BOLIVIA: EL CAPITALISMO ANDINO TAMBIÉN REPRIMIÓ A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS


Marcha anual conmemorativa a 6 años de la represión contra la resistencia del  Parque Nacional Isidoro Securé (TIPNIS)
Marcha anual conmemorativa a 6 años de la represión contra la resistencia del Parque Nacional Isidoro Securé (TIPNIS)

Por Priscila Alvarado, La Marx México

En América Latina la unión del pueblo se extiende en las calles. Con el grito que la fuerza de la lucha nos arranca del cuerpo.

Los gobiernos capitalistas han exprimido a nuestras tierras. Han saqueado nuestros pueblos. Y los gobiernos capitalistas que se autodenominan "progresistas", como el de Evo Morales también. Nuestra lucha de hoy contra ellos ha hecho de nuestro llanto una señal de victoria.

Ese dolor es el que nos une para combatir con el rostro y los puños en alto. Ya no tenemos nada que perder, nos han quitado todo, y lucharemos hasta las últimas consecuencias para recuperar la dignidad y la paz.

En Bolivia no sufre Evo Morales; mucho menos la actual presidente capitalista Jeanine Añez. En Bolivia sufre el pueblo, las comunidades indígenas masacradas históricamente por mineras, gaseras y empresas multinacionales que dan valor a la materia por encima de la vida humana. Sufren los obreros explotados por el capital y del lucro que pone en movimiento la economía internacional. El resultado es el fortalecimiento de los grandes monopolios económicos. 

El MAS también reprimió los pueblos originarios

Represión a la movilización en defensa del NIPTIS, septiembre de 2011
Represión a la movilización en defensa del NIPTIS, septiembre de 2011

Evo Morales, como primer presidente de origen indígena, le falló al pueblo. A las comunidades que confiaron en él y que le mostraron empatía, la que se esfumó en los primeros años de su administración.

Su traición se concretó no sólo con la apertura a trasnacionales para la explotación del litio y los minerales, también con las primeras represiones, en 2011, como la que consumó contra la columna de mil 500 indígenas que protestaban rumbo a La Paz, con el objetivo de detener las obras ilegales en la carretera entre Villa Tunari de Cochabamba y San Ignacio de Moxos de Beni, a cargo de una empresa brasileña, que no contaba con la tarjeta ambiental, ni tampoco el acuerdo de construcción con las tres etnias que viven en esa zona: chimán, moxena y yuracaré, distribuidas en 64 comunidades.

La represión con gases y porras -que separó a mujeres de sus hijos y que dejó un niño muerto, cerca de 40 desaparecidos y 39 heridos-, se llevó a cabo pese a que por ser territorio indígena y estar dentro de un parque nacional estaban amparados por la Constitución, con leyes a favor de los pueblos indígenas y acuerdos internacionales para mantener su calidad de reserva natural. El lugar es conocido por su enorme biodiversidad y productor de grandes cantidades de oxígeno, generador de lluvias y matriz de muchas especies de la fauna y la flora de la cabecera de la cuenca amazónica. Las comunidades llevaban más de un año luchando contra dicha obra. El gobierno de Evo tuvo que detenerla.

Este año de 2019 las protestas tuvieron otro sentido. Ya no le exigieron a Evo diálogo o atención, sino renuncia y en defensa de las libertades democráticas. Iniciaron luego del fraude para legalizar la cuarta reelección de Evo Morales el 21 de octubre. Convocaron a las movilizaciones colegios y universidades. Luego se sumaron los paros cívicos y la vanguardia trabajadora encabezada por la Central Obrera Departamental (COD) de Sucre, COD Potosí, fabriles de Cochabamba, mineros de San Cristóbal, de Mina Chojlla, magisterio urbano de La Paz, trabajadores administrativos de la UMSA, campesinos de ADEPCOCA y Achacachi. La policía, a la que el entonces presidente Morales exigió que reprimiera a la población descontenta, se declaró "de lado del pueblo" y manifestó que "no lo matarían, ni reprimirían".

A pesar de la dura represión las luchas proletarias, campesinas y populares contra el entreguismo, la represión y las luchas siguen las calles. Esta crisis reveló que Evo Morales falló en sus casi 14 años de gobierno con la agenda de octubre del 2003, ya que no nacionalizó los recursos naturales y permitió su extracción desmedida por empresas extranjeras. Porque, aun con los logros en materia económica y educativa, estos no fueron suficientes para que las comunidades campesinas y los obreros siguieran padeciendo una vida marginada.  

Evo le cede el poder a la reacción racista y lo asume respaldada por la OEA... y por Putin

Jair Bolsonaro y Vladimir Putin en la cumbre de los BRICS. Noviembre de 2019
Jair Bolsonaro y Vladimir Putin en la cumbre de los BRICS. Noviembre de 2019


El acuerdo parlamentario entre los bloques del MAS y Unión Democrática para cerrar la crisis revolucionaria abierta tras la caída de Evo llevo a la presidencia a la vicepresidenta segunda del Senado Jeanine Añez. Inmediatamente todos los representantes del capitalismo mundial reconocieron y apoyaron ese gobierno, la ONU, y el secretario general de la OEA, Luis Almagro. Evo impulso acciones aisladas de sus simpatizantes que realizaron actos vandálicos en varias ciudades, completamente aislados de acciones de masas, incluso por fuera del acuerdo Añez- MAS

Las acciones ultras y aisladas de Evo dieron pie a la policía boliviana para lanzar una brutal represión asesinatos, desapariciones y violar los derechos de las comunidades indígenas, de los que protestan, y hasta de los medios de comunicación independientes. Las Mujeres Urbanas y Profesionales han registrado que la violencia extrema se ha desatado en contra de "nuestros hermanos y hermanas de la ciudad de El Alto", y contra toda la provincia rural de Bolivia y del Trópico de Cochabamba. Negándoles asistencia médica, despojándolas de sus casas y persiguiéndolas con armas de fuego por las calles.

El 14 de noviembre de 2019, el vicecanciller ruso Serguéi Riabkov anunció públicamente su respaldo al gobierno de Jeannine Añez. El respaldo de la cancillería rusa se da al mismo tiempo que Vladimir Putin se encontraba reunido en Brasil con Jair Bolsonaro cuyo gobierno también respaldó a Añez. Dicha acción fue vista como una puñalada por la espalda al Castrochavismo y a todos sus seguidores, que respaldaban a Evo ciegamente y vienen sosteniendo desde hace años la fantasiosa "Teoría del Desacople" que postula la idea de que Rusia, China y el bloque BRICS son una "fuerza contrahegemónica" del imperialismo de EE.UU. En realidad las acciones del gobierno de Putin son coherentes con la política de la dirección de MAS que acordó el gobierno de transición que convocara a nuevas elecciones para cerrar el vacío de poder en Bolivia, acuerdo que fue respaldado por todos los partidos y dirigentes del capitalismo mundial

Por si esto fuera poco, a finales de octubre, el presidente ruso Vladimir Putin firmó un acuerdo con Recep Tayyip Erdogan para invadir 30 km de territorio rebelde en Rojava en el noreste sirio. El apoyo de Putin a la corriente neofascista que expresa Erdogan como presidente de Tuquia, es vergonzoso y criminal. Erdogan es una amenaza al pueblo de Rojava, para los kurdos, para el propio pueblo de Turquía, y los pueblos de Medio Oriente. La actitud de Putin en Rojava explica su apoyo a la designación como presidenta de Bolivia de la señora Áñez, y la complicidad de los grandes poderes internacionales en contra del pueblo latinoamericano, en defensa de los intereses del capitalismo, de los grandes grupos económicos y banqueros.  

¡Ante el retorno del MAS, organicemos la resistencia popular contra nuevos ajustes dictados desde el FMI!

Como vimos a lo largo de este documento, no existen los llamados "campos burgueses progresivos", todos sin excepción alguna, no han dudado en apuntar sus bayonetas contra el pueblo trabajador, ya contra la Federación Democrática del Norte de Siria, ya contra el pueblo boliviano con o sin el MAS en el poder, o contra cualquier pueblo que ose contradecir los mandatos de los organismos financieros internacionales controlados por las grandes firmas de Wall Street.

Hoy se hace oficial el regreso del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia, lo cual probablemente signifique más de lo mismo para el pueblo boliviano. Desde el primer día de gobierno de Añez, el pueblo boliviano y la Central Obrera Boliviana, protagonizaron una fuerte oleada de protestas que obligó no sólo salir a Evo del país en su momento, sino también obligó a la oligarquía a una salida negociada mediante el retorno del MAS al poder. Bolivia posee a una de las centrales obreras más poderosas de América Latina, al mismo tiempo que en sus montes, la resistencia de los pueblos originarios sigue más vigente que nunca.

El nuevo gobierno, así como el Fondo Monetario Internacional no tendrán un panorama fácil y tampoco un pueblo dócil, pues en el marco de la crisis más profunda del sistema capitalista, el pueblo constarricense, colombiano y ahora el ecuatoriano, se encuentran movilizados contra los planes de ajuste del FMI y los gobiernos en turno, llámense de izquierda o de derecha. La oleada mundial de revueltas en el mundo iniciada a finales de 2019, comienza a reactivarse.

Desde La Marx México y La Marx Internacional, te invitamos a construir una alternativa clasista, feminista, multiétnica y revolucionaria. 

Octubre de 2020