A 6 años de la muerte de Fátima

Fátima Varinia Quintana Gutiérrez, el 5 de febrero de 2015, Jesús, su padre la llevó como todos los días a la parada del micro para ir a la escuela secundaria, ubicada en Santa María Zolotepec (México). Tras la demora en retorno desde la bajada del autobús a llegar a su casa, los padres salieron a buscarla, sumándose los vecinos a la búsqueda de Fátima. Ese 5 de febrero, tres sujetos la interceptaron, la torturaron y asesinaron de una forma cruel.

Los vecinos capturaron a los asesinos sin embargo Lorena y Jesús, evitaron que los mataran a golpes, pues confiaban que se haría justicia. Pero no fue así. Uno de los feminicidas fue liberado el 8 de junio de 2017 por falta de pruebas, siendo que los propios padres y vecinos fueron testigos, de encontrarlos con prendas de Fátima y en el lugar de los hechos, hoy solo hay un detenido.

Ahora hay una segunda víctima mortal: Daniel Emiliano, el hermanito de Fátima, quien tenía 11 años cuando vio muerta a su hermana, y falleció el pasado 26 de noviembre a los 16 años. El asesinato de la niña Fátima Varinia Quintana, perpetrado el 5 de febrero de 2015, es un caso extremo de cómo un solo evento destruye a una familia.

Tuvo que pasar un año y medio, durante el juicio a los tres jóvenes responsables, cuando la familia escuchó al médico legista que examinó el cuerpo. El médico dijo que en sus años de experiencia nunca había visto una agresión similar. Y luego relató lo que probablemente sufrió Fátima antes de ser asesinada.

Los tres feminicidas que agredieron a Fátima gozan de impunidad. José Juan, el muchacho más grande y que de alguna manera lideró la agresión contra Fátima, fue puesto en libertad casi inmediatamente, con ayuda de su defensa privada. Por su parte, Luis Ángel, al ser menor de edad (estaba a meses de cumplir los 18 años cuando asesinaron a Fátima), salió libre. Sólo fue sentenciado Josué. Más tarde Lorena supo que José Juan pertenecía a la delincuencia organizada. Además su papá era policía municipal en Naucalpan, y sus tíos, primos, eran judiciales del estado de México. También había conexiones con militares retirados.

Probablemente de ahí vinieron las amenazas y el hostigamiento a la familia de Lorena y Daniel. La casa de la familia Quintana Gutiérrez fue agredida, los hijos hostigados y seguidos por la calle. Daniel veía gente cerca de su escuela. A partir de entonces, la familia ha sido objeto de amenazas de muerte, su domicilio fue atacado a balazos, han tenido que salir de su comunidad, vivir en el exilio tras las constantes amenazas de un hombre ligado a la delincuencia organizada. 

Fueron constantes las amenazas de muerte, sobre todo dirigidas a la madre, directamente a su teléfono celular. Aunque la familia cambiaba de número, alguien facilitaba el nuevo número a los agresores. Así que la familia, hijos, nietos, padres, hermanos, huyeron, primero con una muy precaria y deficiente ayuda del gobierno del Estado de México. Al principio estaban en una casa muy pobre, en medio de la nada, sin ayuda económica, nada

Pasaban días encerrados en una casa, con una despensa "obsequiada" por el gobierno del Estado. Los niños sin poder ir a la escuela, los adultos sin poder salir a trabajar. Así que Lorena buscó, demandó, exigió ayuda. Fue así que fueron reubicados en Nuevo León. En su desesperación, Lorena buscó irse del país, y pidió asilo en Canadá. Estaba denunciando el crimen organizado de los municipios de Lerma y Naucalpan y su connivencia con autoridades locales y estatales. 

                Se cumplen 6 años del Feminicidio de Fátima Varinia Quintana Gutiérrez

Pero el refugio jamás llegó. Así que la familia trató de hacer su vida en Nuevo León, en una casa prestada, con trabajos precarios y con miedo. Y con Lorena viajando frecuentemente a la Ciudad de México y el Estado de México, para que el feminicidio de Fátima no quedara impune. 

La familia perdió la libertad de tránsito, perdió dinero; su vida se precarizó. Y Daniel creció. Dejó de ser el niño pequeño, robusto y más bajito que Fátima; pero creció albergando una infinita tristeza. Batallando con el miedo, con el duelo por su hermana. Luego, la tristeza por vivir encerrado, en una entidad donde se sentía extraño y ajeno. Con la familia empobrecida y cautiva. Era como si su familia hubiera sido criminal, no los asesinos de su hermana

Durante años sufrió depresión. Iba y venía, como en oleadas. En noviembre de 2020, Daniel hablaba de querer morir. La familia buscó ayuda. Y ese fue tal vez el origen de la tragedia. Cuando Daniel comenzó con dolor de estómago, los médicos lo atribuyeron a la depresión. No buscaron razones fisiológicas, sino meramente psiquiátricas. Perpetuamente triste por el feminicidio de su hermana, y por las pérdidas sin fin que llegaron a la vida de su familia, peregrinó de hospital en hospital, y en ninguno obtuvo ayuda. 

Los médicos diagnosticaban depresión, le decían, que luego venga a hacerse estudios. Le recetaban un analgésico y un ansiolítico y lo regresaban a casa. El ansiolítico fue excesivo, la dosis excedida. El muchacho pasó semiinconsciente varias horas, casi un día. Pero el dolor no paraba. Sus padres, desesperados, lo metieron a bañar. Murió en sus brazos. Tenía una obstrucción abdominal. Daniel Emiliano. 16 años, murió el 24 de noviembre. La familia buscará justicia legal para la negligencia médica y para el feminicidio, que continúa impune.

Como lo planteó la periodista Lydiette Carrión, "Una historia de la devastación que deja un feminicidio. La muerte, el dolor, la pobreza que deja en madres, hermanos, amigos. Una historia de tantas"

Justicia por Fátima y Daniel

Levantamos esta campaña contra los feminicidios en el mundo, cuando las cifras sobre feminicidios y violencia contra la mujer son cada vez más alarmantes, cada 2 hs se registra un feminicidio, 1 de cada 3 mujeres sufren violencia sexual y el 80% de la violencia física lo sufren las mujeres, en América Latina y el mundo.

La descomposición del sistema capitalista, se muestra con en abusos, denuncias de violencia contra la mujer, y feminicidios el machismo patriarcal intenta mantener sus privilegios, insertos en todas las patas del sistema, y un ejemplo que tenemos que repudiar en argentina el dictamen del Fiscal Rivarola es representantes de la justicia burguesa, que en una violación en manada manifestó que fue un "accionar doloso de desahogo sexual" .

El presidente Andrés Manuel López Obrador en el Estado de México, asegura que "el 90% de las llamadas de auxilio sobre violencia contra las mujeres son falsas", y detención del Empresario multimillonario Epstein amigo de los poderosos de EEUU acusado en Nueva York de tráfico sexual de decenas de adolescentes menores de edad en sus residencias de Manhattan y Palm Beach, fue encarcelado y suicidado como una célula de la red de tráfico sexual. Esto es solo una muestra de la descomposición del sistema, que hace eje en la violencia contra la mujer.

Las Mujeres nos levantamos contra el sistema capitalista y patriarcal, cada vez más radicalizadas y autoorganizada, tomando las calles, levantado consignas y reivindicaciones, poniendo en crisis a los gobiernos burgueses, movilizaciones que hemos desarrollado en el trascurso del tiempos donde dejamos de ser un puñado de vanguardia para convertirnos en un proceso de masa a nivel mundial, el objetivo de destruir el sistema capitalista y patriarcal, con una progresiva toma de conciencia, este proceso no se lleva adelante mediante reformas, sino atreves de la revolución, y la única liberación de la mujer es el Socialismo.

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