INTERNACIONAL

Crisis y revolución en


Haití


El proceso de movilización contra la dictadura en Haití no tiene descanso, siguen siendo cientos los haitianos que se movilizan contra el presidente Jovenel Moise, pero lamentablemente la situación del país se encuentra bajo un silencio cómplice de todos los sectores políticos.

Este país, que luego de ser el primero en el cual se desarrolle la revolución independentista de Latinoamérica en 1804, nunca fue perdonada por esa insurrección y es hasta el día de la fecha el país mas pobre de la región. El viernes 15 de enero de este año se llevó adelante una movilización que tuvo su epicentro en Puerto príncipe su capital, pero que también recorrió las calles de distintas provincias. Las movilizaciones chocaron con la represión de la policía dejando varios heridos. Todos se fueron acercando a la plaza principal para pedir al presidente Jovenel Moise que "respete" la Constitución del país y que deje el poder el 7 de febrero, día en que concluía su mandato.

Moise asumió el poder el 7 de febrero de 2017 por un período de cinco años, tras unas turbulentas elecciones que fueron anuladas en 2015 por denuncias de fraude y que fueron repetidas en 2016. Basándose en un artículo de la Constitución, la oposición asegura que, debido a esa repetición electoral, los cinco años de mandato de Moise comenzaron a contar en 2016, coincidiendo con el final de la presidencia de Michel Martelly, y no en 2017.

El día que el mandato del actual presidente se terminaba, mandó a detener al líder de la oposición el juez Yvickel Dabrésil acusándolo de golpe de Estado junto a varios de sus asesores. Al cabo de unos días, y frente a un proceso de movilización desatado pidiendo por la renuncia del presidente, el juez fue liberado pero obligado a jubilarse de su cargo de juez federal, violando una vez más la constitución del país. El gobierno de Moise viene siendo sustentado por todo el capitalismo internacional, evidentemente debido al proceso insurreccional abierto hace años y que no logra ser cerrado, al imperialismo le conviene el gobierno de mano dura de Jovenel.

En el año 2017 la ONU decide aumentar su presencia militar y política en la región por medio de la MINUSTAH[1](misión de estabilización de la ONU para Haití) la Minustah decide que su presencia ya no es para ayudar por el caos social del terremoto sino decididamente para lograr la estabilidad política del país. Dicha estabilidad política es sostener la mayor crisis social política y económica en manos del presidente que gobierna mediante decretos presidenciales y anulando el parlamento. A partir de la presencia militar del imperialismo con sus fuerzas de intervención por medio de dicho organismo, la inestabilidad política se siguió profundizando debido a la injerencia que lleva adelante este organismo que depende directamente de los intereses de EEUU para la región.

Las protestas se intensificaron cuando el presidente, que no quiere abandonar el sillón presidencial, sacó dos decretos que restringen las libertades democráticas acusando de terrorismo a cualquiera que participe en movilizaciones acusándolo de sedición y terrorismo. Dichas movilizaciones se venían intensificando debido a la situación caótica frente al corona virus y en donde la realidad del pueblo es dramática. Al asumir la presidencia en EEUU, Joe Biden, éste ratifico la política represiva sobre el pueblo haitiano respaldando a Jovenel en el poder. Es por eso que la realidad política de ese país cuenta con el silencio absoluto de todas las fuerzas políticas de la región y nadie habla una palabra sobre Haití. El partido demócrata, quien se ha caracterizado de llevar adelante las peores intervenciones políticas para ejercer su dominación política y económica, tiene una política para la región y más precisamente para Haití, que es seguir con la intervención militar, que Haití sea gobernado bajo una dictadura y que el país siga estando hundido bajo la pobreza extrema para que los haitianos no sigan adelante con su revolución desestabilizando la región caribeña.

HAITI HAMBRE O REVOLUCIÓN

Haití está en la encrucijada entre seguir muriendo de hambre o avanzar en su revolución , cientos de miles se están movilizando hace más de 15 días poniendo en jaque al gobierno el cual se apoya en bandas paramilitares para frenar el proceso revolucionario, ya que no alcanzó con la represión policial debido a la multitudinaria movilización que hizo centro en su capital pero que abarcó las 11 provincias del país. Haití es el país más pobre de toda Latinoamérica, su población, más del 80 % vive por debajo del nivel de la pobreza, se calcula que el sueldo promedio de la población es de 2 dólares. No tiene industria y la mayoría vive de la agricultura. En el año 2010 sufrió un terremoto que dejo aún más en caos a la población y tanto EEUU, la comunidad europea y Venezuela quisieron aprovecharse de su situación mostrándose al mundo con apoyos demagógicos arriba de la tragedia del país. Los millones de dólares y euros que recibió el país quedó en manos de una elite parasitaria en donde el propio gobierno está acusado de corrupción y es la causa principal que lleva a los haitianos a querer echar al presidente. Antes de la pandemia mundial la muerte que arrasaba la vida de los haitianos era el cólera producto de la miseria escalofriante que inunda ese país. Luego se le sumo el covid 19 y la situación es más desesperante. El desempleo figura en un 70%. El 60 % de sus ingresos está dado por el ingreso de ayuda financiera externa y el 30 % del mismo este dado por las remesas que envían los haitianos desde otros países donde se pudieron relocalizar. El país empobrecido fue saqueado por capitales foráneos sufriendo un proceso de deforestación tan grande que dañó su biodiversidad lo que hace que las tierras no sean productivas. La mayor dependencia económica la sufre de EEUU y la comunidad europea pero principalmente del primero que se ve beneficiado por lo poco que produce Haití con una mano de obra de bajísimo costo, de esta manera EEEUU se lleva el 90 % de producción textil. Todo lo que exporta Haití son productos primarios que van de puerto Príncipe a las costas de EE.UU.

La única solución para que el pueblo haitiano salga de la esta explotación extrema es que siga adelante su revolución social partiendo por la lucha contra el gobierno de Jovenel Moise y por esa vía haga que se retire la injerencia del capitalismo mundial sobre la espalda del pueblo haitiano.

Fuera las tropas de la ONU

Fuera la injerencia de la MINUSTAH

Abajo el gobierno de Jouvenel Moise


[1] La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) se estableció el 1 de junio de 2004 por la resolución S/RES/1542 (2004) del Consejo de Seguridad. Esta misión de las Naciones Unidas fue la sucesora de una Fuerza Multinacional Provisional (FMP) autorizada por el Consejo de Seguridad en febrero de 2004, después de que el Presidente Bertrand Aristide partiera de Haití para el exilio, en el periodo posterior al conflicto armado que se extendió a varias ciudades en todo el país....