A voltear las estatuas del mundo!

Coordinación Internacional de La Marx- 16/7/20

Marx, Lenin, y Trotsky no dudarían en derribar sus propias estatuas

La enorme y poderosa movilización internacional que se está llevando contra el capitalismo, tiene una de sus expresiones más espectaculares en el derribo de todas las estatuas que son el símbolo del racismo, opresión, esclavización, y genocidios contra las razas y pueblos originarios, que fueron parte del nacimiento y constitución del modo de producción capitalista, a través de la historia.

Desde la estatua de Colón al General Lee, pasando por comerciantes esclavistas ingleses como Edward Colston a generales del racista estado confederado de Estados Unidos, una ola de derribo de monumentos tiene como epicentro a los Estados Unidos, sacude el mundo, y es global.

El movimiento de derribo de estatuas nació en 2015 en Estados Unidos y ya lleva derrumbados 172 monumentos a un promedio de 3 monumentos por mes. Esto significa que desde hace 5 años las masas de EE.UU voltean la estatua de algún opresor, racista, colonizador, o esclavista, cada 10 días. Pero a partir del impacto del asesinato de George Floyd el 25 de mayo del 2020, la ola de derribos de monumentos se ha extendido al mundo entero, de Londres a París, de Nueva Zelandia a Bélgica, de Chile a España.

Apenas estalló la ola de movilizaciones en el mundo por la muerte de Floyd la primera en caer fue la estatua de Williams Carter Wickham en Richmond, Virginia, un general del estado del Sur de Estados Unidos dueño de esclavos. Y luego se derrumbaron la de Cristobal Colón en Boston y Virginia, la del esclavista del siglo XVII Edward Colston en Bristol, Inglaterra y en Amberes, Bégica, cayó la de Leopoldo II, cerebro del mayor genocidio cometido en el Congo a finales del siglo XIX.

Nacido en Estados Unidos

Intentando mostrarse un "defensor de los símbolos" el 3 de Julio el Presidente Donald Trump pronunció un discurso para el Día de la Independencia en el Monte Rushmore donde están las esfinges de los próceres de Estados Unidos. "Las turbas enojadas están tratando de derribar las estatuas de nuestros fundadores, desfigurar nuestros monumentos más sagrados y desatar una ola de crímenes violentos en nuestras ciudades". Y agregó:"...esta revolución cultural de izquierda está diseñada para derrocar a la revolución estadounidense "

                    La caída de los monumentos se aceleró tras la muerte de George Floyd

Así en boca de Donald Trump aparecen por primera vez las palabras "revolución de izquierda". Y para infundir temor en los activistas que en todo el país están llevando adelante estas acciones Donald Trump amenazó con estas palabras:"...quienes dañen o destruyan estatuas o monumentos federales recibirán un mínimo de 10 años de prisión". Pero difícilmente estas amenazas de Donald Trump logren frenar la ola de derribo de estatuas. Ni en Estados Unidos, ni a nivel global.

La explicación de porqué esto es así es porque la insurrección nacional que estalló el 25 de mayo del 2020 en Estados Unidos es parte de un enorme y profundo proceso revolucionario que vive el país desde hace 14 años. Éste proceso revolucionario nacido en Estados Unidos, ha detonado la crisis mundial del capitalismo, del Pentágono y las fuerzas represivas del país, del régimen político y los partidos demócrata y republicano, y ha provocado también un giro a la izquierda de sectores de masas que ha dado origen a un sinnúmero de fenómenos políticos y sociales de impacto global.

La "Revolución Norteamericana del Siglo XXI"

La "Revolución Norteamericana del Siglo XXI" es el acontecimiento político fundamental de la situación mundial. Su desarrollo es ya inocultable, a pesar de los esfuerzos de los dirigentes del imperialismo mundial, políticos, analistas, y opinólogos que pretenden ocultarlo. Cuando Donald Trump habla de una "revolución cultural de izquierda" pone en evidencia la existencia de este proceso, que se expresa en la ola de derribos de estatuas, entre otras expresiones.

El fenómeno tiene atónitos a todos los analistas, dirigentes políticos, opinólogos, y a la mayoría de la izquierda mundial. Toda esta pléyade de analistas junto a la izquierda venía planteando que la perspectiva de la situación mundial era el "ascenso de la derecha" o "el advenimiento del fascismo" o la "guerra entre Estados Unidos y China". La irrupción de las masas en Estados Unidos y el mundo está dando al traste con todos análisis señalados por intelectuales, prestigiosos catedráticos o analistas.

Fracasaron los análisis de estos intelectuales desde el lingüista norteamericano Noam Chomsky, al director del periódico francés Le Monde, Ignacio Ramonet, hasta el historiador y economista Immanuel Wallerstein. Y desde intelectuales como Zizek, Chantal Mouffe, Alain Badiou, o Jean-Yves Camus, o los del think- thank del London o Paris Economics School o de CLACSO, todos los análisis de éstos opinólogos fueron al tacho de basura. 

Y a toda esta lista interminable de intelectuales y politólogos se suman los analistas stalinistas, y pseudotrotskistas que repiten todos lo que dicen estos intelectuales y catedráticos. Toda la izquierda y "progresismo" mundial en su proceso de adaptación al régimen, así como el analfabetismo y retroceso teórico- político de sus dirigentes es incapaz de comprender y dar una explicación a lo que está pasando.


El cuadro muestra la cantidad de monumentos derribados desde el 2013. Se observa claramente el inicio de la caída de los monumentos en el 2015, y el pico alcanzado tras la muerte de Floyd. Fuente ZeroHedge


Sin embargo, hoy es perfectamente constatable para las masas del mundo que el asesinato de George Floyd ha desatado un proceso de movilización nacional en EE.UU que se ha hecho global, de Londres, a París, y de Berlín e innumerables ciudades del mundo. Veremos ahora en que consiste todo este proceso. 

Nacido en Estados Unidos

La ola de derribos de estatuas nació en Estados Unidos en junio del 2015, cuando un supremacista blanco atacó el 17 de junio de 2015, la Iglesia Metodista Episcopal Africana Emanuel, en Charleston, Carolina del Sur. El templo era parte de la histórica lucha por los derechos de la comunidad negra, y el ataque recibido por la Iglesia fue respondido con una ola de derribos de todos los símbolos de la Confederación del Sur, el estado racista que esclavizaba a millones de negros y fue derrotado en Guerra Civil de 1863. Las banderas, monumentos, plazas, estatuas, museos, todo lo que recordara el estado racista fue barrido por una oleada de movilizaciones que salió a destruir violentamente los símbolos del racismo blanco volteando las estatuas.

Cuando los supremacistas, y los restos del Ku Klux Klan salieron a defender esos símbolos se dieron enfrentamientos violentos en varios estados y los gobernadores y parlamentos locales comenzaron a retirar las estatuas por temor a la insurrección. Pero la reacción de las masas no era producto de la casualidad, era producto del desarrollo de una serie de procesos de la lucha de clases que se habían provocado cuatro años antes.

En el año 2011 una primera oleada mundial de luchas contra el capitalismo conmovió al mundo con la Primavera Árabe en Medio Oriente, los Indignados en España, las Huelgas Generales en Grecia, entre otros movimientos de alcance global. En Estados Unidos esta oleada revolucionaria dio lugar al movimiento Occupy Wall Street (OWS) que explotó en todo el país ocupando plazas en estados, condados, y ciudades en forma de protesta. OWS se extendió a más de 100 ciudades de los Estados Unidos, y comenzó a propagarse a todo el mundo. Unos meses después del nacimiento de Occupy, fue asesinado Trayvon Martin un muchacho negro de 17 años. La libertad del asesino de Trayvon provocó una ola de indignación a nivel mundial, y detonó un estallido de protestas en todo el país. Tres activistas negras Alicia Garza, Patrisse Cullors y Opal Tometi, lanzaron el llamado Black Lives Matter (BLM, en inglés, "La vida de los negros importa") que rápidamente se expandió por todo el país y se convirtió en un movimiento al estilo de Occupy.

En el 2017 nació en Estados Unidos el movimiento "Mee Too" donde las mujeres comenzaron a alzar la voz contra el acoso, abuso y violencia machista en medio de un gran proceso mundial de movilización de las mujeres. La lucha contra los fascistas hizo posible el desarrollo organizaciones como "Antifascist Action", o "Redneck Revolt" que promueve la autoorganización y autodefensa. Así Occupy Wall Street, Black Lives Matters, la ola de derribos de estatuas, así como el movimiento "Mee Too" son, entre otras, expresiones de un proceso de radicalización y giro a la izquierda de un sector de las masas y la juventud en Estados Unidos, que también se irradió al mundo. Todo este proceso implica un gran avance en la conciencia de sectores de masas, fundamentalmente en la juventud y los sectores más oprimidos, que se expresa en la creciente simpatía por el socialismo, y por el marxismo.

Incluso todo este proceso está teniendo expresión en el terreno electoral, lo que ha dado lugar a la simpatía de millones a la candidatura de Bernie Sanders, o Alexandra Ocasio Cortez quien se presentan como "socialistas" dentro del Partido Demócrata, o la ola de afiliaciones a la organización DSA (Socialistas Democráticos de América). Y fuera de Estados Unidos dió lugar al avance de grupos reformistas que aprovecharon estos movimientos y avance en la conciencia de las masas para sacar provecho electoral, como por ejemplo Syriza en Grecia, Podemos, en España, Jeremy Corbyn en Inglaterra, o el FITU en la Argentina. Pero la magnitud del proceso revolucionario hace que los activistas hagan rápidamente la experiencia con estos grupos, se desencanten de ellos, y busquen alternativas realmente revolucionarias

Del Neocon a la revolución

Hace exactamente 20 años atrás llegaba al poder en Estados Unidos la Administración Bush. Este fue uno de los gobiernos más reaccionarios de la historia, compuesto en su mayoría por funcionarios provenientes del sector de los neoconservadores un grupo fascista conocido en la jerga política como el "Neocon". Ese grupo se encaramó en la Administración Bush impulsando el "Proyecto para un Nuevo Siglo Americano" que intentó instalar un régimen antidemocrático global, y prácticamente lo más parecido a un régimen militar dentro de EE.UU. Para ello utilizaron como excusa el impacto global provocado por el atentado a las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001.

Como lo explicamos en el libro "La Revolución Norteamericana del Siglo XXI" (1) en esos años el Neocon lanzó la denominada "Guerra Mundial contra el Terrorismo" proclamando la lucha contra Osama Bin Laden y "las células secretas terroristas". Así George Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld promovieron las invasiones a Irak y Afganistán, masacraron millones de personas, promovieron la sanción de la Ley Patriota y toda clase de instituciones antidemocráticas, al servicio de intentar infligir una profunda derrota que abriera las puertas a una contrarrevolución que diera estabilidad al capitalismo.

Con ese objetivo criminalizaron a los luchadores, y activistas, a los partidos y organizaciones que enfrentaran al capitalismo se los declaraba "terroristas". La Administración Bush desató una verdadera caza de brujas, persiguió a los inmigrantes, a las minorías, a los intelectuales, a la prensa. Finalmente la estrategia del Neocon fue completamente derrotada entre los años 2006 y 2007 merced a la Guerra de Liberación Nacional de los pueblos de Irak, y de Afganistán que aplastó a la OTAN. Esta revolución en Medio Oriente se dio conjuntamente con una enorme movilización global de masas que sacudió todos los países en oposición a la guerra, superando el nivel de movilizaciones que se dieron contra la guerra de Vietnam.

A la vez importantes activistas como Julian Assange desde el sitio wikileaks denunciaron los crímenes del Pentágono. Funcionarios de los servicios de espionaje como Edward Snowden se quebraron y denunciaron también como se violaba la seguridad y los derechos globalmente. Las fuerzas armadas de Estados Unidos entraron una profunda crisis. Los mandos militares comenzaron a enfrentarse públicamente y el Pentágono ofrece hoy un espectáculo de internas que se hacen públicas cotidianamente. Los Neocon pasaron al ostracismo, y toda la intentona de imponer una dictadura global pasó a la historia.

La IV Revolución Norteamericana

La revolución de las masas norteamericanas y del Medio Oriente precipitó el estallido del pico agudo de la crisis mundial del capitalismo entre los años 2007 y 2008, así como disparó la oleada de revoluciones que desde el 2011 está en el centro de la situación mundial. El mundo pasó del ascenso contrarrevolucionario de los Neocon, al ascenso revolucionario de las masas contra el capitalismo que vivimos hoy.

Hoy el mundo está siendo sacudido por la IV Revolución Norteamericana. La 1era revolución fue la Independencia Nacional del Imperio Británico dirigida por George Washington, la 2da fue fue la Guerra Civil que destruyó al estado racista esclavista confederado del Sur, la 3era fue la Movilizacion por los derechos civiles dirigida por Martin Luther King y Malcom X. Por eso, ahora, que estamos en presencia de la IV Revolución Norteamericana de nada sirven las bravuconadas del presidente Donald Trump que ha dicho: "¿Vamos a retirar las estatuas de George Washington?...Porque él tenía muchos esclavos", como expresara en una conferencia de prensa en Nueva York.

Pero no sólo Trump está siendo golpeado y sorprendido por la revolución norteamericana. También los grupos de izquierda no solo no previeron, no entienden, ni saben que hacer frente al fenómeno. Algunos grupos levantan la consigna "Fuera las manos de las estatuas de Lincoln". Están tan perdidos como cuando cayó el Muro de Berlín en 1989 y las masas derribaban las estatuas de Lenin. Las masas derriban las estatuas porque expresan su rechazo al régimen y al estado que las coloca. Marx, Lenin, y Trotsky no dudarían en derribar sus propias estatuas, si son colocadas por reaccionarios estados y gobiernos capitalistas, que atacan a las masas.

Las masas hacen caso omiso a las charlatanerías de estos grupos. Y sus movilizaciones y acciones tampoco atienden los reclamos de Trump. La insurrección negra de Estados Unidos continúa, acicateados por la crisis capitalista, la miseria y la pobreza, la opresión de las mujeres, el desarrollo de pandemias como la del coronavirus que atacan a los más pobres y oprimidos, así como el odio a los partidos políticos tradicionales. La Revolución Norteamericana del Siglo XXI es el acontecimiento político fundamental de la situación mundial, porque su desarrollo combina el ascenso de masas con el colapso del modo de producción capitalista. Y también porque es el motor del proceso revolucionario global, de la lucha por el Socialismo Global, y la construcción de una organización revolucionaria mundial para que la revolución triunfe y termine con el capitalismo.

(1) Para Leer "La Revolución Norteamericana del Siglo XXI" click en "Leer"