DESDE LA SCJN: ¡JUSTICIA PARA FÁTIMA VARINIA QUINANA!


Invervención de la compañera Lorena Gutiérrez Rangel, mamá de Fátima:

Mi nombre es Lorena Gutiérrez Rangel, madre de Fátima Varinia Quintana Gutiérrez, quien fue víctima de feminicidio en Lerma, Estado de México, el 5 de febrero de 2015. Desde ese día, hasta el día de hoy, lucho día con día, buscando justicia para ella, a la par que miles de madres que nos encontramos en este camino.

Hemos convocado y estoy aquí ante ustedes, para hacer un llamado de solidaridad y sororidad para con las luchas que emprendemos todas las mujeres, en particular, las que somos madres de victimas de feminicidio y desaparición, sobrevivientes de violencia feminicida, que luchamos por tener acceso a la justica y por conocer la verdad.

El país enfrenta un momento de crisis que nos afecta de manera particular a las niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres. Este momento exige respuestas claras y contundentes de las autoridades de todos los niveles de gobierno, para garantizar la vida, integridad y seguridad de todas nosotras y hacer efectivo nuestro derecho a una vida libre de violencia. Es el Estado, a través de las autoridades, quien tiene la responsabilidad de generar mecanismos y políticas públicas adecuadas a los altos niveles de violencia en los que nos encontramos todas las mujeres, violencias de tipo sexual, laboral, familiar, institucional, de desaparición, trata, feminicidio. Es el Estado y las autoridades quienes tienen la obligación de prevenir las graves violaciones de derechos humanos que sufrimos día a día todas las mujeres en México.

Estos momentos de crisis, también nos requiere unidas, fuertes, exigiendo desde la dignidad que nos caracteriza, con la fuerza que nos sostiene a diario, conscientes de que es nuestra unidad la que nos ha permitido tener avances, y que es esa fuerza y unidad la que nos permitirá cumplir las exigencias que tenemos, todas y cada una de nosotras, ante quien sabemos que ha sido omiso: el Estado.


Hoy vengo aquí ante ustedes, de la mano con mis compañeras que también han recorrido el mismo camino que yo, y que todas nosotras, para hacer un llamado a la unidad. Consideramos que en estos momentos de crisis, de extrema violencia y dolor, es necesario que nosotras, las mujeres, vayamos tejiendo con amor redes de apoyo y de lucha compartida, pues nos atraviesa el mismo dolor y la misma exigencia de justicia. Estas exigencias de justicia, verdad, reparación y no violencia, no es una batalla que podamos dar solas, o desde lo individual, sino que requiere del conjunto, pues nos une la misma exigencia, el mismo clamor. Juntas somos más fuertes.

estos últimos días los mensajes de odio y discordia ya nos han sacudido lo suficiente como para seguir avivando el fuego del rencor; los tiempos que vivimos, donde la vida de una mujer, una niña, o un niño, parecen no valer nada para quienes ostentan el poder, ameritan que nosotras, mujeres, vayamos tejiendo con amor redes de apoyo para todas aquellas que sufren. Hoy por ti, mañana puede ser por mí.

Esta lucha que en lo personal he vivido, o más bien sufrido, sin que yo lo pidiera, me ha hecho darme cuenta, que sin el apoyo de otras madres, de otras colectivas, de otras mujeres organizadas o sin organizar, de organizaciones de la sociedad civil, no sólo no hubiera llegado al punto en el que me encuentro, aunque todavía me falte un gran trecho por recorrer, sino más aun, me han dado cuenta que lo que le pasó a mi Fátima, no es un hecho aislado, que después de ella han sido violentadas miles más de niñas y mujeres, que mi camino como madre se ha convertido también en un camino para defender y ser la voz de todas aquellas que ya no pueden hablar o que por miedo u otras razones, no quieren denunciar.

Es esta red, este tejido entre nosotras, las que nos permite avanzar, resistir y seguir exigiendo en conjunto para que se acabe esta violencia estructural y atroz que vivimos las mujeres en México.

En mi experiencia personal me he dado cuenta que tenemos la responsabilidad de actuar, como nuestra consciencia nos dicte, para cambiar esta realidad que tanto nos ha lastimado y evitar que esta violencia estructural contra nosotras se siga propagando, por lo que estamos seguras que nuestra fuerza y voluntad puede seguir generando el piso adecuado y necesario para seguir con nuestra labor, siempre en conjunto y de la mano.

En mi exigencia por justicia, he caminado, marchado, platicado, discutido, exigido, acompañada con otras mujeres, con compañeras feministas, con organizaciones, que me han acuerpado, a mi y a mi niña Fátima. A todas ellas las he visto cantar, reír, y bailar. He llorado con otras madres cuyas hijas e hijos han sido asesinados o desaparecidos, y nos hemos dado mutuamente cariño y apoyo. He sido representada y acompañada con dignidad por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. Si bien sé que no puedo confiar en todo mundo, también he tenido la suerte de conocer hombres solidarios y amorosos cuyo honesto deseo de cambiar, y ayudarnos a cambiar el mundo, ha respaldado no solo mi causa, sino la de otras mujeres.


Agradecimientos:


Esta lucha debe ser colectiva. No hay otra forma de hacerla. Todas somos una, y cada una de nosotras debe ver por todas. Estas palabras que ahora pronuncio ante ustedes tienen el único propósito de abrazarlas, y lograr que nos abracemos mutuamente, para acompañarnos y seguir luchando. Esta red inmensa, formada de todas las mujeres que luchamos, que somos todas, debe ser capaz de acompañarse, fortalecerse y seguir construyendo en conjunto y formar nuevos lazos a partir del amor, el trabajo organizado y consciente, y los principios que nos unen.

No debemos olvidar que el enemigo es este inhumano sistema patriarcal, capitalista, racial, colonial e imperialista. Es por ello que debemos exigir a las autoridades que respeten nuestro derecho a exigir justicia y nuestro derecho a la verdad y a vivir libres de violencia, no hay otra forma de calmar nuestros reclamos, pues es el Estado el que debe realizar las acciones necesarias para garantizar estos derechos.

Las mujeres, con nuestras luchas, estamos cambiando el mundo, y lo que hemos logrado, y lo que logremos, será en beneficio de todas. Para mis compañeras, mis hermanas, todo mi amor y todo mi apoyo.


Ciudad de México a 21 de septiembre de 2020