el Pentágono: "Tengo que admitir que hubo una serie de investigaciones que se llevaron a cabo en el depósito de cadáveres". El artículo plantea: "La nueva revelación sorprendente empaña la reputación de Dover, terreno sagrado para los militares y el punto de entrada para los muertos en las guerras de la nación, y es probable que cree más angustia entre las familias de las víctimas 11 de septiembre" (6)

La conformación de la Comisión del 11- S

El mismo artículo señala que Lisa Linden, vocera de las familias del Vuelo 93 de United que se estrelló en Shanksville, dijo en un comunicado: "Esto es imposible de creer. Los restos del accidente del Vuelo 93 estaban bajo el cuidado y control del forense del condado de Somerset, Wallace Miller. Él ha dicho que no hay restos que fueran enviados a Dover" (7) Los graves problemas de manipulación de restos del 11- S en Dover obligaron al Secretario de Defensa de la gestión Obama Leon Panetta, a ordenar investigar la gestión de la morgue militar de Dover.

Panetta ordenó la creación de un comité para analizar la gestión de la morgue y emitir recomendaciones, después de que saliera a la luz el extravío y manipulación indebida de restos humanos. Según el artículo del New York Times, los problemas con las partes del cuerpo perdidas, indican que los problemas en el depósito de cadáveres fueron más extensas y se remontaban aún más de lo que se pensaba, vinculada a otros casos de cuerpos de las guerras de Irak y Afganistán.

Llegando ya a fin del año 2001, continuaba la demora en conformar una comisión investigadora de los atentados y esto no tenía precedentes en la historia del país. Aún la cuestionada Comisión Warren que investigó el asesinato de Kennedy se había conformado 7 días después de los hechos. Pero la Comisión del 11- S, llegado ya diciembre del 2001 y habiendo transcurridos más de 90 días del atentado no se conformaba y su constitución se dilataba en medio de negociaciones y disputas políticas.

La demora de la Administración Bush en conformar la Comisión investigadora contrastaba con su prisa en invadir naciones. A 90 días de producidos los atentados no había ninguna comisión investigadora designada, pero a los 16 días la Administración Bush ya había ordenado la invasión de Afganistán. Cuando habían transcurrido 4 meses del 11- S y, sin que mediaran pruebas oficiales, los 20 primeros prisioneros ya llegaban a Guantánamo. Y 120 días después de los atentados, en el discurso del estado de la Unión, Bush afirmaba que los países culpables del ataque eran un "Eje del Mal" constituido por Libia, Irán, Irak, Siria y Corea del Norte.

Tanto la invasión de Afganistán, como la llegada de los prisioneros a Guantánamo, y el discurso del estado de la Unión, se llevaron a cabo sin que mediara ninguna investigación pública y oficial porque ninguna comisión había sido oficialmente constituida. La OTAN ordenó los bombardeos y destrucción de ciudades de Afganistán sin que ninguna investigación oficial documentara y probara la relación que esas ciudades de Afganistán tuvieron con el 11-S. Mientras tanto, los familiares del "Movimiento Familias del 11- S", entre ellos las "Muchachas de Jersey" que formaban parte del movimiento, continuaron presionando para conseguir la Comisión Investigadora Independiente. El gobierno ofreció millonarias sumas de dinero a modo de indemnización a los familiares de las víctimas del 11- S, y muchas estas familias tomaron el dinero y dejaron de lado los reclamos. Pero una parte importante de los familiares no se detuvo ante las sumas de dinero, ni los homenajes.

Por el contrario, decidieron profundizar el reclamo de justicia y esclarecimiento de los hechos, por lo cual a fines del 2001, varios miembros del Movimiento comenzaron el primero de muchos viajes a Washington DC para exigir que el Congreso cree una legislación para una investigación independiente del 11- S, reclamo que no obtuvo respuestas de la Administración Bush durante varios meses. Esto llevó a las organizaciones familiares a llevar adelante una manifestación en junio del 2002 a Washington, DC, en la cual exigieron la creación de una comisión independiente.

Las presiones del Movimiento Familias del 11- S comenzaron a surtir efecto en algunos congresistas tanto del Partido Demócrata como del Republicano, que comenzaron expresar que debía constituirse la Comisión Independiente. En julio del 2002, la Cámara de Representantes aprobó una enmienda a la Ley de Asignaciones de Inteligencia de 2003 (HR 4628) para el establecimiento de una comisión bipartidista "Cinta Azul" para investigar. De este modo, las pujas y las presiones sobre la constitución de la comisión investigadora, se trasladaron al interior del Congreso.

En el Congreso, tanto Christopher Shays (R-CT) congresista republicano, como Carolyn McCarthy (D-NY) congresista demócrata introdujeron una resolución planteando que el Presidente debía nombrar una comisión no partidista para investigar el 11- S. Comenzaron a aparecer en las cámaras del parlamento diversos proyectos parlamentarios, opciones y enmiendas que proponían establecer una comisión para investigar el 11- S, pero todos ellos fueron rechazados por la Administración Bush. Recién para octubre del 2002 se anunció un acuerdo bipartidista sobre la creación de una comisión independiente, estableciendo un panel de diez ciudadanos privados, reconocidos a nivel nacional, igualmente divididas entre demócratas y republicanos. En el acuerdo, la Casa Blanca elegiría una co-presidente y los demócratas del Congreso elegirían la otra. Pero en cuestión de horas, la Casa Blanca anunció la oposición al acuerdo, debido a que consideraba que debía designar al presidente del panel.

Además se opuso a la cantidad de votos necesarios para poder concretar el poder de citación de la comisión, así como la duración y el alcance de la misma. En respuesta, los familiares realizaron una vigilia con velas frente a la Casa Blanca para llamar la atención sobre la urgente necesidad de una investigación independiente de 11- S, y para exigir que la administración deje caer sus objeciones a una investigación completa. La presión de los familiares logró que finalmente la Administración Bush tuviera que ceder. El 27 de noviembre del 2002 Bush envió al Parlamento un proyecto de ley que entre otras cosas, permitió la conformación de la Comisión Nacional sobre los ataques terroristas (en inglés, National Commission on Terrorist Attacks Upon the United States), popularizada con el nombre de "Comisión del 11-S". El Movimiento Familias del 11- S constituyó el denominado "Comité Directivo Familias del 911", para el seguimiento y control de la investigación, buscando asegurarse de que se tratara de una investigación independiente, seria y confiable. Pero, una vez constituida la Comisión, la investigación se vio oficialmente paralizada una vez más. Estallaron las disputas acerca de quien tenía que presidir la Comisión, producto de que la Administración Bush impulsó a Henry Kissinger a la presidencia, lo cual desató un casi inmediato rechazo y desaprobación de amplios sectores que impugnaban la designación de Kissinger argumentando y denunciando que la Administración Bush quería controlar y manipular los resultados de la investigación.

Kissinger no representaba ni la neutralidad, ni objetividad en la investigación. El nombre de Kissinger siempre estuvo vinculado a múltiples violaciones de los derechos humanos, crímenes de guerra y lesa humanidad que incluyeron bombardeos en Laos, en Camboya; y golpes de Estado en América Latina. En particular, el nombre de Kissinger estuvo vinculado particular, al golpe de estado que dio lugar al derrocamiento del presidente Allende y a la dictadura de Pinochet en Chile.

Pero además, Henry Kissinger debía demostrar por ley que constituía una personalidad de carácter independiente. Debía verificarse que Henry Kissinger era un funcionario libre de influencias y todo otro tráfico de presiones y lobby, para lo cual debía proporcionar la lista de clientes de su empresa de consultoría internacional. La misma tenía que ser chequeada para verificar con quienes estaba vinculado Kissinger, pero éste se negó a proporcionar esta lista de clientes, lo cual ahondaba la crisis política en la investigación. Pasados ya más de 1 año y 2 meses de los atentados del 11- S, la Comisión que los investigaba, no tenía quien la presidiera. Las Muchachas de Jersey encabezaron la interpelación a Kissinger, y su negativa a proveer la lista de clientes de su firma de consultoría internacional, lo que llevó a Kissinger a declinar la postulación el 13 de diciembre del 2002.

Tras la renuncia de Kissinger fue promovido a la presidencia de la Comisión del 11- S Thomas Howard "Tom" Kean, dirigente del Partido Republicano, y gobernador número 48 de Nueva Jersey. Kean, miembro de una larga línea de dirigentes políticos del estado, alcanzó una enorme popularidad en el cargo como gobernador de Nueva Jersey, lo que le valió lograr 2 mandatos consecutivos como gobernador. Su nombramiento respondía al hecho de que el epicentro del "Movimiento de Familias del 11- S" estaba en Nueva Jersey, las Mujeres de Jersey provenían de allí, y Nueva Jersey era el estado que mayor cantidad de víctimas había sufrido por el 11-S. Ahora Kean debía ponerse al frente de la Comisión quizá más importante en la historia del país.

Junto a Kean como Presidente, la Comisión del 11- S se integró con Lee H. Hamilton congresista por el Partido Demócrata como Vicepresidente, y junto a ellos, 5 funcionarios por el Partido Demócrata y 5 por el Partido Republicano. Junto a ellos se estbleció un equipo de 80 funcionarios, congresistas y personalidades, entre ellos, Richard Ben-Veniste, Max Cleland, Fred F. Fielding, Jamie S. Gorelick, Slade Gorton, John F. Lehman, y Timothy J. Roemer, entre otros.

La Administración Bush demoró 441 días en formar una comisión investigadora de los acontecimientos del 11-S, una cantidad de tiempo que resultaba un increíble, histórico e injustificado retraso en la investigación de uno de los atentados más importantes en la historia. Y lo hizo a regañadientes, bajo presión por las familias de los muertos, que no cesaron en su reclamo de investigación imparcial e independiente. El Movimiento Familias del 11- S llevó adelante su lucha enfrentando la hostilidad, el aislamiento, la falta de recursos, afrontando los peores días de sus vidas por la pérdida de sus seres queridos, e incluso, venciendo su propia inexperiencia. Debieron soportar todo tipo de campañas y calumnias, fueron acusados de estar favoreciendo políticamente a tal o cual sector, pero nada de ello frenó su reclamo por la constitución de una comisión independiente.

El rol del Movimiento Familias del 11- S

La investigación del 11- S, dado su impacto global, y sus consecuencias políticas y sociales no podían encontrar una respuesta menos urgente en sus autoridades. Sobre todo era la Administración Bush quien había hecho todo lo posible para evitar el inicio de una Comisión Investigadora al negarse a constituir una Comisión Independiente del Poder Ejecutivo. Pero su política debió enfrentar la movilización de las comisiones de familiares y víctimas del 11- S, sumado a la presión de la opinión pública. Parecía que la política de la Administración Bush había sufrido una derrota porque se había impuesto una Comisión Independiente. Pero pronto las críticas comenzaron a apuntar al hecho que los miembros recientemente designados de la Comisión del 11- S tenían vinculaciones económicas y políticas con funcionarios del gobierno y las Agencias del Estado. Quienes criticaban a Kean y la composición de la Comisión del 11- S, planteaban que sus vinculaciones políticas y económicas hacían difícil que actuaran con objetividad, y apuntaban al hecho de que quien fuera designado como Director de Personal de la Comisión, era el Profesor de Historia de la Universidad de Virginia Phillip D. Zelikow que había formado parte del equipo de transición presidencial de George W. Bush.

Zelikow estaba fuertemente vinculado a la Administración Bush- Cheney, en estrecha colaboración con la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, por lo cual las controversias y cuestionamientos se profundizaron. Los familiares habían luchado incansablemente durante un año por la consecución de una Comisión Independiente, pero ¿Podía considerarse independiente una Comisión cuyo personal era dirigido y seleccionado por un funcionario estrechamente vinculado a la Administración Bush?

Philip Zelikow, abogado, diplomático, y académico, tras ser parte del equipo de transición del candidato George W. Bush a las elecciones presidenciales, una vez obtenido el triunfo en las elecciones fue nombrado para un puesto en el Consejo Asesor de Inteligencia Exterior de la Administración Bush. La trayectoria de Zelikow había estado siempre vinculada a administraciones republicanas. En la 2da Administración Reagan, la trayectoria de Zelikow había incluido un cargo en el Departamento de Estado como personal del Secretario de Estado George P. Shultz. En la Administración Bush padre, Zelikow fue parte del Consejo de Seguridad Nacional, y había escrito en calidad de co-autor, con Condoleezza Rice el libro "Alemania Unificada y Europa Transformada: Estudio en el arte de gobernar" en el año 1995.

Por todo esto, la designación de Zelikow produjo la airada oposición del Comité Directivo de las Familias del 11- S, quienes citaban el evidente conflicto de intereses existente por el hecho de que Zelikow había trabajado anteriormente en el equipo de transición de Bush. Las Muchachas de Jersey exigieron la renuncia de Zelikow. Pero sus demandas fueron rechazadas por Thomas Kean y Lee Hamilton, quienes encabezaban la Comisión del 11- S, argumentando que Zelikow había sido elegido por sus credenciales académicas, y sus conocimientos de cuestiones de seguridad.

Pero los familiares y sobre todo las Muchachas de Jersey, criticaban la presencia de Zelikow en la Comisión, con lo que las pujas, y la lucha por la Comisión independiente y los tironeos continuaron. Esta dura lucha política que los familiares de las víctimas del 11- S llevaron adelante, los elevaba a una dura experiencia política y personal. Es necesario tener en cuenta que apenas 4 meses antes de la conformación de la Comisión del 11- S, la mayoría de los integrantes del Movimiento Familias del 11- S, eran simples personas preocupadas por cuestiones que aquejan a cualquier ciudadano común y corriente.

Eran completamente ajenos a la política, las negociaciones y los dirigentes políticos de Washington. Pero ahora los atentados del 11- S habían modificado su vida y su destino. El duro golpe de la pérdida de los familiares y seres queridos, había afectado su vida personal gravemente, y mientras lidiaban con el pesar y dolor en los sentimientos, afrontar los bruscos cambios a los que su vida personal había sido sometida, al mismo tiempo, debían también ahora vivir aceleradamente una experiencia política en pocos meses, que a muchos dirigentes políticos les lleva toda una vida.

Sin tener la experiencia política necesaria, ni ser la mayoría de ellos profesionales políticos, debían enfrentarse cara a cara con el "estabilishment" de Washington. Debían fiscalizar la investigación, impedir o contrarrestar la cadena de intrigas, las negociaciones y lobby que muchas veces actuaban a sus espaldas, desatadas por poderes mucho más grandes que lo que ellos pudieran imaginar. Eran demasiadas variables, demasiadas presiones de instituciones y organizaciones inmensamente poderosas. Los familiares debieron enfrentar esta realidad envueltos en dolor y confusiones propias de un proceso que fueron obligados a vivir en el poco tiempo transcurrido desde los atentados.

Entre las Muchachas de Jersey, Kristen Breitweiser era una madre y ama de casa en los suburbios de Nueva Jersey que empujada por su dolor e indignación se sintió impulsada a actuar como una activista en pos de una investigación justa. Testificó ante el Comité Conjunto de Investigación del Congreso. En el Comité de Asuntos Gubernamentales del Senado, Breitweiser enfrentó la postulación de Kissinger, peleó y reclamó por una investigación independiente. Lorie Van Auken, esposa de Kenneth Van Auken, un corredor de bonos de Cantor Fitzgerald, vivía una experiencia similar.

Lorie vivía en East Brunswick, al igual que Mindy Kleinberg, y los maridos de ambas trabajaban para Cantor Fitzgerald al momento de morir víctimas de los atentados. Otro tanto sucedía con Patty Casazza que al momento de la muerte de su marido, era una enfermera que vivía también en el barrio de Colts Neck. Todas ellas simples mujeres alejadas de la política, al igual que muchos familiares, que pasaron en una ráfaga de sufrir el dolor de la pérdida de sus seres queridos, sus proyectos y aspiraciones rotas para siempre, a enfrentar a Kissinger, a funcionarios, congresistas, y gobernantes.

Muchas de ellas tuvieron posicionamientos políticos polémicos, algunos reclamaban al principio vigilancia a ciudadanos árabes, mayor despliegue policial y de las fuerzas de seguridad. Era imposible que pudieran sustraerse al clima general que se vivía en el país, de paranoia, temor e incertidumbre. Sin embargo, siendo algunas de ellas incluso de ideología conservadora mostraron una valiente y decidida acción en su lucha por un investigación justa. Enfrentaron y se opusieron al control de la Comisión por parte de la Administración Bush. Cuestionaron y criticaron la designación de Zelikow. Y luego, cuando no pudieron impedirlo, presionaron a la Administración Bush durante meses para que la Consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice testifique ante la Comisión, cuestión que Rice resistió todo lo que pudo.

La funcionaria se negó a declarar bajo juramento en marzo de 2004, y las Muchachas de Jersey organizaron una protesta que obligó a la Casa Blanca a ceder y que Rice se presentara a testificar. También Bob McIlvaine, un ex profesor de historia y miembro de Familias del 11- S que perdió a su hijo Robert, se convirtió en activista. McIlvaine asistió a cada audiencia de la Comisión del 11- S, y actuó trabajando fuertemente en la lucha por la investigación. Beverly Eckert, cuyo esposo Sean Rooney falleció víctima de los atentados, fue una activista por la creación de la Comisión 9/11 y miembros del Comité de Dirección.

Eckert murió a los 57 años el 12 de febrero de 2009, en el accidente del Vuelo Air Colgan 3407, tras haberse reunido con el presidente Barack Obama pocos días antes para reclamar por la investigación, los detenidos en Guantánamo y otros asuntos. Las posiciones políticas de los familiares oscilaban entre las presiones, las idas y vueltas que provocaba su lucha por la investigación, siempre movidos por la necesidad de desentrañar la verdad. Sufrieron presiones y numerosos ataques de diferentes sectores políticos, fueron acusados de alinearse con la "extrema izquierda", de ser millonarios, de querer ser celebridades, de hacer campaña electoral para tal, o cual candidato, etc.

El hecho concreto es que, de no haber sido por la valiente y decidida acción de los familiares, nunca hubiese existido una Comisión del 11- S. Por eso la Administración Bush presionó todo lo que pudo para coartar todo hálito de independencia y legitimidad a la Comisión del 11- S, presionó para limitar en todo lo posible su accionar y domesticarla. Las presiones de la Administración Bush hicieron mella en la Comisión del 11- S, pronto surgieron diferencias y cuestionamientos a la investigación desde las entrañas de la propia Comisión.

Varios miembros de la Comisión del 11- S, expresaron críticas al desempeño del panel, entre ellos Max Cleland, quien denunció que la Administración Bush estaba bloqueando el acceso de la comisión a los documentos y testigos claves, y llamó a la Comisión 9/11 un "escándalo nacional " (8) Poco después, MaxCleland renunció a su puesto en la Comisión del 11- S, para aparecer luego siendo nombrado por la Administración Bush como miembro del Consejo de Administración del Banco de Exportación e Importación de los Estados Unidos (en inglés, Export- Import Bank)

Max Cleland que hasta ese momento fue uno de los miembros de la Comisión del 11- S más crítico en cuanto a la actuación de la Casa Blanca, ahora se había convertido en funcionario de un banco que provee crédito y financiación a pequeñas y grandes empresas, por gestión de la Administración Bush. El accionar de la Comisión del 11- S estaba envuelto en las presiones y pujas políticas del más alto nivel, pero las pujas, presiones políticas y grandes controversias. Otras agencias federales también prepararon informes que fueron complementarios al informe de la Comisión del 11-S, y objeto de mucha controversia. FEMA también elaboró su informe, dedicándose a estudiar cómo se comportaron cada uno de los edificios del World Trade Center y los mecanismos de fallo que llevaron al colapso de las torres gemelas. El estudio de FEMA se concentró en refutar las controversias surgidas alrededor del derrumbe de las Torres del WTC, dado que muchas entidades y personalidades denunciaban que las Torres no podían caer por el choque de aviones.

FEMA planteó que el colapso de los edificios se produjo por una combinación del impacto de los aviones con el incendio. Según FEMA el calor aumentó la temperatura de los miembros estructurales, dilató las vigas transversales y generó tensiones en toda la estructura que se vio debilitada. Los estudio encargados a FEMA, revelan que la estructura del WTC perdió rigidez, generó tensiones, acumuló escombros y provocó los fallos en los pisos. Una vez iniciado el colapso por una combinación de todos estos factores, la energía potencial del edificio se convirtió rápidamente en energía cinética, y según el informe de FEMA, la masa de escombros se aceleró, impactó con los pisos inferiores que cedieron progresivamente, dejando en pie algunas secciones, que acabaron por caer de forma aleatoria sobre los edificios y calles de los alrededores.

La justicia y la investigación del 11- S

Los horribles atentados exigían el debido castigo para quienes los perpetraron. Un crimen de esa magnitud, con tantas víctimas inocentes, no podía quedar impune. Por eso, un reclamo mundial, de las familiares de las víctimas y de la población del país, era saber toda la verdad sobre los hechos y castigar a sus autores. Pero además, el 11- S tiene tanta importancia por los cambios políticos que operó internacionalmente, que conocer toda la verdad sobre los hechos y responsables que los produjeron, no son una necesidad sólo en el país, sino también en el mundo entero.

La investigación de la Comisión del 11- S, se concentró en el recuento de los hechos y la responsabilidad criminal de quienes lo perpetraron. El Informe Final de la Comisión del 11- S se presento el 22 de julio 2004, y arrojó las escalofriantes cifras que revelan la magnitud del atentado: Un total de 2.982 muertos, más de 6.000 heridos, 300 Bomberos fallecidos, 85 policías muertos, 7 Heridos en hospitales, 92 pasajeros muertos del Boeing 767 de American Airlines que impactó contra la Torre Norte, 11 de los cuales eran de la tripulación. Los muertos del Boeing 767 United Airlines 175 que impactó contra la Torre Sur totalizaron 65, de los cuales 9 pertenecían a la tripulación. En el Pentágono la investigación registró el fallecimiento de 184 personas, 125 en el edificio, 76 heridos, y 64 muertos en el Boeing 757 American Airlines, siendo 2 de la tripulación. En Pennsylvania, el informe arrojó la muerte de 45 pasajeros del Boeing 757, 7 de la tripulación. También consta en el reporte de la Comisión del 11- S las labores de rescate y recuperación, en las cuales consigna la participación de más de 55.000 personas.

Entre quienes participaron en las labores de rescate hubo 40.000 policías, 11.000 bomberos de Nueva York, 2.000 personas del personal de emergencia, y alrededor de 2.000 voluntarios. Los datos de los peritos e ingenieros revelan que la Torre Norte resistió en pie tras el accidente 1 hora y 43 minutos, mientras que la Torre Sur resistió 59 minutos. Los edificios dañados en Manhattan, además de los 7 edificios del WTC, fueron otros 25. Sobre el destino de los aviones, elaboró un informe la Junta para la Seguridad en el Transporte Nacional (en inglés, National Transportation Safety Board, NTSB), la agencia encargada de estudiar la seguridad en los medios de transporte, quien hizo un proceso de investigación que resultó complementario al informe de la Comisión del 11- S. El FBI se hizo cargo de la investigación de los 4 vuelos y terminó trabajando junto al NTSB para leer los datos de las cajas negras recuperadas.

La Comisión del 11- S presentó el Informe Final tras 1 año y 9 meses de trabajo, en el cual revisó más de 2,5 millones de páginas de documentos, a lo largo de 19 meses. Esta fue la última investigación oficial del 11- S, que se puede dividir en 2 partes: La primera, analiza las acciones de Al-Qaeda, el planeamiento y la ejecución de los ataques, y la Segunda parte, en cambio, analiza detalladamente las fallas de las diferentes agencias de investigación, encargadas de resguardar la seguridad del país, FBI, CIA, NSA, etc.

Al cabo del análisis de estas 2 partes, el Informe Final de la Comisión del 11- S, no arrojó nada nuevo en relación a lo que el público ya sabía sobre los atentados, presentó en general la misma secuencia de hechos y explicaciones que había dado la Administración Bush, con la conclusión de que los atentados estuvieron concebidos y llevados a cabo por terroristas miembros de Al-Qaeda, bajo la dirección de Osama Bin Laden. El Informe Final consignó como autores materiales de los atentados a los mismos 19 secuestradores de la primera lista que publicó el FBI. En la segunda parte del Informe Final, donde se describen las fallas de las agencias de seguridad, la Comisión del 11- S propuso crear un puesto de Director de Inteligencia Nacional, y llevar adelante la concentración de todas las agencias de seguridad, con el objetivo de centralizar el mando de las 15 agencias de investigación. De este modo, la Comisión del 11- S propuso generar un súper- ministerio de seguridad asignado a ser el máximo responsable de las tareas de investigación e inteligencia,

El Informe Final planteó que el Director de Inteligencia Nacional, debe centralizar el manejo de todas las agencias y entregarle el "President's Daily Brief", el informe de inteligencia que es presentado todas las mañanas al Presidente. Tras la publicación del Informe Final, la Comisión del 11- S, cesó sus funciones el 21 de agosto del 2004, con lo cual concluyó así la última investigación oficial que se llevó a cabo sobre los eventos del 11 -S, y desde ese momento hasta ahora, ninguna otra investigación oficial se ocupó del 11- S .

Estos informes se complementaron con otro reporte oficial, el informe del NIST sobre el colapso del edificio World Trade Center 7 que se publicó en agosto del 2008, cuatro años después de publicado el Informe Final. Dado que el Informe Final no menciona la caída del WTC 7, ni tampoco habían hecho un desarrollo de ese hecho las grandes cadenas de televisión y los medios masivos de comunicación, estaba en deuda una respuesta. El Informe del NIST se concentró en explicar la caída de la Torre del WTC que sucedió por la tarde, sin que fuera tocado por ningún avión.

Los extraños acontecimientos que rodearon al derrumbe de la Torre 7 del WTC, lo que hicieron blanco de todo tipo de denuncias. El informe del NIST de agosto del 2008, explicó las razones físicas que originaron el derrumbe del WTC 7, y buscó de ese modo contrarrestar la campaña lanzada por muchas organizaciones acerca de que los edificios cayeron producto de un proceso de demolición controlada. El NIST publicó ese informe en momentos en que la Administración Bush se encontraba al final de su segundo período de gobierno, y se preparaba para partir.

El 11- S y la dirección de Al- Qaeda

Las explicaciones oficiales, plasmadas en el Informe Final de la Comisión del 11- S, fueron cuestionadas por numerosos ciudadanos y organizaciones que encontraron contradicciones y muchos puntos oscuros en la explicación de los atentados. Tanto en el país como en el resto del mundo, surgieron diversas organizaciones, que cuestionan el Informe Final de la Comisión del 11- S. Algunos de esos planteos son denominados "Teorías de la Conspiración" o "Teorías Conspirativas", y han desatado intensos debates acerca de la naturaleza de los atentados.

Estos debates contienen distintas posturas y ángulos de investigación, que han sobrepasado las fronteras del país, y se han desarrollado en el mundo entero, con innumerables foros, reuniones, convenciones, libros y films que debaten acerca de la naturaleza de los atentados del 11- S. En el país surgieron movimientos como el "Movimiento por la Verdad en el 11- S" (en inglés "9/11 Truth Movement"), y numerosas personalidades y organizaciones que cuestionan tanto la versión oficial de la Administración Bush, como la investigación de la Comisión del 11- S. Independientemente del rumbo de los debates acerca de estas teorías, o de los cuestionamientos que se hayan hecho sobre las explicaciones oficiales sobre los atentados, el hecho es que el Informe Final de la Comisión del 11- S, presenta una contradicción política de enorme importancia. Presentado como una investigación neutral, objetiva e independiente de los partidos y las distintas corrientes de opinión políticas del país, resultó ser lo contrario. El Informe Final terminó dando aval a las explicaciones ofrecidas por la Administración Bush respecto del 11- S.

De ese modo, al presentar las mismas conclusiones que la Administración Bush presentó apenas horas después de los atentados, sin contradecirlas prácticamente en ningún aspecto, el Informe Final terminó perdiendo su carácter de reporte neutral o independiente. Quedó vinculado a la visión de la Administración Bush y sus planteos del GWOT, o de la existencia de un "Eje del Mal", sin responder acabadamente a muchas de las dudas e interrogantes sobre aspectos que tienen que ver con el 11- S. Si la Administración Bush tenía la explicación sobre los atentados a 72 horas de producidos: ¿Cómo es posible que tras 1 año y 9 meses de investigaciones el Informe Final de la Comisión del 11- S no encontrara ninguna contradicción, ningún elemento diferente de las explicaciones que ofreció la Administración Bush? Resulta llamativo que el Informe Final no diera cuenta de nuevos hechos o nuevos elementos que aportaran un enfoque diferente al que dieron Bush, Cheney y Rumsfeld.

Por ejemplo responder preguntas simples: ¿Cómo logró un pequeño grupo armado con pequeñas armas punzantes, vulnerar todos los sistemas de control aéreo más caros y sofisticados que existen en el mundo? ¿Quién financió el 11-S? Mientras continuaban los debates, la investigación del 11- S alcanzó costados dramáticos, cuando se produjo el caso del ex -director de operaciones de transmisión en el equipo de FEMA, Kurt Sonnenfeld, quien, el 11 de septiembre de 2001, fue asignado a Ground Zero a filmar las imágenes de la zona.

Sonnenfeld filmó 29 videos, recogió las imágenes, convivió con los socorristas, los bomberos, los médicos y todo el personal destinado en el lugar para llevar adelante la asistencia y búsqueda de sobrevivientes en Ground Zero. Dado que era la única persona autorizada a tomar imágenes del lugar para facilitarles a las cadenas televisivas y al FBI, Sonnenfeld, tomó las imágenes, cumplió con su trabajo, y volvió a casa. Pero luego de terminar y retirarse, Sonnefeld comenzó a vivir confusos y graves episodios personales, comenzó a recibir ataques y persecución de parte de las autoridades, terminó perseguido, y tuvo que irse del país y exiliarse con pedido de refugio en la Argentina.

Sin embargo, el costado más oscuro de la investigación del 11- S resulta ser el caso de los sindicados como dirigentes de Al- Qaeda, dirigentes y personalidades de origen musulmán encarcelados en Guantánamo. Entre ellos el considerado dirigente número 2 de Al- Qaeda, Khaled Sheikh Mohammed, un ciudadano pakistaní proveniente de una familia acomodada, sindicado por el FBI y la CIA como el autor intelectual. Según las autoridades, Mohammed había sido el verdadero "cerebro del 11- S". Mohammed había completado su educación universitaria en North Carolina A&T State University y, según las autoridades fue quien planificó los atentados hasta en sus más mínimos detalles.

Las autoridades afirmaban que Mohammed había utilizado su fachada de funcionario, técnico e intelectual inofensivo como ingeniero mecánico, para ser el cerebro de los ataques Mohammed fue capturado en Rawalpindi, Pakistán, el 1 de marzo del 2003 por la CIA, y acusado del 11- S por una Comisión Militar en el campo de detención de Guantánamo, y se enfrentó a una condena de pena de muerte en el caso de ser declarado culpable. Sin embargo, según denuncias de Human Rights Watch, Mohammed declaró ser responsable del 11- S tras ser horriblemente torturado.

Mohammed sufrió la técnica controvertida del ahogamiento simulado, también denominada "submarino", oasfixia simulada bajo el agua, (en inglés, "waterboarding") que los agentes de la CIA le aplicaron hasta 183 veces. El proceso de torturas incluyó mantenerlo despierto por 180 horas, tras lo cual Mohammed confesó varias operaciones terroristas. Confesó haber sido el cerebro detrás de los atentados del 11- S. También confesó el intento de estallar un avión sobre el Atlántico, y confesó ser parte de los atentados del 2002 en Bali, Indonesia.

Mohammed confesó estar vinculado a los ataques de 1993 del World Trade Center y confesó se parte de varios ataques más. Debido a las múltiples confesiones de Mohammed, se detuvo a la ciudadana paquistaní Aafia Siddiqui, una profesional que se trasladó en 1990 a EEUU y estudió neurociencia en la prestigiosa Universidad de Massachusetts. En Boumediene vs. Bush (2008), la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió que los detenidos como Mohammed tenían el derecho de acceso a los tribunales federales a petición.

Sus abogados interpusieron el procedimiento del habeas corpus para impugnar su detención. Una dura lucha legal de sus abogados, y una campaña internacional en la defensa de sus derechos, logro sacar a Mohammed de las Comisiones Militares y llevó su caso ante tribunales civiles. Su confesión bajo tortura pone un manto de duda de su real participación e implicancia con el 11- S. Pero más grave aún fue lo ocurrido con el caso de Abu Zubaydah, sindicado por la CIA y el FBI como el número 3 en la cadena de mando de Al Qaeda.

Capturado a principios de 2002, la información obtenida bajo tortura de Zubaydah fue determinante en la elaboración de la versión oficial sobre el 11- S. Según declaró el jefe del Pentágono Donald Rumsfeld Zubaydah era "un socio cercano (de Osama ben Laden) y, a falta de ser el número 2, (estaba) muy cerca de la persona que ocupa esa posición dentro de la organización (Al-Qaeda). Pienso que todo eso está bien demostrado" (9) Al ser sometido a la tortura, Zubaydah reveló los nombres de otros responsables de Al- Qaeda que fueron arrestados merced a sus revelaciones.

Pero el problema es que ahora se sabe que Zubaydah nunca fue miembro de Al-Qaeda. Quien fue considerado número 3 de Al- Qaeda por Donald Rumsfeld Secretario de Defensa y jefe del Pentágono, y sindicado como alto dirigente de Al- Qaeda por la CIA y el FBI, no tenía ninguna vinculación con Al- Qaeda. Confesó todo lo que confesó bajo tortura, y lo dijo únicamente para que no sigan torturándolo, lo que saltó a la luz pública cuando su abogado publicó un artículo denunciando su situación en el diario británico The Guardian en el año 2009.

El abogado de Zubaydah escribió en The Guardian que su cliente, a quien se había descrito como "el número 3 de Al-Qaeda", nunca había estado vinculado, ni había sido miembro esa organización. A partir de la publicación por la cual tomó estado público que Zubaydah nunca fue miembro de Al- Qaeda, sus abogados presentaron el recurso de habeas corpus tras denunciarse judicialmente que su detención era arbitraria. En septiembre de 2009, el gobierno de Obama reconoció la inocencia de Zubaydah, durante petición de habeas corpus.

El gobierno de Obama reconoció que Zubaydah nunca había sido miembro de al-Qaeda, que Zubaydah no estuvo involucrado en los atentados contra las embajadas africanas en 1998, ni los ataques del 11- S, como fue reportado por el periodista de investigación Jason Leopold. En una presentación ante la corte federal, la Justicia se apartó de las afirmaciones de la administración Bush acerca de que Zubaydah había ayudado a planear los ataques del 9/11, y fue un confidente cercano al líder de Al Qaeda Osama Bin Laden. Incluso la Administración Obama desestimó los reclamos anteriores, provenientes desde la Administración Clinton, de que él estuvo involucrado directamente en la planificación de los atentados contra las embajadas de 1998 en el este de África. En la presentación, el Departamento de Justicia pidió al juez que preside el caso de rechazar las acusaciones contra Zubaydah por parte de la Administración Bush, incluyendo la afirmación de que él era uno de los "Top organizadores" del 11- S.

De este modo, el gobierno contradijo al Juez del Tribunal de Apelaciones Jay Bybee, quien en agosto de 2002 en su calidad de jefe de la Oficina de Asesoría Legal, firmó los memorandos autorizando las técnicas de tortura que se aplicaron a Zubaydah y otros detenidos de "alto valor". Los memos firmados por Jay Bybee autorizaron las técnicas mejoradas de interrogatorio, consideradas como tortura en el campo de detención de Bahía de Guantánamo a partir de 2002, y en Abu Ghraib después de la invasión de Irak en 2003.

El abogado estadounidense George Brent Mickum IV fue quien representó a tres residentes británicos, Bisher Al Rawi, Jamil El Banna y Martin Mubanga, que fueron capturados en África y trasladados a los campos de detención de la Bahía de Guantánamo. Cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos obligó al Departamento de Defensa a proporcionar una oportunidad a los cautivos para saber por qué estaban detenidos, diseñaron procedimientos administrativos llamados "Tribunales de Revisión del Status de Combatiente" (en inglés, Combatant Status Review Tribunals, CSRT).The Guardian citó el consejo de Mickum a sus clientes que se niegan a participar, planteando que esos tribunales se utilizarían contra sus clientes en el juicio. En febrero de 2008 Mickum fue uno de los primeros dos abogados en ver a Abu Zubaydah, y el 30 de marzo 2009 The Guardian publicó un artículo de Mickum, titulado "La verdad sobre Abu Zubaydah:. Falsa afirmación de la administración Bush de que mi cliente fue un alto funcionario de Al-Qaeda ha dado lugar a su encarcelamiento y tortura" (10)

Otros gobiernos también debieron reconocer los falsos cargos contra Zubaydah. El 24 de julio de 2014, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (CEDH) dictaminó que Polonia violó el Convenio Europeo de Derechos Humanos cuando cooperó con Estados Unidos permitiendo la CIA para mantener y torturar a Zubaydah y a Abd al-Rahim al-Nashiri en su territorio en 2002 a 2003. El tribunal ordenó al gobierno polaco que pagara a cada uno de los hombres € 100,000 en daños y perjuicios y le concedió Zubaydah € 30.000 para cubrir sus costos. (11)

Al no estar implicado tampoco en los atentados del 11- S, la detención de Zubaydah, su tortura, incomunicación, privación de su libertad y traslado, había constituido un aberrante ataque a los derechos humanos, y las libertades civiles. Casos similares se vivieron con Mustafá Ahmed Al Hawsawi, presunto responsable financiero de Al- Qaeda, Ramzi Bin Al Shaibah, presunto coordinador de los atentados, y Omar Abdel Rahman, un clérigo egipcio que cumple cadena perpetua acusado de instigar los atentados.

Estas detenciones han generado controversias y muchas dudas acerca del proceso de investigación que dio lugar a las confesiones. Las denuncias apuntan a que las confesiones fueron hechas por estos prisioneros bajo extremas condiciones de tortura, denunciadas por numerosas organizaciones de derechos humanos del país y del mundo. Todo esto ha puesto un enorme cono de sombra sobre la investigación que la CIA, el FBI y la Administración Bush ha llevado adelante con los prisioneros de Guantánamo, sindicados como responsables del 11-S. Pero si bien las acusaciones que pesaban sobre dirigentes y personalidades de diferentes nacionalidades de Medio Oriente eran mostradas por la Administración Bush como una prueba fehaciente de que estaba avanzando en el esclarecimiento de los atentados, faltaba saber que había ocurrido con el principal sospechoso de haber tenido responsabilidad del 11- S. La Administración Bush debía mostrar huellas, datos, algo sobre el paradero de Osama Bin Laden, quien había sido sindicado como el principal responsable y máximo dirigente de Al- Qaeda.

El 11- S y Osama Bin Laden

El 1 de noviembre del 2017 la CIA publicó 470.000 documentos, cintas de audio y vídeo pertenecientes a Osama Bin Laden, que permiten obtener detalles más personales del ex jefe de Al Qaeda . En el momento de llevarse adelante las detenciones de Abdel-Rahman Mohammed, Aafia Siddiqui y Zubaydah la Administración Bush empezó a plantear que el país estaba socavado de células islamistas durmientes, y que éstas podían perpetrar otro atentado, en forma inminente y en cualquier lugar, dentro o fuera del país. Estas células durmientes estaban bajo control de los dirigentes de las organizaciones islámicas, y protegidas por el "Eje del mal", pero sobre todo estaban bajo control de uno: Osama Bin Laden.

La teoría de las "células durmientes", impactó profundamente en el ánimo de la población, que sensibilizada por el horror de los ataques, esperaba con temor que volviera a repetirse y que produjera otra vez las terribles secuencias del 11-S. Las advertencias sobre las células durmientes, eran propaladas todo el tiempo en todos los medios de comunicación, repetidos simultáneamente por las organizaciones sociales, gubernamentales, lo cual provocaba un lógico temor en la población de que alguna de estas células durmientes, volviera a entrar en acción. La investigación del 11- S, no podía decirse que estuviera acabada y resuelta, hasta que no se supiera algo del paradero del máximo responsable de las células durmientes en el mundo: Osama Bin Laden. Tuvieron que pasar 10 años para que el gobierno de EE.UU pudiera hacer algún anuncio acerca del destino de quien fuera considerado principal autor del 11- S. La muerte de Osama Bin Laden fue anunciada el 1 de mayo del 2011 por el presidente Barak Obama mediante un mensaje a la nación por TV, que fue rápidamente propalado globalmente por todos los medios de comunicación.

Ese día, el presidente Obama informó que unidades de élite de las fuerzas militares de EE.UU, habían abatido al jefe más importante de Al- Qaeda en el transcurso de un tiroteo en Abbottad, Pakistán. La acción fue denominada por las autoridades "Operación Gerónimo", operación que fue renombrada "Neptune Sear" y llevada a cabo por unidades del Grupo de Desarrollo de Guerra Naval Especial, una unidad de élite de los SEAL, que operaba bajo el JOSC, en coordinación con operativos de la CIA. Según fuentes oficiales, Bin Laden participó desarmado en la resistencia, contra el grupo de soldados de las fuerzas especiales. Ese día fueron capturados 470.000 documentos, cintas de audio y vídeo pertenecientes a Bin Laden, que permiten obtener detalles más personales del ex jefe de Al Qaeda. Hubo un intercambio de disparos, hasta que éstos finalmente los cuerpos especiales le dieron muerte a Bin Laden con un disparo a la cabeza. Varios militares han autoproclamado autores o partícipes del grupo de Fuerzas Especiales que mató a Bin Laden. En el libro de memorias "No Easy Day" Matt Bissonnette, un SEAL de la Marina que firmó el libro bajo el seudónimo de Mark Owen dijo que estaba entre varios tiradores que dispararon contra Bin Laden, pero recibió un juicio por el cual fue multado a pagar al gobierno por publicar información clasificada sin previa consulta al Pentágono.

La revista Esquire publicó en el 2013 que tenía al "shooter" (en inglés, tirador), llamado Robert O'Neil perteneciente al equipo de operaciones del Comando Especial Naval de la Marina de Guerra (NSWC), fue quien anunció públicamente ser el "shooter" de Bin Laden. Su testimonio fue adelantado al sitio Sofrep, especializado en novedades de la industria naval y las fuerzas armadas. Ese mismo testimonio fue preparado para un documental producido por la cadena FOX News, en el cual se presentaron los sucesos que llevaron a la muerte de Bin Laden.

Según la Administración Obama, las tropas se apoderaron del cuerpo de Bin Laden después del tiroteo, lo llevaron de vuelta a Afganistán en helicóptero, y allí fue donde confirmaron su identidad mediante un procedimiento que fue hecho comparando las muestras de ADN, con las del cerebro de una hermana de Bin Laden muerta de cáncer. Según informó el gobierno, su cuerpo, fue trasladado al portaaviones USS Carl Vinson, donde primero se celebró un funeral según los ritos islámicos, y posteriormente, fue arrojado su cadáver al mar. Los 470.000 documentos capturados recién fueron hechos públicos el 1 de noviembre del 2017, 6 años después. Las autoridades explicaron que arrojaron el cuerpo al mar por temor de que una sepultura terrestre se convirtiera en lugar de memoria para sus partidarios, y que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinación. Pero el cadáver de Bin Laden no tuvo tiempo de convertirse en reliquia, ni en santuario. La Casa Blanca no publicó imagen alguna del cadáver. Ni fotos, ni videos, ningún tipo de imagen comprobable o verificable. Sólo fotos de los funcionarios que asistieron al momento del asesinato y pudieron verlo. Inmediatamente surgieron las controversias: ¿Realmente había sido esta la muerte de Bin Laden?

Al no haber cadáver, ni imágenes, ni datos fácticos mensurables, apreciables y precisos sobre el final de Osama Bin Laden, su desaparición convive más cerca del terreno simbólico, que del terreno material y práctico. La muerte del líder de Al Qaeda supuso poner un punto final a la cuestión del 11- S. No a los problemas políticos derivados de él, como las guerras de Afganistán o de Irak, sino a las cuestiones vinculadas a la investigación, móviles, responsables, y hechos vinculados al 11-S.

El anuncio de la muerte de Bin Laden tiene un enorme impacto sobre el esclarecimiento y el conocimiento de toda la verdad sobre el 11- S, porque es el personaje universalmente reconocido como su autor y principal responsable. Pero el anuncio de la muerte de Bin Laden nos deja sin la prueba más importante. Al morir Bin Laden del modo en que las autoridades afirman que murió, quedó sin poder dar su testimonio el acusado más importante del 11- S. Nunca podremos escuchar la confesión de quien fue señalado como el principal autor de uno de los atentados más importantes de la historia.

Nunca podremos escuchar la confesión de quien fuera señalado por ser el líder de la resistencia islámica en Afganistán y de una red internacional de células vivientes. Las controversias se incrementan cuando avanzamos en el terreno de la investigación del 11- S, porque no cabe ninguna duda que, las confesiones y declaraciones de Bin Laden habrían arrojado luz sobre un hecho que universalmente quedó cerrado bajo la acusación que fue hecha a él, y a la organización que dirigía.

El hecho de que el ejército se deshiciera del cuerpo en el mar, en lugar de resolver el misterio de su muerte, lo ha aumentado. ¿Porque no existe ninguna foto, imagen, película o evidencia del cadáver de Osama Bin Laden? ¿Porque arrojaron el cuerpo del principal responsable del 11- S al mar? Bin Laden, su testimonio o cadáver, habrían arrojado alguna luz sobre el 11- S. Pero los problemas vinculados al esclarecimiento del 11- S, se agravaron cuando en el año 2007 estalló un nuevo escándalo al darse a conocer que la CIA habíadestruido un material de enorme valor. Ese año, tomó estado público que la CIA había destruido los videos de las confesiones de los presuntos autores del 11- S.

El 7 de diciembre del 2007 los redactores del Washington Post Dan Eggen y Joby Warrick, publicaron las declaraciones del director de la CIA Michael Hayden, quien dijo que en el año 2005 se destruyeron los videos de las confesiones de los autores del 11- S en Guantánamo, y justificó la medida planteando que se había hecho en defensa de los agentes de la CIA. De ese modo, se hizo público que la CIA obstruyó la investigación de la Comisión del 11- S. Esto obligó a los máximos responsables de la Comisión del 11- S, Tomas Kean y Lee Hamilton, a denunciar públicamente en el New York Times, que ellos no sabían de la existencia de los videos de los interrogatorios. Que la CIA se los había ocultado. Y por lo tanto, que la Comisión del 11- S nunca tuvo acceso a las confesiones de los autores del atentado, porque la CIA les negó la existencia de los videos y luego los destruyó. Esta denuncia de Kean y Hamilton muestra la gravedad de las irregularidades llevadas a cabo en la investigación del 11- S.

"Stonewalled" por la CIA

Cuando la Justicia Federal solicitó al Departamento de Justicia las cintas de videos de los interrogatorios a Zacarias Moussaoui, para avanzar en la investigación de las causas vinculadas a él, el Departamento de Justicia respondió que la CIA no tenía videos. Pero la CIA sí tenía videos. El escándalo estalló cuando el Director de la CIA Michael Hayden, reconoció que en el año 2005 se habían destruido las cintas de video de los interrogatorios a los líderes de Al Qaeda y los demás prisioneros acusados del 11- S. Según el Washington Post: "Todas las cintas fueron destruidas en noviembre de 2005, relativa a la orden de José A. Rodríguez Jr., entonces director de operaciones clandestinas de la CIA". (12)La CIA destruyó los videos de los interrogatorios de Abu Zubaydah, considerado estrecho colaborador de Osama Bin Laden, y número 3 de Al Qaeda, sometido a numerosas torturas. Y también tomó estado público el hecho de las cintas tampoco habían sido proporcionadas a la comisión del 11- S.

La Comisión del 11- S basó su investigación en las transcripciones de interrogatorios, pero no sabía de la existencia de los videos. Tampoco sabía de ellos el Departamento de Justicia. Las revelaciones sorprendentes llegaron el mismo día que en el Senado los negociadores llegaron a un acuerdo sobre la legislación que prohibiría el uso del "waterboarding". Según Washington Post: "En una nota a los empleados de la agencia ayer, Hayden dijo que "la decisión de destruir las cintas de video se hizo para proteger la identidad de los agentes de la CIA que estaban claramente identificable en ellos...permitirían la identificación de sus colegas de la CIA que habían servido en el programa, exponiéndolos a sus familias a represalias de Al-Qaeda?" (13)

El New York Times confirmó que las cintas habías sido destruidas en el 2005, y con ellas se había desaparecido un material de enorme valor para saber quiénes fueron los responsables del 11- S. De este modo se configuró respecto de los sindicados como autores materiales e intelectuales del 11- S, una situación más que irregular. No existe ningún material que confirme la responsabilidad de Osama Bin Laden. Sabemos que Bin Laden murió, pero así como no tenemos ninguna foto, video, declaración ni testimonio, o sea, ningún material que demuestre que es el autor de los atentados, ni tampoco algún material gráfico que nos permita verlo muerto. En relación a los demás dirigentes como Abdel-Rahman Mohammed, Abu Zubaydah, o Zacarias Moussaoui quienes aceptaron ser los autores de los atentados, los videos en los cuales dan testimonio de su culpabilidad fueron destruidos por la CIA, un hecho tan grave que obligó a los principales responsables de la Comisión del 11- S a hacer una declaración pública para aclarar la engorrosa situación creada a partir de la confesión del máximo dirigente de la CIA de aquel momento.

Thomas Kean y Lee Hamilton, a 4 años de que la Comisión del 11- S que ellos condujeron cesara en sus funciones, se vieron obligados a publicar un artículo en el New York Times, denunciando lo que había ocurrido, y poniendo en evidencia el choque entre la Comisión del 11- S y la CIA. El 2 de enero del 2008, Kean y Hamilton publicaron en el New York Times el artículo llamado "Stonewalled by the CIA" (en la jerga política, algo así como "Obstaculizados por la CIA"). En dicho artículo, plantearon que ellos no conocían la existencia de los videos que habían sido destruidos por la CIA, y que la CIA les obstaculizó información sobre el 11- S.

Transcribimos fragmentos del artículo de Kean y Hamilton, que son reveladores acerca de la gravedad del problema suscitado entre la Comisión del 11- S y la CIA: "Hace más de cinco años, el Congreso y el presidente Bush crearon la Comisión del 11-S. El objetivo era proporcionar al pueblo estadounidense con la mayor atención de los "hechos y circunstancias relacionados con los ataques terroristas del 11 de septiembre 2001" ...Poco después de su creación, el Secretario de la Presidencia del Personal se dirigió a todos los organismos del Poder Ejecutivo para que cooperen con la comisión. ..Pero las recientes revelaciones de la C.I.A, de que fueron destruidas las cintas de los interrogatorios grabados en vídeo de agentes de Al Qaeda, nos lleva a la conclusión de que la agencia no respondió a nuestras peticiones legales de información el 11- S...Los que sabían de los videos - y no nos dijeron acerca de ellos - obstruyeron nuestra investigación. A partir de junio de 2003, hemos solicitado todos los informes de información de inteligencia sobre estos grandes temas que habían sido recogidos de los interrogatorios de 118 personas nombradas, incluyendo tanto Abu Zubaydah y Abd al Rahim al Nashiri, dos agentes de alto rango Qaeda, partes de cuyos interrogatorios fueron aparentemente grabados y luego destruidos. La CIA nos dio muchos informes que resumen la información obtenida en los interrogatorios...Funcionarios de la agencia nos aseguraron que, si nos planteamos preguntas específicas, harían todo lo posible para responder a ellas. Así, en octubre de 2003, enviamos otra oleada de preguntas al abogado general de la CIA...El consejero general respondió por escrito las respuestas... y dio a conocer que no se había registrado nunca...ninguna información relevante adicional...No satisfecho con esta respuesta, decidimos que teníamos que interrogar a los detenidos directamente, incluyendo a Abu Zubaydah y algunos otros cautivos clave...En un almuerzo de trabajo el 23 de diciembre de 2003, George Tenet, director de la CIA, nos dijo que a los detenidos no tendríamos acceso. Durante la reunión, destacamos que la CIA debe proporcionar todos los documentos que responden a nuestras peticiones...Tenet respondió aludiendo a varios documentos que pensó que serían útiles para nosotros, pero ni él, ni nadie en la reunión, mencionó cintas de vídeo. En una sesión de 21 de enero de 2004, con el Sr. Tenet, el consejero de la Casa Blanca, el Secretario de Defensa y un representante del Departamento de Justicia, también existió la denegación de acceso de la Comisión del 11- S a los detenidos...Una vez más, no se mencionaron las cintas de vídeo. Como resultado de esta reunión de enero, la CIA acordó plantear algunas de las preguntas a los detenidos e informarnos de nuevo a nosotros. La comisión llegó a la conclusión que esto era todo lo que la administración podría darnos. Pero la comisión nunca sintió que sus anteriores preguntas habían sido contestadas satisfactoriamente...Como una cuestión legal, no nos corresponde a nosotros examinar el fracaso de la CIA para revelar la existencia de estas cintas. Eso es para los demás. Lo que sí sabemos es que los funcionarios del gobierno decidieron no informar a una entidad legalmente constituida, creada por el Congreso y el presidente, para investigar uno de las más grandes tragedias que haya enfrentado este país. Lo cual llamamos obstrucción..." (Thomas H. Kean y Lee H. Hamilton presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Comisión 9/11. 02 de enero 2008) (14)

La denuncia de Kean y Hamilton revela hasta qué punto los gobiernos han trabajado intensamente para evitar una investigación que diera al pueblo norteamericano, y a los pueblos del mundo, la verdad sobre el 11- S. La Administración Bush demoró 441 días en conformar la Comisión del 11- S, un injustificado retraso en días que eran vitales para poder obtener una investigación certera. Luego trabajó intensamente para quitarle a dicha comisión independencia, ponerle límites y controlarla. Se anunciaron responsables de los atentados que confesaron la autoría bajo tortura, de cuyos interrogatorios nada se sabe porque los filmes fueron quemados por la CIA. Quienes condujeron la Comisión del 11- S, debieron enfrentarse a la realidad de que los funcionarios de la Administración Bush, y de la CIA les habían negado acceso a los presos, y les habían mentido sobre la existencia de videos, que ellos nunca supieron que existían. Kean y Hamilton se vieron obligados a hacerlo público y denunciarlo varios después en un artículo del New York Times. En la morgue de Dover, Delaware, se cometieron graves faltas en la manipulación de los restos de quienes viajaban en el avión derribado en Pennsylvania, y de quienes perecieron en los ataques al Pentágono. También están cuestionados los informes de FEMA, del NIST y la manipulación de restos de Ground Zero.

Obama anunció la muerte de Osama Bin Laden, sin que exista un solo material gráfico que permita corroborarlo. Anunciaron que su cadáver fue arrojado al mar, y su extraña desaparición de la que no tenemos ningún registro, nos dejó sin su confesión, ni escrito, ni filmado. Después de 10 años, no hay confesiones filmadas, ni documentos que nos permitan verificar que quienes fueron sindicados como autores del 11- S hayan realmente sido quienes perpetraron el atentado. Pero lo que es realmente grave no es que estos documentos que permitan saber qué pasó con el 11- S, no están. Lo realmente grave, es que esos documentos no existen porque tanto la Administración Bush, como la Administración Obama, tanto sus funcionarios como los funcionarios del Pentágono, de la CIA, y el FBI, trabajaron para que no estén. Es el trabajo de funcionarios del poder ejecutivo, y de las organizaciones de seguridad subordinadas a ellos, el que dejó al pueblo norteamericano y a los pueblos del mundo entero, sin las pruebas vitales que les permita poder conocer en forma certera, precisa y sin cuestionamientos de ningún tipo, que ocurrió en realidad el 11 de septiembre del 2001 en el territorio de los Estados Unidos. El pueblo de los EE.UU, y el mundo entero, no tiene en sus manos las evidencias incontrovertibles sobre lo que pasó en el 11- S, porque dirigentes demócratas y republicanos trabajaron para que ello sucediera.

Reflejando la Ausencia

En Nueva York, ciudad que fue el epicentro de los ataques del 11- S, hay ya más de 6.000 personas afectadas por los ataques, desde corredores de bolsa, a estudiantes, amas de casa y trabajadores que ayudaron en la limpieza. Sus problemas de salud comenzaron poco después de los atentados, debido al polvo tóxico, que en el medio del intenso calor y la presión explosiva, los impactó con su mezcla de cemento y partículas de amianto. Estos elementos que irritan y dañan a los pulmones y el estómago, son cancerígenos y altamente nocivos para la salud. Los especialistas y neumólogos afirman que las secuelas del 11- S en la población, tendrán efectos de largo plazo. El 28 de octubre del 2003 cientos de trabajadores inmigrantes contratados para limpiar los restos tóxicos del 11- S en Nueva York reclamaron una compensación por los graves problemas de salud que sufren, desde dificultades respiratorias, hasta erupciones en la piel, náuseas constantes, depresión y ansiedad, algunos de los síntomas que padecen miles que trabajaron en Ground Zero para sacar los escombros de las torres gemelas del WTC

"Estos fueron los trabajadores invisibles que estuvieron detrás de la escena" dijo Beverly Tillery, del Comité de Nueva York para la Seguridad Laboral y de Salud (NYCOSH, en inglés). Entre las organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de los inmigrantes contratados para las tareas de limpieza de Ground Zero se encuentra el Fondo para la Educación y Defensa Legal de los Puertorriqueños. Ellos organizaron un taller para 25 ex trabajadores de Ground Zero, quienes aseguraron que nadie les advirtió sobre la peligrosidad de los materiales como amianto, silicona y mercurio. "Ellos estuvieron esforzándose para hacer que las oficinas y los edificios estuvieran limpios y así todos pudieran regresar a trabajar...La mayoría, si no todos, carecían de seguros médicos, por eso la compensación es la única vía para que puedan someterse a un tratamiento médico por la enfermedad que contrajeron en Ground Zero", dijo Tillery.

Cerca del 80% de los trabajadores sufrieron algún síntoma respiratorio atribuible a la limpieza de Ground Zero, entre ellos úlceras en la garganta, opresión en el pecho y tos frecuente, según datos del Centro Monte Sinaí, y la mitad todavía los padecía un año después de los atentados. Otros padecen problemas musculares, de piel, y psicológicos, como estrés y depresión. En el año 2003, 2 años después sucedido, todavía podían verse los efectos del 11- S, tanto para la población, como para los trabajadores que acudieron a limpiar la zona de Ground Zero.

Parte de la población de Nueva York contrajo graves enfermedades que pueden tomar más tiempo en manifestarse. La lucha y reclamos de los trabajadores que ayudaron a limpiar Ground Zero recibió apoyo de muchas organizaciones y profesionales como Debra Steinberg que estaba en la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre del 2001, y desde su apartamento podía ver el humo saliendo del WTC. Debra se convirtió en una apasionada defensora de las familias del 11- S, y el grupo de abogados encabezado por Debra ofreció servicios gratuitos a las familias de las víctimas del 11- S. Ellos ofrecieron asesoramiento jurídico gratuito, consejos, servicios, y gestión ante autoridades en defensa las familias de las víctimas. Y también ofrecieron asistencia a las víctimas más vulnerables de los ataques: los inmigrantes que estaban en el país ilegalmente cuando sus familiares murieron en el 11-S. Alrededor del 60% de las personas que participaron en las operaciones de salvamento o limpieza de escombros en el solar de 64.000 metros cuadrados que dejó tras de sí aquella mañana de destrucción, hoy en día están enfermas.

Muchas de ellas ya no están, murieron por aspirar polvo tóxico, sustancias que deterioraron sus pulmones, afectaron su sistema respiratorio o deterioraron de alguna manera su salud. A los miles de trabajadores, servidores y auxiliares que trabajaron en Ground Zero que están enfermos y muertos, se sumarán los que morirán como consecuencia de diversas enfermedades que los afectaron para siempre. Profesionales de la salud como la neumóloga Meredith Turetz señalan que continúan los casos de enfermedades a más de una década de los atentados.

Posiblemente los muertos entre quienes colaboraron en las tareas de remoción de escombros y búsqueda de víctimas sea superior al número de víctimas que dejaron los propios hechos del 11- S. Marcy Borders conocida como "la Dama de Polvo", por haber cuando protagonizó en forma involuntaria una de las imágenes fotográficas más representativas del 11-S. Mary Borders fue captada saliendo del World Trade Center absolutamente aturdida, envuelta en polvo, con la mirada perdida, pero viva, minutos después de que los aviones impactaran contra las torres. A la "Dama de Polvo" le diagnosticaron cáncer de estómago en abril de 2014. La evolución de la enfermedad fue abrupta y terminó con su vida, y la misma Borders atribuyó la aparición de las células cancerígenas a las secuelas del 11-S. 

Tan sólo una mañana fue necesaria para convertir a las Torres Gemelas de Nueva York en una montaña de escombros y cenizas, pero muchos años serán necesarios para curar sus heridas. Cuando la limpieza tras 8 meses y medio de trabajo terminó, los trabajadores descubrieron la existencia de una última viga de acero que aún permanecía en Ground Zero, que sobrevivió cuando las Torres Gemelas colapsaron, y se transformaron en 1,8 millón de toneladas de escombros. Durante meses estuvo oculta por el material, pero cuando la recolección terminó, los trabajadores encontraron que aún estaba en pie, en el mismo lugar donde había sido construida con la torre sur, 3 décadas atrás. Con su descubrimiento, la viga pasó a ser una especie de altar, donde quienes trabajaban en la zona colocaron una bandera, mensajes y fotos de las víctimas.

La mayoría de las víctimas del 11- S quedaron reducidas a cenizas tras las explosiones. Estas personas fueron trituradas o calcinadas con los estallidos y el derrumbe de masas de acero y hormigón. Los esfuerzos para tratar de identificar a todos los desaparecidos en el 11-S se extendieron ya a más de una década, pero aún de los 2982 personas que fallecieron, sólo se han identificado a 1634, lo que significa que hay algo más de mil personas de las que no se ha encontrado todavía ningún resto. Entre los miles que fueron identificados, sus restos fueron recuperados por el trabajo de los rescatistas, bomberos, y trabajadores que durante meses trabajaron en la remoción, pero quedaron gravemente enfermos en el esfuerzo por tratar de recuperarlos. Los restos de quienes fueron identificados como fallecidos en los atentados del 11- S, se pudieron recuperar a partir de análisis de ADN de restos de cadáveres, piel o pelo. Pero aún miles de familiares de víctimas quedaron sin restos de sus seres queridos.

El nuevo World Trade Center fue presentado como proyecto por el gobernador George E. Pataki y el alcalde de Nueva York Michael R. Bloomberg el 19 de Diciembre de 2003. Diseñado por los arquitectos Daniel Libeskind y David M. Childs tiene 5 edificios, una terminal de transporte para pasajeros, y un Memorial de las víctimas de los atentados presididos por el edificio más alto del hemisferio occidental con 1776 pies de altura (541.3 metros), para ocupar el lugar de Ground Zero, epicentro de uno de los dramas más intensos de la historia. En el corazón del nuevo WTC en homenaje a las 2.982 víctimas está el Memorial denominado "Reflejando la Ausencia" (en inglés, "Reflecting Absence"), Memorial que homenajea no sólo a las víctimas del WTC, sino también a las de Pennsylvania y el Pentágono, con un museo con exposición de objetos y artefactos de gran significado para contar la historia. Las ceremonias del final de la limpieza de Ground Zero también fueron motivo de discusiones y controversias tras meses enteros de discursos y palabras.

Fueron los obreros, bomberos y los familiares de las víctimas quienes pidieron al alcalde de Nueva York, Michael R. Bloomberg, que los actos conmemorativos se realizaran, sin espectáculos, ni discursos, ni ruido. Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo: muchos pidieron que las conmemoraciones se realizaran durante el fin de semana para que no hubiera limitaciones como el horario escolar o el del trabajo. Pese a los reclamos, Bloomberg dijo que la ciudad no quería que las ceremonias entraran en conflicto con las ceremonias de distintas religiones.

La conmemoración comenzó con las campanas de toda la ciudad sonando al unísono, recordando la caída de la segunda de las dos torres de 411 metros. Los miembros de los equipos de rescate, bomberos, familiares, escucharon los sonidos resonando en medio del sepulcral silencio que envolvió a la zona. Tras los trabajos de recolección y remoción de escombros donde estaba el WTC, Ground Zero era ahora sólo una zanja enorme, expresión física de la herida abierta, y del espanto y horror vivido allí. La zanja ya no está, pero todavía hoy es sobrecogedor recorrer Ground Zero.

La verdad sobre el 11- S

El Informe Final dictado por la Comisión del 11- S se transformó en un éxito editorial. En 4 días había vendido más de 350.000 ejemplares y su venta se disparó en los días subsiguientes, un éxito vinculado al hecho de la necesidad de la población de encontrar una explicación a lo sucedido, de conocer verazmente porque ocurrió, los responsables del atentado, y como lo hicieron. Sin embargo, los cuestionamientos recibidos por el Informe Final, sus explicaciones limitadas a repetir con algún detalle más o menos la versión de la Administración Bush, dejan pendiente la tarea más importante.

Ellen Mariani perdió a su marido, Louis Neil Mariani, en el 11- S. Rechazó una oferta del gobierno por un millón de dólares por la muerte de Louis cuando el vuelo 175 de United Air Lines en el que él viajaba fue estrellado contra la Torre Sur del WTC. Desde ese día Ellen y su abogado, Phillip Berg, ex comisionado de la Fiscalía General de Pennsylvania, acumularon en una corte federal de distrito un expediente de 62 páginas con cargos contra el presidente Bush y otros funcionarios, incluyendo a Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condoleeza Rice y John Ashcroft.

Ellen los acusa de conspiración punible, obstrucción a la justicia y muerte ilícita, invocando la Ley de Chantaje Civil, Influencia y Organización Corrupta (en inglés, Racketeering, Influences, and Corrupt Organization -RICO-Act). El abogado Berg convocó a ex empleados federales de gran conocimiento y experiencia en inteligencia militar para que le proporcionaran datos que le permitieran asentar los cargos formulados, y probar que los demandados se sujetaron a un "patrón de actividad criminal y de obstrucción a la justicia", violando la confianza y las leyes públicas de Estados Unidos, embarcando al país en una guerra sin fin contra el terror por objetivos personales y de lucro

Cien personalidades estadounidenses de todos los ámbitos, y 40 familiares de víctimas rechazaron en noviembre del 2004 el Informe Final. Pidieron que se reabra la investigación con una carta de denuncia que entregaron al procurador general de Nueva York Eliot Spitzer, en la cual exigieron 4 cuestiones: Que el Procurador reabra la investigación, que haya audiciones parlamentarias sobre las mismas, análisis por parte de los medios de prensa y la constitución de una comisión investigadora independiente y ciudadana. Martin Sheen, Charlie Sheen, Woody Harrelson, John Heard, Sharon Stone, Willie Nelson, y Rosie O'Donell, se encuentran entre cientos de artistas que han firmado reclamando una investigación del 11- S junto a científicos, investigadores, dirigentes políticos y sociales. Entre la lista de los firmantes están incluidos los candidatos presidenciales Ralph Nader y Michael Badnarik; Daniel Ellsberg, ex alto funcionario del Pentágono, el analista retirado de la CIA Ray McGovern, activistas pacifistas como la cofundadora de Code Pink, Jodie Evans, Kevin Danaher, de Global Exchange.

En el texto que firmaron el ex embajador de los Estados Unidos y jefe de misión en Irak, Edward L. Peck; ambientalistas como Randy Hayes y John Robbins, el popular periodista Ronnie Dugger, la destacada periodista de investigación Kelly Patricia O'Meara, y Cynthia McKinney, diputada por Georgia electa en 5 ocasiones, se hacen a las autoridades preguntas como éstas: ¿Por qué no se respetaron aquel día los procedimientos operativos standard en caso de desvío de aeronaves comerciales? ¿Por qué las baterías de cohetes y la defensa antiaérea oficialmente desplegada alrededor del Pentágono no fueron activadas durante el ataque? ¿Cómo el Vuelo No. 77, que oficialmente se estrelló contra el Pentágono, pudo haber dado media vuelta y dirigirse hacia Washington DC durante 40 minutos sin ser detectado por los radares de la FAA (Federal Aviation Agency), ni por los aún más potentes del ejército norteamericano? ¿Por qué la Comisión del 11- S no logró responder a la mayor parte de las preguntas que hicieron los familiares de las víctimas?

¿Por qué se escogió a Philip Zelikow como director ejecutivo de la llamada Comisión del 11- S, a pesar de haber escrito un libro con Condoleezza Rice? NYC CAN, una coalición compuesta por familiares de víctimas, sobrevivientes y miembros de equipos de primera intervención del 11- S, solicitó la realización de un referéndum en la ciudad de Nueva York, para que la población pudiera expresar si está de acuerdo o no en reabrir la investigación sobre el 11- S. Las autoridades de la ciudad rechazaron la petición de la NYC CAN.

Las autoridades de Nueva York argumentaron que la investigación sobre el 11- S ya había sido realizada, cerrada y no había más que investigar. Eso no amilanó a la NYC CAN que organizó el domingo 27 de septiembre del 2009, la marcha desde Battery Park hasta el ayuntamiento de Nueva York en protesta contra el intento de la ciudad de evitar que el referendum para la nueva investigación sobre los ataques del 11S se lleve a cabo, acción que fue acompañada por miles de seguidores. La acción pasó por Ground Zero, la Oficina del Secretario de la Ciudad y la Corte Suprema del Estado, antes de llegar hasta las escaleras de la alcaldía, mostrando que quienes luchan por la verdad en el 11- S, no se arredran ante nada, ni el rechazo, ni la negativa de las autoridades.

El 11- S quedará para siempre grabado como uno de los días más importantes de la historia. Por la cantidad de víctimas inocentes, por el horror que vivieron familiares, amigos y en general todos aquellos que hemos vivido el impacto de los atentados. Por los cambios políticos, sociales y económicos que trajo aparejado globalmente. Todos los ciudadanos del mundo, tengamos mayor o menor conciencia del hecho, hemos sido impactados por el 11- S. El orden político que primaba hasta ese momento se rompió, y el clamor mundial por justicia fue inmediato. Los hechos acaecidos el 11 S, se transformaron en una gran cicatriz de la historia de los EE.UU. Como hemos visto, quienes se beneficiaron políticamente de los atentados del 11- S, fueron los "Neocons" encaramados en la Administración Bush, quienes vieron de repente fortalecer su estrategia y diseño político global. La gran contradicción que vivimos hasta hoy es que la única explicación de tamaño suceso, es la que dieron en términos generales los funcionarios Neocon de la Administración Bush.

El Informe Final de la Comisión del 11- S, reafirmó en lo esencial, la versión que los funcionarios Neocon dieron sobre el 11- S., y de este modo, la Comisión del 11- S nos dejó una explicación de los hechos vinculada al proyecto estratégico de quienes se vieron directamente beneficiados políticamente por dichos atentados. Así el 11- S nos dejó imágenes y conceptos que serán parte, para siempre, de un todo indisoluble: La destrucción del WTC, Al- Qaeda, Osama Bin Laden, las "células terroristas", los conceptos de ADM, GWOT, y el "Eje del Mal", etc. dos estos son los elementos constituyentes de un hecho que torció el rumbo de la historia, y dejó a la Administración Bush como la gran protagonista, lo que permitió a George Bush decir discursos como éste: "Hemos sabido que en este mundo hay gente malvada. Y de qué forma... Y estaremos alerta. Vuestro gobierno está alerta. Los gobernadores y alcaldes están alertas porque la gente malvada sigue aun merodeando por aquí. Como dije ayer, los que le han declarado la guerra a Estados Unidos han cometido un error terrible... Mi administración tiene un trabajo que hacer y lo vamos a hacer. Libraremos al mundo de los malvados" (15)

El 11- S es el punto de partida de los cambios políticos que afectaron al mundo entero en los años siguientes. Será necesario un gran esfuerzo colectivo por saber toda la verdad sobre el 11- S. Pero desde el mismo momento en que se produjeron los atentados, saber toda la verdad sobre ellos, saber quiénes los instigaron y perpetraron, se ha convertido en una tarea democrática de primer orden para todos quienes en el mundo luchan en defensa de los derechos civiles y las libertades democráticas. "El martes 11 de septiembre de 2001 amaneció templado y casi sin nubes en la parte este de Estados Unidos. Millones de hombres y mujeres se disponían a ir a trabajar. Algunos fueron a las Torres Gemelas, la estructura arquitectónica emblemática del complejo del World Trade Center en la ciudad de Nueva York". Así, con estas palabras, comienza el Informe Final sobre el 11- S, retratando la rutinaria experiencia cotidiana que protagonizaban miles de personas, sin saber que se encaminaban a ser parte de acontecimientos que cambiarían el mundo para siempre.

Una vez que la montaña enorme de escombros, polvo y hierro retorcido fue lentamente despejada de Ground Zero, y después que la última columna que había sobrevivido a los ataques del 11- S, fuera removida, quedó un inmenso vacío en el lugar donde se levantaba el WTC. Entonces, los miembros de los equipos de rescate sacaron de la zanja de Ground Zero la última camilla, vacía, cubierta por la bandera norteamericana, en un homenaje silencioso a las víctimas que nunca fueron encontradas. La camilla fue depositada en el último coche fúnebre. Finalmente, los trabajadores cargaron última la viga de hormigón en un camión y partieron. En esa ceremonia humilde y sencilla se abría el telón del drama político más grande del siglo XXI. Nadie era consciente de los cambios, políticos, económicos y sociales que sobrevendrían a partir de allí. Y precisamente el análisis de esos cambios que se dieron en EE.UU y en el mundo, que terminaron modificando el país y al orbe para siempre, son motivo de desarrollo a partir del próximo capítulo.

Notas

(1) y (2) Bob Woodward. "Bush en Guerra". 2003

(3) Diario Crónica de México, 21 de marzo de 2002.

(4) C- SPAN State of the Union Adress, George W. Bush, 29 de enero de 2002

(5) Shadow Elite, Janine R. Wedel, 2009. p.147-191

(6) y (7) Elisabeth Bumiller New York Times, 28 de febrero 2012

(8) Eric Boehlert. 22 de noviembre 2003 El presidente debería avergonzarse" Salon.com

(9) y (10) Brent Mickum. "The truth about Abu Zubaydah", The Guardian. 30 de marzo de 2009.

(11) "Poland 'helped in CIA rendition" European Court rules" BBC News 24 julio del 2014

(12) y (13) Dan Eggen y Joby Warrick "CIA destroyed videos showing interrogations" The Washington Post

(14) Thomas Kean y Lee Hamilton, "Stonewalled by the CIA" The New York Times, 2 de enero del 2008.

(15) George W. Bush, CNN, 16 de septiembre de 2001.


Capítulo II  Ley Patriota


"Una fuerza militar permanente, con un Poder Ejecutivo con demasiados poderes, no son por mucho tiempo compañeros seguros de la libertad. Los medios de defensa contra el peligro extranjero, han sido siempre los instrumentos de la tiranía en casa. "

James Madison. Debates en la Convención Federal de 1787

Un año después del 11- S, EE.UU estaba irreconocible. Su régimen, su gobierno, sus leyes, su organización institucional habían sufrido un cambio histórico. El editorial del New York Times del 10 de septiembre del 2002 tenía como título: "La guerra contra las libertades civiles" y decía: "Sería fácil descartar el daño que se ha hecho a nuestras libertades civiles en el último año...Las 1.200 detenciones que rondan después del 11 de septiembre y celebradas en secreto, eran hombres principalmente musulmanes con problemas de inmigración...Desde el pasado mes de septiembre, la administración Bush ha tenido gente en cárcel por tiempo indefinido y se negó a decirle al público quienes están detenidos o incluso cuántos detenidos hay. No menos odioso es que las detenciones secretas de la administración son con juicios secretos...A medida que el gobierno de Bush continúa por su camino, el pueblo estadounidense necesita dejar claro que ha aprendido de la historia y no permitirá que sus derechos sean retrotraídos." (1)

El editorial del New York Times del 10 de septiembre era una expresión de la gravedad de la situación planteada dentro del país. Producto del impacto del 11- S, se había impuesto la estrategia del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC), el grupo Neoconservador que proponía la dominación suprema, militar y económica de Estados Unidos. La estrategia del PNAC tenía dos caras: Por un lado el lanzamiento de una guerra global a gran escala, que comenzaba a lanzarse mediante la implementación del GWOT, basada en la lucha mundial contra el terror. Pero la otra cara de la estrategia del PNAC, era la de imponer un régimen antidemocrático al interior de país, con el objetivo de amordazar al movimiento de masas, y evitar toda expresión de descontento que obstaculice sus planes. El editorial del New York Times era una de las tantas expresiones de la gravedad de la situación política, donde un verdadero estado policial se había instalado, en desmedro de las libertades democráticas. La Constitución de los EE.UU y las leyes que preservaban los derechos civiles estaban siendo desmanteladas, concentrando el poder en el presidente y las FF.AA. Estaba siendo arrasado todo el sistema de garantías constitucionales establecido como protección contra las dictaduras, reyes y tiranos, que se remonta a los días de la revolución por la Independencia del Imperio Británico del siglo XVIII. Los cambios habían afectado la propia estructura del gobierno con el fin de cambiar las relaciones entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y entre ellos y las Fuerzas Armadas.

A partir del 11- S, tomó forma en EE.UU, una reforma institucional reaccionaria, y antidemocrática que buscó instalar un nuevo régimen político al interior del país aplastando los derechos democráticos más elementales del conjunto de la población. El shock que causaron los horribles ataques al WTC, era aprovechado por la Administración Bush para conformar una nueva relación entre las instituciones del estado, a través de una batería de medidas, leyes, decretos y resoluciones de características inéditas en la historia norteamericana. El grupo Neocon que dominaba la administración Bush, con cuadros y dirigentes provenientes del PNAC y otros sectores conservadores, intentó de este modo establecer un nuevo régimen político en los EE.UU, basado en 3 pilares: El Presidente, el Pentágono y la Ley Patriota. La estrategia del PNAC, apoyada, adoptada, y llevada adelante por todas las organizaciones políticas, y sociales del mundo, incluyó el impulso a esta reforma reaccionaria.

Una reforma institucional antidemocrática: La AUMF

La primera medida importante tomada por la Administración Bush fue una ley impulsada para apoyar y autorizar una respuesta militar a los ataques en suelo estadounidense. El 14 de setiembre, 7 días después del 11-S, ambas cámaras del parlamento aprobaron la llamada ley de Autorización para el Uso de Fuerza Militar (en inglés, AUMF, Authorization for Use of Military Force), firmada por el presidente Bush el 18 de setiembre del 2001. Con la AUMF el poder legislativo trasladó todos los poderes del estado al Poder Ejecutivo, es decir a George W Bush. La ley reconoce "la autoridad del Presidente, de acuerdo con la Constitución, de tomar acción para disuadir y prevenir actos de terrorismo internacional contra los Estados Unidos", y lo autoriza a "utilizar toda la fuerza necesaria y apropiada contra dichas naciones, organizaciones o personas que determine que planearon, autorizaron, cometieron o ayudaron en los ataques terroristas". (2)

La AUMF llevó la autoridad del Presidente a su máximo nivel, Categoría I ya que está actuando con la autorización expresa del Congreso. Dicha ley cambia su autoridad en forma cualitativa ya que "incluye toda la que posea en su propio derecho de acuerdo con la Constitución, así como todas las que el Congreso pueda concederle" (3) La concentración de poderes del estado al Ejecutivo, es decir a George W Bush, fue de este modo concedida por el Poder Legislativo. Y en el Parlamento, esta concesión de poderes se llevó adelante por acuerdo de ambas cámaras y por acuerdo de los 2 partidos políticos más importantes, el Demócrata y el Republicano. La AUMF modificó de hecho a la Constitución de los EE.UU, para la cual quien tiene el poder de declarar la guerra es el Congreso. Para la Constitución de los EE.UU, el poder de controlar la financiación de la guerra también la tiene el Congreso, como lo especifica en su Artículo I, Sección 8..

La AUMF dejó también sin efecto la Ley Federal de Resolución de Poderes de Guerra de1973 (en inglés, "War Powers Resolution") que establece taxativamente que el Presidente puede declarar la guerra o enviar tropas, sólo con la autorización del Congreso. Esta Ley había surgido producto de que durante las Guerras de Corea de 1950 y de Vietnam de 1964, el país se había visto involucrado durante muchos años en situaciones de beligerancia sin una declaración formal de guerra, lo cual provocó roces y conflictos entre el Poder Ejecutivo con el Legislativo. Esas guerras llevadas a cabo sin autorización del Congreso, ponían en evidencia una erosión de la autoridad del Congreso para decidir si Estados Unidos debería involucrarse o no en una guerra. La ley de Resolución de Poderes de Guerra, aparentemente, resolvía este conflicto entre ambos poderes, especificando claramente que es el Congreso quien puede autorizar a una guerra, pero su sanción provocó traumáticos choques entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, el entonces Presidente Richard Nixon vetó la ley, pero el Parlamento por el voto de dos tercios de cada Cámara, anulo el veto y la aprobó el 7 de noviembre de 1973.

El conflicto y roces entre ambos poderes alrededor de esta Ley continuó con el presidente Reagan que violó la Ley con el envío de los "Contras" a Nicaragua, y con el presidente Clinton en 1999, que también violó la ley durante la campaña de bombardeos en Kosovo. Ahora con la AUMF, la administración Bush más que violarla, dejaba Ley Federal de Resolución de Poderes de Guerra de1973 directamente sin efecto. La Resolución de Poderes de Guerra especificaba además que el Presidente debía notificar el Congreso dentro de las 48 horas de haber enviado tropas a la acción militar y prohibía a las fuerzas armadas permanecer allí por más de 60 dias, con un período de espera de 30 días más, sin la autorización del uso de la fuerza militar o una declaración de guerra. Asimismo, como lo reconoció el Fiscal General Eric Holder en la interpelación que recibió en el Parlamento en mayo del 2013, la AUMF facultó al presidente a utilizar a los militares en territorio de EE.UU. De este modo, la Administración Bush dejó sin efecto de un plumazo nada menos que la histórica Ley Posse Comitatus de 1878 (4), una ley que es un principio político histórico, y prohíbe a las fuerzas armadas intervenir en cualquier ciudad, estado o pueblo de los EE.UU, para actuar en problemas internos.

Surgida tras la guerra civil que unificó al país y abolió la esclavitud tras la Guerra de Secesión en 1865, el Posse Comitatus fue negociado en aquel momento, por los representantes y senadores electos de los antiguos Estados Confederados. Finalizada la Guerra Civil, los representantes de los Estados Confederados llegaron a Washington y establecieron como prioridad la creación de un estatuto prohibitivo, para que en el futuro ninguno de los poderes, ni el Ejecutivo, ni el Legislativo, pudieran utilizar el ejército con el objetivo de dirimir cuestiones internas, invadir estados o atacar a ciudadanos dentro de EE.UU. El Posse Comitatus tuvo un aspecto reaccionario en aquel momento, en la medida en que los oligárquicos gobiernos de los estados Confederados no querían la intromisión del ejército federal en los estados que aún dominaban. A pesar de haber perdido la guerra, los jefes confederados buscaban negociar un status que les permitiera continuar su opresión y explotación sobre la población de raza negra en los estados que ellos gobernaban.

Pero con los años, la sanción de esa ley cumplió un rol enormemente progresivo que la transforma es una de las gemas democráticas más importantes de la historia norteamericana. Al impedir la intromisión del ejército en cualquier estado, el Posse Comitatus resguarda a la población civil del ejército, impide que los propios soldados utilicen armas contra civiles, transformándose de ese modo en una de las protecciones más importantes de las que goza el pueblo norteamericano contra la imposición de una dictadura militar. Pero precisamente, este aspecto progresivo del Posse Comitatus es el que se puso en riesgo con la sanción de la AUMF, dado que bajo el objetivo supremo de la "lucha contra el terrorismo" permitía que con la AUMF, la Administración Bush consagrara un nuevo ordenamiento institucional a la hora de manejar el ejército. Ahora con la AUMF, la Administración Bush modificaba en primer lugar la Constitución de los EE.UU, que explicitaba claramente que la guerra solo podía ser declarada por el Congreso; luego dejaba sin efecto la Ley de Poderes de Guerra, que aclaraba que el ejército solo podía ser movilizado por el Parlamento; y anulaba también el Posse Comitatus, que impedía que el ejército fuera movilizado dentro de los EE.UU, contra el pueblo.

Por eso los efectos de la AUMF, trascienden largamente los hechos sucedidos tras el 11- S. Las consecuencias de la AUMF en la situación mundial y de los EE.UU, se sienten hasta hoy: Abrió las puertas a la guerra en Irak, Afganistán, los ataques sobre Pakistán, Yemen, Somalia y Malí y permitió las nuevas bases con aviones no tripulados en Níger y Djibouti. Hizo posible el asesinato, encarcelamiento y tortura de ciudadanos estadounidenses y del todo el mundo, y además hizo posible la actuación de los grupos de fuerzas especiales que aún están operando en 92 países diferentes. Michael Shank y Matt Southworth periodistas del diario inglés The Guardian, llamaron a la AUMF "Un cheque en blanco para la guerra sin fin", ya que según ellosla AUMFpermite al gobierno de EE.UU hacer la guerra "en cualquier momento, en cualquier lugar y con cualquier persona considerada una amenaza a la seguridad nacional con muy poca evidencia necesaria." (5)

El poder en las sombras de Seguridad de la Patria (HS)

Si la AUMF cambió el equilibrio de poderes en el régimen político norteamericano, concentrándolo en el Ejecutivo, las siguientes medidas de Bush apuntaron a la creación de instituciones para profundizar la investigación, el control y espionaje de los ciudadanos dentro de EE.UU y en todo el mundo, centralizando el accionar de todas las agencias que se dedican a esa tarea. Así se fue conformando una especie supra- institución gubernamental, que es el Departamento de Seguridad de la Patria (en inglés Homeland Security, HS) El Departamento de Seguridad de la Patria, es un ministerio, conformado por diferentes estamentos institucionales, fuera de todo control, que actúan como un verdadero gobierno paralelo. El Informe Final de la Comisión del 11- S, conformada para investigar los atentados, aconsejaba crear un ministerio que centralizara las agencias de seguridad del país uniéndolas en un solo ministerio, cuestión que la Administración Bush impulsó al crear en octubre del 2001 con el decreto 13.228, la Oficina para la Seguridad Interior. Esta Oficina fue el antecedente directo de lo que después sería HS. La Administración Bush nombró al ex gobernador de Pennsylvania, Tom Ridge su director, el cual asumió el cargo con el título de Asistente del Presidente para la Seguridad Nacional.

La Oficina para la Seguridad Interior comenzó sus funciones 27 días después de los atentados del 11- S y un día después del inicio de los bombardeos en Afganistán, el 8 de octubre de 2001. Tom Ridge, un dirigente republicano, y empresario vinculado a importantes Corporaciones Multinacionales, como The Home Depot, The Hershey Company, Exelon Corporation, Deloitte & Touche, y TechRadium, asumió el cargo mientras el anuncio oficial declaró: "La Oficina se encargará de coordinar los esfuerzos del Ejecutivo para detectar, preparar, prevenir, proteger, responder y recuperarse de los ataques terroristas en los Estados Unidos". Pero las medidas impulsadas por la Administración Bush apuntaron en este caso en 2 sentidos. Por un lado el espionaje y control interno sobre los ciudadanos de los EE.UU. Pero por otro lado, el de conformar una burocracia estatal que actuara como gobierno en el caso de que este desapareciera por una emergencia nacional o ataque exterior. Por eso, entre las responsabilidades que la Administración Bush le dio a Ridge, figuraba la de "analizar planes y preparativos para garantizar la continuidad del gobierno federal en caso de un ataque terrorista que ponga en peligro la seguridad del gobierno de Estados Unidos o su conducción". (6)

La existencia del "Gobierno de recambio" fue revelada el 1 de marzo del 2002 por The Washington Post y publicada por los periodistas Barton Gellman y Susan Schmidt en un célebre artículo titulado "Un gobierno en las sombras está trabajando desde los ataques" (en inglés,"Shadow Government Is at Work in Secret After Attacks") Lo que denunciaron Gellman y Schmidt fue que Bush concretaba un antiguo plan ideado en tiempos del presidente Dwight Eisenhower. En dicho plan, para el caso de que un ataque nuclear masivo soviético destruyera la capital y la estructura gubernamental, tenía que haber una estructura institucional que le diera continuidad al poder en Washington. Gellman y Schmidt denunciaron que el plan de la Administración Bush se llamó "Plan de Continuidad de Operaciones" y se emplazó durante las primeras horas de confusión que siguieron a los atentados del 11- S, cuando helicópteros del distrito militar de Washington levantaron vuelo con el primer grupo de funcionarios evacuados, escoltados por aviones caza. Estos funcionarios asumirían en caso de emergencia, el control de todas las oficinas federales regionales y tratarían de evitar la interrupción de los suministros de agua, de alimentos, de los servicios de transporte, de las redes de energía, telecomunicaciones, sistema sanitario y el orden civil de todo el país. O sea, a 30 días del 11- S existía en Washington el gobierno presidido por George W. Bush, pero simultáneamente se constituyó otro Gobierno en las afueras de Washington, compuesto por entre unos 100 a 150 funcionarios, ocultos y listos para asumir el poder en cualquier contingencia. El 2 de marzo del 2002 The Washington Post volvió a denunciar a este gobierno paralelo, en un artículo firmado por las periodistas Amy Goldstein y Juliet Eilperin llamado "El Parlamento no es informado de la existencia de un gobierno en las sombras" (en inglés, "Congress Not Advised of Shadow Government").

La Administración Bush aceleró el desarrollo de la burocracia estatal paralela por la Ley HR 5005-8 de Seguridad Nacional, que permitió que la Oficina de Seguridad Interior derivara en Departamento de Seguridad de la Patria (HS, Homeland Security) el 25 de noviembre del 2002. Según la Ley, la misión de HS "es (A) prevenir ataques terroristas en los Estados Unidos, (B) reducir la vulnerabilidad de los Estados Unidos con el terrorismo, y (C) reducir al mínimo los daños y ayudar en la recuperación, a partir de los ataques terroristas que ocurren dentro de los Estados Unidos". (7) De este modo, a 1 año y 14 días después de los atentados del 11-S, la Administración Bush concretó la introducción de importantes cambios organizativos en las instituciones de seguridad del Estado. El Washington Post calificó esta reorganización de la estructura burocrática de seguridad, como la más importante desde la Segunda Guerra Mundial, cuando se crearon el Departamento de Defensa y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Mediante la conformación de HS, se produjo el desarrollo una enorme burocracia que pasó de un puñado de cientos de funcionarios a 30 días del 11- S, a una estructura de 22 oficinas con más de 180.000 empleados y un presupuesto superior a los 40.000 millones U$S varios años después. Ahora con Seguridad de la Patria (HS) surgía el 3er ministerio más grande del gobierno federal de Estados Unidos, por detrás del Departamento de Defensa y el Departamento de Asuntos de los Veteranos. En la estructura institucional, Defensa quedó a cargo de las acciones militares, mientras que HS quedó a cargo de la esfera civil abarcando Inmigración, Control de Aduanas, Fronteras y el Servicio Secreto de los Estados Unidos. El armado de esta burocracia estatal provocó traumáticos choques y roces entre las distintas instituciones abocadas a la inteligencia interior. Ante el intento de unificar en un solo ministerio todas las funciones de seguridad, surgieron roces y controversias. Una controversia fue si la Oficina Federal de Investigaciones, (en inglés: FBI, Federal Bureau of Investigations) y la Agencia Central de Inteligencia, (en inglés CIA, Central Intelligence Agency) debían ser incorporados en parte o en su totalidad, a HS. Los roces y choques giraron acerca de cuanto de estas trascendentales agencias de seguridad interior debían ser absorbidas por la nueva estructura institucional de HS, y que parte y roles debían cumplir respecto de esta nueva burocracia estatal emergente.

El proyecto de ley en sí también fue polémico por la eliminación de derechos a la sindicalización y de amparo laboral para los empleados de HS, quienes al quedar sin esta protección, podrían ser rápidamente reasignados o despedidos por motivos de seguridad, incompetencia o insubordinación. Esta burocracia estatal en constante crecimiento fue denunciada por los periodistas Dana Priest y William Arkin en el WashingtonPost con el trabajo llamado "Top Secret America" (en español, "El Mayor Secreto de América").En ese trabajo,Priest y Arkindenuncian que esta enorme burocracia de HS sigue creciendo, supera ya el millón de empleados, funciona en instalaciones especialmente construidas, en forma secreta, fuera de todo control de la población o de alguna de las instituciones tradicionales del estado, como el Parlamento o la Justicia. Las denuncias plantean que 10 años después del 11- S, esta burocracia de seguridad funciona sin que nadie sepa exactamente a qué se dedica, sin saber que costo económico tiene, y sin la supervisión de ninguna otra institución.

La estructura de HS está cerrada a toda consideración, control o conocimiento del pueblo. Según la investigación dePriest y Arkintodos los años se incorporan a esta nueva burocracia estatal 3 docenas de nuevas organizaciones federales, 1.900 compañías privadas, 17.000 nuevas locaciones y miles de millones de dólares, sin ningún control. El surgimiento de HS, como un complejo de nuevas instituciones antidemocráticas, que engloban a las ya de por sí antidemocráticas instituciones como la CIA o el FBI, agravaron el peligroso sesgo de limitación de las libertades y derechos en el país que comenzó a desarrollar la Administración Bush. HS implicó el surgimiento de nuevas instituciones que tienden a conformar y ser parte de un nuevo régimen político. Para comprender en toda su magnitud los cambios producidos por la Administración Bush es de gran importancia analizar cómo se combinan estas distintas nuevas instituciones, y leyes con la más importante de todas ellas: la Ley Patriota.

Ley Patriota: Reforma legislativa para suspender libertades y garantías

En el análisis de las medidas tomadas por la Administración Bush tras el 11- S, hasta aquí la hemos visto la AUMF que concentra los poderes en el Ejecutivo y le otorga el exclusivo manejo de las fuerzas armadas. También a la Ley de Seguridad Nacional que crea HS, una burocracia estatal paralela que actúa como un gobierno en las sombras sobre el pueblo de los EE.UU, sin ningún control. Pero ahora vamos a ver la más importante de todas las normas, medidas, decretos y resoluciones tomadas por la Administración Bush, la ley promulgada el 26 de octubre del 2001, 45 días después de transcurridos los atentados del 11- S. Se trata de la Ley denominada "Unir y Fortalecer América Proporcionando las herramientas Apropiadas para Interceptar y Obstruir el Terrorismo" (en inglés, "Uniting and Strenghtening América by Providing Apropiate Tools Required to Intercept and Obstruct Terrorism"). Las iniciales del largo título en inglés dan como resultado las palabras USA- Patriot, y es conocida como la Ley Patriota.

Esta ley, votada en el Parlamento por absoluta mayoría con el único voto en contra de la congresista afroamericana por Georgia Cynthia McKinney, es la más importante de todas las normas, medidas, decretos y resoluciones tomadas por la Administración Bush. De hecho, se constituyó en la piedra angular de todo el régimen político establecido por la Administración Bush, tras el 11- S. Por empezar, la Ley Patriota reformuló la definición de "actividad terrorista". En su artículo 211 define como actividad terrorista al uso de un "arma o cualquier otro instrumento peligroso que pueda provocar daños a la propiedad". (8)Según los abogados constitucionalistas Marcos Criado y Antonio de Cabo, la definición de "actividad terrorista" es tan amplia que un manifestante antiglobalización o alguien que proteste contra la guerra, reclame derechos civiles, haga una huelga, o sea miembro del movimiento Occupy Wall Street puede ser definido por la Ley Patriota como un "terrorista" (9)

La ley promulgó nuevos delitos y endureció las penas por delitos de terrorismo, autorizando la encarcelación, sin juicio, ni presentación de cargos y por tiempo indeterminado para los extranjeros sospechosos de terrorismo. También instituyó la vigilancia generalizada sobre la población: con la Ley Patriota desapareció el derecho a la inviolabilidad del domicilio, desapareció la protección contra las detenciones arbitrarias, desapareció el derecho a la asistencia de un abogado, y desapareció el derecho a ser juzgado en un proceso con las debidas garantías. Un sector especialmente perjudicado con la sanción de La Ley Patriota fueron los inmigrantes. La sección 411 de la Ley reformó la Ley de Inmigración y Nacionalidad (en inglés, INA, Inmigration and Nationality Act), y dejó para los inmigrantes pocos o casi ningún derecho. A partir de su sanción cualquier inmigrante puede ser detenido en forma indefinida, se le puede negar un visado en base a sus opiniones políticas, pueden ser expulsados incluso por afiliarse a organizaciones políticas legales y pueden ser detenidos por la simple alegación de un agente federal, sin necesidad de ulteriores pruebas.

En esta misma sección 411, la ley Patriota resucitó la idea de culpabilidad por Asociación, con lo cual, cualquier individuo extranjero que está asociado a una organización que figure en la lista de organizaciones consideradas "terroristas", o es suscriptor a sus publicaciones, o aportante económico, puede ser inmediatamente deportado o serle prohibida su entrada al país. En la sección 802 de la Ley Patriota, se creó el llamado delito de "terrorismo doméstico" definido como "actos peligrosos para la vida humana...que aparecen dirigidos a influir la política de un gobierno mediante la intimidación y la coacción" (10) En esta sección la Ley Patriota criminalizó cualquier manifestación pública, que han constituido a lo largo de los siglos una legítima manera de "presionar y coaccionar a un gobierno". Durante siglos, la protesta ha sido la herramienta que han utilizado los pueblos para "presionar a un gobierno" y cambien medidas que en la consideración popular lesiona o ataca derechos. Durante siglos la movilización ha sido una herramienta para defenderlos. Pero ahora tras la sanción de la Ley Patriota, cualquier persona que se oponga a una medida de un gobierno y quiera manifestarlo, se expone a que su accionar sea considerado "terrorismo doméstico". Las secciones 802 y 411 de la Ley Patriota, son una reforma de la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU, que protege el derecho a la libertad de expresión y reunión, la independencia de la prensa, el acceso a ideas y el libre flujo dentro y al exterior de EE.UU. Con la sanción de la Ley Patriota, esos derechos quedaron severamente limitados, lo que constituyó un duro golpe a la 1era enmienda de la Constitución, y una reforma reaccionaria de facto, en la Constitución del país.

También la Cuarta Enmienda de la Constitución se vio afectada con la Ley Patriota. La 4ta Enmienda protege contra requisiciones, registros y exige una orden judicial a las fuerzas públicas para evitar intrusiones infundadas en el domicilio de cualquier ciudadano. Pero ahora también la Cuarta Enmienda se vio afectada con la Ley Patriota, porque eliminó las restricciones que el FBI tenía para llevar a cabo tareas de espionaje doméstico. Estas restricciones fueron impuestas a mediados de los años 70's, tras las revelaciones del caso Watergate, cuando salieron a la luz informaciones sobre el espionaje realizado por agentes federales contra opositores durante el gobierno de Richard Nixon. Según los abogados constitucionalistas Marcos Criado y Antonio de Cabo, a partir de su sanción, la Ley Patriota facilito al FBI la tarea de intervenir los teléfonos y las comunicaciones electrónicas de los ciudadanos norteamericanos y ciudadanos inmigrantes, y eliminó las garantías contenidas en la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (en inglés, Foreign Intelligence Surveillance Act, FISA) sancionada en 1978 bajo la Administración Carter.

La ley FISA estableció en su momento los procedimientos para la vigilancia física y electrónica y la recopilación de información de inteligencia extranjera entre residentes permanentes sospechosos de actividades de espionaje o terrorismo, una ley creada para establecer una supervisión judicial y del Congreso de las actividades de vigilancia encubierta de entidades y personas extranjeras en el país. FISA fue el resultado de extensas investigaciones de los Comités del Senado sobre la legalidad de las actividades de los servicios de inteligencia nacionales, como respuesta al uso de recursos federales por el presidente Richard Nixon para espiar a grupos políticos y activistas violando la Cuarta Enmienda. Pero ahora, al eliminar las garantías de FISA, la Ley Patriota permitió intervenir comunicaciones, sin orden judicial, ni proceso concreto.

El 16 de diciembre de 2005, el New York Times informó que la CIA intervino comunicaciones aprovechando llamadas realizadas a personas ajenas el país, sin obtener órdenes de la Corte de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, un tribunal creado para ese fin en la FISA. La denuncia del New York Times es que la CIA hizo espionaje con la colaboración de las empresas de telecomunicaciones. Numerosas organizaciones defensoras de derechos y garantías buscaban descubrir cómo el gobierno estaba llevando adelante la aplicación de la Sección 215 de la Ley Patriota, lo cual salió a la luz por un hecho inesperado. La revelación de cómo la Ley Patriota permitió hacer espionaje global con la colaboración de las empresas de telecomunicaciones, tomó relevancia mundial gracias a la información que entregó a los medios masivos de comunicación en el 2013, un ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), Edward Snowden.

Snowden entregó detalles al diario británico The Guardian y al estadounidense The Washington Post sobre las operaciones masivas de espionaje. Horrorizado por lo que estaba ocurriendo, Snowden decidió dar a conocimiento público programas de espionaje de la NSA, incluyendo los programas de vigilancia masiva PRIM y XKeyscore el 20 de mayo del 2013 desde su apartamento en Hong Kong, donde estaba sirviendo como parte de su trabajo. Snowden dejó en claro que no puede "en conciencia, permitir al gobierno de Estados Unidos destruir la privacidad, la libertad en internet y las libertades básicas de la gente de todo el mundo con esta gigantesca máquina de vigilancia que están construyendo en secreto" (11) "No quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas... No quiero vivir en un mundo donde se registra todo lo que hago y digo. Es algo que no estoy dispuesto a apoyar o admitir" dijo Edward Snowden a The Guardian, en junio de 2013.

Snowden dejó la NSA, agencia para la que trabajaba y fue creada el 4 de noviembre de 1952 por el Presidente Harry S. Truman y solicito asilo en otro país. El 2 de julio del 2013, Wikileaks dio a conocer la lista de países a los que Snowden pidió asilo político que son Austria, Bolivia, Brasil, China, Cuba, Finlandia, Francia, Alemania, India, Italia, Irlanda, Países Bajos, Nicaragua, Noruega, Polonia, Rusia, España, Suiza, y Venezuela. Las revelaciones de Snowden dieron a luz parte del poder en las sombras que se yergue sobre la población estadounidense y mundial, y la amenaza que significa para las libertades democráticas la sanción de la Ley Patriota. Estas denuncias pusieron de relieve las consecuencias que no sólo tuvieron al interior de los EE.UU la sanción de la Ley Patriota, sino también en todo el mundo, producto de la existencia de una campaña mundial de lucha contra el terrorismo y de la presencia del ejército de los EE.UU en vastas regiones y países del planeta. De este modo, aunque sancionada como una "Ley doméstica", las derivaciones de la sanción de la Ley Patriota exceden largamente el alcance al interior de los EE.UU, y se extendieron más allá de las fronteras del país. Esas derivaciones comenzaron a actuar violando los derechos de privacidad de miles de ciudadanos norteamericanos y no norteamericanos, en diversas regiones y países del mundo.

El artículo 215 de la Ley Patriota, permitía que el director de la Agencia Federal de Investigaciones(FBI) obtenga una orden Judicial que ordene a un ciudadano norteamericanopresentar cualquier documento, como parte de una investigación llevada a cabo contra el terrorismo internacional. La orden puede incluir libros, registros, expedientes, papeles, documentos y cualquier otro al que tenga acceso ese ciudadano. La orden emitida bajo esta Ley se puede entregar a cualquierciudadano norteamericano, sin importar que resida en suelo norteamericano o en el extranjero. Ese artículo de la Ley Patriota permite a las autoridades norteamericanas obligar a un ciudadano norteamericano que resida temporariamente fuera de su país, a enviar esta documentación a los efectos de obtener determinada información. Hay que tener en cuenta que el país cuenta con Corporaciones Multinacionales (12) que controlan la economía mundial y poseen filiales que se extienden por casi todos los continentes, regiones, estados y en cuyos directorios hay funcionarios con nacionalidad estadounidense que controlan infinidad de datos de cuentas bancarias, empresas, gobiernos, países, clientes, operaciones, contratos, etc. Merced al artículo 215 de la Ley Patriota, el FBI tiene acceso ilimitado a la información vital de todos los continentes, países y regiones que quiera.

A partir de la sanción de la Ley Patriota, los funcionarios de los directorios de las Corporaciones están ahora obligados a suministrar toda la información al FBI, si Seguridad Interior lo solicita por el artículo 215 de la Ley. (13) Según el jurista Alain Lecours: "Además bajo el Art. 215 de la Ley Patriota de los Estados Unidos, está prohibido para un particular o una empresa que haya recibido esa orden Judicial divulgar la existencia de esa orden bajo pena de sanción. Siguiendo esa lógica, el empleado ciudadano norteamericano que debe proporcionar determinados documentos a los que tiene acceso como parte de su relación laboral no puede ni siquiera informar a su empleador (o supervisor) ni a la junta de directores de la empresa y el particular o la empresa que comunica la información al FBI después de habérsele emitido una orden Judicial bajo la Ley Patriota de los Estados Unidos, tiene inmunidad total y no puede ser objeto de demandas por daños y perjuicios por ninguna tercera persona con relación, por ejemplo, a la comunicación de información privada o privilegiada relativa a esa tercera persona." (14)

La orden y las prerrogativas del FBI pueden ser llevadas a cabo por las autoridades norteamericanas sin tener la obligación de probar causa probable, es decir, la existencia de hechos específicos de que se cometió un delito o que está a punto de cometerse. Lo único que deben invocar las autoridades es el hecho de que la información a ser comunicada, podría estar relacionadaa una investigación en curso relativa a actividades terroristas. El artículo 215 de la Ley Patriota, permite a los agentes acceder a "cosas tangibles", como registros de negocios. Esto fue denunciado por los senadores Mark Udall y Ron Wyden del Comité de Inteligencia del Senado. Ambos senadores han dicho en repetidas ocasiones que el público se sorprendería si supiera qué información se está recogiendo con la ayuda de la Ley Patriota. Los dos senadores fueron impulsados ​​a escribir su denuncia, después de conocer que el Departamento de Justicia pretendió desechar las demandas presentadas por la Unión Americana de Libertades Civiles. Udall y Wyden escribieron una carta al fiscal general, Eric Holder, pidiéndole abordar esta cuestión: "Creemos que la mayoría de los estadounidenses se sorprendería al enterarse de los detalles de cómo estas opiniones judiciales secretas han interpretado que el artículo 215 de la Ley Patriota...Tal como lo vemos, ahora hay una brecha importante entre lo que la mayoría de los estadounidenses piensa que la ley permite y lo que el gobierno secreto, afirma que la ley permite. Este es un problema, porque es imposible tener un debate público informado sobre lo que la ley debería decir, lo que el público no sabe, y lo que su gobierno piensa que la ley dice." (15) El artículo 215 de la Ley Patriota amplió los alcances de FISA creando el Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de siglas FISC (en inglés Foreign Intelligence Surveillance Court) que le permitió supervisar las solicitudes de órdenes de vigilancia de las agencias policiales federales, un tribunal que se encuentra dentro del edificio de la sede del Departamento de Justicia compuesto por once jueces nombrados por el Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos para un período de siete años.

El artículo 215 modifica y amplía las facultades del Departamento de Justicia bajo FISA, otorga la autoridad del Departamento de exigir el acceso a "cualquier cosas tangible", incluyendo la medicina, negocios, librería y registros de la biblioteca de cualquier persona en relación con una investigación de la lucha contra el terrorismo. Si los registros son aún más relevantes para la investigación se determina a discreción de los funcionarios del Departamento de Justicia individuales sin la supervisión de sus superiores u órganos judiciales. La Administración Bush pretendió avanzar en una Ley Patriota II, mediante la introducción de la denominada "Ley de Mejora de la Justicia y la SeguridadInterior", una legislación de seguridad nacional y contra el crimen doméstico introducida por el senador Tom Daschle el 7 de enero de 2003. Esta ley que se hizo conocida globalmente como la "Patriot Act II", fue concebida como un proyecto de ley integral sobre el crimen, pero nunca se convirtió en ley en su totalidad. Con esta legislación la Administración Bush buscaba otorgarle amplios poderes adicionales al Poder Ejecutivo en su capacidad de vigilancia en lo relativo a las escuchas telefónicas, la detención y el enjuiciamiento. Una amplia resistencia del pueblo norteamericano y la opinión pública impidió que la ley "Patriot Act II" llegara a sancionarse.

La Ley Patriota es la medida más importante de todas las llevadas adelante por la Administración Bush tras los ataques del 11-S, porque modificó de una sola vez aspectos históricos de la Constitución y el conjunto de las leyes que preservan los derechos democráticos del pueblo de los EE.UU, mediante una simple ley. Y esa modificación se hizo sin que medie una Asamblea Constituyente, u otra institución o instancia que permita la más mínima participación del pueblo. Simplemente la Ley Patriota fue posible por el impulso de la Administración Bush, y el acuerdo en el Parlamento de los partidos Demócrata y Republicano. Su rápida sanción afectó definitivamente el tejido legal del país, construido durante siglos, y comenzó a delinearse un régimen político que Bush pretendió imponer en el país basado en un triángulo institucional que incluyó el Poder Ejecutivo, las Fuerzas Armadas y la Ley Patriota. Las estipulaciones más restrictivas de derechos de la Ley Patriota fueron inicialmente sancionadas como normas provisorias de emergencia hasta el 31 de diciembre de 2005. Pero cumplido ese plazo de tiempo, la Administración Bush prorrogó la aplicación de la Ley Patriota que mantuvo su vigencia. Asimismo, tras el fin de la Administración Bush, el presidente Obama estableció nuevamente una prórroga de la Ley, cuyos efectos actuaron sobre el país y el mundo durante los casi 15 años en que tuvo vigencia.

La conformación de las Comisiones Militares, y los "Black Sites"

Hemos visto las diferentes medidas cuya aplicación dan por resultado el surgimiento de nuevas instituciones, entidades y leyes que van modificando el régimen político de los EE.UU. Vimos como la AUMF concentró el poder en el Poder Ejecutivo otorgándole el manejo del ejército. Luego la Ley de Seguridad de la Patria que creó HS como una burocracia estatal paralela que actúa como un estado profundo, sobre el cual no hay control. Finalmente, vimos la Ley Patriota que implicó una reforma de facto de la Constitución y todo el andamiaje legislativo del país, con repercusiones internacionales. Ahora veremos una medida que amplió los poderes del Departamento de Defensa popularmente conocido como el "Pentágono", la Orden Ejecutiva de la Administración Bush. El Pentágono es la institución que controla a las Fuerzas Armadas y tiene la potestad de hacer la guerra. Pero a partir de la Orden Ejecutiva, concentró poderes y pasó a tener el poder de impartir justicia. El 13 de noviembre del 2001, 16 días después de sancionada la Ley Patriota y 2 meses después de los atentados del 11- S, el presidente George W. Bush firmó la Orden Ejecutiva llamada "Detención, tratamiento y enjuiciamiento de ciertos extranjeros en la guerra contra el terrorismo". La Orden Ejecutiva autorizó al Pentágono a mantener a ciudadanos no estadounidenses acusados de terrorismo bajo custodia indefinida y sin cargos en más de 100 centros de detención establecidos en el mundo entero, e incluyó la creación de las Comisiones Militares, tribunales en los cuales el ejército obtuvo la posibilidad de juzgar a esos ciudadanos civiles detenidos en los 5 continentes. De este modo se institucionalizó una flagrante violación a todos los derechos democráticos del pueblo de EE.UU y del mundo entero.

La Orden Ejecutiva permitió encarcelar a ciudadanos extranjeros y estadounidenses que fueron acusados de terrorismo, para ser enjuiciados por cortes militares denominadas Comisiones Militares, y no por tribunales civiles. Determinó que los ciudadanos objeto de esa orden quedaban a disposición del Secretario de Defensa y jefe del Pentágono, en este caso, Donald Rumsfeld. Describía en forma precisa las condiciones en que el Secretario de Defensa debía detener a los individuos, especificó como las personas debían ser juzgadas por las Comisiones Militares, y estableció algunas orientaciones generales sobre cómo deben llevarse a cabo las Comisiones Militares.

La Orden Ejecutiva mantuvo detenidas a miles de personas sin cargo, llevados a centros de detención clandestinos ubicados en todos los continentes, denominados "Black Sites" (en inglés "Sitios Negros"). La orden le otorgó un enorme poder al Pentágono y a su jefe Donald Rumsfeld, y planteó cuestiones muy graves en relación con los derechos de los acusados que generó severas críticas en Estados Unidos y en el exterior. Uno de los grandes problemas de esa Orden Ejecutiva es que no define los términos "terrorismo internacional" o "terroristas", ni en el texto, ni en referencia a alguna norma jurídica estadounidense o internacional, lo cual deja las manos libres al Presidente y al Pentágono determinar quién es terrorista. Merced a las Comisiones Militares el Poder Ejecutivo y el Pentágono tienen la potestad de decidir quién puede ser detenido, juzgado y potencialmente condenado a muerte, de acuerdo a la Orden. Según el jurista Robert Goldman: "Debe destacarse que no hay acuerdo internacional sobre la definición de terrorismo y que hasta ahora todos los intentos por tipificar el terrorismo como un delito internacional han fracasado...La definición de delitos sin certeza y precisión, viola el principio de legalidad protegido en la jurisprudencia doméstica e internacional." (16)

Además en la Orden no queda clara la distinción entre actos de terrorismo y actos de guerra y asimila muchos actos a la categoría de crímenes de guerra. La jurisdicción de las Comisiones Militares se extiende a cualquier ciudadano extranjero, ya sea dentro o fuera de los Estados Unidos. Es el Presidente de EE.UU quien determina si el detenido ha "ayudado o alentado" al terrorismo, violando todos los instrumentos de garantías legales. Las leyes de la guerra ordenan que los acusados, cualquiera sea el delito cometido, sean juzgados por tribunales independientes y/o imparciales, que les brinden las garantías generalmente reconocidas del debido proceso. Pero las Comisiones Militares no cumplen con esta norma básica. Así lo explica Robert Goldman: "El sistema de justicia militar, en los Estados Unidos y en otros países, no es parte del Poder Judicial independiente, sino del Poder Ejecutivo. El propósito fundamental de los tribunales militares es mantener el orden y la disciplina por medio del castigo a las infracciones militares cometidas por integrantes de las Fuerzas Armadas. Como parte de la Guerra contra el Terrorismo, el presidente Bush asignó a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos la responsabilidad de administrar justicia en casos de terrorismo. Las Fuerzas Armadas estadounidenses, que también han recibido el encargo de destruir a los terroristas en el campo de batalla, se han convertido así por Orden del presidente, en fiscales y jueces de sus adversarios. Hay una evidente incompatibilidad en el ejercicio simultáneo de este doble rol por la misma institución." (17)

Las Comisiones Militares no garantizan la presunción de inocencia, ni el derecho a la designación de un abogado defensor de confianza. No garantizan el derecho a recursos de apelación o Hábeas Corpus, niega el derecho a tener acceso a las pruebas en su contra. Niegan el derecho a asistencia letrada antes y durante el proceso, el derecho a proponer testigos y a interrogar a los testigos en su contra. Las Comisiones Militares no garantizan la no aplicación de leyes posteriores a los hechos, y el derecho a no declarar en su propia contra o confesar su culpa. Tras ser dictaminada la Orden Ejecutiva que creó las Comisiones Militares, una monumental y brutal redada se estableció en todo el territorio de los EE.UU, con alcance global, una cacería que se centró en la persecución en los inmigrantes, fundamentalmente de origen musulmán, y en los primeros meses después de los ataques del 11-S, las autoridades federales encarcelaron a más de 1.200 personas por su presunta vinculación con el terrorismo. La mayoría de los inmigrantes detenidos pasaron mucho tiempo en cárcel por un simple problema de falta o caducidad del visado. Esos ciudadanos fueron detenidos únicamente en base a su religión o su origen nacional, les fueron negados sus derechos básicos y fueron objeto de múltiples abusos y brutalidades, en medio de una redada, de carácter gigantesco, que dejó como saldo el registro de las huellas de 80.000 árabes y musulmanes, 8.000 entrevistados y 5.000 extranjeros detenidos, quienes comenzaron a ser juzgados por Comisiones Militares. Estos ciudadanos fueron privados de sus derechos fundamentales al debido proceso, de acuerdo con el derecho internacional.

Las leyes, incluso las norteamericanas aplicables a estos casos que también otorgan al detenido el derecho al debido proceso, fueron violadas. Muchos prisioneros y detenidos fueron trasladados a campos de concentración administrados por la CIA, desde cualquier país del mundo por decisión del Poder Ejecutivo. Con las Comisiones Militares la Quinta Enmienda de la Constitución que protege a los ciudadanos contra la imposición de penas sin un proceso con las debidas garantías, también sufrió un duro golpe. Para hacer efectiva la orden, se acondicionó a fines del 2001 como campo de concentración y detención, el campo situado en la base naval de EE.UU en la Bahía de Guantánamo, en Cuba que fuera instalada a principios del siglo XX, durante la ocupación militar que sucedió a la derrota española en la Guerra Hispano- Estadounidense. Guantánamo surgió producto de un acuerdo firmado entre los dos países, pero Cuba rechaza actualmente este acuerdo, alegando que fue firmado bajo presión.

Un inmenso sistema de cárceles clandestinas manejado por el Pentágono y el Presidente

Los 20 primeros prisioneros llegaron a Guantánamo el 11 de enero del 2002. Pero Guantánamo se constituyó sólo como una pequeña parte de un enorme sistema de campos de detención que comenzó a desarrollarse globalmente como una compleja estructura que incluyó 25 prisiones en Afganistán, 20 en Irak, 50 en 28 países más, y 17 barcos como prisiones flotantes. De este modo, el comienzo del régimen de la Ley Patriota supuso un número total estimado de prisiones que llega a más de 100 en diversas naciones de todo el globo. Los países donde se localizaron Black Sites incluyen Argelia, Azerbaiyán, Bosnia, Djibouti, Egipto, Etiopía, Gambia, Israel, Jordania, Kenya, Kosovo, Libia, Lituania, Marruecos, Mauritania, Pakistán, Polonia, Qatar, Rumania, Arabia Saudita, Siria, Somalia, Sudáfrica, Tailandia, Reino Unido, Uzbekistán, Yemen y Zambia.

Algunos de los Black Sites denunciados fueron Bagram en Afganistán; Abu Ghraib, Camp Bucca y Camp Cropper en Irak; el centro de interrogatorios de Temara en Marruecos; el Campamento Lemonnier en Djibouti , la base naval estadounidense de Diego García en territorio Británico del Océano índico, la base Stare Kiejkuty, y el Aeropuerto Szymany en Polonia, el Campamento Águila en Bosnia, y el Campamento Bondsteel en Kosovo, entre otros. Más de 14 estados europeos colaboraron con el establecimiento de los "Black Sites" según el informe del senador suizo Dick Marty quien fue nombrado para dirigir una investigación por parte del Consejo de Europa sobre las prisiones secretas de la CIA ilegales en Europa.

El 31 de mayo de 2008, The Guardian informó que el grupo de derechos humanos Reprieve dio la lista de los 17 buques navales utilizados para mantener en secreto prisioneros, entre ellos el USS Bataan, el USS Peleliu, el USS Ashland, el USS Stockham, el USS Watson, el USNS Watkins, el USNS Sister , el USNS Charlton , el USNS Pomeroy , el USNS Red Cloud , el USNS Soderman y el USNS Dahl. También fueron utilizados según dicho informe el MV PFC William B Baugh , el MV Alex Bonnyman , el MV Franklin J Phillips , el MV Louis J Huage Jr y el MV James Anderson Jr.

La orden ejecutiva dictada por la Administración Bush, dejó sin efecto la 5ta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que impide la detención sin adecuada explicación de los cargos, consagra el derecho a no auto- incriminarse, y la garantía de no ser penado varias veces por el mismo hecho.La conformación de las Comisiones Militares permitió que se suspendiera esta enmienda para mantener detenidas a miles de personas sin cargo, sin posibilidad de visitas, por muchísimo tiempo, en los centros de detención. A su vez, los detenidos en los centros clandestinos sufrieron brutales métodos de tortura por parte del Pentágono y de la CIA. Estos procesos de tortura en los Black Sites se hicieron visibles al gran público del mundo entero cuando el Comité de Inteligencia del Senado presidido por la demócrata Dianne Feinstein, hizo público en diciembre del 2014 su informe sobre las torturas que consta de más de 6.000 páginas. Los representantes demócratas y republicanos pactaron en el Senado, que solo 524 páginas de ese informe fueran accesibles al público por razones de seguridad nacional. Cerca de doscientas de las más de 500 páginas se dedican a describir y enumerar el programa de interrogatorios y se documentan 119 casos de presos de los cuales, al menos 39, sufrieron las torturas consideradas como "Técnicas de Interrogatorio Reforzadas" (EIT, "Enhanced Interrogation Techniques", por sus siglas en inglés). El Comité de Inteligencia del Senado presidido por Feinstein, publicó el informe tras 5 años de recopilación de documentos, investigaciones y negociaciones, y éste da detalles escalofriantes de las vejaciones a las que eran sometidos los presuntos terroristas puestos en cautiverio en las Comisiones Militares.

Entre las técnicas de tortura que menciona el informe se encuentran el "submarino", (en inglés, "waterboarding"), un simulacro de ahogamiento, una técnica tristemente célebre que fue practicada en los centros de detención. En dicha técnica, los prisioneros fueron sometidos a un procedimiento por el cual se vierte agua sobre un paño puesto en la cara del detenido que está inmovilizado. Mientras el rostro de la persona que está en cautiverio está cubierto con un paño u otro material delgado, se inmoviliza el resto de su cuerpo, y los interrogadores comienzan a verter agua sobre las vías respiratorias. Esto causa una casi inmediata reacción del reflejo nauseoso que crea en el cautivo la sensación de que se está ahogando. Las víctimas de ahogamiento simulado están en riesgo extremo de muerte súbita debido a la aspiración del vómito que viaja hasta el esófago, y luego puede ser inhalado hacia sus pulmones.

Mediante el "submarino", quien es sometido a ese tipo de tortura siente la sensación de ahogo, siente dolor extremo, sufre daño a los pulmones, es pasible de daño cerebral por la privación de oxígeno. Las lesiones físicas incluyen fracturas de huesos debido a la lucha contra las restricciones y pueden llevar a la muerte, o manifestarse meses después del evento, mientras que los efectos psicológicos pueden durar años. Otra técnica utilizada fue la rehidratación rectal, una forma de alimentación a través del recto a la que fueron sometidos varios prisioneros, una horrorosa técnica de tortura que también se hizo pública con el informe del Senado de los EE.UU.

La técnica de la pared (en inglés, "walling") consiste en múltiples bofetadas a la cara y golpes al vientreinfligidos a los detenidos tras ser ubicados frente a una pared; el interrogador la atrae hacia él y luego la lanza violentamente contra la pared. Es decir, mediante el "walling" durante más de "siete días y medio", se mantiene al prisionero en una posición particularmente incómoda: "de pie, con las manos al nivel o sobre la cabeza", encadenados y atados al techo, según señala el documento del Senado.

Otra técnica que fue utilizada en los Black Sites fue la privación del sueño, un procedimiento por el cual los detenidos podían ser mantenidos despiertos durante un máximo de "alrededor de 180 horas". También entre las técnicas de tortura se incluyó la de "Aislamiento y confinamiento" en la cual el prisionero es colocado en una suerte de caja del tamaño de un ataúd durante 266 horas, más de 11 días, y en otra todavía más pequeña durante 29 horas, mientras se lo interroga. En un centro secreto de detención de la CIA en Afganistán, identificado con el nombre de "Cobalt", un prisionero podía ser mantenido en medio de una oscuridad total, de pie, con las manos atadas sobre su cabeza y por lo general desnudo, contando en la celda únicamente con un cubo para guardar sus desechos. Junto a las técnicas de "Aislamiento y confinamiento" el prisionero era sometido a las amenazas psicológicas, las cuales fueron abundantemente utilizadas por los interrogadores de la CIA.

Estas incluyeron técnicas de tortura psíquica con amenazas contra las familias y los hijos de los detenidos. En este esquema de torturas se les dice que sus familias sufrirían y a los prisioneros se los amenaza con hacer daño a sus hijos, se les dice que van a violar sexualmente a sus esposas de uno de ellos, o degollar a las madres. El propio informe sobre las torturas del Senado menciona "engaños, deshonestidad y brutalidad" de parte de los agentes de la CIA. Todas estas técnicas de tortura pudieron será aplicadas a los detenidos en los Black Sites producto de la Orden Ejecutiva emitida por el presidente Bush, pero también gracias a las maniobras legales realizadas Jay S. Bybee desde la Oficina de Asesoría Legal del Departamento de Justicia.

Bybee emitió entre agosto de 2002 y marzo de 2003 los memorándums sobre la tortura que fueron dirigidas a la CIA, y fueron emitidos cuando el Consejero General de la CIA John A. Rizzo, solicitó una consulta legal a la Oficina de Asesoría Legal del Departamento de Justicia sobre los interrogatorios, La consulta de John Rizzo fue enviada a la Oficina del Asesor Jurídico de la Casa Blanca Alberto Gonzales, preguntando si después del 11- S podía se agresivo en los interrogatorios de los sospechosos de alto rango de Al-Qaeda. La CIA hizo esta consulta en función de que el país está suscripto a la Convención de Ginebra contra la tortura y otros convenios internacionales. La respuesta de Bybee fue la firma de ese memorando legal que consideró las "técnicas de interrogatorio mejoradas" como legales. La CIA se apoyó en estos memorándums de Bybee como sustento para utilizar las descritas técnicas mejoradas de interrogatorio. En marzo de 2003, John Yoo, miembro de la Sociedad Federalista y en funciones de Asesor Jurídico de la Oficina de Asesoría Legal, dio mayor impulso con escritos legales que justificaron la tortura. Yoo emitió una nota al Consejo General del Departamento de Defensa en la cual concluyó su opinión legal diciendo que las leyes federales relacionadas con la tortura y otros abusos no se aplicaban a los interrogatorios en el extranjero. De este modo, la tortura autorizada por los memorándums de Jay Bybee, y justificada legalmente con los argumentos de Yoo, se desarrolló con fuerza en Guantánamo y en los diversos centros de detención instalados en otros continentes.

Pero al llevar adelante las recomendaciones de Bybee, la Administración Bush se puso de cara al desconocimiento de los Convenios y Acuerdos suscritos internacionalmente, y de ese modo, la Casa Blanca se colocó por fuera del derecho nacional e internacional. La tortura llevada adelante en los centros de detención se constituyó a partir de allí legalmente, en crímenes de lesa humanidad. Pese a haber justificado legalmente el aberrante accionar de la tortura en Guantánamo, y de haber impulsado la concreción de los crímenes de lesa humanidad, Bybee fue premiado con el nombramiento como Juez Federal en el Noveno Tribunal de Circuito de Apelaciones en marzo del 2003, en la más grande de las Cortes de Apelaciones del país.

En julio del 2009, después de una investigación de 5 años, la Oficina de Responsabilidad Profesional dio a conocer un informe en el cual expresaron que Jay Bybee y John Yoo cometieron "mala conducta profesional" por asesoramiento jurídico que viola leyes internacionales y federales sobre la tortura. La Oficina recomendó que tanto Bybee como Yoo sean remitidos a los colegios de abogados de los estados donde fueron autorizados para una acción disciplinaria y posible inhabilitación. A su vez, los tribunales de España consideraron la posibilidad de investigar a ex funcionarios del gobierno de Bush por la tortura de prisioneros en Guantánamo. El abogado Gonzalo Boye presentó la denuncia por el grupo de derechos de los presos: "Después de leer todo el material, y después de todo lo que ha estado sucediendo en los Estados Unidos, se debe concluir que estamos ante un delito..." (18)

Las denuncias apuntaron a Jay Bybee, John Yoo, Douglas Feith, David Addington, y el Consejero del Departamento de Defensa General William Haynes II. En conclusión, la Orden Ejecutiva "Detención, tratamiento y enjuiciamiento de ciertos extranjeros en la guerra contra el terrorismo", le permitió a los altos mandos de las Fuerzas Armadas la posibilidad de encarcelar y juzgar a ciudadanos civiles a través de Comisiones Militares. E hizo posible que el Pentágono actuara como Poder Judicial en contradicción con el principio de la Non- Delegation, ya que ahora el Pentágono podía juzgar a prisioneros a quienes mantenía bajo custodia indefinida y sin cargos, en cualquiera de los más de 100 centros de detención esparcidos por el mundo entero.

Bajo el mando de Donald Rumsfeld esta situación sentó el grave precedente de permitir que el Pentágono llevara a cabo detenciones y juicios bajo acusación de terrorismo en cortes militares y no civiles. A partir de allí, miles ciudadanos de diferentes nacionalidades fueron apresados en diversas naciones y regiones del mundo para terminar siendo trasladados a los Black Sites, los múltiples centros de detención que fueron instalados, en los cuales los detenidos fueron juzgados por Comisiones Militares. Los ciudadanos que cayeron prisioneros quedaron a disposición del Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, fueron enjuiciados por Comisiones Militares, fueron privados de su libertad, y fueron sometidos a tortura.

Producto de las aberrantes condiciones en las que se encontraron, estos ciudadanos confesaron hechos falsos como ocurrió con Zubaydah, quien confesó ser autor del 11- S y miembro de Al- Qaeda, organización de la que nunca formó parte. Sin embargo, frente al creciente descontento, la movilización y el enfrentamiento a su política que sufría la Administración Bush dentro del país, la Casa Blanca se vio obligada a blindar legalmente la categoría de "combatiente enemigo" y suavizar parte de sus políticas antidemocráticas derivadas de la instauración del régimen de la Ley Patriota. Fruto de ese cambio político es que la Administración Bush envió al Congreso la "Ley de Tratamiento de Detenidos" (en inglés, Detainee Treatment Act en el año 2005) y la "Ley de Comisiones Militares" (en inglés "Military Commissions Act" del año 2006), que analizaremos seguidamente.

El concepto de "enemigo combatiente"

La Ley de Tratamiento de Detenidos de 2005 (DTA) es una Ley del Congreso de los Estados Unidos que fue aprobada el 30 de diciembre de 2005. Presentado como una enmienda a una ley de gastos de defensa, contiene disposiciones relativas al tratamiento de las personas bajo custodia del Departamento de defensa y la administración de los detenidos en la Bahía de Guantánamo, Cuba. La Ley establece las normas de interrogatorio para todos los organismos del Departamento de Defensa, planteando la prohibición a todos los otros organismos del gobierno como la CIA, de someter a cualquier persona bajo su custodia a un trato "inhumano o degradante o castigo cruel". Sin embargo, la Ley no proporciona directrices detalladas que explican el significado de esa frase. En relación a los interrogatorios, la Ley citó el Manual de Campo del Ejército como guía autorizada para técnicas de interrogatorio, pero no citó una edición específica del Manual. El contenido del manual es controlado por el Departamento de Defensa, y por lo tanto quedó bajo el control del Poder Ejecutivo si una determinada técnica era permitida o prohibida. Además, las disposiciones contra la tortura de la Ley de Tratamiento de Detenidos fueron modificadas por la enmienda Graham-Levin del 2006, que permite que el Departamento de Defensa considere pruebas obtenidas mediante tortura de los detenidos en la Bahía de Guantánamo.

Sin embargo, una vez instauradas las Comisiones Militares y los Black Sites, la Administración Bush comenzó a tropezarse con problemas legales cada vez mayores que fue resolviendo improvisadamente, pero mostrando un curso cada vez más peligroso para las libertades democráticas. Con el objetivo de resolver algunas de estas cuestiones legales provocados por su propio accionar, la Administración Bush impulsó la creación del concepto de "enemigo combatiente". La Administración Bush y las Fuerzas Armadas se encontraron con que tenían a miles de personas capturadas a las que no se les reconocía el status de prisioneros de guerra, como lo define la Convención de Ginebra. ¿Cómo definir a esas miles de personas, niños incluidos, capturados allí, que fueron enviadas a Guantánamo y a cárceles secretas esparcidas por el mundo entero? El vacío legal producido por la brutal redada mundial que emprendió la Administración Bush, fue resuelto con la creación de una nueva figura política y legal.

Así es como surgió el concepto de "enemigo combatiente". Esta figura legal y concepto político no es producto de ninguna legislación, ni tratado de jurisprudencia, sino que surgió de los problemas nuevos que surgían para la Casa Blanca a partir del encarcelamiento de miles de personas en el mundo entero. El concepto de "enemigo combatiente" significa que el Presidente Bush, o una autoridad delegada por éste a esos efectos, reclama para sí la autoridad de declarar a cualquiera, en cualquier lugar del mundo, sea o no ciudadano estadounidense, "enemigo combatiente", acusado de terrorismo. En consecuencia, al ser catalogado de "enemigo combatiente", a este ciudadano se lo puede privar de todos los derechos que otorga la Constitución, o cualquier ley nacional o internacional que protege los derechos democráticos. La designación de cualquier ciudadano como "enemigo combatiente" es un concepto cercano al de "terrorista doméstico" de la Ley Patriota, que puede conducir a cualquier ciudadano a perder su ciudadanía, el exilio, o la cámara de tortura en una cárcel secreta.

¿Qué derechos le quedan al ciudadano declarado por la Administración Bush de "enemigo combatiente"? Las personas así catalogadas no debían ser tratadas ni como prisioneros de guerra en acuerdo a la Convención de Ginebra, ni como presuntos delincuentes. Es decir, no tenían reconocidos los derechos atribuidos a ninguna de esas categorías legales. La Administración Bush impulsó nuevas categorías legales que comenzaron a funcionar constituyendo un verdadero peligro para el conjunto del pueblo de los EE.UU, y en ella los inmigrantes recibieron el peor trato. Los ciudadanos norteamericanos con ascendencia árabe o de otras minorías raciales, como el caso de Yaser Isam Hamdi o José Padilla, fueron detenidos y considerados como "combatientes enemigos". Se los envió a prisiones militares, sin que se hayan presentado cargos contra ellos y se le negó el acceso a un abogado. Hamdi fue capturado en Afganistán, mientras que Padilla fue detenido por agentes federales en el aeropuerto O´Hare de Chicago.

Pero los casos de estos ciudadanos fueron apenas un puñado de casos, en medio de una redada global de enormes alcances. La instauración de la Ley Patriota y las Comisiones Militares habían establecido el precedente de que cualquier ciudadano, de cualquier nacionalidad, podía ser detenido en la calle, sin cargos, y sin que el gobierno ni siquiera reconozca que se encuentra en prisión. El nivel de atropello a las libertades democráticas estaba alcanzando límites insostenibles, al aplastar los derechos más elementales consagrados en la estructura legal de cualquier país, y reconocidos internacionalmente. Los tribunales de Ohio, calificaron la decisión de la Administración Bush de celebrar audiencias secretas sobre deportaciones como "amenaza a la Constitución y la democracia". Los jueces de Ohio hicieron esta declaración tras estudiar la demanda de cuatro periódicos de Michigan y del congresista John Conyers, contra la exclusión de la prensa y el público en audiencias secretas.

Dichas audiencias fueron establecidas para tratar el tema de la deportación de Rabih Haddad, un líder musulmán de Ann Arbor, Michigan. "La democracia muere tras las puertas cerradas", escribió el juez Damon Keith, que redactó la decisión del tribunal. "Cuando el gobierno comienza a cerrar las puertas, entonces pasa a controlar selectivamente la información que pertenece al pueblo" (19) Las denuncias continuaron desarrollándose, y el juez Keith concluía su declaración diciendo: "Un gobierno que opera en la sombra se encuentra en una flagrante oposición al tipo de sociedad que nuestra Constitución establece". (20)

Otras denuncias fueron hechas por la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Mary Robinson, quien renunció a su cargo alegando que recibía una intensa presión por parte de la Administración Bush al denunciar en septiembre del 2002 las violaciones de las Convenciones de Ginebra realizadas por EEUU durante la Guerra de Afganistán. Robinson condenó la negativa de Washington a conceder el estatuto de prisioneros de guerra a los prisioneros talibanes y de Al Qaeda, retenidos en Guantánamo. Al momento de presentar su renuncia Robinson señaló el peligro de la política de la Administración Bush.

Para Robinson la política de la Administración Bush constituye para todos los regímenes dictatoriales del mundo "una luz verde para poner en práctica todo tipo de medidas represivas, en la creencia de que cualquier exceso de su parte será ignorado" (21) Debido a las crecientes denuncias, y los problemas legales cada vez mayores con que la Administración Bush se tropezaba, avanzó aún más en la resolución improvisada de estas cuestiones. Así fue como el 7 de julio del 2004 se constituyeron los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente (CSRT), por orden del subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz después de fallos de la Corte Suprema que no resultaron del todo favorables a la Administración Bush.

Los CSRT fueron coordinados a través de la Oficina para la revisión Administrativa de la Detención de Combatientes Enemigos, como un conjunto de tribunales para confirmar si los detenidos bajo custodia de Estados Unidos en el campo de detención de Guantánamo habían sido designados correctamente como "combatientes enemigos". Esto se determinaba en audiencias no públicas, para determinar si cada persona cumple con los criterios. Las primeras audiencias CSRT comenzaron en julio de 2004, y aunque se desconocía la ubicación exacta donde se hicieron, se supone que fueron realizadas entre los remolques de la Bahía de Guantánamo. La presidencia de las audiencias fue alternativamente ocupada por las diferentes fuerzas, en algunos casos por representantes de la Fuerza Aérea, en otros casos, del Cuerpo de Marines o del Ejército. Murat Kurnaz un joven ciudadano turco que había crecido en Alemania fue una de las tantas víctimas de estas audiencias.

Kurmaz al momento de ser capturado, estaba a punto de serle concedida la nacionalidad alemana. Mientras se encontraba en un viaje a Pakistán en el otoño de 2001, fue llevado de un autobús turístico, detenido, y luego trasladado a la custodia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Cuando su caso fue revisado por un CSRT en el otoño de 2004, el tribunal determinó que había suficiente evidencia de que Kurmaz tenía vínculos con el terrorismo, por lo cual lo clasificaron y retuvieron como combatiente enemigo. El caso Kurmaz cayó en manos del juez Joyce Hens Green, tras una inmensa red de solidaridad y movilización de familiares, amigos, además de los más de 60 Habeas Corpus presentados por diferentes abogados y defensores de los derechos humanos. La gran lucha de amigos, familiares y juristas, y la presión de la opinión pública, logró que la Corte Suprema decidiera en el caso Rasul vs. Bush del año 2004, que los detenidos tenían el derecho al debido proceso y al habeas corpus respecto de su detención.

Esto sentó precedente para que el juez Joyce Hens Green Green era juez del Tribunal para el Distrito de Columbia, pudiera acceder a la información y materiales tanto clasificados, como desclasificados, y encontró que el archivo Kurmaz contenía unas 100 páginas de documentos e informes que explican que los investigadores alemanes y estadounidenses no pudieron encontrar ninguna evidencia de vínculos de Kurmaz con el terrorismo. El caso Kurmaz es uno de los tantos que grafican la gravedad de la situación establecida en EE.UU y el mundo mediante la aplicación de la Ley Patriota, y las Comisiones Militares. Cabía a partir de allí la posibilidad de que tanto en la Estados Unidos como en el resto del mundo, comenzara a desarrollarse la existencia de miles de Kurmaz, juzgados por tribunales militares, bajo tortura, sin ninguna garantía, con procedimientos rudimentarios, sometidos al estatus de "enemigos combatientes", otorgado por los CSRT, sin protecciones básicas, sin abogados, bajo una serie de irregulares leyes definidas por el llamado Estatuto del Combatiente.

Son miles los nombres de personas que sufrieron este proceso en nombre de la "lucha contra el terror", y el GWOT. La instauración del concepto de "enemigo combatiente" significó un avance más en la concentración de poderes en el Presidente Bush, y el Pentágono. A partir de la instauración de dicha figura legal, el Presidente y el Pentágono reclaman para sí la autoridad de declarar a cualquiera ciudadano en cualquier continente o región del planeta, un "enemigo combatiente", acusado de terrorismo, pasible de ser encarcelado, y juzgado por Tribunales Militares.

Trabas al derecho de circulación y ataque al "whistleblower"

La lucha contra los tribunales militares también tuvo un episodio importante con la batalla legal sucedida en el caso Hamdan vs. Rumsfeld del año 2006, en el cual la Corte Suprema dictaminó que el sistema de Comisiones Militares establecidas por el Departamento de Defensa era ilegal y necesitaba ser reemplazado por un sistema autorizado por el Congreso. Pero los congresistas republicanos y demócratas tuvieron una actitud lamentable. Pudiendo haber derogado las leyes de la Administración Bush sancionaron 2 leyes que iban en conformidad con los objetivos de la Administración Bush. El Parlamento sancionó la Ley de Tratamiento de Detenidos de 2005 y la Ley de Comisiones Militares del 2006, que lejos de anular los procedimientos de la Administración Bush, se circunscribieron a limitar, y luego reducir la capacidad de los detenidos a presentar recursos de hábeas corpus.

Fue la Corte Suprema la que se opuso abiertamente a este curso, y falló el 12 de junio del 2008 que los cautivos de Guantánamo tenían derecho a acceder al sistema de justicia civil, en las apelaciones pendientes de hábeas corpus en Al Odah vs. Estados Unidos; y en Boumediene vs. Bush. En Boumediene vs. Bush la Corte impugnó la legalidad de la detención de Lakhdar Boumediene en la base militar de Guantánamo, así como la constitucionalidad de la Ley de Comisiones Militares (MCA) de 2006. El juez Anthony Kennedy llamó a los Tribunales de Revisión del Estatuto de Combatiente "inadecuados", y dejó una frase emblemática: "Sostener que las ramas políticas pueden cambiar la constitución o desactivarla a voluntad llevaría a un régimen en el cual alguien, no esta corte, 'diga lo que es ley" (22)

En tanto una nueva violación a los derechos democráticos fue llevada a cabo por la Administración Bush cuando se propuso controlar la libre circulación de los ciudadanos. La Administración Bush impulsó la Transportation Security Administration (TSA), una agencia para controlar y regular la utilización de vuelos de compañías aéreas dentro y fuera de EE.UU. Unos años después de creada, la TSA ya tenía fichados a más de 100 mil opositores a la política de George W. Bush a quienes sometió a abusivos controles de seguridad para decidir si los autorizaba o les prohibía volar. La existencia de este fichaje se descubrió en marzo de 2004, cuando los agentes de la TSA le impidieron 5 veces al senador Edward Kennedy que abordara un avión. Desde entonces, los disidentes provenientes de cualquier medio, ya sea representantes locales electos, miembros de diversas asociaciones y organizaciones, catedráticos, etc., fueron víctimas de esta privación de la libertad individual.

Parte del objetivo del control de la circulación fue el impulso a la firma del acuerdo antiterrorista llamado de "Fronteras Inteligentes", que como vimos en el Capítulo I se firmó el 12 de diciembre del 2001 con Canadá, y el 22 de marzo del 2002 con México. El plan incluyó un presupuesto de hasta los 11.000 millones, incluyendo 380 millones para funcionarios de inmigración en la frontera con México, la más transitada del mundo con aproximadamente 350 millones de cruces de personas al año, de las cuales entre 400 mil y 600 mil se dan de forma ilegal, principalmente personas provenientes de México, Centroamérica y el Caribe. Como medida adicional México protegió las instalaciones estratégicas vitales, principalmente las petroleras en el golfo de México, y construyó un cinturón de seguridad aéreo.

Las fuerzas armadas mexicanas implementaron inmediatamente la Operación Centinela, incorporando en ella a 18 mil integrantes de las fuerzas armadas. Como vimos en el capítulo I, mediante estos acuerdos Canadá y Estados Unidos estaban ahora unidos en materia de seguridad y defensa mediante el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD por sus siglas en inglés). Faltaba un acuerdo que permitiera a EE.UU controlar la libre circulación prevista en la Primera Enmienda de la Constitución de los EE.UU, y con el golpe a la 1era Enmienda se cerró el círculo de las medidas que constituyen el régimen de la Ley Patriota. Si con la AUMF la Administración Bush concentró el poder militar en el Ejecutivo, con HS emergió un "estado profundo" y un poder en las sombras, con la Ley Patriota se barrieron derechos y garantías; y si con las Comisiones Militares se otorgó a las Fuerzas Armadas la capacidad de impartir justicia, con la TSA, junto a "Fronteras Inteligentes", se buscó eliminar el derecho a la libre circulación. Una vez implementada esta batería de medidas, la Administración Bush se encaminó a ocuparse de que ningún empleado federal se animara a denunciar lo que estaba ocurriendo. De este modo comenzó el ataque a los derechos de los empleados federales, que están concentrados en la figura del "whistleblower". Esta figura otorga al empleado federal la inmunidad el derecho y la capacidad de formular denuncias de fraudes, corrupción y abusos de poder y da protección ante represalias por denuncia de irregularidades. La Administración Bush impulsó la designación del abogado conservador Scott Bloch en la Oficina del Consejero Especial (OSC, en inglés) el 26 de junio de 2003. Bloch fue confirmado por el Senado el 9 de diciembre de 2003. Se supone que la Oficina del Consejero Especial creada en enero de 1979 protege a los empleados federales, y que la figura del "whistleblower" permite a los empleados federales que se atrevan a denunciar tropelías contra sus derechos a que lo hagan.

Pero bajo el control de la Administración Bush la OSC se transformó en una agencia de represión contra los empleados más vulnerables. La primera acción importante de Bloch como jefe de la Oficina del Consejero Especial, fue elegir abogados que habían tomado públicamente una posición en contra de la "agenda homosexual", y contratar abogados jóvenes de la conservadora Escuela de Derecho Ave María. Esta escuela había abierto sus puertas en el año 2000 como propiedad del empresario Thomas Stephen Monaghan, dueño de la empresa Domino's Pizza. En febrero del 2004, Bloch ordenó eliminar toda mención a la discriminación laboral por orientación sexual del sitio de la OSC. También los eliminó de todos los materiales impresos, indicando que su oficina carecía de la autoridad para prohibir la discriminación por motivos de orientación sexual. Los empleados homosexuales están protegidos por la Ley de Reforma de la Función Pública de 1978 que prohíbe la discriminación contra los empleados federales "sobre la base de una conducta que no afecte negativamente al rendimiento de los empleados.". Pero Bloch alegó que su oficina no tenía la autoridad legal para proteger a los empleados de la discriminación laboral en razón de la orientación sexual.

La OSC bajo la administración de Bloch, envió a investigar menos de 1,5% de los reclamos del "whistleblower", más de 1.000 denuncias permanecieron archivadas, se eligieron sólo 8 demandas para ser procesadas, todas de poca relevancia y más de 470 reclamos por justicia fueron desestimados. Se abrieron despidos masivos y una cacería contra empleados gay para removerlos. Bloch ordenó a varios empleados de la OSC, incluyendo los únicos dos empleados homosexuales conocidos, aceptar ser transferidos a ciudades lejanas o perder sus puestos de trabajo, buscando purgar a la OSC de miembros de organizaciones sociales, o sindicales, o defensores de los derechos democráticos.

Fueron perseguidos empleados federales que pertenecían a las organizaciones Proyecto de Responsabilidad Gubernamental, como así también fueron perseguidos empleados federales pertenecientes a diferentes organizaciones como el Proyecto de Supervisión del Gobierno y Empleados Públicos por la Responsabilidad Ambiental, de dos sindicatos federales, de la Federación Americana de Empleados del Gobierno, de la Unión Nacional de Empleados del Tesoro, y de la organización Campaña de Derechos Humanos, una entidad LGTB. Esta persecución aumentó aún más el sesgo antidemocrático del régimen de la Ley Patriota impuesto por la Administración Bush.

Despliegue y crecimiento de las Fuerzas Armadas y del Complejo Militar- Industrial

Ya hemos visto el conjunto de medidas que constituyen una reaccionaria reforma política impulsada por el gobierno Bush. Ahora veremos la profunda reorganización que sufrieron las Fuerzas Armadas tras el 11- S, que apuntó a preparar a las Fuerzas Armadas para llevar adelante los 2 objetivos estratégicos de la Administración Bush, o sea imponer una profunda represión dentro de EE.UU, y por otro lado llevar adelante el desarrollo de una guerra de grandes proporciones y largo alcance que podía extenderse por varios años en muchas regiones y continentes. Para alcanzar este objetivo, la Administración Bush impulsó un cambio de las Fuerzas Armadas y de todo el complejo militar- industrial, que se llevó a cabo mediante un proceso de reorganización que impulsó funcionario a cargo de las Fuerzas Armadas y del Pentágono, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld.

La estructura de las Fuerzas Armadas de los EE.UU está basada en Comandos Combatientes Unificados (en inglés UCC, Unified Combatant Command) que son la estructura base de su organización. La reorganización impulsada por Rumsfeld se basó en la constitución de 2 nuevos UCC: el NORTHCOM (en inglés Noth Command), y el STRATCOM (en inglés, Strategic Command). Como vimos en el capítulo I, el NORTHCOM fue el UCC que se estableció con la finalidad de actuar en toda la geografía de América del Norte, incluyendo México y Canadá. El STRATCOM fue impulsado por la Administración Bush en reemplazo del viejo Comando Estratégico, establecido por el presidente George Bush padre el 1 de junio de 1992. Este viejo Comando Estratégico había sido a su vez sucesor del Comando Aéreo Estratégico (SAC), conformado en la Guerra Fría por cuerpos militares que quedaron en desuso por el cambio sucedido en la política mundial al desaparecer la URSS, y que tenía sede en la Base de la Fuerza Aérea Offutt al sur de Omaha, Nebraska. El nuevo Comando Estratégico STRATCOM absorbió todas estas viejas estructuras y absorbió además la estructura del viejo Comando Espacial de Estados Unidos (SPACECOM), que había sido creado en 1985 para la utilización del espacio ultraterrestre, un UCC que se encargaba de las comunicaciones por satélite, la inteligencia, la navegación, la detección de misiles, y los sistemas meteorológicos en zonas de conflicto.

El anuncio de la fusión se hizo el 26 de junio de 2002. El Secretario de Defensa Donald Rumsfeld anunció que el SPACECOM se fusionaría con el STRATCOM, mediante lo cual emergió el nuevo STRATCOM, un mega- UCC encargado de operaciones espaciales, satélites militares, información, defensa antimisiles, sistema nuclear, comando, y todo lo que se denomina el sistema C4ISR, ocupado del control global, inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Todo este sistema se concretó en octubre de 2002, y el nuevo UCC emergente incluyó el control del Departamento de Defensa Architecture Framework (DoDAF), que proporciona la infraestructura de desarrollos, planificación, programación, presupuesto, ejecución, ingeniería de Sistemas, y planificación operacional. El presidente George W. Bush firmó el Plan el 10 de enero de 2003, y le encargó a STRATCOM 4 responsabilidades: 1) El ataque global, 2) La integración de defensa de misiles, 3) El control del Departamento de Defensa de Operaciones de Información, y 4) El control del C4ISR, el sistema de mando y control, comunicaciones, computadoras, inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

STRATCOM tenía como objetivo el control del espacio para concretar lo que era una de las prioridades de la Administración Bush, la de establecer la construcción de un escudo antimisiles heredero del proyecto Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) de la era Reagan. Este nuevo sistema presuponía el abandono de la lógica de la disuasión, todavía en vigor, y se desarrollaría en tres fases. En una primera etapa concebida para el año 2007 serían desplegados en Alaska una veintena de misiles, luego en una segunda fase EEUU podría colocar en alerta a otros 100 misiles defensivos, dispuestos para desbaratar y neutralizar posibles señuelos en la hipótesis de que el enemigo hubiera situado en un misil varias cabezas para engañar a la defensa adversaria.

Esta segunda fase no estaría a punto antes del año 2010. La tercera fase se iniciaría en el año 2011 con la instalación de 125 misiles defensivos en Alaska y otros 125 en Dakota del Norte. El dispositivo se completaría, para asegurar su eficacia, además de con este cinturón de misiles en tierra, con la instalación en el espacio de satélites encargados de desviar el vuelo de los misiles intercontinentales enemigos. El coste de la instalación estaría considerado en cientos de miles de millones de dólares. Para ello, en sus cuatro primeros años de mandato, el presidente Bush solicitó un incremento del 50% en el presupuesto de Defensa y para los siguientes diez años, Donald Rumsfeld reclamó una ampliación del presupuesto de 200,000 a 300,000 millones de dólares. Este proceso de instalación de misiles permitiría la construcción de un sistema que apuntaría misiles globalmente en todas direcciones, regiones continentes, ciudades y países.

La constitución de un escudo misilístico global, apuntando al mundo entero, permitiría al Departamento de Defensa llevar a cabo disuasión sobre todo lo que fuera una potencial amenaza para sus planes. Allí donde los ejércitos no pudieran avanzar en la destrucción de los focos de resistencia a sus planes, la Administración Bush buscaría mediante el sistema misilistico global actuar eliminando los focos de resistencia, o ponerlos de rodillas mediante la amenaza directa de destrucción. De este modo, pondría a sus pies a los gobiernos del mundo entero, fueran cual fueran sus ideologías y posiciones políticas. El escudo misilistico les permitiría ganar las guerras, y consolidar el PNAC.

De este modo, STRATCOM supuso la reorganización de todo el sistema de misiles, por un lado permitió unificar todo el sistema de Misiles balísticos Submarinos (SSBN) que tiene diferentes sedes, la de Kings Bay Naval en Georgia, la de Norfolk en Virginia, la de Bangor en Washington, y la sede del Comando de Submarinos de la Flota del Pacífico que se encuentra en la estación naval de Pearl Harbor en Hawaii. Rumsfeld dotó a STRATCOM del control del Comando de Ataque Global (AFGSC), asignado a la Fuerza Aérea Octava. La llamada "La poderosa Octava", (en inglés, "The Mighty Octave") como se la reconoce en la jerga militar, es una unidad de la Fuerza Aérea que tiene sedes en la Bases de Barksdale, Louisiana, y de Minot AFB, en Dakota del Norte, y se encarga de bombardeo Estratégico y Reconocimiento de Aviones para lo cual está dotado con aviación de primera línea, bombarderos B-52 Stratofortress, y los B-2 Spirit, bombarderos invisibles que están estacionados en la Base Aérea Whiteman, en Missouri.

El sistema incluyó aviones de reconocimiento en todo el mundo que apoyan la misión de STRATCOM, los cuales incluyen el RC-135 Rivet Joint, Offutt AFB en Nebraska, el U-2S Dragon Lady, y el Beale AFB en California, los B-1B Lancer bombarderos pesados que están disponibles en Dyess AFB, Texas y Ellsworth AFB, en Dakota del Sur. También bajo el mando del STRATCOM y del JFCC-GS (Global Strike) se organizó todo el sistema de Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM) dispersos en silos endurecidos en todo nivel central de la nación, como el Centros de control de lanzamiento de misiles Minuteman III con bases en FE Warren AFB en Wyoming; el Malmstrom AFB en el estado de Montana; y el Minot AFB en Dakota del Norte.

La constitución de STRATCOM tenía otro objetivo para la Administración Bush, la de actuar como una fuerza global basada en varios grupos de trabajo para la ejecución de misiones globales, en cualquier lugar, en cualquier momento, con capacidad de golpear sólo con una orden emanada, incluso telefónica desde el despacho Oval de la Casa Blanca. Así fue como se establecieron varios grupos de tareas que trabajaron subordinados al STRATCOM. Todos los UCC's tienen a su vez varios Comandos Subordinados, conocidos por sus siglas en inglés como como JFCC (en inglés, Joint Functional Component Command). STRATCOM se conformó con varios JFCC's subordinados como por ejemplo, el JFCC-GS Global Strike, que lleva a cabo la planificación, y ejecución de misiones para disuadir ataques contra EE.UU, territorios, posesiones y bases. Otros comandos subordinados fueron el JFCC Espacio que lleva a cabo la planificación, ejecución y gestión de las misiones espaciales, o el JFCC- IMD encargado del sistema de misiles. También se encuentra el JFCC- ISR que coordina la recolección de inteligencia global en todo el mundo, una especie de centro de planificación, y ejecución de la Inteligencia militar mundial y factor clave para el logro del conocimiento de la situación mundial.

Otros comandos subordinados a STRATCOM son el WMD- SCC destinado a la lucha contra las armas de destrucción masiva, el SJFHQ-E que planifica y capacita para el WMD- SCC, y el Centro Conjunto de Análisis de Guerra (JWAC) que se encarga de la ciencia e ingeniería. Actualmente subordinado a STRATCOM se encuentra el Comando Cibernético (CYBERCOM) creado por el Secretario de Defensa, Robert Gates, el 23 de junio de 2009, que se ha incorporado a esta estructura. Para el año 2002, cuando este grupo de reformas de las Fuerzas Armadas estaba en curso, en previsión de las operaciones de largos vuelos en diversos continentes, Donald Rumsfeld impulsó el establecimiento del grupo para el Reabastecimiento petrolero de aviones Grupo 294-Air Force. Este Grupo permitía a las Fuerzas Armadas abastecer aviones y llevar a cabo operaciones globales de combate y reconocimiento.

Para estas operaciones aéreas también se constituyó el grupo Airborne Comunicaciones, que se basó en el avión E-6B, el cual actúa como un puesto de mando en el aire y permite al Presidente y al Secretario de Defensa ordenar ataques directamente vía telefónica a las tripulaciones de los submarinos de misiles balísticos, o de misiles balísticos intercontinentales con base en tierra, o con bombarderos de largo alcance.La Administración Bush impulsaba la ampliación del presupuesto para la concreción de la estrategia del PNAC, la cual incluía la conformación la concentración de poderes en manos del Poder Ejecutivo y HS que implicaba la constitución del régimen de la Ley Patriota, junto al despliegue militar al interior del país basado en el NORTHCOM, y el despliegue militar global basado en el STRATCOM. Toda esta contraofensiva política y militar comenzó a mostrar consecuencias en países y regiones del globo.

Horror en Afganistán

¿Qué consecuencias traería para el mundo entero esta reorganización de las Fuerzas Armas que impulsaba la Administración Bush? Para el año 2002, las reformas de la estructura de las Fuerzas Armadas que impulsaba el Pentágono comenzaban a hacer sus efectos en Afganistán, país que estaba en completo control de las Fuerzas Armadas producto de la derrota que le habían infligido al Talibán. Allí comenzó a hacerse visible las consecuencias horrorosas de la actuación de las Fuerzas Armadas bajo el comando de Rumsfeld. La campaña mediático-política que precedió a la intervención militar en Afganistán mostró fotos de mujeres con velo y las denuncias abundaban por lo que Washington prometía llevar la libertad, la democracia y el respeto a los derechos de la mujer a un país que toda clase de carencias. Esta campaña se basó en un hecho cierto: la grave situación que sufría la población de Afganistán y el sometimiento que las mujeres padecían bajo el régimen del Talibán. Pero la ocupación militar de la OTAN en nada mejoró la situación del pueblo Afgano, y sobre todo la situación de las mujeres la cual se agravó por las medidas adoptadas por el gobierno de Hamid Karzai apoyado por la Casa Blanca. Karzai restableció el Departamento de Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio, un estamento gubernamental que bajo los talibanes fue protagonista de toda clase de atropellos, en particular contra las mujeres del país.

Habiendo pasado un largo periodo de la ocupación, el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem, por sus siglas en inglés) realizó una encuesta reveladora que arrojaba datos escalofriantes sobre el estado de las mujeres en el país. Según estos datos el 65% de las miles de viudas que viven en Kabul consideraban que el suicidio es el único camino que les quedaba para salir de sus miserias, y centenares de mujeres comenzaron a suicidarse tras la ocupación producto del sufrimiento ocasionado por la ley islámica. También se disparó la tasa de suicidios ante la grave situación de las condiciones de salud por la falta de hospitales, lo que elevó la tasa de mortalidad materna de 1600 a 1900 mujeres de cada 100.000 parturientas, lo que la transformó en la tasa más alta del planeta.

El informe del Unifem reveló que la mayoría de las mujeres siguió sufriendo violencias mentales y sexuales dentro y fuera del hogar. A la vez, el promedio de vida de la mujer afgana se estableció en 20 años menor que en el resto del mundo. Según las Naciones Unidas, 700 niños y mujeres mayores comenzaron a morir en Afganistán a cada día por la falta de servicios de la salud, de comida, de electricidad, y de agua (24) Pero mucho de lo que ayudó a agravar la situación de la población afgana fue el propio gobierno de Afganistán, apoyado por la Administración Bush, cuyo gabinete se conformó con señores de la guerra, narcotraficantes, ex jefes talibanes, y toda clase de delincuentes que ahora apoyaban la ocupación. Afganistán antes de la ocupación producía la mayor parte del opio que se consume a escala mundial, basado en el cultivo de la amapola. A pesar de los repetidos discursos de la Administración en relación al combate al narcotráfico, en el Afganistan las Fuerzas Armadas de EE.UU y la OTAN fueron cómplices de que el gabinete de Harzai se integrara por señores de la guerra y conocidos narcotraficantes que organizaron elecciones parlamentarias acuñadas por fraude, corrupción y violencia. Tras las fraudulentas elecciones, los señores de la guerra y jefes narcos ocuparon los escaños del nuevo Parlamento de Afganistán.

En presencia de más de 6000 efectivos de la fuerza de paz de la ONU estacionados todas las ciudades, y de miles de las Fuerzas Armadas de la OTAN, se producían secuestros a diario de extranjeros y miembros de las ONG a plena luz del día. Estas denuncias fueron hechas por la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán (RAWA, por sus siglas en inglés) fundada en 1979 poco después de la entrada de tropas soviéticas, organización que surgió para defender los derechos básicos de la mujer denunciando permanentemente violaciones, torturas y violencia brutal contra las mujeres, de los ejércitos, los narcos, y sus maridos.

Según denunció RAWA Gulbuddin Hekmatyar uno de los integrantes de la lista de los terroristas más buscados, tenía ahora tras la ocupación de la OTAN 34 miembros en el parlamento afgano. El horror en Afganistán alcanzó tal magnitud que los talibanes y otros grupos de oposición al gobierno afgano volvieron a ganar apoyo popular. Mientras la Administración Bush continuaba hablando de que la "democracia" y "liberación" había llegado al pueblo afgano, en realidad se encontraba en un grave situación, desangrado, devastado y hambriento, sufriendo penalidades indecibles.

De la ayuda de 12 mil millones de dólares que se otorgó en la conferencia de Londres para la reconstrucción del país, muy poco se destinó a ese efecto. RAWA denunció que la inseguridad afectó especialmente a las mujeres y niñas, que hubo cientos de atentados contra profesores, estudiantes y escuelas en todo el país y las escuelas femeninas pasaron el blanco preferido de los ataques. El régimen de Karzai se constituyó en una brutal dictadura que registró más de 40 ataques a la libertad de prensa, incluyendo censura, asesinatos y varios casos de secuestro, asalto y encarcelamiento, según la Asociación Afgana de Periodistas Independientes.

El sombrío panorama para el pueblo, los trabajadores, jubilados, niños y mujeres en Afganistán, es de una extrema gravedad bajo la égida de la Administración Bush. Pero era apenas una pequeña muestra de lo que le esperaba al mundo entero, a diferentes países y regiones, en caso de que el PNAC y el régimen de la Ley Patriota que se estaba instaurando en el país, se consolidaran. Dicho proceso de consolidación proyectaba esta sombría perspectiva sobre Afganistán, y sobre el mundo entero. El PNAC y el régimen de la Ley Patriota se concretaban para el 2002 en Afganistán amenazando el futuro, los derechos, y la vida de millones de personas en todo el planeta.

Y los pilares de éste nuevo régimen político que la Administración Bush buscaba establecer se iban colocando uno a uno mediante la AUMF que concentraba el poder en el Ejecutivo; HS un nuevo ministerio que concentraba el poder policial y actuaría como un gobierno en las sombras; la Ley Patriota que constituía una reforma constitucional de facto; la Orden Ejecutiva que permitió constituir las Comisiones Militares en los Black Sites y la introducción del concepto de "enemigo combatiente". Todas estas estipulaciones permitían las Fuerzas Armadas juzgar y encarcelar en campos de concentración a prisioneros. La constitución del NORTHCOM y STRATCOM permitían ahora a las Fuerzas Armadas llevar adelante el despliegue interior y global amenazando globalmente al mundo y a la población del país. De éste modo es como la Administración Bush se propuso establecer el régimen de la Ley Patriota, la encarnación concreta establecida en un conjunto de leyes, decretos, instituciones y reformas militares que buscaron materializar la estrategia del Neocon.

Pero la Administración Bush no estuvo sola en este cometido, fue el apoyo que recibió de parte de la mayoría de las organizaciones y direcciones políticas, sociales y sindicales del mundo, lo que hizo que posible que la estrategia del Neocon pudiera en esos años ser impuesta mundialmente. La Administración Bush consiguió que el conjunto de las organizaciones del mundo, desde la ONU hasta el Vaticano, y desde la socialdemocracia europea hasta el régimen autodenominado "comunista" en China hiciera suya la política de la lucha contra el terror. Vamos a analizar ahora detenidamente quienes fueron el grupo de dirigentes y funcionarios que impulsó el régimen de la Ley Patriota en los EE.UU, quienes fueron parte de la Administración Bush e intentaron este profundo cambio político e institucional de dimensiones históricas para EE.UU, y el mundo entero.

El gabinete de la Administración Bush

Los dirigentes y funcionarios que impulsaron el régimen de la Ley Patriota desde la Administración Bush fueron, en primer lugar, el presidente 43 de los EE.UU, George Walker Bush, hijo del ex presidente número 41 de EE.UU, George Herbert Walker Bush, hermano del ex gobernador del estado de Florida Jeb Bush, y nieto del ex senador Prescott Bush. Antes de convertirse en el segundo hijo de un presidente estadounidense en acceder a la presidencia de la nación, era empresario petrolero y alcanzó popularidad en todo el estado de Texas al convertirse en empresario dueño de los Texas Rangers, equipo de beisbol del estado.

Fue elegido gobernador de Texas en 1994 por el partido Republicano y reelecto en 1998. Bush no se caracterizó por ser un empresario exitoso, ni buen alumno, ni gran estadista, pero si hay algo que lo distinguió fue el hecho de ser uno de los funcionarios durante cuya gestión fueron muertos la mayor cantidad de ciudadanos. Su gestión se caracterizó por la dureza en la justicia criminal que tomó respecto de la pena de muerte, durante su mandato de casi 6 años, se llevaron a cabo en Texas 152 ejecuciones. Si sumamos las ejecuciones hechas durante el período de Bush en Texas, a las que se efectuaron durante los 8 años y medio de mandato del gobernador su sucesor Rick Perry, las ejecuciones suman 352 ejecuciones, una cantidad equivalente al 30 % del total de las ejecuciones en EE.UU desde la reinstauración de la pena de muerte en 1977. (25)

Bush no proviene del grupo Neocon de Washington. Su proveniencia es la derecha clásica, conservadora, producto de ser miembro de una familia vinculada a la oligarquía petrolera de Texas. Bush fue un alumno mediocre en las aristocráticas Universidades más prestigiosas de Estados Unidos, Harvard y Yale. Tampoco fue brillante en los negocios, en Midland, Texas, donde vivían. Tentó su suerte en la industria del petróleo, pero no tardó mucho en verse obligado a declararse en bancarrota. En la campaña electoral en la que fue electo Presidente de EE.UU, se ubicó como un militante del "conservadurismo con compasión", una orientación Neocon impulsada por el senador Jesse Helms en las veladas del American Entreprise Institute. Bush comenzó a inclinarse por estas posiciones políticas a partir del '85, cuando inició su acercamiento a la religión con el reverendo conservador Billy Graham en el momento de presentarse como candidato a gobernador de Texas, donde adoptó el enfoque del "conservadurismo con compasión", mezcla las posiciones de derecha con la religión, la Biblia y un "toque" de mayor sensibilidad a los problemas sociales y a la pobreza. Pero el "conservadurismo con compasión" de Bush, no propone que el estado se haga cargo de la pobreza. Este plan del Neocon formula la prestación de los servicios a los pobres esté a cargo de los grupos privados de caridad cristiana mediante los llamados "faith based programs" (en inglés "programas basados en la fe"), que llevan a cabo numerosas instituciones religiosas. En ese momento Karl Rove, uno de los estrategas más hábiles de Texas, le presentó a Bush a Marvin Olavsky, un ex comunista ateo que se convirtió al cristianismo y es considerado el gurú del "conservadurismo con compasión". Olavsky le ayudó a formular esta línea política del conservadurismo con compasión que expresó en uno de los discursos políticos clave de su campaña electoral en el cual Bush dijo que había que formar "ejércitos de compasión en nuestras comunidades para librar una batalla diferente contra la pobreza, basada en la religión y los grupos comunitarios".

Portando esta precaria arquitectura ideológica y política Bush ganó la nominación del Partido Republicano para presentarse como candidato en las elecciones presidenciales de su país en 2000, en las cuales enfrentó al entonces vicepresidente Al Gore, del Partido Demócrata. Éstas elecciones serán para siempre recordadas como una de las más controversiales de la historia, porque en ellas Bush resultó electo Presidente de los Estados Unidos contando con menos votos que su rival, y en medio de una disputa escandalosa en el conteo de votos en el estado de Florida. Toda la disputa del conteo de votos en el estado de Florida fue controversial y terminó con la intervención de la Corte Suprema, pero el antidemocrático sistema electoral permitió que sacando menos votos que su rival demócrata Al Gore, George W. Bush hijo sea declarado presidente.

Otro miembro del gabinete Bush de fundamental importancia fue el Vicepresidente Richard "Dick" Cheney, quien se transformó en uno de los miembros fuertes del gabinete de Bush, sucesor en la línea del poder y verdadero "peso pesado" del staff. Cheney no fue un Vicepresidente más, fue uno de los Vicepresidentes con más poder en la historia de los gobiernos de EE.UU, y en muchos aspectos fue un adelantado en el arte de combinar guerra y negocios. A Cheney no le tembló el pulso a la hora de manejar escuadrones de la muerte, grupos de asalto y asesinos a sueldo para desarrollar negocios que combinaron guerra, con ganancias. Cheney llevó grandes beneficios a la compañía Halliburton, de la que fue presidente ejecutivo, y a diferencia de Bush, Cheney provino del riñón del grupo "Neocon". Desde el principio de la gestión de la Administración Bush, Cheney formó parte del círculo más íntimo del Presidente, tuvo pleno acceso al Despacho Oval al mismo nivel del Jefe de Gabinete y desenvolvió un despliegue de despachos en lugares clave del poder en Washington. Tuvo por ejemplo, despacho propio en la Cámara de Representantes con conexión directa con la Casa Blanca. Lejos del papel meramente ceremonial y la formalidad que existió en anteriores relaciones Presidente-Vicepresidente, Cheney asumió un rol protagónico, tras el 11-S. Estuvo detrás de las disposiciones y medidas más importantes de la Administración Bush vinculado al hecho de ser un hombre con experiencia en cargos clave del gabinete en el gobierno de George Bush padre.

Si hubiera que definir el patrón ideológico de Cheney podríamos decir que él se ofende si se lo considera de derecha, porque se considera asimismo como la "derecha de la derecha". Coherente con esto votó contra el control de armas, se opuso a las leyes sobre el aborto, y rechazó sanciones contra el apartheid en Sudáfrica. Cheney es un poderoso empresario vinculado a la industria del petróleo y ejecutivo de la petrolera Halliburton Company desde la cual fue ardiente defensor de las técnicas de producción contaminantes. Cheney es un hombre del riñón del "Neocon", su firma se encuentra entre los primeros 25 signatarios de la declaración de principios del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano (PNAC), publicado por el American Enterprise Institute (AEI). Asimismo, participó activamente en las reuniones de la división de Política Exterior del Congressional Policy Advisory Board, creado en el seno del Partido Republicano por Martin Anderson, con el objetivo de permitir la elaboración de una política exterior neoconservadora, con el apoyo financiero del Hoover Institute, la Fondation Heritage y del American Entreprise Institute (AEI).

Colin Powell fue otro miembro clave del gabinete Bush. Designado a cargo del Departamento de Estado, el sector del Poder Ejecutivo que lleva adelante las relaciones internacionales. Conocido en la jerga política como "Foggy Bottom" (en español "Fondo Brumoso" o "Fondo Neblinoso"), un término irónico para apuntar a las relaciones poco claras o cristalinas que lleva adelante el Departamento de Estado. Powell asumió como Secretario de Estado a cargo de "Foggy Bottom", un cargo vital en el marco de la situación política abierta tras el 11- S, dado que el Secretario de Estado asesora al Presidente en política internacional, toma la dirección de la representación del país ante otros países y organismos internacionales. Desde su cargo en "Foggy Bottom" Powell quedó a cargo de plantear, proponer y llevar a términos los tratados internacionales con terceros, representar a la Casa Blanca en cualquier evento internacional, poseer toda la representación diplomática de la República, y proteger a los ciudadanos, empresas e instituciones del país en el exterior. Powell tenía experiencia porque trabajó junto a Dick Cheney en la Administración Bush padre, y si bien Powell no era proveniente de la constelación de grupos Neocon, tenía experiencia en operaciones militares había sido por ejemplo una de los que dirigió la operación militar "Tormenta del Desierto" en Kuwait en el año 1991.

Sin embargo, en su carácter de Secretario de Estado, Colin Powell pasó a la historia por haber pronunciado una de las más grandes mentiras de la época ante la mayor cantidad de personas. Powell logró el récord de ser el funcionario que mintió ante millones de personas al mismo tiempo, triste logro que alcanzó al pronunciar su discurso en el Consejo de Seguridad de la ONU en febrero del 2003, donde ante millones de personas del mundo, afirmó que Irak tenía armas de destrucción masiva. La afirmación se reveló como falsa, pero sirvió para justificar más tarde la invasión a Irak. Las armas de destrucción masiva, nunca aparecieron, pero las mentiras de Powell quedaron para siempre. Donald Rumsfeld, quedó para la historia vinculada a la estrategia del PNAC, quizá su rostro más visible y su emblema. Protagonista del gabinete Bush desde su cargo de Secretario de Defensa y jefe del Pentágono, protagonizó una división de tareas clara entre los funcionarios de la Administración Bush: Mientras Cheney organizaba el gran negocio de la guerra y Powell repetía mentiras para justificarla, Rumsfeld era su ejecutor. Especializado en torturas, persecución y campos de Concentración. Guantánamo es el gran monumento viviente de Rumsfeld.

Este funcionario miembro del grupo Neocon, había participado en la Administración Reagan como articulador de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) conocida como "Guerra de las Galaxias". En 1998, el entonces presidente Bill Clinton lo nombró presidente de la Comisión sobre la Amenaza de Misiles Balísticos, y con la Administración Bush alcanzó el cargo de jefe del Pentágono, bajó la cual se llevó a cabo la mayor reestructuración de esta institución en toda su historia, desde que fue creado en los años 40's durante la Administración Truman, como ya lo hemos analizado. El Secretario de Defensa consiguió desplazar hacia el Pentágono importantes partidas presupuestarias, lo cual provocó roces entre el Pentágono y la comunidad de Inteligencia. Durante el mandato de Rumsfeld el Pentágono invadió competencias, tanto de Inteligencia como diplomáticas, adquiriendo un papel protagónico en ámbitos que en condiciones normales corresponderían a la CIA o el Departamento de Estado. Rumsfeld emprendió una ofensiva diplomática para convencer a sus aliados de la OTAN de las virtudes del nuevo programa de Escudo Antimisiles, pero obtuvo escaso éxito en sus gestiones.

Otra importante pieza en el armado del gabinete Bush fue la Consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, en un un cargo que con el transcurso de las décadas fue tomando cada vez más poder e importancia en la estructura política del país. La Consejera de Seguridad Nacional preside el Consejo de Seguridad Nacional (en inglés, National Security Council, NSC) creado por la Ley de Seguridad Nacional (National Security Act) del 26 de junio de 1947. El NSC aconseja, coordina e impulsa sobre cuestiones estratégicas, de política exterior y seguridad nacional como una organización administrativa dependiente directamente del Presidente. Está compuesta por el Presidente, el Vicepresidente, el Secretario de Estado, el Secretario de Defensa y el Consejero de Seguridad Nacional, y también puede invitar a otros miembros dependiendo de las circunstancias.

El Consejero de Seguridad Nacional ha tenido progresivamente un rol cada vez más protagónico en el Consejo de Seguridad Nacional, sobre todo a partir de las últimas décadas. Es muy recordado, por ejemplo, el rol de Henry Kissinger, particularmente en la década del '70, que como Consejero de Seguridad Nacional cumplió un rol clave en momentos críticos, llevando adelante iniciativas y negociaciones políticas internacionales, algunas en forma secreta. Condoleeza Rice era una empresaria proveniente de la actividad petrolera vinculada a Chevron, y fue miembro de los comités directivos de diversas Corporaciones Multinacionales, como J.P. Morgan Chase, Transamerica Corporation, Hewlett Packard y Carnegie Corporation, entre otras. También proveniente del sector Neocon, estuvo siempre vinculada a entidades conservadoras como la Rand Corporation. Al igual que sus colegas de gabinete había prestado servicios en la administración Bush padre, y desde 1999 Rice venía trabajando con el equipo de consejeros llamados "Los Vulcanos" que incluyó a Richard Armitage, Richard Perle, Dov Zakheim, Stephen Hadley, Robert Blackwill y Robert Zoellick, todos funcionarios que tenían gran experiencia internacional por haber formado parte de los gobiernos de Nixon, Ford, Reagan y Bush padre. En la segunda línea del gabinete de Bush, los funcionarios también fueron dirigentes vinculados a las entidades conservadoras y el grupo Neocon. Es el caso del Vicesecretario de Estado Richard Armitage un "Vulcano" veterano de Vietnam, especialista en negociaciones políticas y en seguridad internacional, o el Vice- Secretario de Defensa Paul Wolfowitz, dirigente del grupo Neocon, y número 2 de Rumsfeld. Wolfowitz era firmante del llamamiento del PNAC y estaba permanentemente vinculado a los distintos gabinetes que en las últimas décadas condujeron al Pentagóno.

John Ashcroft el secretario de justicia, había sido procurador y gobernador de Missouri, vinculado a la derecha del Partido Republicano. El único funcionario que no provino del Partido Republicano, ni del Neocon es George Tenet, Director de la CIA, que era proveniente del Partido Demócrata y designado en ese cargo por la Administración Clinton en 1997. Tenet a pesar de su origen político distinto al resto del gabinete, adoptó sin problemas la estrategia Neocon. Al frente del área económica fue designado el magnate ferroviario John Snow como nuevo secretario del Tesoro, quien fuera presidente del grupo ferroviario CSX, y fue acompañado desde el 2002 por Stephen Friedman, ex presidente de Goldman Sachs, como asesor económico senior de la Casa Blanca. No es el objetivo hablar aquí de todos los funcionarios de primera y segunda línea que fueron parte de la Administración Bush, sino señalar algunas pinceladas de los más importantes de ellos para comprender de qué modo fue implementada la estrategia del PNAC, y quienes fueron los que la llevaron adelante.

Los Padres Fundadores y el gabinete Bush

¿Qué opinarían el núcleo de dirigentes conocidos comúnmente como los "Padres Fundadores de los Estados Unidos" de la reforma Constitucional hecha por la Administración Bush? ¿Qué opinarían Franklin, Washington, Adams, Jefferson, Madison o Paine de la reforma institucional que siguió al 11-S? ¿Qué hubieran dicho algunos de los más destacados líderes políticos que fundaron los EE.UU, encabezaron la Revolución estadounidense, firmaron la Declaración de Independencia, o participaron en la redacción de la Constitución de los Estados Unidos?.

Muchos de Los Padres Fundadores eran provenientes de patricias familias y ámbitos oligárquicos de su época. Muchos de ellos explotaban esclavos, poseían grandes riquezas y eran propietarios de grandes fortunas. Sin embargo, aún con todas las limitaciones que les impusieron las condiciones políticas y sociales de su época, impulsaron y encabezaron un poderoso proceso revolucionario que liquidó la tiranía del Imperio Británico, el más poderoso existente en su época. Por eso, aun cuando pertenecían a las clases más acomodadas, los Padres Fundadores supieron impulsar algunas de las leyes, medidas e ideas más revolucionarias y democráticas que fueron ejemplo no sólo para la naciente nación, sino para el mundo entero.

Lo que nos lleva a hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué habría pensado Benjamín Franklin sobre la persecución a las minorías raciales e inmigrantes que provocó la Ley Patriota? ¿Habría aprobado estos actos quien fuera Presidente de la Sociedad para Promover la Abolición de la Esclavitud en 1780, cuando las personas de raza negra no tenían ningún derecho? ¿Y qué pensaría de la profunda reforma que sufrió la Constitución, el "Padre de la Patria" George Washington? ¿Habría aprobado la reforma hecha por una simple Ley dictada por Bush el impulsor de la Constitución de los Estados Unidos de América y primer presidente de los Estados Unidos? La respuesta la dio el propio Washington en su "Discurso de Despedida" de 1796: "La base de nuestro sistema político es el derecho del pueblo para formar o modifi­car las constituciones de sus gobiernos; pero la Constitución vo­tada, mientras exista, es sagrada y obligatoria para todos hasta tanto que se cambie por el voto explícito del pueblo" (26)

¿Qué pensaría de la AUMF que concentró los poderes en el Poder Ejecutivo el abogado constitucionalista y Padre Fundador John Adams, quien fuera el segundo Presidente de los Estados Unidos? Adams publicó en 1776 el folleto llamado "Pensamientos sobre el Gobierno", que inspiró la conformación de un régimen político con estricta separación de poderes. Adams inspiró el carácter de la Constitución de los EE.UU presentando un legislativo bicameral, un Ejecutivo y un poder judicial independiente. Y nombró a John Marshall como el cuarto Presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, que estableció el Poder Judicial, con equivalencia de poderes con el Ejecutivo y Legislativo. ¿Y qué dirían Thomas Jefferson y Thomas Paine, Padres Fundadores y declarados simpatizantes de la Revolución Francesa de las categorías de "terrorista doméstico" o "enemigo combatiente"?.¿Qué diría Jefferson que teniendo numerosas amistades con la élite social y la nobleza de Francia, cuando estalló la Revolución Francesa se puso del lado de los revolucionarios? ¿Y Thomas Paine, el Padre Fundador y redactor de la Constitución, que participó en la Revolución Francesa y combatió en las barricadas? Paine y Jefferson no dudaron un segundo en ponerse al servicio de la Revolución Francesa, estuvieron en las barricadas, enfrentaron el "terror" de la tiranía, y escribieron panfletos. Podían no haberlo hecho por su acomodada posición social, pero lo hicieron. ¿Qué hubiera hecho la Administración Bush con Paine y Jefferson? Probablemente estos dirigentes considerados dentro del núcleo de los "Padres Fundadores" habrían sido declarados "combatientes enemigos" por la Administración Bush.

¿Qué pensaría de la AUMF Jefferson, que siendo el tercer presidente de los Estados Unidos de América en sus dos mandatos, jamás vetó ni una sola resolución del Congreso? Ellos no veían los levantamientos populares y rebeliones como algo malo. En carta a a William Stephens Smith en 1787, Jefferson escribió: "Una pequeña rebelión de vez en cuando, es una buena cosa y es necesario en el mundo político como las tormentas en el físico... Es un medicamento necesario para las buenas condiciones del gobierno" (27) ¿Pensó en una ley como la AUMF James Madison? Considerado dentro del núcleo de los denominados "Padres Fundadores", fue el único presidente de los Estados Unidos que debió huir de la Casa Blanca y de la ciudad capital de Washington DC, ante el avance de tropas extranjeras enemigas que ocuparon la ciudad e incendiaron la residencia presidencial, durante la Guerra anglo-estadounidense de 1812? Es sencillo saber que opinarían, porque cuando tuvieron que defender la naciente patria contra el todopoderoso Imperio Británico, legislaron y fundaron instituciones en el sentido exactamente opuesto al de la Administración Bush.

Los Padres Fundadores gobernaron y legislaron para defender al país de un enemigo infinitamente superior al denominado por Bush "Eje del Mal". Ellos enfrentaban a todas las potencias imperiales de su época y fundaron una nación revolucionaria para consolidar la independencia. En cambio, e grupo Neocon que dominó la administración Bush llevó adelante una profunda reforma constitucional e institucional de los EE.UU, en el sentido opuesto al régimen político que edificaron los Padres Fundadores. El Neocon intentó borrar de un plumazo el legado que los Padres Fundadores dejaron.

El régimen republicano de los EE.UU, no fue producto de la casualidad, ni hecho en un laboratorio en frío, es un régimen que fue instaurado en el país a lo largo de siglos, a través de Revoluciones y grandes movilizaciones del pueblo que enfrentó a dictadores, tiranos, reyes, y toda clase de opresores. Tuvo varios hitos: La Revolución Norteamericana del siglo XVIII contra el Imperio Británico y la Guerra Civil del siglo XIX que unificó al país y abolió la esclavitud. En el siglo XX nuevas libertades democráticas se lograron mediante un proceso de movilización civil y militar que se jalonó mediante la intervención de las tropas contra el régimen Nazi en la 2da Guerra Mundial, la negativa de esas mismas tropas a seguir la guerra contra la URSS, la movilización en defensa de los Derechos Civiles en las décadas de los 60' y 70' y las movilizaciones contra la Guerra de Vietnam en el mismo período.

Ese régimen Republicano sólo pudo llegar a ser conquistado a costa de mucha sangre y sacrificio del pueblo. Pero la Administración Bush pretendió demoler este régimen y muchas de las libertades democráticas logradas a través de los siglos, para establecer un nuevo régimen político en los EE.UU, el régimen de la Ley Patriota. El régimen de la Ley Patriota impulsado por la Administración Bush y el Neocon estuvo basado en tres pilares: El Presidente, el Pentágono y la Ley Patriota. Esos pilares fueron los componentes fundamentales de la estrategia del Neocon, llamada Proyecto para Un Nuevo Siglo Americano (PNAC).

Pero si bien quienes elaboraron y tuvieron la iniciativa de llevar adelante la estrategia del PNAC, fue la Administración Bush, orientada y dirigida por el grupo Neocon, esta estrategia fue apoyada, adoptada, y llevada adelante por casi todos los gobiernos, organizaciones políticas, sociales, sindicales del mundo, lo cual dejó al pueblo de los EE.UU, y a los pueblos del mundo entero, en una situación de absoluto desamparo frente a la estrategia del PNAC, y al GWOT. Los organismos internacionales como la ONU, el G7, el FMI y el BM casi sin excepción, adoptaron la consigna de la "Lucha Mundial contra el Terrorismo", y anunciaron el peligro del "Eje del Mal". Estas consignas fueron sostenidas y repetidas por todos los presidentes, estadistas, medios de comunicación periodistas y dirigentes a lo largo y lo ancho del mundo.

El impacto del 11- S, había facilitado la estrategia del PNAC y había permitió una política sistemática de destrucción de libertades y derechos, lo más parecido a una dictadura militar, como las que se impusieron durante el siglo XX en innumerables países del mundo. Ahora comenzaba a instalarse un régimen similar en los EE.UU, en los albores del siglo XXI. Sin embargo, éste régimen estaba "en el aire", estaba en gestación y necesitaba que la estrategia del PNAC se desarrollara y pudiera consolidarse, para establecerse definitivamente.

El espectro del régimen de la Ley Patriota

Hemos visto entonces como el grupo Neocon que dominó la administración Bush comenzó a edificar un régimen político que constituyó un virtual asalto contra los derechos y libertades democráticos de la población de los EEUU, pero que también constituyó un asalto a las libertades democráticas de todos los pueblos del mundo. El espectro del régimen de la Ley Patriota, comenzó a erigirse a nivel global como uno de los objetivos de la estrategia del PNAC, el de liquidar de un plumazo el régimen republicano instaurado en los EE.UU, su Constitución, sus leyes, los derechos y libertades.

En la medida en que los elementos constituyentes del régimen republicano fueron desplazados, nuevas instituciones y leyes, como HS y la Ley Patriota, fueron dando forma a este nuevo régimen político. Pero tal como venimos analizando, el régimen de la Ley Patriota, tras ser edificado por la administración Bush, no estaba consolidado aún, necesitaba del éxito de la estrategia del PNAC, que debía imponerse tanto en los EE.UU como internacionalmente, para poder establecerse en forma definitiva. En tanto la estrategia del PNAC no lograra imponerse, el régimen de la Ley Patriota era un régimen "en el aire", es decir, estaba establecido, comenzaba a funcionar, pero no estaba asentado aún en bases sólidas que le den garantía de continuidad. Por eso, el paso siguiente de la Administración Bush fue el de buscar y conseguir éxitos políticos y militares inmediatos para consolidar y asentar definitivamente al régimen de la Ley Patriota y la estrategia del PNAC.

El PNAC y el régimen de la Ley Patriota, se necesitaban mutuamente. En la medida que la estrategia del PNAC no lograra triunfos sólidos, la Administración Bush sabía que el régimen de la Ley Patriota permanecía "en el aire", es decir, avanzado en su implementación, pero sin asentarse y consolidarse definitivamente. Entre el PNAC y el régimen de la Ley Patriota hubo entonces una relación dialéctica y complementaria, el régimen de la Ley Patriota fue un objetivo de la estrategia del PNAC, pero a su vez, el régimen de la Ley Patriota necesitaba que se consolidara la estrategia del PNAC. Y para ello, el régimen de la Ley Patriota se convertía en un instrumento vital para el triunfo de la estrategia del PNAC.

Debemos entonces ver de qué modo cobraba forma concreta el espectro del régimen de la Ley Patriota que comenzaba a proyectarse sobre EE.UU y el mundo a partir de los atentados del 11- S. Ese espectro comenzaba a corporizarse en instituciones y leyes, pero también en el accionar de las instituciones que ocuparon el centro de la escena en el país, como la Administración Bush y las Fuerzas Armadas. Si algo expresa en toda su magnitud el horror del régimen de la Ley Patriota es el centro de detención denominado Fuerza de Tarea Conjunta de Guantánamo en la base naval de la Bahía de Guantánamo, localizado en Cuba.

Al principio el campo de detención fue denominado Camp X-Ray, cuando los primeros veinte detenidos llegaron a Guantánamo el 11 de enero de 2002. Pero el 29 de abril de 2002 el campamento de Camp X-Ray fue cerrado y todos los presos fueron trasladados al denominado Campo Delta. WikiLeaks filtró los documentos del Campamento Delta de Procedimientos Operativos el 7 de noviembre de 2007, informes que especifican los diferentes niveles de acceso del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en relación a los detenidos y los cautivos. La Fuerza de Tarea Conjunta de Guantánamo (JTF-GTMO) operó los campos de detención de Guantánamo Bay, Camp X-Ray y sus sucesores Campamento Delta, Campo V, y Camp Echo, bajo la responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOMMAND).

La situación de los detenidos es horrorosa. Definidos como "combatientes enemigos", no son prisioneros de guerra como se reconoce en virtud de los Convenios de Ginebra, decenas de ellos viven en contenedores prefabricados, sin ni siquiera la privacidad de una celda. Las unidades prefabricadas no tienen divisiones internas, y a los detenidos se les permite levantar cortinas para hacer particiones provisorias, mientras comparten duchas comunes. Recién el 29 de junio de 2006, la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó en la causa Hamdan v. Rumsfeld, que los presos tenían la mínima protección del artículo 3 de los Convenios de Ginebra en que los detenidos deben ser alojados y tratados con humanidad, y que tenían el derecho a un tribunal imparcial para escuchar los cargos en su contra.

Las imágenes de Campo Delta con detenidos atados de pies y manos, puestos de rodillas con los ojos vendados, ubicados en medio de las casas prefabricadas, sin derecho a conocer de que son acusados, confesando actos aberrantes producto de la tortura, juzgados por improvisados Tribunales Militares, son la mejor pintura del horror del régimen de la Ley Patriota. Shafiq Rasul, detenido en Campo Delta hizo una descripción del horror tras ser liberado:"...Los muros (de la sala de interrogatorios) estaban oxidados, y parecían estar insonorizadas. No había ventilación; hacía un calor abrasador en allí. Un interrogador me dijo que cualquier persona que se encontraba en Afganistán era culpable de los asesinatos del 11- S, incluso las mujeres y los niños asesinados por el bombardeo...Pero ellos dijeron que mi posición era mucho peor...porque en la reunión de planificación del 11-S en video, un montón de gente había dicho que este chico con barba de pie detrás de Bin Laden era yo..." (28)

Shafiq Rasul explicó que no tenía nada que ver con el 11- S, que no había estado en Afganistán: "Yo les dije que en el 2000 no me fui del país, que estaba trabajando en la sucursal de Wednesbury Currys, quien tendría mis registros de empleo. Me dijeron que podría haber falsificado los registros. Que yo podría haber tenido alguien que trabaja conmigo en Currys que podrían haber alterado los datos de la empresa, y que podía haber viajado con un pasaporte falso...". (29) Como el aislamiento y las torturas continuaron, Rasul se quebró y confesó en una sesión final, frente a un funcionario de alto nivel que había bajado de Washington: "Mi corazón está latiendo, latiendo, estoy diciendo que no soy yo, no es de mí, pero estoy pensando: "Voy a estar jodido, yo en una isla en el medio de la nada, no hay nada que yo pueda hacer " (30)

El horroroso y conmovedor testimonio deShafiq Rasul, grafica el horror de la de cientos de Shafiq Rasul, que constituyeron la realidad de los centros de detención mostrando el peligro del régimen político construido por la Administración Bush, y sus funcionarios Neocon. El impacto del 11- S, había facilitado la estrategia del PNAC y había permitió una política sistemática de destrucción de libertades y derechos, comenzaba a instalarse un régimen similar en los EE.UU, en los albores del siglo XXI, un régimen que estaba "en el aire", que necesitaba que la estrategia del PNAC se desarrollara y pudiera consolidarse definitivamente. Esto fue lo que impulsó a la Administración Bush y el grupo Neocon a lanzar a toda velocidad el desarrollo de una guerra de largo alcance que permitiera consolidar el control y dominio del estado norteamericano sobre la economía capitalista mundial y los pueblos del mundo.

En el próximo capítulo veremos cómo se fue dando el desarrollo de un momento crucial de la estrategia del PNAC, la invasión a Irak y la región del Medio Oriente, en el cual estuvo en juego el poderío de las Fuerzas Armadas, del complejo militar- industrial, del Pentágono y con ellos, la consolidación del régimen de la Ley Patriota. El desarrollo de las guerras de Irak y Afganistán, su impacto en la situación política mundial, su ordenamiento institucional internacional, el rol de la ONU, el G7 y la reacción internacional de las masas a la guerra, son motivo de análisis en el capítulo siguiente.

Notas

(1) "The War on Civil Liberties" New York Times, Editorial. 10 de Septiembre del 2002

(2) y (3) FindLaw. AUMF. Section 2. a.www.findlaw.com

(4) El Posse Comitatus fue instaurado para dar fin a la ocupación militar por las tropas del ejército de los EE. UU., a los antiguos Estados Confederados, durante los diez años de Reconstrucción (1867-1877) que siguieron a la Guerra Civil Americana (1861-1865). El Posse Comitatus original se refería solamente al ejército de los Estados Unidos, luego fue añadida la Fuerza Aérea en 1956, y luego fueron incluidos las Fuerzas Armadas y los Cuerpos Marinos, por una regulación del Departamento de Defensa. Esta ley se menciona frecuentemente cuando parece que el Departamento de Defensa está interfiriendo en problemas domésticos.

(5) "Authorization for Use of Military Force: a blank check for war without end". The Guardian. Michael Shank y Matt Southworth. May 5 2013.

(6) The Washington Post. Barton Gellman y Susan Schmidt. "Shadow Government Is at Work in Secret After Attacks". March 1, 2002

(7) FindLaw

(8), (9) y (10) "¿El fin del garantismo? La actualidad Constitucional en EE.UU en 2002 Teoría y realidad constitucional" Marcos Criado y Antonio de Cabo.

(11) "Man claiming to be NSA whistleblower comes forward". CBS News. 9 de junio de 2013.

(12) "Las corporaciones multinacionales son empresas que dominan a la vez varias ramas del comercio, industria y finanzas a nivel mundial. Si la característica de las modernas multinacionales de posguerra era el dominio de una rama de la producción a escala mundial, las corporaciones multinacionales son una Forma de Acumulación superior porquemonopolizan varias ramas simultáneamente, lo que les permite lograr una acumulación de capital superior al que lograban las modernas multinacionales de posguerra". "El Fin de las Multinacionales. Capítulo IV Globalización. Amazon 2012

(13) y (14) "Efectos extraterritoriales de la Ley Patriota de los EE.UU. - Derechos de Privacidad de ciudadanos no- norteamericanos" Crónica Jurídica. Alain P. Lecours. Octubre 2007. Canadá

(15) The Nation. "Lo que Ud no sabe sobre la Ley Patriota" George Zornick, 16 de Marzo del 2012.

(16) y (17) Robert Goldman. "Al margen de la ley. Un Análisis Jurídico de la Orden Militar de Bush". Comisión Interamericana de Derechos Humanos.1/12/01

(18) CNN.Al Goodman (April 23, 2009). "Spanish court sends Guantanamo case to new judge". Al Goodman April 23, 2009. Archived from the original on May 2, 2009.

(19) y (20) Damon J. Keith Center for Civil Rights. keithcenter.wayne.edu

(21) Highbeam Bussines, 10 setiembre del 2002

(22) The Economist. "Stuck with Guantánamo" The implications of the court's ruling granting detainees habeas corpus rights" Jun 19 2008.

(23)Página web de la TSA. www.tsa.gov

(24) usainfo.state.gov., 18-9-05

(25) Amnistía Internacional. www.amnesty.org

(26) Discurso de despedida de Washington. www.archives.gov.org

(27) Melton, The Quotable Founding Fathers, 277.

(28), (29) y (30) David Rose "The real truth about Camp Delta". The Observer 3 de Ocubre del 2004

Glosario

(a)Hábeas corpus: Es un Procedimiento Legal, para evitar arrestos o detenciones arbitrarias.

(b)Amicus Curiae: traducida como "amigo de la corte", la expresión latina "amicus curiae" se refiere a presentaciones por terceros ajenos a un litigio, que no formando parte de la causa, se ofrece voluntariamente a proporcionar opinión legal o testimonio para colaborar con el tribunal en la resolución objeto de proceso, el tribunal puede admitirlo o no.


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Capítulo III Irak


Para salvar tu mundo, le pediste a este hombre que muriera. ¿Podría este hombre, si pudiera verte ahora, preguntarte porque?

Wystan H. Auden. Epitafio para un soldado desconocido. 1955


El jueves 20 de marzo del año 2003 las fuerzas armadas de la OTAN iniciaron bombardeos aéreos sobre el territorio de Irak con misiles tomahawks, lanzados desde barcos y submarinos. A la vez, las tropas terrestres estadounidenses y británicas avanzaron sobre Bagdad, capital de Irak desde Kwait, mientras las tropas aliadas kurdas lo hacían desde el norte. Así comenzó oficialmente la operación militar llamada en EE.UU "Operación Libertad Iraquí", también llamada por el ejército de Gran Bretaña "Operación Telic", pero conocida y popularizada mundialmente como la Guerra de Irak. En la medida en que toda la situación política de EE.UU y del mundo comenzó a girar en torno a los hechos políticos desarrollados por el shock que causaron los horribles ataques del 11-S, se concretaba la estrategia del PNAC que incluía el desarrollo de un régimen político antidemocrático en EE.UU; y a la vez el objetivo de desarrollar una guerra de largo aliento y alcance internacional, que modificara al conjunto de la situación mundial al servicio de los objetivos de la Administración Bush.

La guerra de Irak es el acontecimiento político- militar más importante en el comienzo del siglo XXI. Lo es por varias razones: Por el significado que para millones de personas en el mundo tuvo su anunciado comienzo, por el desarrollo mismo de la guerra que terminó con una humillante derrota de la OTAN, y por las consecuencias políticas globales que se desprendieron de su desarrollo. Las consecuencias de la derrota de la OTAN en Irak provoco profundos cambios en la situación política mundial, y en la región del Medio Oriente. Estos cambios afectaron la economía global, la situación interna de los EE.UU, y sellaron definitivamente el destino del PNAC y de la Administración Bush.

La guerra tuvo una primera etapa, en la cual todo era victoria y sonrisas para la Administración Bush. La invasión es antecedida por una seguidilla de triunfos políticos, económicos y militares impensados para el Neocon tiempo atrás, pero concretos y categóricos. Sin embargo, y apenas puestos los pies en Irak, todo se vuelve un infierno para la Casa Blanca. La Administración Bush comienza a sufrir un proceso sostenidos de reveses, derrotas, que van deteriorando paulatinamente la estrategia del PNAC, y hace estallar la crisis de las Fuerzas Armadas. El desarrollo de la guerra de Irak, los acontecimientos previos, el impacto que la guerra va provocando en la situación del país, es lo que analizaremos a continuación.

Los avances de la ofensiva del PNAC en el 2002

Como vimos, el 13 de septiembre del 2001, dos días después de los atentados del 11-S, el presidente George Bush y el vice- presidente Dick Cheney informaron que los ataques del 11-S eran producto de una conspiración de Osama Bin Laden y su organización Al-Qaeda, que permanecían en Afganistán. El 7 de octubre del 2001, dieciséis días después del 11- S, la Administración Bush, ordenó la invasión de esta nación, cuya operación fue bautizada como "Libertad Duradera" (en inglés, "Enduring Freedom"), a la vez que el ejército de Gran Bretaña llamó a la invasión "Operación Herrick". Estas maniobras militares le permitieron a la Administración Bush pulverizar al Talibán y controlar por completo Afganistán, cuestión que EE.UU no podía lograr desde hacía 11 años.

Pero ahora, la OTAN establecía un gobierno y una fuerza militar propia llamada Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), que tuvo como objetivo sostener la Autoridad Interina Afgana, un gobierno títere de Washington a cargo de Hamid Karzai. Para concretar la operación, el gobierno de Bush logró la colaboración de la dictadura del general Pervez Musharraf en Pakistán, que debía romper completamente los lazos con el Talibán, lo que colocó a Musharraf en una delicadísima situación interna, por el virulento rechazo que estos planes concitaban en la oposición política islamista de Pakistán.

De todos modos el 18 de septiembre, siete días después del 11-S, el Congreso de EE.UU había promulgado la Ley HR 198, Autorización para el Uso de Fuerza Militar (en inglés AUMF), que permitió al Poder Ejecutivo actuar militarmente dentro de EE.UU, y también le permitió tanto al Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, como a su Vice- Ministro de Defensa Paul Wolfowitz, establecer a principios de 2002 el Mando del Norte (NorthCom). El 26 de octubre del 2001, un mes y ocho días después del 11-S, fue aprobada la Ley Patriota que había cambiado la definición de "actividad terrorista" y había creado la figura de "enemigo combatiente".

El 8 de noviembre de 2001 el Departamento de Estado a cargo de Colin Powell, señaló que, en cuanto terminaran las operaciones de Afganistán el siguiente objetivo de la maquinaria de guerra que estaba actuando en el operativo "Libertad Duradera", sería Irak. En la medida en que se concretaba el triunfo en Afganistán, los planteamientos bélicos de la Administración Bush fueron ganando fuerza a lo largo del 2002, lo que permitió que la contraofensiva militar de EE.UU y la "Guerra Mundial contra el Terrorismo", (en inglés GWOT, Global War Over Terrorism), fuera logrando victorias cada vez más importantes.

La maquinaria de la Administración Bush actuó cada vez con mayor velocidad. El 29 de enero del 2002, cuatro meses después del 11- S, el presidente Bush en su discurso sobre el estado de la Unión, utilizó por primera vez las expresiones "Eje del mal" y ADM (Armas de Destrucción Masiva), alegando que Saddam Hussein y Al Qaed, habían estado cooperando con acciones terroristas, aunque no suministraban pruebas de dicha acusación. A partir del discurso del Estado de la Unión del 29 de enero del 2002, comenzó a gestarse el principal argumento para el desarrollo de la guerra, la Administración Bush planteó que Irak poseía y estaba desarrollando las ADM, con lo cual, representaba una inminente, urgente e inmediata amenaza a los Estados Unidos.

Pero Irak no era lo único que le preocupaba a EE.UU en Medio Oriente. Una de las cuestiones que mayor preocupación provocaba en la Administración Bush era la "Intifada" (en árabe, "levantamiento") en Palestina, que se extendía a todos los territorios palestinos y había acorralado a Israel, el aliado de EE.UU en la región, obteniendo importantes triunfos. La Administración Bush aprovechó la situación generada a partir de los atentados del 11-S y apoyó una ofensiva para sostener a Israel, con el objetivo de cambiar la situación. Israel lanzó contra los palestinos la operación "Escudo Defensivo" el 29 de marzo del 2002 para frenar la Intifada, una intervención por tierra y aire israelí contra las zonas civiles de Cisjordania que incluyó masacres de palestinos en las ciudades de Nablus y de y de Jenin.

Durante la Operación, buena parte de las milicias palestinas que defendían Cisjordania fueron eliminadas y Yaser Arafat, el líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) quedó acorralado en sus oficinas de la Mukata, sede la ANP. Estas victorias fortalecieron la estrategia del PNAC e Israel, que lanzaron la segunda fase de la ofensiva con la llamada "Operación Sendero de la Determinación", acontecida durante abril y parte de mayo del 2002. En esta fase de la ofensiva, Israel reocupó totalmente Cisjordania y liquidó el poder de la ANP. Tras los triunfos militares, la Administración Bush impulsó una acometida política para consolidar mediante acuerdos diplomáticos, los triunfos militares obtenidos, así se constituyó el llamado "Cuarteto", un marco multilateral de negociación inédito desde la asunción de la Administración Bush. El 10 de abril de 2002 el Secretario de Estado Colin Powell se reunió en Madrid con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, el canciller ruso Igor Ivanov y dos representantes de la UE, el español Josep Piqué del Consejo de Ministros de la UE, y Javier Solana alto representante de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la UE. Así, la ONU, EE.UU, Rusia y la UE se constituyeron en el "Cuarteto", un acuerdo mediante el cual la Administración Bush logró que los dirigentes diplomáticos de Rusia, la ONU y la UE trabajaran en forma conjunta defendiendo la estrategia del PNAC.

El "Cuarteto" le presentó un pliego de rendición a la ANP exigiéndole comprometerse en el combate contra el terrorismo. Arafat aceptó declarar la lucha contra el terrorismo en medio de los cadáveres masacrados de palestinos y rodeado por los tanques israelíes. Entre el 18 y 21 de abril el Ejército israelí declaró terminada su Operación "Escudo Defensivo", aunque hasta el 1 de mayo mantuvo el asedio a Arafat en Ramallah y continuó con los bombardeos, las incursiones y los asedios. Además, Israel comenzó a levantar el llamado "Muro de Seguridad" en la frontera, que comenzó a ser construido a lo largo del límite norte de Cisjordania e Israel.Con el triunfo en la mano, la Administración Bush aceleró el paso en su plan de aplastar a los palestinos. El 24 de junio, Bush anunció la suspensión de la creación del Estado palestino aprobada por la ONU hasta que Arafat se fuera del poder. También hizo otro anuncio: Que las fuerzas de la OTAN tomarían el control de las fuerzas de seguridad de la ANP, y anunció que todos los acuerdos anteriores firmados entre Israel y los palestinos quedaban anulados. De este modo con el anuncio de la Administración Bush su anulaban el acuerdo Gaza-Jericó que había sido alumbrado en las conversaciones secretas de Oslo en agosto de 1993.

También con este anuncio del gobierno Bush se anulaban la Declaración de Washington de septiembre de 1993 y los acuerdos firmados en El Cairo en mayo de 1994, todos estos acuerdos eran revocados y reemplazados por un nuevo plan de paz elaborado por el Cuarteto y presentado el 17 de septiembre en Nueva York que se llamó "Hoja de Ruta". Este plan proponía que los problemas inherentes a la formación de un Estado palestino, el status de Jerusalén, la cuestión de los refugiados palestinos, los asentamientos judíos y las fronteras definitivas, quedaban pendientes de resolución hasta fines del 2005. Es decir, se suspendían todas las conquistas palestinas, se consolidaban los avances israelíes y toda la situación quedaba en suspenso hasta dentro de 4 años.

Durante esos cuatro años se profundizaba la intromisión de EE.UU y la OTAN en la soberanía palestina, se desarmaban las milicias palestinas, la policía y el ejército palestino quedaban en manos de la OTAN, se reorganizaban todo las instituciones, se declaraba una nueva Constitución y se celebraban elecciones en los territorios palestinos, bajo la égida de la OTAN. Con la "Hoja de Ruta", los palestinos debían entregar su soberanía por completo a la OTAN, y esperar hasta el 2005, cuando la estrategia del PNAC estuviera consolidada, para volver a discutir el problema de su futuro.

La "Doctrina de Agresión positiva" o "Doctrina Bush"

Tras el 11- S, la Administración Bush había impulsado el régimen de la Ley Patriota en EE.UU, había aplastado al Talibán en Afganistán y había provocado una severa derrota a la Intifada Palestina. La importancia de estos triunfos era muy grande, pero la estrategia del PNAC recién comenzaba. El Neocon, fortalecido por las victorias necesitaba profundizar la ofensiva política y militar, lo que se estipuló el 20 de septiembre de 2002, cuando el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) aprobó un documento que se tituló "La Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos", también conocido como la "Doctrina de Agresión positiva" o "Doctrina Bush". La "Doctrina de Agresión Positiva" consagraba el derecho de tratar como terroristas a los países que abrigaban o dan ayuda a grupos terroristas, y formuló la definición de la política de "guerra preventiva" para actuar con esos países, una nueva categoría de guerra, que sostenía que los Estados Unidos debían deponer regímenes extranjeros que representan una supuesta amenaza para su seguridad.

El NSC aprobó el documento de "Doctrina de Agresión positiva", bajo el impulso del grupo Neocon, con el objetivo de profundizar la estrategia del PNAC. Según la "Doctrina Bush", EE.UU podía actuar de esta manera frente a gobiernos extranjeros, incluso si esa amenaza no era inmediata, y sin contar con el acuerdo de los demás miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Es decir, la "Doctrina de Agresión Positiva" daba carta blanca a la Administración Bush para dar golpes de estado en cualquier país del mundo que el gobierno considerara una amenaza para la seguridad de los EE.UU, o de cualquier nación, decisión política que tomaban el presidente de EE.UU y el Pentágono en forma unilateral. De ese modo, trasladaba al terreno de la arena internacional las categorías que la Ley Patriota empleaba para los ciudadanos. Si para la Ley Patriota el presidente podía declarar a cualquier ciudadano "combatiente enemigo" y reprimirlo mediante Tribunales Militares para llevarlo a Guantánamo o encarcelarlo, ahora la "Doctrina de Agresión Positiva" permitía a la Administración Bush declarar a cualquier país una "amenaza a la seguridad" y reprimirlo, declarándole la guerra o derrocando a su gobierno.

La "Doctrina de Agresión Positiva", planteó la necesidad de llevar adelante ataques militares denominados "Acciones de Anticipación", lo que significaba que allí donde se detectara una amenaza inminente para su seguridad, sin mediar primera agresión y sin distinguir entre los terroristas y amparadores, el ejército podía comenzar la guerra preventiva y lanzar ataques a modo de "Acciones de Anticipación". Todo esto resumió la estrategia del PNAC: Declaración de países considerados amenaza, derrocamiento de su gobiernos, declaración de "Guerra Preventiva" y ejecución de "Acciones de Anticipación".

Y todo este programa, era decidido por un grupo de funcionarios en la Casa Blanca. Esta "Doctrina" fue presentada el 12 de septiembre de 2002 ante el mundo entero, cuando el propio Bush expuso ante la Asamblea General de la ONU su intención de atacar a Irak, a menos que acatara una larga lista de exigencias a la cabeza de las cuales figuraba el cumplimiento inmediato de las prohibiciones del Consejo de Seguridad sobre el desarrollo y la posesión de armas químicas, biológicas y nucleares, y de misiles con más de 150 km de alcance. En su discurso planteó además, que existían sospechas de que Saddam tenía tratos con Al Qaeda, entre los cuales existía un eventual tránsito de armas de destrucción masiva.Con esas declaraciones de Bush en la ONU, comenzó la cuenta regresiva para la guerra de Irak. El 8 de noviembre del 2002 el Consejo de Seguridad (CS) de la ONU aprobó por unanimidad la resolución 1441 para establecer un nuevo período de inspecciones de armamentos, a la vez que le daba a Irak un plazo de 30 días a partir de la publicación para presentar una completa declaración de todos los aspectos de programas para el desarrollo de armas químicas, biológicas, nucleares y misiles balísticos. La resolución incluía el requerimiento de que Irak no realizaría ningún acto o amenaza contra cualquier Estado. Coherente con la "Doctrina de la Agresión Positiva", la Administración Bush amenazó que si había incumplimiento material a la resolución 1441, o si el resultado de la inspección verificaba la posesión de ADM, Irak debía ser castigado con la guerra.

Pero la resolución 1441 no fue la primera que planteaba una completa requisa sobre la existencia de armas en Irak. Las inspecciones tenían antecedentes que se remontaban al fin de la Guerra del Golfo de 1991, cuando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con la resolución 687 había ordenado poner fin a los programas de desarrollo iraquí de armas químicas, biológica, nucleares, y de misiles d largo alcance, así como la destrucción del arsenal existente bajo control de la Comisión Especial de Control de la ONU (CEC). ¿Era realmente Irak una amenaza para EE.UU? ¿Cuál era la situación de Irak?

Irak en el ojo de la tormenta

Para cuando Bush hizo estas declaraciones en la ONU, Irak era pequeña nación, gobernada en ese momento por una feroz dictadura. El régimen de Saddam Hussein era odiado por una enorme parte de la población, sobre todo, las minorías étnicas, quienes habían recibido un horrible trato de parte de quien era desde 1974 el hombre fuerte del Partido Baath y había sido premiado por el fascista régimen franquista español con la Gran Cruz de Isabel la Católica, por el petróleo que Saddam les envió a pesar del embargo de la OPEP. A partir de ser designado presidente de la República en 1979, Saddam apoyado por EE.UU, defendió los intereses de las multinacionales petroleras que ambicionaban los pozos del combustible ubicados en la estratégica región. Cuando se produjo la revolución iraní en 1979, que afectaba los intereses de las potencias capitalistas y las empresas petroleras, Saddam Hussein llevó adelante una guerra contra Irán entre los años 1980 y 1988, en la que contó con el apoyo de Estados Unidos, Francia, y la URSS.

La guerra se cobró cientos de miles de muertos, la mayoría en el bando iraní, y dejó a ambos países en una situación económica catastrófica. Pero dos años después, cuando Kwait, y los Emiratos Árabes Unidos sobrepasaron su cuota de extracción y refinado de petróleo en 1990, el precio del crudo cayó mundialmente y los intereses de Saddam y EE.UU quedaron enfrentados. Irak pidió que se aumentase el precio del barril de petróleo hasta los 25 dólares y amenazó a Kwait con usar la fuerza si no reducía sustancialmente su producción. EEUU respondió ofreciendo su apoyo a Kwait. El 2 de agosto de 1990 Irak invadió y se anexó Kwait, pero fue derrotado en la Guerra del Golfo de 1991 por una coalición internacional que EE.UU encabezó, lo que obligó a Irak a retirarse de Kuwait.

Tras la derrota de Irak en la Guerra del Golfo, se desencadenaron en Irak una serie de movimientos insurreccionales promovidos por el pueblo kurdo en el norte del país y por la mayoría de la población chiíta en el sur del país, que aprovecharon la debilidad en que había quedado la dictadura de Saddam Hussein tras su derrota en el conflicto, para rebelarse contra él. Saddam reprimió brutalmente a la población en las localidades en las que se registraban los focos de rebelión, causando múltiples bajas civiles y centenares de refugiados. EE.UU y las potencias capitalistas aprovecharon el descontento popular y el creciente odio que despertara la dictadura de Saddam Hussein, para entrometerse en la soberanía iraquí y hacer pie en la región. El 5 de abril de 1991, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó la resolución 688, en la cual condenó los actos de represión perpetrados contra la población civil iraquí en muchas zonas de Irak, que ya era un país ya cercado y devastado.

Pero la resolución de la ONU le permitió a EE.UU, Gran Bretaña, y Francia afectar su soberanía al decretar la imposición de una zona de exclusión aérea, tanto en el norte como en el sur de Irak. La imposición de la zona de inclusión aérea le permitió a EE.UU, Gran Bretaña y Francia prohibir los vuelos militares al norte del paralelo 36 en territorio iraquí, una prohibición que en agosto de 1992 se hizo extensiva al sur del paralelo 32, y en 1993 se ampliaría hasta el paralelo 33. Las potencias trataron de justificar y sostener jurídicamente su decreto en base a lo dispuesto en la resolución 688 de la ONU, pero lo cierto es que esta decisión carecía de legalidad y quebrantaba deliberadamente la soberanía del estado iraquí. A pesar de no estar respaldada por el derecho internacional, la zona de prohibición de vuelos que afectaba al norte del país se mantuvo hasta 1996, mientras que la relativa al sur perduró hasta 2003. Las áreas de exclusión, fueron garantizadas por patrullas de aeronaves estadounidenses, británicas y francesas que intercambiaron disparos con regularidad con fuerzas iraquíes durante seis años. Francia se retiró en 1998, pero la intromisión de Gran Bretaña y EE.UU continuó.

Y si bien los inspectores de armas de Naciones Unidas en Irak pudieron verificar la destrucción de una gran cantidad de material, en 1998 se materializó una nueva agresión militar por EE.UU y el Reino Unido llamada "Operación Zorro del Desierto". Esta operación consistió en cuatro días de bombardeos entre el 16 y el 19 de diciembre de 1998, que afectaron a Bagdad y otros puntos estratégicos del país, complementado por un embargo económico que golpeó fuertemente a la población, niños, mujeres y ancianos que sufrieron hambre y precarias condiciones de vida. Las severas sanciones impuestas por las Naciones Unidas (ONU), elevaron enormemente la mortalidad infantil e hicieron muy pobre a la sociedad iraquí, que era una de las más prósperas de Oriente Medio.

La mayor parte de la población sólo pudo subsistir con las ayudas alimentarías del Estado, medio millón de niños de menos de cinco años murieron a causa de las sanciones, y el bloqueo económico, lejos de debilitar a la dictadura de Saddam, al golpear al pueblo Iraquí, la fortaleció coyunturalmente. En 1996, con el fin de aliviar la crisis iraquí producida por el embargo económico se estableció el programa denominado "Petróleo por Alimentos" que consistió en que Irak, podía producir petróleo a cambio de alimentos y permitió una limitada exportación de crudo a fin de subvencionar importantes de alimentos y medicamentos.

Pero el programa "Petróleo por Alimentos" no resolvió el problema de fondo, el embargo estaba teniendo tuvo graves consecuencias sobre la población iraquí, como lo reconocieron UNICEF, la Cruz Roja Internacional y Human Rights Watch. Estados Unidos inició al sur de Irak la "Operación Focus", aumentando el número global de misiones y de objetivos en toda la zona con el fin de perturbar la estructura de mando militar en Irak, bombardeando la región, con lo que el peso de las bombas arrojadas sobre Irak aumentó, llegando a un pico pre-guerra de 54,6 toneladas.

Es decir, al momento de ser declarado por la Administración Bush como parte del "Eje del Mal", Irak eras un país sumamente debilitado, con una dictadura impopular, la economía destruida, enormes conflictos internos y millones de personas padeciendo hambrunas ¿Constituía esta nación hecha jirones una amenaza para la "seguridad nacional" de EE.UU? Ni de casualidad. Entonces para poder llevar adelante sus propósitos y justificar su invasión, la Administración Bush necesitaba inventar una de las más grandes mentiras políticas de la historia.

La Coalición de la Voluntad (COW) y la Cumbre de Las Azores

Y además de inventar una gran mentira para atacar Irak, la Administración Bush debía lograr una Alianza de gobiernos que dieran soporte político, metodológico y material, a su operación militar. La Administración Bush empezó a construir un tejido de acuerdos políticos y diplomáticos para dar sustento a su estrategia mundial del GWOT, que le sirviera de soporte a la Guerra de Irak. El aliado más importante con el que contó la Administración Bush fue el gobierno de Gran Bretaña encabezado entonces por Anthony Charles Lynton Blair, más conocido como Tony Blair. Este político, que asumió como primer ministro en 1997 era en ese momento líder del Partido Laborista. Hoy, tras su salida en el 2007 tras 10 años en el poder, es asesor para diversas empresas del sector energético y financiero, y ejerce la función de representante del "Cuarteto" para Medio Oriente. Blair había llegado al poder en las elecciones de 1997 cuando derrotó al entonces Jefe de Gobierno, el conservador John Major defendiendo un modelo que expuso en su obra titulada "La Tercera Vía".

El "modelo Blair" fue presentado como un camino alternativo al capitalismo y el socialismo, una alternativa política "progresista" e "izquierdista", que tuvo como base el período de relativa bonanza económica en los '90 de la economía capitalista mundial, y la de Inglaterra en particular. Esto le permitió a Blair establecer una administración que diera algunas concesiones económicas y políticas a la población del Gran Bretaña, impulsó una ley sobre los derechos humanos en 1998, retiró la mayoría de los Lores que tenían sus títulos de manera hereditaria de la Cámara de los Lores en 1999, y estableció una política de acuerdos, disuasión y negociación con las minorías nacionales de Gran Bretaña.

Por ejemplo, había establecido el Parlamento Escocés como concesión a los reclamos de Independencia de Escocia, hizo lo mismo frente a los reclamos de Gales al impulsar la constitución de la Asamblea Nacional de Gales y contribuyó a poner fin a treinta años de conflicto armado en Irlanda del Norte, con la firma el "Acuerdo de Viernes Santo" en el castillo de Stormont, tras 2 años de negociaciones con la guerrilla del IRA. Estas medidas que daban pequeñas concesiones políticas a los pueblos de la Gran Bretaña, causaban simpatías en la población y le permitieron a Blair aparecer como un "amable político" que, sosteniendo el carácter imperialista de Gran Bretaña, trabajaba en sociedad con EE.UU en cuanto al dominio de la economía mundial capitalista.

Blair formaba un dueto junto a Bill Clinton, que los hacía aparecer con un rostro "progresista", de cordiales negociadores que permitieran mantener los negocios de las Corporaciones Multinacionales, Wall Street y la City de Londres, pero con un "rostro humano".Blair y Clinton aparecían como "cordiales comisionados", firmando juntos en el castillo de Stormont el acuerdo con el IRA, o le permitía a Blair aparecer impulsando históricos "Acuerdos de Paz" con irlandeses, escoceses y galeses, mientras Clinton firmaba acuerdos en Oslo entre palestinos e israelíes.Sin renunciar a sus apetencias de manejar en sociedad el capitalismo mundial, aparecían como los abanderados de la estrategia de la "disuasión, el consenso y la negociación" e impulsores de la "Paz" en el mundo. Esta estrategia y la relativa "bonanza económica" que sucedió en los '90, le valió a Blair altos índices de popularidad en Gran Bretaña, que le permitieron una segunda mayoría absoluta en el Parlamento y luego un histórico tercer mandato consecutivo, como premier británico laborista.

Pero los atentados del 11- S y la llegada del grupo Neocon al poder supuso un cambio mundial de la estrategia de las potencias capitalistas. La era de la "disuasión, los acuerdos de paz y las negociaciones" había llegado a su fin, y había llegado la era de "La lucha contra el Terror", el GWOT y la "Doctrina Bush". Se había terminado el ciclo político de las "palomas" y llegaba el de los "halcones". Blair no tuvo ningún inconveniente en mudar su traje de paloma y vestirse con el ropaje de los halcones. El gobierno laborista se transformó en la mano derecha del grupo Neocon, e hizo suyo todo el discurso y la campaña mundial del GWOT. No sólo eso, hizo también suya la estrategia del PNAC incluyendo el intento de aplastamiento de libertades civiles al interior de Gran Bretaña, siguiendo el estilo del Régimen de la Ley Patriota en EE.UU. Blair junto a David Blunkett, o John Reid quienes fueron sucesivamente sus ministros del Interior, le otorgaron poderes extraordinarios a la policía para llevar adelante la detención ilimitada, y sin juicio previo, a sospechosos de terrorismo. Así lo denuncian innumerables documentos presentados por organizaciones de derechos humanos, como por ejemplo el informe "Las reglas del juego", realizado por Andrew Blick de Auditoría Democrática, o Tufyal Choudhury, profesor de derechos humanos de la Universidad de Durham y Stuart Weir, jefe del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Essex. Ellos denunciaron que desde los atentados del 11- S, Blair junto a Blunkett y Reid provocaron que el 14 % de los musulmanes fueran víctima de abusos físicos, verbales o psicológicos. En Inglaterra tras el 11- S el 3 % de las personas eran atacadas salvajemente por ser islámicos; el 5 % detenido, palpado y manoseado por policías británicos armados sólo por tener aspecto musulmán y el 32 % objeto de sospecha terrorista, sólo por prejuicios y su aspecto físico y por esa razón ser discriminados laboralmente. También las organizaciones defensoras de los derechos civiles denunciaron un régimen de espionaje contra la población en Gran Bretaña, en el cual la policía interceptó sin autorización 1788 llamadas telefónicas en el 2001, 1885 en 2002; 2525 en 2003, y 3101 en 2004,

Junto a detenciones a supuestos "sospechosos de terrorismo", que ascendieron a miles, el gobierno Blair según el informe "Las Reglas del Juego", alcanzó un índice de detenciones a personas sólo por su aspecto físico, racial o creencias religiosas islámicas, que aumentó en 302%, entre el período comprendido de 2002-2005. John Reid llegó a decir que la guerra contra el terrorismo era "similar a la guerra británica contra la Alemania nazi" y que en el país operaban al menos unas doscientas "células terroristas" integradas por unos 1.600 individuos que estarían preparando atentados. Así fue como Blair se transformó en sostén fundamental de la estrategia del PNAC cuyo punto de apoyo permitió avanzar en la denominada "Coalición de la voluntad" (en inglés, COW, Coalition of the Willing) a la que se sumaron España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca y Australia. La COW incluyó un total de 48 estados, aunque algunos como las Islas Marshall, Micronesia, Palau, y las Islas Salomón no tienen ejércitos, ni peso político internacional. También Bush recibió también el apoyo de los gobiernos de la República Checa, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, los estados bálticos de Estonia, Letonia, y Lituania, Colombia en América, las islas mediterráneas de Malta y Chipre; el estado de Israel y el de Kwait.

En realidad el COW fue una fuerza predominantemente constituida por estados débiles, salvo Inglaterra, necesitados de dinero. En general, los esfuerzos por convencer a más países de la invasión a Irak daban pobres resultados, y a la vez en la medida en que comenzó la cuenta regresiva para la guerra, EE.UU en vez de sumar gobiernos y países importantes a su causa, los perdía. La razón de porqué Bush perdía apoyos era que la guerra era absolutamente impopular en todo el mundo, no había ninguna encuesta, ni manifestación, ni declaración pública que mostrara que a las masas del mundo les interesaba la idea de invadir Irak. Y en segundo lugar, no había evidencias de que Irak fuera una amenaza para EE.UU, ni que tuviera ADM, ni que las estuviera desarrollando.

Es decir, no había ninguna razón para invadir Irak. Prácticamente la guerra no tenía ningún apoyo popular en ningún país, salvo en algunos bolsones de fanáticos, que habían hecho propia la causa del GWOT. A su vez, los gobiernos que se asociaban al plan de Bush, sufrían las consecuencias de la crítica y el descontento popular con esa decisión, de ahí que la Administración Bush debió montar una de las mentiras más grandes de la historia para justificar la invasión. La Casa Blanca tenía la necesidad de demostrar que Irak poseía Armas de Destrucción Masiva (ADM), y tenía que hacerlo públicamente, ante millones de ojos del mundo, para convencer a una buena parte de la población mundial de que iba a iniciar una "Guerra Justa".

Ese montaje tuvo lugar el 5 de febrero de 2003 cuando Colin Powell presentó ante Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas, en una sesión pública, las presuntas pruebas de que Irak tenía las ADM. Según Powell, estas pruebas habían sido recopiladas por los servicios de inteligencia de varios países, e hizo la presentación de las mismas acompañado del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet. El director de la CIA aportó grabaciones, mapas, abundante material audiovisual, fotografías tomadas por satélite espía, y segmentos de conversaciones telefónicas escaneadas por los servicios de inteligencia.

Tenet también habló e hizo una exposición de las supuestas pruebas que incriminaban a Saddam. Pero las presuntas armas nunca aparecían a la vista, deambulaban de un lado a otro, con los inspectores internacionales pisándoles los talones, pero no se veían. La presentación para los miembros del Consejo fue seguida con atención por millones de televidentes de todo el mundo, pero el esfuerzo de persuasión fue vano, ya que los países con asiento permanente en el Consejo -Francia, Rusia y China- y los no permanentes -Alemania, Siria, Chile, México, Angola, Camerún, Guinea y Pakistán- expresaron que había que continuar con las inspecciones. Las exposiciones no fueron concluyentes en que se habían encontrado las ADM en Irak. Los 3 países con derecho de veto en el CS, manifestaron que la exposición de Powell no había sido concluyente, y el 7 de marzo tuvo lugar una comparecencia informativa ante el Consejo de Seguridad de los inspectores, que admitieron "progresos" en la búsqueda de las ADM, solicitaron más tiempo, y con sus informes de hecho refutaron la veracidad de varias aseveraciones hechas por la administración Bush.

Los especialistas dijeron no tener constancia de la existencia de los laboratorios móviles de los que hablaba el Secretario de Estado Colin Powell, quien insistía en que Sadam Husein ya poseía 2 de los 3 elementos necesarios para construir la bomba nuclear, tenía los científicos, el diseño de bomba, y aparentemente ya tenía un contrato con Nigeria, el país africano, para conseguir uranio enriquecido. Es decir, para la Administración Bush, estaban todos los elementos sobradamente probados para comenzar el ataque e invasión de Irak, y Colin Powell junto a el jefe de la CIA George Tenet pasaron a la historia como quienes sostuvieron una mentira ante más cantidad de personas en el mundo.

La movilización mundial contra la guerra

La decisión de la Administración Bush fue provocando un proceso mundial de movilización contra la Guerra, que alcanzó los picos máximos de movilización global conocidos hasta ese momento, incluso, superando los picos y cantidades producidas en la Guerra de Vietnam. En Gran Bretaña la mayoría de la población estaba contra la guerra, por lo que la decisión de Blair de apoyar a Bush empezó a golpear su popularidad, y provocó la división el partido laborista británico. Las manifestaciones mundiales contra la invasión de Irak en 2003 fueron convocadas por una plataforma mundial simultáneamente en todo el mundo.

Y fueron especialmente relevantes en los países comprometidos con la invasión como Australia, Estados Unidos, España, Reino Unido, Portugal, Polonia, Italia, Dinamarca. Éstas fueron las primeras manifestaciones convocadas por internet y SMS, y se mostró la efectividad de los nuevos medios y redes sociales para este tipo de convocatorias, ya que la protesta mundial se comenzó a organizar sólo un mes antes de su realización. El lema universalmente adoptado que unificó la movilización fue el de "No a la guerra", junto a otra como: "No más sangre por petróleo", "Blair, Bush, Aznar: asesinos".

El 15 de febrero de 2003 tuvo lugar la mayor de las manifestaciones, consiguiéndose la mayor movilización mundial en la Historia, hasta ese momento, millones de personas salieron a las calles en muchas ciudades, encabezadas por Roma con 2 millones de manifestantes, también 2 millones en Madrid. Hubo muchas manifestaciones y concentraciones posteriores ante las embajadas de Estados Unidos, con un gran número de manifestantes, también en los EE.UU, en Nueva York, Washington y Los Ángeles. España fue uno de los países donde las manifestaciones lograron mayor trascendencia dado que justo se daba la circunstancia que España formaba parte del Consejo de Seguridad de la ONU y que el gobierno de Estados Unidos le concedió especial protagonismo.

El gobierno español de José María Aznar tuvo uno de los índices de popularidad más bajo de toda Europa, y se estima que en España se manifestaron alrededor de más de 8 millones de personas contra la guerra.El 17 de marzo, en el parlamento canadiense, el primer ministro Jean Chrétien, dio a conocer la posición oficial de Canadá de no apoyar a Estados Unidos en la invasión de Irak. Francia, Alemania, China, Siria, México, Chile y Rusia manifestaron su oposición a medidas de fuerza contra Irak y fueron partidarios de una salida negociada a la crisis.

De todos modos, la Guerra ya estaba decidida, y el 16 de marzo del 2003 fue convocada la Cumbre de las Azores para dar "cobertura institucional" a la invasión, en la cual participaron los presidentes Bush, Blair, José María Aznar por España, y José Manuel Durao Barroso por Portugal, quien ejercía de anfitrión. En dicha Cumbre se lanzó un ultimátum de 24 horas al régimen iraquí encabezado por Saddam Hussein para su desarme. Sin embargo, la guerra no contaba con el mandato expreso del Consejo de Seguridad de la ONU, y lo cual la colocó desde el punto de vista del derecho internacional, como una invasión ilegal. Esto no impidió a las tropas de la OTAN a que, una vez expirado el plazo de 24 hs. lanzando por la Cumbre de las Azores, iniciaran los ataques.

El comienzo de la Guerra y los triunfos de la OTAN

La Guerra de Irak comenzó el jueves 20 de marzo del 2003 con bombardeos aéreos sobre objetivos iraquíes con misiles tomahawks y la movilización de los 225.000 soldados norteamericanos y británicos. La coalición dispuso de 800 tanques M1 Abrams, 600 vehículos de combate de infantería M2/M3 Bradley, además de centenares de helicópteros de combate y transporte. Donald Rumsfeld había dispuesto aviones bombarderos que partían de los portaaviones Constellation, Harry S. Truman, A. Lincoln y T. Roosevelt. Saddam Hussein organizó la defensa y respondió los ataques en un duelo artillero con elementos de la 1ª División Acorazada de los Estados Unidos, lanzando misiles Al-Samud que no pudieron impedir que una columna estadounidense formada por numerosos tanques Abrams, vehículos blindados Humvee y helicópteros artillados Apache y Blackhawk entraran a Irak. La Fuerza Aérea de Irak no realizó ni una sola salida para defender el país, debido al mal estado en que se encontraban sus aeronaves.

Las fuerzas invasoras encontraron poca resistencia, que se concentró principalmente en Um Qasr, puerto clave para afianzar la entrada de tropas y pertrechos, que la OTAN derrotó enseguida. Los estadounidenses avanzaron rápidamente sin encontrar oposición destacable hasta la llegada al puente de Nasiriya, punto donde el Ejército Iraquí esperaba detener a las fuerzas invasoras. Las bajas para la OTAN fueron ahí mucho mayores, y llegaron las primeras imágenes de estadounidenses abatidos. El 27 de marzo, unos 1000 paracaidistas estadounidenses llegaron al norte de Iraq para sumarse a las fuerzas kurdas. Tras derrotar a la resistencia iraquí en Nasiriya, el convoy invasor prosiguió su travesía por el desierto, y paralelamente mientras se desarrollaban los principales combates en el sur y centro de Iraq, unos mil soldados turcos penetraron algunos kilómetros en el norte para vigilar las acciones de los kurdos que luchaban contra las fuerzas iraquíes. Apoyados por aviones y tropas de la OTAN, los guerrilleros kurdos se lanzaron sobre las principales ciudades y poblados del norte del país, pero el ejército iraquí respondió lanzando 37 misiles tierra-tierra.

El Alto Mando iraquí tomó la decisión de formar dos anillos defensivos alrededor de Bagdad, usando a la Guardia Republicana, la división de elite del Ejército Iraquí. Sin embargo, la enorme superioridad de la OTAN, hizo posible que el miércoles 9 de abril los primeros tanques y las tropas de la OTAN ya entraran a Bagdad. Para ese momento, la OTAN tenía 173 soldados muertos y 542 heridos, mientras que las bajas entre las fuerzas armadas iraquíes eran de entre 4.000 y 6.000 muertos.

Saddam Hussein se dio a la fuga y la OTAN lanzó la "Operación Amanecer Rojo" buscando apresarlo y detenerlo. El 1 de Mayo de 2003, el presidente George W. Bush proclamó el fin de las principales operaciones militares, y festejó un nuevo triunfo del PNAC desde la cubierta del portaaviones USS Lincoln con la frase: "Mission Acomplished!" (Misión cumplida!). Bush recalcó que la invasión no era ocupación, sino "liberación" y prometió un traspaso rápido del poder a un gobierno democrático, empezando por la redacción de una constitución iraquí. Este nuevo triunfo de la Administración Bush jalonaba una serie de éxitos políticos y militares que se sucedieron en cadena tras el 11- S. La Administración Bush había impulsado el régimen de la Ley Patriota en EE.UU, había aplastado al Talibán en Afganistán, había provocado una severa derrota a la Intifada Palestina, había alineado a la ONU y la OTAN tras la estrategia del PNAC, había establecido la COW y el Cuarteto, y ahora había logrado un resonante triunfo en Irak. La importancia de estos triunfos era muy grande, y el Neocon fortalecido por las victorias, se encontraba en el cenit de su ofensiva política y militar.

El gobierno provisional de Irak (CPA) y los negocios

El 21 de abril del 2003 se creó la Organización para la Reconstrucción y Ayuda Humanitaria de Irak u Oficina para la Reconstrucción y Asistencia Humanitaria (ORHA, por sus siglas en inglés). Esta organización pasó a ser el gobierno en Irak investida con la autoridad ejecutiva, legislativa y judicial a cargo del ex militar Jay Garner vinculado a SY Coleman, una compañía de alta tecnología especializada en sistemas de control de misiles estrechamente vinculada con el Pentágono. Más tarde la ORHA fue reemplazada por la Autoridad Provisional de la Coalición (en inglés, CPA), y el 11 de mayo, la CPA quedó a cargo de Paul Bremer, designado con el título de Administrador de Irak por Donald Rumsfeld y Paul Wolfowitz. El carácter colonial del gobierno de Bremer quedó patentizado en el hecho de que la CPA fue creada como una división del Departamento de Defensa de Estados Unidos, por lo que Irak se transformó en una nación que pasó a ser administrada por un funcionario que reportaba directamente al jefe del Pentágono. El Consejo de seguridad de la ONU que se había mostrado reacio a apoyar la invasión, a partir del triunfo de la OTAN legalizó la ocupación y al gobierno de la CPA mediante la resolución 1483 adoptada el 22 de mayo 2003. En ella "tomó constancia y nota" de la creación de la CPA y de un Fondo de Desarrollo para Irak (DFI), que reemplazó al anterior programa de Naciones Unidas "Petróleo por alimentos". El 22 de julio de 2003, tres meses y trece días después de comenzada la ocupación, la CPA formó el Consejo de Gobierno Iraquí y nombró a sus miembros entre los cuales se encontraban aproximadamente 1.500 funcionarios entre los cuales se encontraban miembros de la conservadora Heritage Foundation, así como funcionarios de varias de las oficinas de los congresistas republicanos, y otras instituciones Neoconservadoras que conformaron la plantilla de empleados de la CPA.

La CPA nombró de representantes para la ONU, y elaboró una constitución temporal conocida como la Ley Administrativa de Transición (TAL). El Fondo para la Reconstrucción de Irak, se guardó en el Banco Central de Irak, pero administrado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York. Según la Resolución 1483 de la ONU, este fondo debía ser controlado por un Consejo Internacional de Consulta y de Control (IAMB) compuesto por el Secretario General de la ONU, el Director General del Fondo Monetario Internacional, el Director del Fondo Árabe de Desarrollo Económico y Social y el presidente del Banco Mundial. Sin embargo, el Fondo de Desarrollo para Irak (DFI) actuó en la oscuridad y en el secreto absoluto en flagrante violación a sus obligaciones, sin ningún tipo de documento publicado.

La CPA se instaló en la denominada Zona Verde, un área de 5 kilómetros, desde la orilla del río Tigris que incluyó los antiguos monumentos construidos por Saddam y albergó en su interior numerosas oficinas administrativas, residencias para los funcionarios del nuevo gobierno y hoteles de alojamiento para los periodistas que llegaban del extranjero. La Zona contó con su propia estación de radio, canchas deportivas, piscinas, bares y restaurantes, suministro permanente de energía eléctrica y agua potable, a pesar de que los habitantes de Bagdad debían sufrir constantes cortes de estos servicios esenciales.

La CPA instaló a su vez 3 sedes en 3 regiones geográficas: La CPA Norte tenía su sede en la ciudad norteña de Mosul, la CPA Central en Bagdad, y la CPA Sur se estableció en Basora. A éstas 3 sedes la Resolución 1483 de la ONU se le transfirió la gestión de los ingresos procedentes del petróleo iraquí. A poco de ser constituida, la CPA comenzó a emitir órdenes de gobierno. La Orden 17 de la CPA garantizó inmunidad legal a todos los contratistas extranjeros que operaban en Irak contra cualquier pleito, civil o criminal, y la Orden 49 estipuló una reducción en los impuestos para aquellas Corporaciones que operaban en Irak con el objetivo de financiar los grandes proyectos de reconstrucción. Comenzaron así, los grandes negocios que las Corporaciones Multinacionales proyectaron para obtener y ampliar sus ganancias en Irak.

Previo a la ocupación, la mayoría de las grandes empresas en Irak eran organizaciones estatales y el comercio exterior imponía enormes aranceles para evitar la entrada de mercancías exteriores. Pero, tras la ocupación, la CPA comenzó un acelerado proceso de privatización de la economía iraquí abriéndola a la inversión extranjera. La CPA adjudicó los contratos para la reconstrucción de Irak a empresas americanas, como Trireme que tuvo como uno de sus principales inversores a Richard Perle, el dirigente Neocon del Centro de Políticas de Seguridad (CSP), y el PNAC.

Al momento de ser contratada su empresa, Perle era miembro de la Junta de política de Defensa en la Administración Bush, pero debió renunciar ese año a la Junta, porque era un escándalo que fuera al mismo tiempo miembro del gobierno y dueño de una de las empresas contratadas para la reconstrucción de Irak. Pero casos como el de Perle y de varios funcionarios gubernamentales vinculados a los think- thanks neoconservadores y a su vez a empresas que se hacían con jugosos contratos en Irak, se repetían una y otra vez con una lista de empresas interminable.

El jefe de la CPA, Paul Bremer contrató como guardaespaldas de su gobierno a la corporación Blackwater, una empresa de seguridad privada, que entrena soldados y mercenarios.Para reparar las depuradoras y potabilizadoras iraquíes fue contratada Bechtel, una de las Corporaciones constructoras más importantes que tenía entre sus administradores a George Schultz, ex secretario de Estado de Reagan, y presidente del Consejo Asesor del Comité para la Liberación de Irak. Este consejo era un lobby pro-guerra financiado por Lockheed Martin, una de las más grandes Corporaciones fabricantes de armas del mundo, lo cual introdujo en la realidad iraquí una curiosa paradoja: La CPA introdujo la alianza Lockheed Martin-Bechtel, la curiosa asociación entre una empresa constructora y otra empresa destructora. Una vez que la aviación norteamericana se encargó de destruir sus sistemas de agua potable con horribles bombardeos sobre Bagdad, a Bechtel se le otorgó un fabuloso contrato de millones de dólares para reconstruir los sistemas de agua potable.Otro caso fue el de la empresa Halliburton, líder mundial en equipamientos petroleros, empresa que conoce bien el país porque había estado allí en la Guerra del Golfo de 1991, y había sido contratada para la reconstrucción de instalaciones de perforación y refinamiento de petróleo. Halliburton Company estaba estrechamente vinculada a Dick Cheney, el Vice-Presidente de EE.UU. Otro escandaloso caso era el de la compañía Carlyle Group, empresa que tuvo a James Baker III, ex Secretario de Estado en el gobierno de Bush padre como Consejero Mayor entre 1993 y 2005, la cual tuvo a Bush padre como Consejero Mayor de la división de Carlyle en Asia, entre 1998 y el 2003.

Es decir, una empresa con claros vínculos existentes con funcionarios de la Administración Bush, que era parte de todo este complejo basado un modelo de tercerización y semiprivatización de la guerra tenía sus antecedentes en la primera guerra del Golfo y en el conflicto de los Balcanes, en las cuales el Pentágono impulsó contratos con empresas que brindaron un porcentaje amplio de servicios para las Fuerzas Armadas: seguridad, construcción, ingeniería, conductores y suministros de comida y energía, etc.

El jefe del Pentágono Donald Rumsfeld, defendió la privatización señalando que estos contratos permitían que los miembros del Ejército pudieran concentrarse en tareas de combate. Pero las críticas por corrupción, desvíos de fondos, favorecimiento de determinado grupos empresariales, y enriquecimiento de Corporaciones en estrecho vínculo al negocio de la Guerra de Irak, fue creciendo día a día, en denuncias cada vez más resonantes. La CPA actuaba como un gobierno colonial de Irak y a la vez, como administradora sin escrúpulos del negocio de la guerra en manos de Corporaciones Multinacionales de los países integrantes de la COW.

Tras la ocupación de las fuerzas de la OTAN, un tesoro de bienes y reliquias que son patrimonio de la humanidad desaparecieron de los museos y entidades culturales y educativas que los albergaban. Desaparecieron las primeras ediciones de "Las mil y una noches" de la Biblioteca Nacional de Irak, los tratados matemáticos de Omar Khayyam, los tratados filosóficos de Averroes y Avicena; y del Museo Nacional de Arqueología desaparecieron 236 manuscritos y porcelanas sustraídos del cuarto de patrimonio. Entre las piezas secuestradas se encontraban algunos de los primeros libros de la humanidad: las tablillas de arcilla de los sumerios de 5,300 años de antigüedad, textos de Babilonia, Asiria, Caldea, Persia, y entre estos bienes públicos las tablillas del Código de Hammurabí, donde aparece el primer registro de leyes del mundo. El saqueo de Irak no era sólo de petróleo, sino también de bienes de valor incalculable, siendo piezas de enorme importancia científica e histórica, que la Administración Bush permitió y alentó saquear, siendo como son, parte del patrimonio no sólo de Irak sino de toda la humanidad.

La resistencia iraquí en el centro de la escena

El 1 de Mayo de 2003, el presidente George W. Bush había proclamado el fin de la guerra desde la cubierta del portaaviones USS Lincoln con la frase: Misión Cumplida! Pero contrariando los deseos de la Administración Bush, seis meses después de ese anuncio, la guerra estaba lejos de acabarse. Al poco tiempo de haberse concretado la invasión, floreció una enorme resistencia en todos los rincones de Irak, que para noviembre del 2003 llevó a los enfrentamientos a una magnitud tal que ya habían significado la pérdida de las vidas de más de 298 soldados norteamericanos.

Mientras las cifras oficiales hablaban de 1300 soldados heridos, las fuentes reservadas hablaban de una realidad de más de 7.000 soldados de la OTAN heridos que poblaban los centros de atención en las bases de Alemania y Turquía. A partir de ese momento, la Administración Bush y el Pentágono dejaron de dar cifras oficiales sobre muertos y heridos en la Guerra de Irak. El surgimiento de una poderosa insurgencia contra la invasión se produjo casi simultáneamente con la ocupación militar del país, la caída del régimen de Saddam Hussein y la descomposición del Partido Baath (en español, el "Partido del Renacimiento") que gobernaba Irak desde la década del '60.

La insurgencia de la guerrilla iraquí o resistencia surgió del seno de las viejas fuerzas armadas iraquíes, que mutaban para luchar contra un enemigo mil veces superior. La resistencia Iraquí se transformó en una enorme insurrección armada con amplio apoyo popular de las masas tanto de Irak, como en los demás países del Medio Oriente, que como vimos, había estado precedida por un enorme proceso de movilización mundial contra la guerra. En el mundo entero millones habían demostrado su oposición a la invasión, pero la Administración Bush y sus aliados de la OTAN habían hecho oídos sordos al proceso mundial de movilización y las protestas que se desarrollaban en EE.UU y en todo el mundo. Sin embargo apenas la OTAN puso un pie en Irak, se chocó de frente contra ese proceso de movilización y repudio a la guerra que se extendía con gran profundidad en las masas árabes y del mundo entero, por lo cual el problema de la Administración Bush no era su poderío militar, insuperable e incuestionable, sino la cuestión política de que el pueblo iraquí y las masas del mundo no los veían como "liberadores", sino como ocupantes y violadores de su soberanía. Este fue el caldo de cultivo del rápido surgimiento de la insurgencia guerrillera dispuesta a rechazar la invasión, un conglomerado de ejércitos guerrilleros comenzó a conformarse alrededor de los generales, oficiales, y suboficiales del ejército iraquí.

Fedayines de Saddam fue un grupo guerrillero parte del el viejo ejército iraquí e integrado por casi 40.000 hombres que comenzó a actuar en todo el territorio. Junto a esta fuerza comenzó a actuar otra milicia, denominada Al- Awda (en español, "El Retorno"), que estaba conformada por antiguos miembros del gobierno del Partido Baath, de las Fuerzas Armadas y la Guardiana Republicana Iraquí, bajo la jefatura del jeque Abdel Sattar Abu Risha."El Retorno" comenzó a actuar principalmente Bagdad, Norte y centro de Irak y llegó a contar con casi también, más de 40.000 miembros.

Otra agrupación de ex miembros del partido Baath y el ejército fue Al- Abud ("La Red"), que actuó en Fallujah y Bagdad. Como parte de este conglomerado de guerrillas sunnitas surgió la Brigada Revolucionaria 1920, encabezada por Hatim al-Zawba'i que actuó en las zonas de Gobernación de Ambar, Nínive y Daiala. La más importante de todas las organizaciones sunnitas fue el Frente Islámico para la Resistencia Iraquí, encabezada por Izzat Ibrahim al Douri Secretario General del Partido Baath que comenzó a actuar a partir del 2004 combatientes.

Entre los kurdos surgió Peshmerga, una coalición de grupos armados que actuó en el Kurdistán iraquí, encabezados por viejos oficiales de las fuerzas de seguridad del ejército Kurdo, aunque también actuaron simpatizantes de otros grupos como el PKK (Partido Obrero del Kurdistán). Entre las fuerzas que agrupaban a los sectores chiítas, fracción racial mayoritaria de la población, estaba el ejército de Al-Mahdi (en español, "El Prometido"), una milicia creada por el clérigo chií iraquí Muqtada al- Sadr, que comenzó a actuar en el sur de Bagdad, al principio con 5.000 milicianos, pero fue creciendo hasta llegar a los 60.000. Las fuerzas Chiítas estaban integradas por otras milicias como los Soldados del Cielo y la red de Sheibani, entre otras organizaciones.

También comenzaron a actuar Hezbollah, Al Qaeda y otros grupos de diversas representaciones raciales y políticas, tanto del exterior como del interior de Irak. Toda la política de los gobiernos de Medio Oriente comenzó a girar en torno al desarrollo de la resistencia iraquí, que contó con el apoyo masivo de la absoluta y aplastante mayoría de toda la población de la región. Miles de millones de personas que repudiaban la invasión, se movilizaban en todos los países, organizaba colectas y presionaba a sus gobiernos para que apoyen la resistencia en Irak.

La resistencia al interior de Irak tenía tal heterogeneidad entre los grupos que la componían, tal diversidad de facciones religiosas, raciales y políticas, que al principio comenzó a actuar en forma desarticulada, y los diversos sectores que la componían actuaban por su propia cuenta, sin ninguna coordinación ni apoyo mutuo entre sí, e incluso, en más de una ocasión, enfrentándose entre sí por el control de sectores de la población, territorios y armamentos. Aun así, las acciones de la resistencia Iraquí fueron cada vez más osadas y destructivas para los ejércitos de la OTAN.

El 26 de octubre de 2003, 10 cohetes Katyusha fueron disparados por la insurgencia e impactaron contra el Hotel Al-Rashid, un edificio de 18 pisos ubicado en la Zona Verde en medio de la visita del Secretario Adjunto de Defensa, Paul Wolfowitz. Entre junio y julio del 2003 comenzaron a crecer las acciones que derribaban helicópteros, y cada vez que caía un aparato estallaban los festejos en los barrios, mientras hombres, mujeres, niños, todos los días abucheaban, apedreaban y ponían trampas a los efectivos de la OTAN. Las fuerzas de la OTAN, pronto perdieron el control del aeropuerto de Bagdad, y al poco tiempo casi todo Irak se mostraba ingobernable

El triunfo de "Amanecer Rojo" y la derrota de las ADM

Como vimos, el argumento para invadir Irak eras que el país tenía Armas de Destrucción Masiva (ADM) que EE.UU y Gran Bretaña se esmeraron en demostrar que existían, sin éxito. Ahora, con Irak en su poder la Administración Bush lanzó el Grupo de Estudio de Irak (en inglés, ISG) un equipo internacional de 1.400 miembros organizados por el Pentágono y la CIA, para encontrar los arsenales de ADM. El ISG estaba encabezado por David Kay, quien había sido inspector de armas después de la primera Guerra del Golfo y personal del Pentágono y la CIA, del gobierno australiano y del Reino Unido, aunque todos informaban directamente al jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld.

Después de seis meses en busca de armas de destrucción masiva, llevando adelante la encuesta y exploración de cientos de sitios donde existiera la posibilidad de existencia de armas de destrucción masiva en todo el ancho de Irak, el ISG emitió un informe provisional el 3 de octubre de 2003. Allí reportó que no había encontrado las ADM, aunque si había encontrado pruebas de registro de anteriores actividades relacionadas con la producción de ADM, pero no la existencia de las mismas. La noticia era una bomba política. La principal razón por la que la COW había dado un plazo para comenzar la invasión eran las ADM, y ahora, a sólo meses de la invasión, se hacía público que las ADM no existían y que su existencia había sido una mentira. Es decir, estaba próximo a hacerse público que nunca había existido ningún motivo para invadir Irak.

Cuando David Kay, jefe del ISG preparó su renuncia, funcionarios de la Administración Bush le pidieron que la demorara, porque preparaban otra noticia para contrarrestarla. Y la tenían. La Administración Bush aceleró los pasos de la "Operación Amanecer Rojo" que buscaba apresar y detener a Saddam Hussein. Ya el 21 de julio de 2003, los hijos de Saddam Hussein, Uday y Qusay habían muerto en un tiroteo con soldados de la división Aerotransportada 101, con lo cual el cerco sobre el fugitivo Saddam se cerraba día a día. El 13 de diciembre de 2003 capturaron a Saddam cerca de Tikrit, localidad natal de Saddam, donde lo encontraron escondido en un sótano, y su captura de Saddam fue anunciada con bombos y platillos al otro día, el 14 de diciembre, en conferencia de prensa ante una multitud de periodistas, con la presencia de funcionarios de la Administración Bush, los altos mandos del ejército y Paul Bremmer, donde se hizo el anuncio para el mundo entero.

La Administración Bush quería mostrar la captura de Saddam como lo que sin duda era: un gran triunfo, coronación de los éxitos políticos y militares que consiguió la Administración Bush en los años 2002- 2003. La Casa Blanca buscaba además ocultar las crecientes dificultades que las tropas de la OTAN sufrían en el terreno de combate. Pero indudablemente, a esa altura de los acontecimientos Cheney y Rumsfeld habían alcanzado grandes objetivos impensados unos días antes del 11-S. A los triunfos con la sanción de la Ley Patriota en EE.UU, sobre el Talibán en Afganistán, sobre la Intifada Palestina, sobre el Baath en Irak, ahora se le sumaba tener en sus manos a Saddam Hussein, uno de los "grandes villanos" del "Eje del Mal".

La novedad de la captura de Saddam Hussein buscaba neutralizar una noticia que sin duda era un revés político y propagandístico que iba a hacerse público, en forma casi simultánea. El 23 de enero de 2004, el jefe del ISG, David Kay, hizo finalmente pública su renuncia al ISG, y en una exposición sobre la existencia de ADM ante el Comité de Servicios Armados del Senado, dijo: "Permítanme decir que desde el comienzo nos equivocamos casi totalmente". Y afirmó ante la agencia de noticiasReuters que el gobierno iraquí "se deshizo" de tales armas tras la guerra del Golfo de 1991. Es decir, Irak no tenía las ADM, y la invasión no tenía los motivos anunciados por la Administración Bush.

El 6 de febrero de 2004, George W. Bush convocó a la Comisión de Inteligencia de Irak por el fracaso en encontrar armas de destrucción masiva, a la vez que una investigación similar en el Reino Unido encabezó Lord Butler de Brockwell junto a parlamentarios y altos funcionarios militares. En Gran Bretaña, la renuncia de Kay y la certificación de que las ADM no existían, golpeó a Tony Blair duramente, y su credibilidad decayó. Blair había asegurado que las ADM existían e incluso se había enfrentado contra la empresa de comunicaciones BBC que había proyectado un documental donde demostró que las ADM no existían.

Con la renuncia de Kay y la declaración del ISG quedaba claro que la BBC había tenido razón y tanto Blair como Powell resultaban unos mentirosos. En síntesis, las ADM no existían en Irak y el ISG no encontró ninguna arma biológica, ni química, ni nuclear. No encontró ningún arsenal. Ningún complejo para producirlas. Ningún misil SCUD, ningún laboratorio para construir prototipos. Ningún laboratorio móvil. Ni un solo barril, proyectil, kilogramo de uranio, ningún documento comprometedor, ninguna declaración de un científico iraquí intimidado. Absolutamente nada.

Si las ADM no existían en Irak, ¿Podía entonces considerarse una nación que no produce armas de destrucción masiva como parte del "Eje del Mal"? ¿Había tenido Irak alguna vinculación con los atentados del 11-S? Y si Irak no era parte del "Eje del Mal", ¿Porque se había producido la invasión entonces? La ausencia de las ADM en Irak dejaba a la Administración Bush sin argumentos, aun así continuaron las investigaciones y el director de la CIA George Tenet, nombró sucesor de Kay al ex inspector de armas de la ONU Charles Duelfer, quien afirmó que las posibilidades de encontrar los arsenales de ADM en Irak eran "casi nulas", en reconocimiento oficial de que Irak no tenía nada que ver con las ADM.

El mismo día en que fue capturado Saddam Hussein, el presidente Bush firmó la Ley de Autorización de Inteligencia para 2004 (en inglés, Intelligence Authorization Act for 2004), que amplió a la Ley Patriota permitiendo que el gobierno solicite información personal sobre una amplia gama de ciudadanos individuales que va desde corredores de la bolsa, distribuidores de automóviles, empleados de compañías de tarjetas de crédito y cualquier otro negocio donde ocurran transacciones en efectivo.

Con esta ampliación, se le permitió al FBI no tener que recurrir antes a un juez, ni demostrar "causa probable" para que las empresas informen a sus clientes que sus expedientes han sido entregado al FBI, con lo cual, merced a esta ley, ahora las agencias locales, estatales, federales e incluso privadas, podían ahora tener acceso sin restricción a los expedientes del ciudadano común. El Fiscal General John Ashcroft anunció el lanzamiento de una iniciativa National Criminal Intelligence Sharing Plan (NCISP) diseñado para unir los esfuerzos federales, de los estados y de las agencias locales en la aplicación de la ley, de modo que puedan compartir información de inteligencia.

Cambios dentro de la estrategia del PNAC: Negociaciones y urnas para enfrentar la resistencia

La inexistencia de ADM en Irak le dio la razón a las millones de personas que se movilizaban en EE.UU y en todo el mundo oponiéndose a la guerra, dejaron al desnudo las mentiras de la Administración Bush y sin sustento político y propagandístico al GWOT. Si bien el sentimiento por el efecto del 11- S aún se hacía sentir en EE.UU, la inexistencia de ADM le quitaba legitimidad a la invasión a Irak, que a cada día se había convertido en un atolladero, del cual la Administración Bush comenzó a darse cuenta que era muy difícil de salir.

La rebeldía del pueblo iraquí, aumentó durante todo el 2004 y se desarrolló una fuerte insurgencia. El sentimiento de nacionalismo iraquí y rechazo a la invasión crecía en la población y junto a ello, crecían las luchas guerrilleras en las zonas urbanas del sur y el centro de Irak. Se incrementaban los asaltos y emboscadas; los atentados con bombas, secuestros de mercenarios, contratistas y periodistas, los asesinatos selectivos de personalidades; ataques a iglesias y edificios públicos.

La resistencia comenzó a desarrollar las ejecuciones por decapitación, filmadas y divulgadas luego a los medios, para infundir el miedo y el horror en las tropas invasoras. Los sabotajes a oleoductos, causaban continuos paros en la industria del petróleo, que impedían el control y explotación de la industria petrolera. La invasión comenzaba a empantanarse, la situación política y militar estaba cada vez más complicada, y el despertar de la resistencia iraquí y su fortalecimiento paulatino, planteaban la posibilidad de la derrota. Esta situación cada vez más desfavorable obligó a modificar las tácticas para poder preservar la estrategia del PNAC, hasta ese momento la táctica privilegiada de la Administración Bush era el "garrote", o sea, el uso prioritario de la agresión militar lisa y llana, antepuesta a la negociación política y el consenso. Pero la táctica el "garrote" había detonado una enorme lucha insurreccional del pueblo iraquí, y producto de la resistencia cada vez más grande y extendida, el PNAC empezaba a sufrir las primeras derrotas.

Esto obligó a la Administración Bush a cambiar las tácticas y a combinar el "garrote" con negociaciones y la cooptación de diversos políticos y personalidades de nacionalidad iraquí, o sea, una "zanahoria" que aparezca como una concesión y diera sustento a la estrategia. Es decir, la Administración Bush empezó a combinar el "garrote" con la "zanahoria". Necesitaba cambiar las cosas para mantener su estrategia igual, y relanzarla, para lo cual la Administración Bush empezó a centrarse en establecer un largo proceso de negociaciones con los diferentes actores de la Guerra de Irak.

Las negociaciones se iniciaron en simultáneo con Francia, y Alemania, así como con los países europeos que se habían mostrado reticentes a apoyar la invasión. Por otro lado, empezó una larga negociación con las distintas facciones iraquíes que pugnaban por tomar el control del país tras la caída de Saddam, un plan que incluyó darle fin a la CPA vista como gobierno de ocupación, lo que significaba dar por finalizado el mandato de Paul Bremmer que ya sufría de un fuerte desgaste político.

A la vez para darle un toque de legitimidad al proceso de negociaciones, el Plan comprendió impulsar otro gobierno con fuerte presencia de miembros de nacionalidad iraquí, que fuera electo por la población, en elecciones controladas por la Administración Bush. De ese modo, intentaban demostrar que Irak había sido "liberado" y que podían constituir sus propias autoridades. El Plan buscaba conformar un gobierno iraquí provisorio que programara la convocatoria a elecciones para la constitución de un gobierno definitivo y la redacción de una constitución en Irak, para comienzos del 2005.

Este relanzamiento y la línea de la "zanahoria" tenía también otro objetivo: El de debilitar a la resistencia iraquí, buscando agudizar las diferencias existentes entre los distintos sectores de la nacionalidad iraquí, dándole a unos puestos y favores, a la vez que desplazando a otros. La Administración Bush comenzó a cooptar políticos y sectores de resistencia buscando dividir a los insurgentes, creando y profundizando las diferencias entre ellos, sabiendo que para mantener las posibilidades de ganar la guerra, debía avivar las divisiones entre las facciones iraquíes de la resistencia.

En la conformación del gobierno provisorio priorizó los acuerdos con la comunidad Kurda y algunos sectores Chiítas, marginando a los Sunnitas, dejando fuera a las facciones del viejo partido Baath que aún eran fieles a Saddam Hussein o estaban sospechados de serlo. Por otro lado, comenzaron a diseñar un calendario electoral, controlado por la Administración Bush que sirviera para desviar la lucha del pueblo de las trincheras a las urnas, apoyándose en dirigentes políticos iraquíes y dirigentes religiosos que convocaran a sectores de la población a votar. Teniendo en cuenta que Irak había tenido en el poder durante décadas a una dictadura, aun cuando durante todo un período Hussein había tenido apoyo de EE.UU, ahora la Administración Bush buscó hacer ver que gracias a la invasión el pueblo Iraquí lograría la "democracia".

A la vez, la Administración Bush necesitaba alejar todo posible descontento que hubiera en EE.UU hacia la guerra, porque estaban ya a la vista las elecciones presidenciales número 55 pactadas para noviembre del 2004. Para dichas elecciones la Administración Bush contaba con una gran base de popularidad, y su objetivo era consolidarla. El triunfo que le permitiera obtener un 2do mandato era posible dado que todavía estaban frescos en el 2004 los acontecimientos del 11-S, lo que permitía establecer como temas prioritarios en la campaña electoral las cuestiones vinculadas a la seguridad y la lucha contra el terrorismo.

La política de la "zanahoria" en Irak, contó con el apoyo de sectores de la burguesía iraquí y del Medio Oriente, que durante décadas habían tenido alianzas y negocios con EE.UU, y ahora no querían resignar esa ubicación privilegiada. Disidentes del partido Baath, sectores desplazados de los negocios, iraquíes en el exilio, dirigentes de diversas facciones y sectores religiosos, estaban dispuestos a darle sustento y ser funcionales a la táctica de la "zanahoria", entre ellos la Liga Árabe, compuesta por importantes sectores de empresarios vinculados a los grandes negocios. Esta Liga cumplió un rol lamentable durante todo el proceso de ocupación de las tropas de Irak. Mientras millones de musulmanes de la región se movilizaban, se solidarizaban con la resistencia del pueblo iraquí, y buscaban establecer una red de apoyo a la resistencia colaborando para su abastecimiento y sostenimiento, la Liga, salvo declaraciones de forma, jamás movió un dedo para enfrentar la ocupación. Su oposición a la presencia de las tropas de la OTAN se redujo a declaraciones, y apenas establecido el plan de "iraquización" la Liga se mostró interesada en participar de él.

También cumplieron un rol lamentable los gobiernos de los países árabes. Mientras millones iraquíes eran masacrados por la OTAN, los gobiernos de Siria, Libia, Jordania, Egipto o los multimillonarios Jeques que dominan los estados petroleros como Arabia Saudita o Qatar no movieron un dedo para impedirlo. No pusieron sus fortunas, sus fuerzas armadas o su aparato estatal al servicio de socorrer a los millones árabes que eran asesinados, y salvo declaraciones de forma, ni siquiera lo hicieron jefes de los países acusados por la Administración Bush de ser parte del "Eje del Mal".

Esos gobiernos dejaron a millones de iraquíes librados a su suerte, y no solo le dieron la espalda a los iraquíes, sino que abandonaron a sus propios pueblos de los países por ellos gobernados que veían con horror e indignación como eran masacrados sus hermanos árabes, y clamaban por solidaridad con Irak. Los gobiernos de los países árabes priorizaron sus intereses y asociaciones con el gran capital y los negocios, lo que los llevó a hacer la vista gorda ante el enorme genocidio perpetrado por la OTAN.

La Administración Bush dispuso la formación de cuerpos armados integrados por iraquíes, y de este modo, se conformó un Cuerpo de Policía Iraquí, y una fracción del ejército, constituidos por oficiales iraquíes que habían desertado. Los acontecimientos se precipitaban, y el 31 de marzo del 2004, insurgentes iraquíes en Fallujah tendieron una emboscada a un convoy de los Estados Unidos en la que 4 contratistas militares privados fueron asesinados con granadas y disparos de armas pequeñas.

El 4 de abril los Marines comenzaron su asalto sobre Falujah, involucrando a más de 2.000 soldados, en la conocida como la Primera Batalla de Fallujah, que tras una brutal y violenta represión terminó con una nueva victoria de la OTAN. Sin embargo, en marzo del 2004 en la estación de tren de Atocha en España se produjeron atentados que provocaron una gran conmoción. La presión de la situación llevó a que el 19 de abril el recién elegido presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, ordenara la retirada inmediata de las tropas españolas en Irak. España dejó de formar parte de la coalición y sus tropas fueron sustituidas por elementos del 2° Batallón de la 1 División Blindada de las Fuerzas de Tareas de la OTAN. En mayo comenzó un duro enfrentamiento entre las tropas de la OTAN y el ejército de Al- Madhi en Najaf, en torno al cementerio Wadi' As-Salam, que terminó 3 semanas después cuando el gran Ayatolá Alí Al-Sistani logró negociaciones para el cese de las hostilidades. Pero ese mismo mes de abril del 2004, otro acontecimiento importante conmovió al mundo: La revelación del abuso de prisioneros en la prisión de en la localidad de Abu Ghraib.

Ésta cárcel había sido construida en los años 1980 por Saddam Hussein para retener y torturar a prisioneros políticos. Tras la invasión, Abu Ghraib pasó a ser controlada por el Pentágono, que la denominó "Camp Redention" (en español, "Campo de la Redención"). El mundo entero se conmovió cuando los medios de comunicación en EE.UU expusieron las torturas, abusos y humillaciones a reclusos iraquíes mediante fotografías, lo que detonó un escándalo político importante en el país, las demás naciones y gobiernos integrantes de la coalición.

El escándalo fue de tal magnitud que obligó a la Administración Bush a establecer una comisión de investigación sobre los abusos en Abu Ghraib en mayo de 2004, la cual estableció que existieron torturas efectuadas por las fuerzas armadas, y que la responsabilidad indirecta de los hechos afectó a toda la cadena de mando especialmente al general Ricardo S. Sánchez, entonces jefe de las tropas estadounidenses en Irak. Las torturas en los campos de concentración de Abu Ghraib fueron llevadas adelante con métodos diseñados y aprobados por psiquiatras y médicos, lo cuales fueron denunciados por innumerables asociaciones de derechos humanos ante diferentes tribunales y medios de comunicación del mundo.

El 28 de mayo del 2004 asumió como Primer Ministro interino Iyad Hashim al-Allawi, en reemplazo de la CPA de Bremmer. Y el 1 de junio de 2004 se constituyó un gobierno con 3 instituciones: el Primer Ministro Allawi, el Consejo de Ministros con 31 titulares con cartera de Estado y la Presidencia de Irak a cargo del sunní Yawar, secundado por 2 vicepresidentes, el Chiíta Jaafari y el Kurdo Rowsch Nuri Shaways. La composición del nuevo gobierno buscaba la integración de sectores de las distintas nacionales, y facciones iraquíes al gobierno transitorio.

El Primer Ministro Allawi designó como Jefe de Asuntos de Seguridad Nacional a Barham Saleh de nacionalidad Kurda. El 8 de junio, el Consejo de Seguridad de la ONU, aprobó a través de la resolución 1.546 el marco jurídico para un calendario de transición negociado con la OTAN y EE.UU, el cual incluía un llamado a elecciones a la Asamblea Nacional transitoria para enero del 2005 que elegiría un Gobierno Transitorio de Irak y aprobaría una Constitución permanente. El objetivo de todo este plan era que el 31 de diciembre de 2005 tendrían que estar formados la Asamblea Nacional y el Gobierno definitivo de Irak.

Un mes después de la asunción de Allawi, el 28 de junio del 2004 Paul Bremer, en representación del gobierno de los EE.UU, disolvió la CPA y entregó el poder al nuevo gobierno iraquí. Bremer era quien representaba los intereses de EE.UU en Irak, y en su reemplazo fue designado como embajador de EE.UU en Irak John Negroponte, quien en realidad era quien actuaba como el verdadero poder en las sombras. A su vez, el Consejo de Seguridad de la ONU, declaró a las tropas de la OTAN como una Fuerza Multinacional "bajo mando unificado" con presencia en Irak sin límite temporal, es decir, la ONU prolongó la estadía de los ejércitos de la OTAN en Irak, debido al cuestionamiento que el gobierno interino sufría por parte de la resistencia iraquí.

Allawi solicitaba la prolongación automática de las tropas de la OTAN y además el refuerzo con contingentes de otros países, porque necesitaba resultados inmediatos en el terreno de la seguridad para acreditarse ante la población mostrando que era un gobierno que ofrecía seguridad y control del país. También Allawi necesitaba mostrar cierto control de la insurgencia para poder desbloquear el desembolso de los 33.000 millones de dólares para la reconstrucción que hasta ese momento no había llegado mientras se incrementaban las acciones de la resistencia.

Las operaciones militares del Pentágono comenzaron a tornarse cada vez más brutales y se concentraron en bombardear con saña Fallujah para cazar al fundamentalista jordano Abú Musabaz-Zarqawi, jefe del grupo Tahidwa al-Jihad (en español, "Monoteísmo y Guerra Santa"). El gobierno de Allawi consideraba a "Guerra Santa" como el cerebro de la ola de secuestros y atentados terroristas en las ciudades, mientras que los grupos de la resistencia acusaban a los iraquíes miembros del Gobierno Interino por su condición de "colaboracionistas y traidores".

El flamante primer ministro el 7 de junio adoptó un acuerdo con 9 partidos y grupos para disolver sus milicias e integrarlas en las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional y la Policía del nuevo gobierno de Irak. El Jeque Al- Sadr ordenó a sus hombres poner fin a la revuelta en Najaf y anunció su disposición a sumarse en el proceso de transición, ofreciéndole una amnistía a toda la resistencia desligada de los actos terroristas. Sin embargo en pocos meses, se sucederían los hechos más dramáticos que conmovieron al mundo y pusieron un antes y un después a la invasión.

Las tensiones en Irak iban in crescendo. En marzo de 2004 se produjo la sublevación de los kurdos sirios en la ciudad nororiental de Qamishli, que incluyó el incendio de oficinas del Partido Baath, y la rápida respuesta del ejército de Siria que desplegó miles de soldados apoyados por tanques y helicópteros, resultado de lo cual al menos 30 kurdos fueron asesinados, y miles de kurdos sirios huyeron a Kurdistán iraquí donde las autoridades locales allí, el ACNUR y otras agencias de la ONU establecieron el campamento de refugiados de Moqebleh en una antigua base del ejército cerca de Dohuk.

Noviembre del 2004: Triunfo de Bush y Holocausto en Fallujah

Mientras tanto en EE.UU, se desarrollaba la primera campaña electoral presidencial después de los atentados del 11- S. Las elecciones a priori se presentaban reñidas, cabeza a cabeza, y el gran tema fue sin duda la guerra de Irak que acaparó los debates entre candidatos. Durante la campaña abundaron las denuncias políticas de un lado y el otro, por ejemplo el documentalista Michael Moore renunció a la posibilidad de ser nominado al Oscar, para emitir antes de las elecciones la película "Fahrenheit 9/11", una película de denuncia a la Administración Bush.

El gobierno presentó un video de Bin Laden donde aparecía prometiendo nuevos atentados en EE.UU, lo que ayudó a la campaña de Bush. Todas las encuestas daban un empate técnico, pero finalmente las elecciones presidenciales del 2004 arrojaron un total de 62.040.610 para Bush y 59.028.444 votos para Kerry, con una asistencia de votantes que rondó en el 59%, entre las de mayor participación de votantes en términos absolutos. Esta elección dejó a Bush como el candidato más votado hasta ese momento en la historia de las elecciones presidenciales en el país.

La Administración Bush logró en esas elecciones una gran victoria política. Consiguió la reelección y un 2do mandato, y además el control de las 2 cámaras del Parlamento, y un mayor dominio en ellas. De este modo, y producto del 11-S, la Administración Bush pasó de la exigua mayoría de las controvertidas elecciones del 2.000, a una situación política de gran fortalecimiento y respaldo político que no tenía antes de los atentados: Tenía ahora absoluta mayoría parlamentaria y la, hasta entonces, mayor votación de la historia. En las elecciones presidenciales del 2004 cumplió un importante papel un elemento nuevo, los llamados grupos 527, que habían sido aprobados por decisiones del Tribunal Supremo, la Comisión Electoral Federal y el Servicio de Ingresos Internos.

Las llamadas organizaciones 527 están dedicadas a recaudar dinero para financiar las campañas electorales sin restricciones en cuanto al monto a recaudar, ni en los donantes, ni en el límite de gastos, como los PAC (en inglés, Political Action Committees), que son comités políticos no directamente relacionados con un partido político, sino afiliados con empresas, sindicatos de trabajadores u otras organizaciones, se encargan desde hace décadas de realizar estas campañas de financiamiento. En la campaña del 2004 se desarrollaron con fuerza los PAC y hasta los "Súper PAC", comités de recaudación muy poderosos, que aumentaron significativamente su influencia y número en relación a los años recientes: En 1976, había 608 PAC; pero para las elecciones del 2004 había más de 3000 lo cual mostraba como se había desarrollado con fuerza el "negocio" del financiamiento político y las campañas electorales.

El fortalecimiento logrado por el triunfo electoral le permitió a la Administración Bush lograr que Gran Bretaña, Francia, Kuwait e Italia, encabezaran una larga lista de gobiernos que reconocieron al nuevo Gobierno iraquí encabezado por Allawi. Pero las cosas en Irak para la Administración Bush empeoraban. Las guerrillas iraquíes que luchaban contra la invasión estaban compuestas por miembros de todas las facciones e incluso de combatientes extranjeros que se ofrecieron como voluntarios para combatir, provenientes de casi todos los países árabes.

La resistencia perfeccionaba sus métodos y a mediados del 2004 ya ejecutaba un promedio de 50 atentados por día, frente a lo cual, mientras negociaba a toda velocidad con los diferentes grupos armados, Allawi desplegó en colaboración con la OTAN, toda la capacidad de la Task Force 121. Esta unidad de tareas fue parte de las Fuerzas Especiales compuesta por mercenarios, y fuerzas de élite entrenadas especialmente como combatientes, las cuales intervinieron junto al ejército regular, al igual que los miembros de las Fuerzas Delta, de los Navy Seals, y de elementos paramilitares. Todo este impulso de Allawi se dio bajo la indicación del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, que impulsaba la doctrina de "cacería humana", un concepto de operaciones clandestinas de asesinato, para enfrentar una rebeldía armada que se escondía en barrios, pequeñas casas, vecinos y población civil.

Rumsfeld defendió tanto en discursos públicos, como en las comunicaciones internas del Pentágono la necesidad de implementar la "cacería humana" para desarticular la insurgencia y la resistencia iraquí. El jefe del Pentágono consideraba lamentable que el ejército regular no esté entrenado y equipado para efectuar tales "cacerías humanas", y el despliegue de mercenarios. Estas tareas militares de cacería eran una necesidad de las tropas de la OTAN en la medida en que cada vez les resultaba más difícil enfrentar a una resistencia en la cual los guerrilleros iraquíes actuaban ocultos y protegidos por amas de casa, niños, jóvenes, ancianos, trabajadores y campesinos, gente humilde, que ya no tenía nada que perder, o lo había perdido todo,

Movidos por el odio a tropas invasoras que habían destruido sus casa, sus familias, que había incautado sus bienes y se habían apoderado de su país, millones de personas brindaban refugio y asistencia a los insurgentes guerrilleros. Esta resistencia heroica y valiente, que evaluaba todos los días distintas variantes para destruir a un ejército invasor infinitamente superior, se había constituido en el principal obstáculo que la Administración Bush enfrentaba a la hora de definir la situación en Irak, y era lo que enfurecía a Rumsfeld que reclamaba las "cacerías humanas".

La resistencia se había afincado y fortalecido en Fallujah, Samarra, Ramadi y Mosul, y la Administración Bush tomó la decisión de emplear las medidas militares que fueran necesarias para extirparla a cualquier costo. Entre octubre y noviembre del 2004, el nuevo gobierno iraquí lanzó junto a la OTAN una vasta operación para las reconquista de Samarra, Fallujah, Ramadi y Mosul, con lo que se inició así el 7 de noviembre, la Segunda Batalla de Fallujah. En dicho enfrentamiento, la OTAN avanzó con 6 batallones desde el Norte, integrados por entre 10.000 y 15.000 soldados, con 2.000 aliados iraquíes al mando del general Richard Natonski.

Esos 6 batallones tomaron el Noroeste de la ciudad y tres días después ocuparon el centro, con el objetivo de empujar a los rebeldes al Sur para destruirlos con artillería. Mientras se producía el asalto de Fallujah, el gobierno provisional de Irak a cargo de Allawi decretó el estado de emergencia por 2 meses en todo el país, salvo las 3 provincias kurdas. El ataque a Fallujah emprendido por la OTAN y el gobierno Iraquí fue explicado por Allawi según informó la autora Naomí Klein en su trabajo "La Democracia con sangre entra": "En una carta al secretario general de la ONU, Kofi Annan, el primer ministro iraquí nombrado por Estados Unidos, Iyad Allawi, explicó que se requería de un ataque general "para poder salvaguardar vidas, elecciones y democracia en Iraq". "El enemigo tiene rostro. Se llama Satanás. Vive en Fallujah", dijo a la BBC el teniente coronel Gareth Brandl", según afirma la escritora canadiense en el mismo trabajo.

Fallujah fue cercada y se instruyó a los civiles a salir de ella, pero casi 75.000 habitantes decidieron permanecer. En el ataque, las rutas de escape fueron selladas, las casas demolidas, las tropas de la OTAN arrasaron con escuelas, centros cívicos y la clínica de salud de emergencia. La batalla fue una verdadera guerra urbana, casa por casa, en la cual los mercenarios del Pentágono estuvieron a la vanguardia contra una población en inferioridad de condiciones. A la vez que se desarrollaba la lucha cuerpo a cuerpo, la acción de las tropas de élite y los soldados de la OTAN era respaldada por un incesante bombardeo que destruyó con aviones y tanques las casas, causando miles y miles de muertes de civiles hombres, mujeres y niños. Para el 19 de noviembre, cuando fue tomada la parte Sur de la ciudad, Fallujah había sido totalmente destruida, y el bombardeo había provocado un verdadero holocausto.

Alrededor de 150.000 personas perdieron sus hogares y según la Cruz Roja quedó un saldo de 12.000 civiles entre muertos y heridos. Entre las tropas de la OTAN murieron 95 soldados estadounidenses, 8 iraquíes y 3 británicos, a la vez que resultaron heridos 560 estadounidenses, 43 iraquíes y 8 británicos. La 2da Batalla de Fallujah fue la más sangrienta de la guerra, descripta por muchos militares de EE.UU como "el más pesado combate urbano desde la batalla de Hue City en Vietnam". Fallujah fue devastada durante los combates, sitiada y arrasada, fue un horroroso genocidio planificado por la Administración Bush, cometido por el ejército de EE.UU, sus mercenarios y las tropas de la OTAN. La masacre fue dispuesta por el nuevo gobierno iraquí encabezado por Allawi, y contó con la complicidad del conjunto de las organizaciones políticas del mundo, la ONU, y los gobiernos de los países del G-7.

En Fallujah, la OTAN y la Administración Bush se llevaron la victoria, pero tras la masacre, las cosas ya no tuvieron vuelta atrás. Fallujah fue un antes y un después en la Guerra de Irak. El horror del genocidio y la magnitud de la masacre dieron la razón a los millones que en todo el mundo se habían movilizado contra la guerra, y que habían denunciado que iba a haber masacres y genocidios. ¿Cómo explicar, tras el horror de Fallujah, que el ejército de EE.UU estaba allí para "liberar" a Irak?

¿Cómo explicar tras el horror de Fallujah, que el ejército de EE.UU estaba allí para sembrar la "Paz y la Democracia"? La ocupación quedó sin sustento, y perdió toda posibilidad de lograr algún apoyo popular. Tras Fallujah, ya no quedaron prácticamente sectores entre los trabajadores y el pueblo iraquí, dispuestos a apoyar la ocupación. Y volvieron a la memoria colectiva, las imágenes de lo sucedido en abril de 1937, cuando pilotos nazis arrojaron sus bombas sobre Guernica, la antigua capital vasca, a las órdenes del General Francisco Franco, apoyado por los gobiernos fascistas de Italia y Alemania.

Franco bombardeó la ciudad sin distinguir entre civiles y combatientes y asesinó a casi 1 700 personas, dejando heridas a 900. La masacre fue inmortalizada por el pintor Pablo Picasso en la conmovedora obra el "Guernica". "¿Dónde está el Picasso actual que pinte el cuadro de Fallujah?" se preguntó el periodista y escritor estadounidense Saul Landau (1) Con Fallujah, la OTAN cortó todos los puentes con el pueblo iraquí para siempre y la Administración Bush ganó la batalla, pero perdió la guerra. Tras la masacre de la Segunda Batalla de Fallujah, varios grupos iraquíes que se habían acercado al gobierno de Allawi, se alejaron; mientras que en todo el mundo, una ola de horror e indignación multiplicó las denuncias contra la política de la Administración Bush, a la vez que los atentados y la resistencia a la OTAN continuaron y se profundizaron.

Gobierno de Transición y acuerdos con el bloque Chiíta

Durante todo el año 2005, la Administración Bush se empleó a fondo para implementar la táctica de la "zanahoria" y se le pidió al pueblo iraquí que acudiera a las urnas en 3 ocasiones distintas en el intervalo de un año. El 30 de enero del 2005 se llevaron adelante las elecciones a la Asamblea Nacional transitoria con funciones de Asamblea Constituyente con 3 listas: La del Primer Ministro Transitorio Iyad Allawi llamada Lista Iraquí, en segundo lugar la Alianza Iraquí Unida, un bloque de partidos Chiítas confesionales impulsada por el Gran Ayatollah Ali al-Sistani, y en 3er lugar, se presentó la Alianza Democrática Patriótica del Kurdistán (PUK y KDP), integrada por sectores de nacionalidad Kurda.

La lista de Allawi salió última con el 13,8% de los votos obteniendo 40 escaños de los 275 en juego, producto de que el Primer Ministro Interino Allawi ya era un dirigente profundamente impopular, identificado con la ocupación e incluso vinculado a elementos de la dictadura de Saddam convocados según lo indicaban numerosas denuncias, para organizar escuadrones de la muerte y centros clandestinos de tortura contra la resistencia. La lista de los kurdos, formada por los 2 principales partidos de los kurdos iraquíes, el Partido Democrático del Kurdistán (KDP) y la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK) salió segunda con el 26% de los votos y logró 75 escaños.

La ganadora fue la lista Alianza Iraquí Unida (en inglés, UIA) que con el 48,2% de los votos obtuvo 140 de los 275 escaños, la mayoría absoluta. Esta lista era un bloque de partidos Chiítas confesionales como SCIRI, Asamblea Suprema para la Revolución Islámica en Irak, el Partido Islámico Dawa, la Organización Badr, el Partido Islámico de la Virtud y el Movimiento Sadrista, además de importantes dirigentes como Chalabi y Shahristani.

La máxima autoridad religiosa de los chiíes de Irak, el Gran Ayatollah Ali al-Sistani fue el gran protagonista de las negociaciones para formar esta alianza. El Gran Ayatollah Ali al-Sistani se convertía en el gran actor de la política en Irak, a medida que se agravaba la crisis política tanto en los dirigentes políticos que representaban directamente a la Administración Bush, la OTAN, como a los dirigentes árabes que colaboraban con la ocupación. Sistani fue la única persona cuyas decisiones acataban todos los líderes políticos chiíes, cuyo rol de político era cada vez más importante en el Irak post- invasión dado que la población Chií es más del 60% de la población de Irak.

Sistani a través de una red de clérigos juniors venía reclamando la formación de una convención constituyente, y exigía un voto directo para la formación de un gobierno de transición. La especulación de Sistani era la de dominar el gobierno de Irak, si había elecciones directas, porque impondría su mayoría de la población de Iraq, para lo cual lanzaba una prédica crítica contra los planes de la Administración Bush para la implementación del gobierno iraquí, lo cual le ganaba una creciente popularidad en la población. Y así, Sistani y la red Chiíta hicieron un llamado y organizaron una movilización desde las mezquitas, las redes y círculos religiosos, para garantizar la asistencia de la población Chií a las urnas para garantizar el triunfo.

La convocatoria de Sistani ayudó a garantizar una participación electoral del 59% del padrón, aunque la mayoría de las formaciones sunníes llamaron al boicot las elecciones que se desarrollaron bajo impresionantes medidas de seguridad y un sin fín de ataques suicidas contra colegios de todo el país, con un balance de más de 45 muertos. Los resultados electorales obligaron a Sistani a buscar el apoyo de otros partidos para reunir la mayoría necesaria en la Asamblea Nacional y así poder nombrar al Gobierno y aprobar la nueva Constitución. Por esa razón, llego a un acuerdo con la Lista Unida Kurda producto de lo cual un líder chií de la Alianza Iraquí Unida fue electo Primer Ministro el líder de Dawa, Ibrahim Al- Jaafari ungido el 7 de abril del 2005. El 3 de mayo se produjo la transferencia de poderes en el Ejecutivo y Allawi se consideró a sí mismo en la oposición al nuevo Gobierno.

Otros polémicos personajes integraban el gabinete del nuevo gobierno iraquí. Ahmed Abdel Hadi Chalabi, quien fuera designado como ministro de Petróleo interino estuvo entre quienes proporcionaron falsa información de que existían armas de destrucción masiva y de que Saddam Hussein tenía presuntos vínculos con Al- Qaeda. Mucha de esa información había sido fabricada por Chalabi, quien disfrutó de estrechas relaciones con algunos miembros de la Administración Bush como Paul Wolfowitz y Richard Perle, y era un gestor importante de los negocios de las Corporaciones en Irak.

Mientras tanto, la Administración Bush llevaba cada vez más veloz y abiertamente la política de negocios que permitían a las corporaciones establecer un virtual reinado sobre la economía iraquí, con ganancias faraónicas posibilitadas por la falta de controles regulatorios, bajísimos impuestos, y mano de obra extremadamente barata de refugiados y pobladores de Irak que trabajaban en pésimas condiciones con tal de cobrar algún salario, ya que lo habían perdido todo. La CPA comprometió antes de disolverse miles de millones de dólares en contratos con la intención de que se mantuvieran vigentes con cualquier gobierno que asumiera en Irak, y el gobierno de Allawi aspiraba a disponer del control de los fondos que utilizaba la CPA depositados en el Fondo de Desarrollo creado por el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero la CPA dejó un legado presupuestario de cientos deexpertos y asesores estadounidenses en los 29 ministerios y en otros departamentos gubernamentales, quienes ejercían una influencia decisiva sobre todas las áreas.

Por otro lado estaba el hecho de que la OTAN mantenía 140.000 soldados en Irak lo cual la hacía poseedora del "verdadero poder" en el país. Bajo la batuta de John Negroponte quien tenía bajo su control los 18.300 millones de dólares en asistencia al país árabe, y Donald Rumsfeld manejando el ejército, Irak quedó reducido a una colonia para la explotación de sus recursos petroleros, el saqueo y toda clase de especulación financiera. Se creó unanueva deuda externa, creandonuevos planes de endeudamiento y créditos para la reconstrucción digitados por los consorcios financieros norteamericanos, y con instituciones dependientes del Tesoro norteamericano como el FMI.

Por medio de un acuerdo alcanzado entre el Club de París, el Banco Mundial e Irak, el 21 de noviembre pasado, Washington consiguió la condonación del 80% de la deuda iraquí, estimada en unos 120.000 millones de dólares, pero no destinada al pueblo de Irak, sino a la administración que evitaba destinar los recursos petroleros al pago de intereses y capital, y tenía las manos libres para generar nuevos endeudamientos con sus entidades financieras a partir del "negocio de la reconstrucción".

Este negocio buscó beneficiar a los grupos y bancos de inversión con sede en Wall Street, pero con tentáculos y vasos comunicantes extendidos por todo el planeta. El nuevo gobierno constituido por iraquíes, kurdos y chiitas y sunnitas, quedaba como una marioneta en manos de los verdaderos dueños del país. El 21 y 22 de junio de 2005 Estados Unidos y la Unión Europea organizaron en Bruselas una Conferencia internacional sobre Irak a la que asistieron más de 80 Estados y organizaciones gubernamentales que ratificaron su apoyo a la invasión y la política de acuerdos que daba lugar al nuevo gobierno Iraquí.

En el discurso de clausura del mismo, la secretaria de Estado Condoleeza Rice, felicitó al gobierno iraquí de transición y le expresó "apoyo total y de todo corazón". También desde Fort Bragg el presidente George Bush felicitó al nuevo gobierno de Al- Jaafari, y a la vez la 31ª cumbre del G-8 celebrada entre el 6 Y 8 de julio en Escocia realizó un apoyo explícito al proceso de gobierno que se estaba llevando adelante en Irak. Pero mientras la Cumbre se desarrollaba, el 7 de julio del 2005, cuatro explosiones paralizaron el sistema de transporte público de Londres en plena hora matinal. La política de "negociaciones" puesta en juego en Irak tenía el apoyo de gobiernos como el de Chiriac en Francia o el de Schroeder en Alemania que antes habían retaceado su apoyo a la invasión. Pero, a pesar de los apoyos del G-8 y la ONU, las cosas en Irak complicaban día a día a la para la Administración Bush. La popularidad de la "guerra contra el terror" iba en franco descenso, y para agosto del 2005 sólo el 39% de los estadounidenses apoyaba la intervención armada en Irak.

La crisis en el Ejército y el Pentágono (DoD)

En el transcurso del año 2005 estalló un hecho se colocó en el centro de la guerra de Irak y golpeó con fuerza a la Administración Bush y al PNAC: Explotó la crisis de las Fuerzas Armadas. Durante ese año la media diaria de soldados muertos alcanzó los casi 4 por día (3,7), una media ligeramente inferior a la registrada en los meses de los fuertes enfrentamientos de la masacre de Fallujah. Ya desde los primeros meses del 2005 se registró un incremento de los ataques de la resistencia contra los ocupantes, con lo cual aumentó la cantidad de muertos y heridos en combate en un amplio arco de 6 provincias al oeste y norte del país, además de todo el cinturón metropolitano de la capital y en Babil, al sur de Bagdad.

Los ataques eran más frecuentes en la provincia occidental del Al-Anbar y su capital Ramadi, donde los combatientes iraquíes respondían a los intentos de reocupación de la capital por parte del Pentágono. El Pentágono planteó que no se podía reducir el contingente de alrededor de 160.000 soldados, 141.000 en Iraqy 21.000 en Afganistán. Pero especialistas militares comenzaron a alertar sobre el riego de un desastre militar. "...Estamos en los primeros momentos de una especie de crisis que si no se controla tendrá como resultado la quiebra de la fuerza", afirmó en la Universidad de Boston el coronel retirado y experto militar del Ejército Andrew Bacevich. Los años de guerra en Irak y Afganistán desde el 11- S dejaban signos de desgaste en las fuerzas armadas, ponía de manifiesto la crisis en su capacidad para mantener los niveles de operaciones, así como crecían las advertencias de los altos mandos militares sobre la falta de capacidad operativa de algunas unidades, la falta de equipamiento, o los equipos machacados por el uso excesivo en el campo de batalla. Muchos soldados se enfrentaban a un 2do y 3er gran periplo de combates con menos intervalo de tiempo entre un despliegue y otro.

Las bajas iban para ese año en más de 2.730 soldados fallecidos en Irak, y más de 280 en Afganistán, y a su vez, las afirmaciones del Ejército se apoyaban en estadísticas que indicaban el crecimiento de las bajas, y del número de la media de soldados muertos y heridos. Se pasó de una media de 42 muertos y 584 heridos por mes en el 2004, a 77 muertos y 616 heridos por mes en el 2005. La media diaria de ataques de la resistencia pasó de 52 en el 2004, a 70 en el 2005, cifras que mostraban para la Administración Bush, un cuadro alarmante.

Desde el punto de vista militar, la única manera de sostener ambas guerras de Afganistán e Irak, era aumentando las tropas que debían llevarse de 150.000 a 500.000 soldados. Sin embargo las tropas no podían aumentarse debido a que la conscripción se terminó en el país en 1973 producto de la derrota en el Sudeste Asiático y el "Síndrome de Vietnam". Pero además, no era la estrategia de Rumsfeld ni de la Administración Bush el aumento de tropas. Esta es la razón por la que Rumsfeld se negó a volver al sistema de conscripción y siguió usando el sistema de soldados a contrato. La perspectiva de la retirada de Irak era humillante para la Administración Bush de la cual no quería ni oír hablar, dado que toda la estrategia del PNAC, toda la política interior y exterior del país estaba montada alrededor del GWOT, lo que llevó a la Administración Bush a ejercer una fuerte presión sobre la mayor parte del Ejército y los marinesdesplegados en Irak y en Afganistán.

Rumsfeld impuso a los soldados y reservistas la prestación continua del servicio tras la finalización de su período voluntario. La Reserva del Ejército es una fuerza de unos 200.000 hombres y mujeres a tiempo parcial que eligen no firmar para el servicio activo pero que pueden ser movilizados en época de necesidad. Suponían alrededor del 40% de las tropas en Irak, pero el 1 de junio de 2005 el comandante de la Reserva del Ejército teniente general James Helmly, afirmó que la Reserva del Ejército estaba degenerando rápidamente hacia una fuerza "deshecha".

Los síntomas de agotamiento en las tropas incluyeron en ese momento un aumento de la tasa de divorcios y suicidios, y el abandono del ejército de oficiales de graduaciones medias, además de que el reclutamiento mediante contratos comenzó a decaer y el ejército perdió su objetivo en el año fiscal 2005 de desplegar 80.000 reclutados para el 2006. Esto ocurría a pesar de las medidas tomadas para convencer a nuevos voluntarios, ofreciendo contratos más atractivos con mayores incentivos económicos, con mayor cantidad de reclutadores, y modificando los requisitos del contrato para aumentar la cantidad de reclutas: La campaña incluyó la modificación del tope de edad para alistarse hasta los 42 años y la aceptación de reclutas con antecedentes penales. El Ejército de la Guardia Nacional y el Ejército de la Reserva volvieron a fracasar en los planes de reclutamiento en el 2006 y quedaron ambos un poco por debajo de sus objetivos tras no haberlos logrado tampoco en 2005. El elemento crítico era que mientras que a EE.UU le costaba día a día reclutar a nuevos soldados, la resistencia iraquí crecía en número de combatientes, en el nivel de ataques, y el nivel letal de los mismos. Toda esta situación condujo al estallido de la crisis de las fuerzas armadas, y la crisis política al interior del Pentágono.

Los oficiales y altos mandos del ejército decidieron "romper filas" con la Administración Bush y expresaron sus propias preocupaciones respecto a varios aspectos de las operaciones militares, pero se dieron de bruces con la actitud de la Casa Blanca que se negaba a reconocer la realidad de lo que estaba sucediendo en Irak. La diferencia de visiones produjo una enorme tensión entre los mandos del Ejército estadounidense y la Administración Bush, especialmente con Donald Rumsfeld, el jefe del Pentágono, en la medida en que la crisis del ejército tenía una fuerte base política. Los soldados eran contratados para combatir organizaciones terroristas y liberar al pueblo de estos terroristas opresores, pero la realidad era muy diferente cuando llegaban a Irak.

Allí recibían órdenes de cometer día a día atrocidades de todo tipo contra población civil indefensa, contra hombres, mujeres y niños, que a su vez expresaban rechazo y repudio contra los soldados. Una expresión de esta situación que conmovía a los soldados del ejército fue que empezaron a surgir soldados objetores de conciencia. Los soldados objetores de conciencia tuvieron el valor de enfrentar las órdenes del Pentágono, como el caso del sargento de la Guardia Nacional de Florida Camilo Mejía Castillo, destinado a Irak en abril de 2003, quien comenzó a dudar sobre la moralidad y la legalidad de la guerra, y en octubre de 2003 regresó a Estados Unidos con un permiso de 2 semanas, acabado el cual no se reincorporó a su unidad en Irak. El 16 de marzo de 2004 solicitó ser licenciado como objetor de conciencia, afirmando que creía que la guerra y la ocupación de Irak eran "ilegales e inmorales".

En su solicitud para que se le concediera la condición de objetor de conciencia, Camilo Mejía describió las condiciones de detención de los prisioneros, y como a los soldados se les ordenaba "quebrar la voluntad del detenido". Narró la utilización de métodos tales como golpear paredes de metal con mazos para impedirles dormir, o cargar armas al oído de los prisioneros, y el homicidio de civiles, incluso niños. Fue detenido en una prisión militar en Fort Sill, Oklahoma, y el 21 de mayo de 2004 un tribunal militar lo condenó a la pena máxima de un año de cárcel por deserción.

Amnistía Internacional lo consideró preso de conciencia, y encarcelado por negarse a participar en la guerra por motivos de conciencia. La condena se dictó a pesar de que el ejército aún no había respondido a su petición de ser considerado objetor de conciencia, y durante el juicio, sus abogados no pudieron presentar argumentos que tuvieran que ver con su objeción de conciencia, y por tanto no pudieron describir los abusos de los que fue testigo. Un miembro de su equipo de abogados, el ex fiscal general Ramsey Clark, hizo referencia a "la increíble ironía que supone el hecho de que estamos juzgando a soldados en Irak por violar el derecho internacional y a un soldado en Estados Unidos por negarse a hacerlo".

El fantasma de una derrota en Irak comenzó a sobrevolar sobre la Administración Bush, y sobre la situación política mundial. Un descalabro político y militar para la Administración Bush en Irak era en el 2005 un hecho impensado. Pero ese hecho estaba comenzando a sobrevolar como un fantasma, una peligrosa posibilidad para la Administración Bush y para el Proyecto para Un Nuevo Siglo Americano, una posibilidad cierta de derrota podía provocar un cambio total en la situación política y del mundo, las razones por las que cambiaban las circunstancias en Irak, y de que como afectaba esto la situación de las instituciones del estado, fundamentalmente a las Fuerzas Armadas son motivo de análisis en el próximo capítulo.

Notas

(1) Saul Landau ."Fallujah: La Guernica del Siglo XXI". Rebelión 28/11/2004

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