¿QUÉ ES UNA SITUACIÓN REVOLUCIONARIA?


Jóvenes de la "Primera Línea", Chile
Jóvenes de la "Primera Línea", Chile

Por V.I. Ulianov (Lenin)

Para un marxista es indiscutible que una revolución es imposible sin una situación revolucionaria, aunque no toda situación revolucionaria conduce a la revolución. ¿Cuáles son, en términos generales, los síntomas distintivos de una situación revolucionaria? estamos seguros de no equivocarnos cuando señalamos los siguientes tres síntomas principales:

1) Cuando es imposible para las clases gobernantes mantener su dominación sin ningún cambio' cuando hay una crisis, en una u otra forma, entre las "clases altas" una crisis en la política de la clase dominante, que abre una hendidura por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no basta, por lo general, que los de abajo "no quieran vivir como antes", sino que también es necesario que "los de arriba no puedan vivir" como hasta entonces

2) Cuando los sufrimientos y las necesidades de las clases oprimidas se han hecho más agudos que habitualmente

3) Cuando como consecuencia de las causas mencionadas, hay una considerable intensificación de la actividad de las masas las cuales en tiempos pacíficos" se dejan expoliar sin quejas, pero que en tiempos agitados son compelidas, tanto por todas las circunstancias de la crisis como por las mismas "clases altas", a la acción histórica independiente.

Sin estos cambios objetivos, que son independientes de la voluntad no solo de determinados grupos y partidos sino también de la voluntad de determinadas clases, una revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios objetivos es precisamente lo que se llama situación revolucionaria.

Tal situación existió en Rusia en 1905 y en todos los períodos revolucionarios en Occidente; también existió en.-la década del 60 del siglo pasado en Alemania, y en Rusia-en 1859-Í861 y en 1879-1880, sin que se produjeran revoluciones en esos momentos.

¿Por qué?

Porque la revolución no se produce en cualquier situación revolucionaria; se produce sólo en una situación en la que los cambios objetivos citados son acompañados por un cambio subjetivo, como es la habilidad de la clase revolucionaria para realizar acciones revolucionarias de masas suficientemente fuertes como para destruir (o dislocar) el viejo gobierno, que jamás, ni siquiera en las épocas de crisis caerá si no se lo "hace caer".

Tales son los puntos de vista marxistas sobre la revolución, puntos de vista desarrollados infinidad de veces y reconocidos como indiscutibles por todos los marxistas y que para nosotros los rusos, tuvo clarísima confirmación en la experiencia de 1905.

Lo que se discute es el deber indiscutible y fundamental de todos los socialistas: la de revelar a las masas la existencia de una situación revolucionaria, de explicar su amplitud y su profundidad despertando la conciencia revolucionaria y la determinación revolucionaria del proletariado, ayudándolo a pasar a las acciones revolucionarias y formar las organizaciones que correspondan a la situación revolucionaria, para trabajar en esta dirección.

Ningún socialista influyente y responsable se ha atrevido nunca a poner en duda que ese es precisamente el deber de los partidos socialistas, y el Manifiesto de Basilea, que no siembra ni alimenta las más mínimas "ilusiones", se refiere a esa obligación de los socialistas, y dice: 

Estimular, sacudir al pueblo (no adormecerlo con su chovinismo, como hacen Plejanov, Axelrod, Kautsky), "aprovechar" la crisis para "precipitar" la bancarrota del capitalismo; inspirarse en los ejemplos de la Comuna y de octubre-diciembre de 1905. En el incumplimiento de esta obligación suya por los actuales partidos está su traición, su muerte política, su renuncia a su papel, su paso al lado de la burguesía.

Extracto de "La bancarrota de la II Internacional" (1915)

https://www.elsoca.org/pdf/libreria/OC%20Lenin/OC-lenin-tomo-22.pdf